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lunes, 24 de mayo de 2010

Día No 89 Dios es Fiel a su Palabra

Lectura del día:        Josué 19:32- 21:45; 1 Cron.6:54-81
Verso Central   Josué 21:45

No faltó ni una palabra de las buenas promesas que el SEÑOR había hecho a la casa de Israel; todas se cumplieron.


Dios es fiel a sus promesas. Cuando Dios declara algo tiene la intención de cumplirlo, sus promesas están ligada a carácter, Él es fiel. Ninguna de las palabras de Dios es de más, o fueron dichos sin sentido, o propósito, Dios mismo declara que cada una de sus palabras cumplirá su propósito. Isaías lo dijo de la siguiente manera, Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá, sino que riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié. (Isa. 55:10-11) En el pasaje de este día, leemos sobre la repartición de la tierra prometida entre las diferentes tribus; Estamos leyendo sobre la fidelidad de Dios. Él fue fiel y todas las promesas que le hizo al pueblo antes de conquistar la tierra, las cumplió. Más que ninguna otra cosa Dios estaba cumpliendo lo que le había prometido a Abraham, Isaac y después a Moisés, cuando le llamo a que libertara al pueblo de la esclavitud de Egipto. Si bien es cierto que Dios demanda que le obedezcamos para cumplir sus promesas, al ver todo el cuadro completo desde el llamamiento de Abraham hasta el momento de la repartición de la tierra, fácilmente podemos ver que más que ninguna otra cosa, Dios fue fiel a su palabra y la cumplió no porque su pueblo fue fiel en todo tiempo, sino más bien a pesar de que no fue fiel en todo tiempo. Dios siempre se mantuvo fiel. La historia de la conquista nos da muchas lecciones importantes, especialmente sobre nuestro rol para el cumplimiento de sus promesas, tales como, consagración, santidad, obediencia, fe, esfuerzo, y todas estas son importantes, pero no podemos negar que más que más allá de todo lo que nosotros hagamos, la conquista se debía principalmente, a la fidelidad de Dios en cumplir su palabra. Esta fue la misma conclusión que el escritor del libro de Josué tuvo al darnos un resumen del porque se conquistó la tierra prometida, veamos; De esa manera el SEÑOR dio a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella. Y el SEÑOR les dio reposo en derredor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente; el SEÑOR entregó a todos sus enemigos en sus manos. No faltó ni una palabra de las buenas promesas que el SEÑOR había hecho a la casa de Israel; todas se cumplieron. (Jos 21:43-45) Hay tres expresiones claves en este pasaje; (1) El Señor dio a Israel toda la tierra, (2) El Señor les dio reposo en derredor, (3) No falto ni una palabra de las buenas promesas que el Señor había hecho. Claramente el escritor concluye que fue la fidelidad de Dios a sus promesas lo que les dio la tierra por heredad. La razón porque el pueblo de Israel conquisto la tierra prometida es porque Dios está ligado para siempre a su palabra, y su cumplimiento es el testimonio del carácter fiel de DiosNosotros debemos de esforzarnos en servir, agradar, vivir vidas en santidad, pero más que ninguna otra cosa, vivamos nuestras vidas con la seguridad que nos dan las promesas de Dios. Dios ha declarado que el cumple su palabra y que jamás su palabra se quedará sin fruto, sino que cumplirá el propósito para el cual la envió. No importa cuál sea tu situación presente, o las cosas que viviste antes de ser un seguidor de Jesús, ahora que conoces su palabra, antes que en cualquier otra cosa edifica tu vida en las promesas que cada día has estado meditando, en tu tiempo devociónal, no te dirijas por las circunstancias que este atravesando, levanta tu vista más alto que la situación de este momento, levántala tus ojos a sus promesas, y veras el sol de su amor, y de su poder brillando y trayendo luz a tu vida. ¡Nunca olvides que Dios es Fiel, esa es su naturaleza!
Oración:                                                                                                                             

·         Demos gracias a Dios por su fidelidad, y pidamos conforme a sus promesas que nos ha dejado.


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martes, 4 de mayo de 2010

Día No 86 El Secreto de la Conquista

Lectura del día: Josué 10:1 - 12:24
Verso Central   Josué 11:23

Tomó, pues, Josué toda la tierra de acuerdo con todo lo que el SEÑOR había dicho a Moisés. Y Josué la dio por heredad a Israel conforme a sus divisiones por sus tribus. Y la tierra descansó de la guerra.


