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lunes, 22 de marzo de 2010

Día No 81 Escogiendo la Maldición o la Bendición

Lectura del día:        Deut. 29:1 - 31:29
Verso Central   Deuteronomio 30:15

"Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte,  entre el bien y el mal.  (NVI)

Nosotros tenemos el privilegio de escoger la maldición o la bendición para nuestras vidas. Dios no ha determinado que ciertas personas sufran la maldición, mientras que otras gocen de su bendición. Ninguna persona nace para vivir una vida llena de tragedias, y sufrimientos porque Dios así lo ha determinado. 
La vida colmada de bendiciones, y la vida cargada de maldiciones no son el fruto de los caprichos de un Dios malo y arbitrario
Dios no está sentado en el cielo “jugando” en una “ruleta del azar” con el destino de las personas. Por el contrario, Dios nos ha creado a su imagen y semejanza, dándonos el privilegio de escoger la bendición, o de sufrir la maldición en nuestras vidas. La voluntad de Dios es que el ser humano disfrutara de todo lo bueno de su creación, y de su bendición
Por esta razón al final de su vida, Moisés habla a la nación sobre la importancia de escoger la bendición de Dios, el desea hacerles entender que son ellos con su obediencia a los mandamientos de Dios, los que determinan vivir ellos y sus descendientes en la bendición de Dios; »Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivas tú y tus descendientes. Ama al Señor tu Dios, obedécelo y sé fiel a él, porque de él depende tu vida, y por él vivirás mucho tiempo en el territorio que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.» (Deut. 30:19-20 BAD) No es complicado ni difícil de entender porqué algunas personas son bendecidas, y porque otras viven en una constante de problemas, y de situaciones en las cuales podemos ver claramente que están viviendo bajo maldición. En la gran mayoría de los casos esta vida ha sido provocada por su desobediencia a la palabra de Dios. Por otro lado la obediencia restaura la bendición de Dios en nuestras vidas. Entonces el Señor tu Dios te bendecirá con mucha prosperidad en todo el trabajo de tus manos y en el fruto de tu vientre,  en las crías de tu ganado y en las cosechas de tus campos.  El Señor se complacerá de nuevo en tu bienestar,  así como se deleitó en la prosperidad de tus antepasados, siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas sus mandamientos y preceptos,  escritos en este libro de la ley,  y te vuelvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. (Deut. 30:9-10 NVI) 
No es un secreto como tener su bendición, ni es algo difícil de entender, Dios ha sido muy claro en su palabra, y nos ha rebelado todo lo que necesitamos para tener su bendición, "Este mandamiento que hoy te ordeno obedecer no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. No está arriba en el cielo,  para que preguntes: ¿Quién subirá al cielo por nosotros,  para que nos lo traiga,  y así podamos escucharlo y obedecerlo? Tampoco está más allá del océano,  para que preguntes: ¿Quién cruzará por nosotros hasta el otro lado del océano,  para que nos lo traiga,  y así podamos escucharlo y obedecerlo? ¡No!  La palabra está muy cerca de ti;  la tienes en la boca y en el corazón,  para que la obedezcas. "Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte,  entre el bien y el mal. (Deut. 30:11-15 NVI) Muchas veces las personas solamente tienen “comezón” de estar oyendo “lo nuevo,” “revelaciones nuevas”. 
Porotoro lado, hay cierta inclinación a estar siguiendo lo que parece, nuevo, o especial, de ahí el renovado interés en la nueva era, u otras nuevas religiones místicas. Pero lo que la gente necesita no son revelaciones nuevas, si no obedecer lo que Dios nos ha revelado en su palabra. "Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios,  pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre,  para que obedezcamos todas las palabras de esta ley. (Deut. 29:29 NVI) No debemos de preocuparnos tanto por lo que no sabemos, si no por lo que Dios claramente nos ha revelado en su palabra, porque en ella encontraremos todo lo que necesitamos para vivir una vida que esta colmada de sus bendiciones.  Hoy en este día podemos escoger vivir en la maldición o en la bendición, esto nosotros lo determinamos con nuestra obediencia o desobediencia a su palabra.
Oración:                                                                                                                             
  • Sabiduría para tomar decisiones sabias
  • Pide su gracia para obedecer su palabra en todas las áreas de tu vida.
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martes, 5 de enero de 2010

Día No 70 Sacando los Enemigos de Nuestra Tierra (Venciendo Nuestra Lucha interna)

Lectura del día:        Num. 32:1 - 33:56
Verso Central   Números 33:55

"Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.