Las promesas que Dios nos ha dejado en su palabra serán nuestras siempre y cuando obedezcamos sus mandamientos. Las promesas de Dios están condicionadas a nuestra obediencia. El pasaje que hemos leído este día cubre el periodo más exitoso de la conquista de Canaán. Durante este periodo se conquistó la mayoría de la tierra que Dios les había prometido a los Israelitas, Tomó, pues, Josué toda la tierra de acuerdo con todo lo que el SEÑOR había dicho a Moisés. Y Josué la dio por heredad a Israel conforme a sus divisiones por sus tribus. Y la tierra descansó de la guerra. (Jos. 11:23) 
La conquista no fue fácil, ni fue cosa de un día, sino que se tomó tiempo, y se tuvo que pelear para poseer lo que Dios les había prometido. Varios comentaristas bíblicos son de la opinión que este periodo duro entre seis a siete años, el libro de Josué simplemente da esta descripción del tiempo que se tomó para que se conquistara la tierra prometida, Por mucho tiempo Josué estuvo en guerra con todos estos reyes. (Josue 11:18) Lo más importante no fue el tiempo que tomo la conquista, sino que se logró conquistar todo lo que Dios les había prometido. En este sentido, esta generación vio cumplido en sus días el propósito de Dios. Ellos pudieron disfrutar en sus días del cumplimiento de la promesa de Dios. Pasaron de ser unas tribus nómadas, pastores de ovejas en el desierto, hijos de esclavos, a ser los dueños de territorios donde se establecieron, sembraron, construyeron y pudieron prosperar. Ellos fueron los que vieron cumplirse la visión que cientos de años atrás Dios había sembrado en el corazón del patriarca Abraham. Abraham había “visto” en corazón estos días, pero a esta generación le había tocado realizar la conquista. Ahora ellos eran una nación establecida, ya no una nación que estaba peregrinando en el desierto, la promesa había dejado de ser una promesa, ahora era una realidad, ahora poseían una tierra, donde establecerse y crecer como nación. La tierra que Dios le había dado era una tierra que tenía abundancia de fruto donde ellos y sus hijos pudieran vivir en prosperidad. Todo esto se había logrado, porque ellos habían decidido obedecer el mandamiento de Dios. 
La conquista no fue el producto de planes muy geniales. Armamentos superiores, o porque contaban con un ejército grande y poderoso. En ningún momento la narración bíblica exalta los planes o las estrategias de Josué o alguno de sus generales. Por el contrario, la narración bíblica, constantemente nos recuerda el motivo porque es que ellos tuvieron éxito en la conquista de la tierra; Josué y el pueblo nunca se apartaron de los mandamientos que Dios les había dado, y en todo tiempo buscaron su dirección, y Josué subió de Gilgal, él y toda la gente de guerra con él, y todos los valientes guerreros. Y el SEÑOR dijo a Josué: No les tengas miedo, porque los he entregado en tus manos; ninguno de ellos te podrá resistir. (Jos. 10:7-8). Tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés su siervo, así Moisés lo ordenó a Josué, y así Josué lo hizo; no dejó de hacer nada de todo lo que el SEÑOR había ordenado a Moisés. (Jos 11:15) El resultado de su obediencia produjo que Dios peleara por ellos. Dios estuvo con ellos y los llevo paso a paso hacia la conquista de la tierra prometida. Los principios que Dios les enseño para la conquista de la tierra prometida son un “manual” de cómo podemos vivir una vida exitosa, y los podemos aplicar a toda situación de nuestras vidas, ya sea el matrimonio, empleo, negocios, estudios, o ministerio. Dios puede hacer lo mismo con cada uno de nosotros, siempre y cuando nos mantengamos obedeciendo su palabra y buscando su dirección en todo tiempo. El secreto de la conquista fue que Josué no se aparta a diestra ni a siniestra de la dirección de Dios, y siguió fielmente los mandamientos que a través de Moisés habían recibido.
Oración:                                                                                                                          

  • Señor, te pedimos que nos ayudes a mantener siempre una actitud de obediencia, y veamos siempre la necesidad de buscar tu dirección.
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lunes, 19 de abril de 2010

Día No 84 La Consagración produce una vida victoriosa

Lectura del día:        Josué 3:1 - 6:27
Verso Central   Josué 3:5

Entonces Josué dijo al pueblo: Consagraos, porque mañana el SEÑOR hará maravillas entre vosotros.


La consagración es necesaria para tener el respaldo de Dios en todo lo que hagamos. En este contexto, la palabra consagración incluya ambas ideas; la separación de todo lo que ofende a Dios, y la obediencia a sus mandamientos. Es imposible que Dios respalde con su poder a las personas que no vivan en santidad, y en consagración a sus propósitos. 
En la historia de este día, los hijos de Israel estaban enfrente del río Jordán, a las puertas de la tierra prometida. Muy de mañana, Josué y todos los israelitas partieron de Sitín y se dirigieron hacia el río Jordán; pero antes de cruzarlo, acamparon a sus orillas. (Josue 3:1 BAD) Fue precisamente ahí, antes de cruzar, que Dios les indico las condiciones precisas para que su poder estuviera con ellos y así pudieran tener éxito en conquistar la tierra prometida. Lo primero que Dios les pidió fue una verdadera consagración como un prerrequisito para que se manifestara su poder y vieran las maravillas que haría a su favor, Josué le ordenó al pueblo: "Purifíquense, porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes." (Josue 3:5 NVI) 
Este mismo principio de santificación como requisito para tener el respaldo de Dios, es visto a través de toda la Biblia y nos enseña que las personas que tenían el respaldo de Dios, fueron personas que se habían santificado (apartado) del pecado y consagrado a cumplir los propósitos de Dios en su generacion. (En nuestro contexto como discípulos de Jesús; tenemos el mismo desafio). Este requerimiento no ha cambiado y sigue vigente para nuestros días, Pablo exhorta a Timoteo, A pesar de todo, el fundamento de Dios es sólido y se mantiene firme, pues está sellado con esta inscripción: “El Señor conoce a los suyos”, y esta otra: “Que se aparte de la maldad todo el que invoca el nombre del Señor". En una casa grande no sólo hay vasos de oro y de plata sino también de madera y de barro, unos para los usos más nobles y otros para los usos más bajos. Si alguien se mantiene limpio, llegará a ser un vaso noble, santificado, útil para el Señor y preparado para toda obra buena. (2Ti 2:19-21 NVI) Nosotros al igual que los hijos de Israel debemos de consagrarnos como “vasos” que deseamos que Dios nos use
Después de que cruzaron el río Jordán, el pueblo todavía necesitaba pasar por el rito de la circuncisión, este rito era lo que identificaba a los judíos como parte del pacto que Dios había hecho Abraham, esta es la parte de la consagración. Durante el tiempo que estuvieron en el desierto, muchos de ellos nacieron, y sus padres nunca se había preocupado porque sus hijos fueran circuncidados, esto manifestaba la rebeldía, y falta de consagración que habían recibido de sus padres. Por esta razón Josué los circuncida, quitando de sus vidas todo vestigio de falta de consagración como pueblo de Dios, Una vez que todos fueron circuncidados, permanecieron en el campamento hasta que se recuperaron. Luego el Señor le dijo a Josué: "Hoy les he quitado de encima el oprobio de Egipto."  Por esa razón, aquel lugar se llama Guilgal hasta el día de hoy. (Josue 5:8-9 NVI) Después de que se “consagraran” estaban listos para que el poder de Dios se manifestara en sus medios. 
Después de que el líder había llevado al pueblo a una mayor consagración, Dios se revela a Josué de una manera más especial, y les muestra que de ahora en adelante mientras ellos se continúen “santificando” y no pierdan su “consagración” la victoria estaría segura; porque El iría delante de ellos, y les daría la victoria. Cierto día Josué, que acampaba cerca de Jericó, levantó la vista y vio a un hombre de pie frente a él, espada en mano. Josué se le acercó y le preguntó: —¿Eres tú de los nuestros, o del enemigo? —¡De ninguno! —respondió—. Me presento ante ti como comandante del ejército del Señor. Entonces Josué se postró rostro en tierra y le preguntó: —¿Qué órdenes trae mi Señor, para este siervo suyo? El comandante del ejército del Señor le contestó: —Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar que pisas es sagrado. Y Josué le obedeció. (Josue 5:13-15 BAD). Esta es una escena muysimilar al momento cuando Moisés fue llamado y Dios le pidió que se despojara de sus sandalias. Josué tiene exactamente la misma experiencia de encontrarse con Dios, donde también al igual que Moisés, Dios le lleva a “santificarse” (eso es lo que el acto de quitarse las sandalias significaba) y a consagrarse (hacer su voluntad). Ahora que Dios había tratado con el pueblo y con el líder, el pueblo estaba listo para conquistar. Como lo demuestra la historia en el capítulo 6, ellos ahora estaban listos para conquistar y derribar muros. Se habían consagrado a Dios y ahora tendrían el respaldo Dios en sus vidas.
Oración:                                                                                               