El pecado es la puerta al fracaso. Todo pecado no confesado, o todo pecado que hemos permitido que continúe en nuestra vida, es puerta de ataduras, maldiciones, o será el argumento que el enemigo usará para atacarnos. Esto también se aplica a las heridas emocionales, resentimiento, complejos, o actitudes de derrota

En fin, todas las cosas negativas de nuestra antigua vida deben de “salir” de nuestro corazón, si es que deseamos vivir en completa victoria en todas las áreas de nuestra vida

La mayoría de las cosas que nos están estorbando para vivir una vida victoriosa, de alguna manera están relacionadas a cosas que hemos permitido de nuestra antigua vida. 

¿Por qué todavía seguimos con “ataduras” de nuestra antigua vida?

Porque no le hemos permitido al Espíritu que a través de la palabra transforme esas áreas de nuestras vidas. En la medida que nosotros permitamos al Espíritu que “saque” esas cosas de nuestra vida, veremos la victoria completa. Por ejemplo, si en mi matrimonio tuviera problemas por errores del pasado, mientras no demuestre un verdadero arrepentimiento de mis actos y esté dispuesto a restituir el daño causado, no podré tener una buena relación matrimonial. Porque mi cónyuge usara mi falta de arrepentimiento para estar constantemente atacándome en esa área de mi vida. Por otro lado, si he pedido perdón, pero si a mí cónyuge le cuesta perdonar, o tiene problemas con volver a confiar, esa será la “astilla” que nos estará constantemente molestando en nuestra relación matrimonial, aunque estemos viviendo juntos, aun a pesar de ser discípulos de Cristo. Además, esa también será la “puerta” por donde el enemigo podrá atacar nuestra relación. La solución a este dilema no es asunto de guerra espiritual, ni de ayunar, sino de simplemente “cerrar” esas puertas a través del perdón, la restauración, y la renovación diaria que viene de nuestra comunión con el Espíritu, y su obra de restauración y fortalecimiento a través de la palabra de Dios. Eso es precisamente lo que Dios le advirtió al pueblo de Dios cuando estaba a punto de introducirlos a la tierra prometida, (Num. 33:51-52, - 55, 56) Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando crucéis el Jordán a la tierra de Canaán,  (52)  expulsaréis a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiréis todas sus piedras grabadas, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos;  (55)  "Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.  (56) "Y sucederá que como pienso hacerles a ellos, os haré a vosotros."  

Al leer la historia del pueblo de Dios, nos damos cuenta, cuánta razón Dios tenía en prevenirlos, y pedirles que tenían que deshacerse de todas las cosas que hubiera en la tierra prometida que los llevara a la idolatría y a practicar los pecados de las naciones que Dios estaba expulsando de esa tierra. La razón por la cual el pueblo de Dios sufrió divisiones, invasiones, y en última instancia lo llevó a la cautividad, fue que ellos constantemente imitaban las prácticas idólatras y abominables de las naciones que ellos habían conquistado. Con la ayuda de Dios el pueblo de Israel conquistó la tierra prometida, pero nunca “limpiaron” totalmente la tierra de los dioses, y de las costumbres de esas naciones, por el contrario, las hicieron suyas, y llegaron hasta adorar a los dioses de las naciones que habían conquistado en Canaán. Vez tras ves, Dios mando los profetas que advertían a la nación que dejara de servir a otros dioses, ellos se arrepentían, pero pronto estaban de nuevo adorándolos. Al fin esto fue la causa de que Dios los desechará
¿Hay aguijones, y espinas en tu vida? 
¿Qué resentimiento, o herida te sigue estorbando? 

Por último, si algo queda claro en la lectura de este día, que desde el punto de vista de Dios debemos ser radicales con el pecado. Con el pecado debemos de ser radicales, no hay lugar para consentir en nuestra vida el pecado. Como Dios le dijera al pueblo de Dios, nosotros de la misma forma, ahora que somos discípulos de Cristo, debemos abandonar toda costumbre, o práctica que le abra la puerta al pecado, y nunca debemos tener una actitud tolerante con el pecado en nuestro corazón, esta es la única forma de no perder todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, y de poder hacer nuestra la victoria que Cristo ya ganó por nosotros en la cruz del calvario.

Oración:                                                                                                  
·   Sabiduría para examinar la situación por la que atraviesas, y sus motivos.
·  Rendir al Señor todo lo que estorbe para que tengamos la victoria completa.
·  Permitir al Espíritu que nos limpia cada día a través de la palabra de Dios.

Te invito a declares esta oración diariamente para que puedas comenzar cada día declarando tu victoria (has click aquí para ver esta oración)


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martes, 30 de junio de 2009

Día No 47 El Sacrificio Agradable al Señor


Lectura del día: Levítico 1:1 a 4:35
Verso Central Levítico 1:3

»Si el animal que ofrece en holocausto es de ganado vacuno, deberá presentar un macho sin defecto, a la entrada de la Tienda de reunión. Así será aceptable al Señor. (BAD)

Cuando se presentaba al Señor una ofrenda por el pecado esta debería de ser una ofrenda que fuera pura y sin defecto. En estos primeros capítulos de Levíticos tenemos las indicaciones que Dios le daba al pueblo sobre el tipo de ofrendas y quienes y cuál era la forma que se deberían de ofrecer estas ofrendas. Estas ofrendas y como se deberían de ofrecer variaban de acuerdo a la ofensa, y también dependía de quien había cometido la ofensa, pero una cosa tenía en común; Dios exigía que estas fueran de animales sin defecto, "Si el animal que ofrece en holocausto es de ganado vacuno, deberá presentar un macho sin defecto, a la entrada de la Tienda de reunión.  Así será aceptable al Señor. (Lev 1:3 NVI) Veamos también este pasaje, "Si alguien ofrece ganado vacuno al Señor como sacrificio de comunión, deberá presentarle un animal sin defecto, sea macho o hembra. (Lev 3:1 NVI) 

El principio bíblico que se implicaba al demandar que las ofrendas fueran puras, era resaltar el carácter santo de Dios. Dios es santo y por lo tanto las ofrendas deberían reflejar su carácter. El segundo principio que se implicaba, era la necesidad de que hubiera un pago y juicio por el pecado. Para que hubiera perdón de los pecados, tenía que haber un sacrificio por el mismo. Sin un sacrificio no se podía absolver a la persona de su pecado. Además, este tenía que ser de un animal que fuera puro y si defecto, esto declaraba la santidad de Dios, la pureza del sacrificio era demandada por la santidad de Dios, ese sacrificio “tomaba” simbólicamente el lugar del pecador. Por supuesto todos los sacrificios apuntaban hacia el sacrificio supremo de Jesús en la cruz del calvario, porque el satisfacía todas las demandas de la ley. Jesus nunca peco, y se ofreció como el sacrificio perfecto para el perdón de los pecados. Jesús satisfacía las demandas de la ley al morir en la cruz. Pero esos sacrificios son un recordatorio anual de los pecados, ya que es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo: “Á ti no te complacen sacrificios ni ofrendas; en su lugar, me preparaste un cuerpo; no te agradaron ni holocaustos ni sacrificios por el pecado. Por eso dije: “Aquí me tienes—como el libro dice de mí—. He venido, oh Dios, a hacer tu voluntad.” »Primero dijo: «Sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones no te complacen ni fueron de tu agrado» (a pesar de que la ley exigía que se ofrecieran). Luego añadió: “Aquí me tienes: He venido a hacer tu voluntad.» Así quitó lo primero para establecer lo segundo. Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre. (Hebreos 10:3-10 BAD) 

En este día demos gracias a Dios por el sacrificio perfecto de nuestro Señor Jesús, que, al morir en la cruz, nos abrió la puerta al perdón de nuestros pecados, e hizo posible nuestra reconciliación con el padre. Por último, necesitamos todos los días, presentarnos nosotros mismos a Dios como una “ofrenda” agradable, viviendo una vida que no se amolda a este mundo, y viviendo en su presencia en santidad. Nosotros mismos somos el sacrificio que ahora Dios espera de nosotros. Este sacrificio vivo es una vida consagrada a vivir de acuerdo a los principios de la palabra de Dios, este es el nuevo sacrificio agradable a los ojos de Dios. Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Rom. 12:1-2 NVI)

Oración:                                                                                                       
  • Tomar el tiempo para dar gracias a Dios por el sacrificio de su hijo a favor nuestro.
  • Dedicar este día nuestras vidas para ser un sacrificio agradable ante Dios.

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martes, 21 de abril de 2009

Día No 39 Los Mandamientos de Dios


Lectura del día: Ex. 19:1 a 21:36
Verso Central Éxodo 19:6

Y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

El deseo de Dios era formar a Israel como una nación que fuese santa. Una nación que se distinga del resto de las naciones por vivir bajo sus mandamientos. "Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. (Ex. 19:5-6) Jesús comunica este mismo sentir a sus discípulos cuando les declara que hemos sido llamados a ser la sal y la luz de la tierra. Todo discípulo de Jesús necesita entender que seguir a Jesús implica vivir una vida en santidad, apartado de las cosas que “ofenden” la santidad de nuestro Dios. El medio que Dios le dio al pueblo para que vivieran en santidad fue la ley del Monte Sinaí, o lo que conocemos como los diez mandamientos. Estos mandamientos de Dios son las “señales” del camino, que al seguirlas nos mantienen en el camino correcto, y que nos permiten llegar a nuestro destino. En el momento en que decidimos desobedecer esas “señales” saldremos del camino seguro que Dios nos está marcando, y nos expondremos a los peligros que esas señales nos quieren evitar. Al comenzar los retiros de restauración en nuestra congregación, los realizábamos en las montanas de Lake Arrow Head, (en las montañas de San Bernandino, California) para llegar ahí debíamos de seguir cuidadosamente las señales del camino, algunas de ellas decían, “despacio curva peligrosa”, otras decían, “despacio, camino estrecho”, otras decían, “cuidado, abismo a su derecha”, también otros nos indicaban que si queríamos llegar a la ciudad donde nos dirigíamos deberíamos de tomar otra carretera, o desviación. Estas señales no las puso el gobierno porque es malo, o porque no quiere que hagamos lo que queremos, o porque nos quiere evitar la diversión de manejar a una velocidad mayor. La única razón que las pusieron es para evitar que terminemos muertos en un precipicio, o que no nos extraviemos de nuestro destino.  Supongamos que, en una curva peligrosa, la señal del camino dice, “disminuya su velocidad, curva peligrosa” yo decido que no quiero hacer lo que se me pide, realmente tengo la libertad de escoger, pero lo más seguro es que si en vez de obedecer, aumento la velocidad, no estuviera escribiendo en este día estas palabras. Así Dios nos ha dejado sus mandamientos, para que a través de ellos seamos personas que vivimos en santidad, y además son las señales que Dios nos ha dejado para que se cumpla su propósito en nuestras vidas
Cada uno de nosotros tenemos la libertad de escoger, vivir a nuestra manera, o seguir las instrucciones de su palabra, pero los resultados serán diferentes dependiendo de la decisión que tome. Si desobedecemos, el fruto será la muerte, o a lo menos dañaremos nuestra vida, y su propósito en nuestras vidas. Por otro lado, si con temor, decidimos obedecer sus mandamientos, el fruto será vida abundante, y la seguridad de que cumpliremos su propósito en nuestras vidas. El plan de Dios es formar en nosotros el temor a ofender su santidad. Y todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia. Entonces dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros y escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos. Y respondió Moisés al pueblo: No temáis, porque Dios ha venido para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que no pequéis. (Exo 20:18-20) 
Su voluntad es sus discípulos seamos su pueblo santo, su nación escogida para su gloria. Esto comienza cuando nace en nosotros un temor santo que nos lleva a apartarnos de todo aquello que ofende su santidad, esta es una convicción personal, no un requerimiento impuesto. Además, el temor a Jehová es el principio de una vida con sabiduría. En este día medita sobre tu vida, y la obediencia a los mandamientos de su palabra. ¿Sigues a Dios porque has recibido algún favor de Dios? ¿Hay en tu vida un entendimiento claro de lo que significa la santidad de Dios? ¿Anhelas vivir en santidad para no ofender a Dios? ¿Cómo vez lo mandamientos de Dios como cadenas que te atan, o como protecciones para el bien?
Oración:                                                                                                                             

  • Consagración como parte de esta nación santa que se ha consagrado para los propósitos de Dios.
  • Pedir por aquellas áreas de tu vida que todavía necesitas rendir a Dios.
(para aprender como vivir una vida de Éxito, o para Conocer Mejor a Jesús:
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