·       Hacer una oración de consagración ante Dios de vivir vidas en santidad y obediencia a su propósito y su palabra.

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lunes, 29 de marzo de 2010

Día No 82 Viviendo Mi Vida al Máximo

Lectura del día:        Salmo 90:1-17; Deut. 31:30 - 32:52
Verso Central   Salmo 90:12

Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.



Nuestra vida solamente cumplirá su propósito, cuando en todo lo que hacemos Dios y su voluntad están presentes. La vida es muy corta, y para vivirla al máximo, requerimos entender el “proyecto” de Dios para nuestras vidas y no desaprovecharla en cosas que nos roban su propósito. Nos corresponde a nosotros el privilegio de buscar su favor en todo lo que hacemos, para que nos dé su aprobación, y por consiguiente su bendición para que no sea en vano nuestra labor. 
Moisés estaba al final de sus días, y en estos pasajes que leímos, Él está meditando sobre el significado de su vida, y las cosas que hizo. También, como profeta de Dios, profetisa que los hijos de Israel, al entrar a la tierra prometida, lamentablemente se olvidaran y apartaran de Dios, trayendo sobre ellos consecuencias terribles. Este pasaje es de suma importancia, porque aquí tenemos las reflexiones de un hombre que camino los últimos 40 años de su vida de la mano de Dios, y como a pesar de esto, al recontar sus días se da cuenta que, a través de su vida, hizo cosas que no valían la pena, cosas que quizás en su momento pensó que eran lo mejor, pero que ahora al final de sus días se da cuenta que Dios no se lo había mandado hacer, y por lo tanto había sido en vano. 
En el salmo 90 Moisés declara una de las verdades más importantes que nosotros debemos entender, veamos; Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 90:12) Al igual que mucha gente cuando se está acabando su vida, Moisés reconoce lo corto que es la vida, y cuando tiempo se desperdicia en cosas que no valen la pena. Hay cosas que quizás a nuestros ojos son importantes, pero que cuando lo empezamos a ver con los ojos de Dios, nos damos cuenta que son meras quimeras, sin valor. Por esta razón Moisés termina este salmo con estas peticiones que debemos hacer nuestras. 
¿Cuáles son estas peticiones? En primer lugar, es importante entender cuál es el propósito, o el proyecto de Dios para nuestras vidas, Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos, (Salmo 90:16) Que esta sea nuestra búsqueda constante, “muéstranos tus obras (voluntad) en nuestras vidas, para poder ver tu gloria.” Esto tiene que ser más que información, pero necesitamos que esto sea una “revelación” a nuestro espíritu. En segundo lugar, necesitamos su ayuda para no desviarnos de su propósito, para que en todo lo que hagamos, seamos aprobados y su favor este con nosotros, porque solamente así tendremos éxito. Moisés le pidió a Dios, y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma. (Salmo 90:17) Si alguien entendía claramente estos dos principios, fue Moisés, ya que en todo lo que hizo, los últimos 40 años de su vida, busco hacer su voluntad, pero en una ocasión en especial se dejó influenciar por sus emociones, y por la rebeldía de la gente, e hizo lo que Dios no le había dicho. En ese momento el favor de Dios se apartó de su vida, porque Dios no aprobó sus actos, y por este hecho, el ya no pudo entrar a la tierra prometida, solamente se le permitió verla de lejos antes de morir, En aquel mismo día, habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Sube a estos montes de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab frente a Jericó, y mira hacia la tierra de Canaán, la cual doy a los hijos de Israel en posesión. Morirás en el monte al cual subes, y serás reunido a tu pueblo, así como murió tu hermano Aarón sobre el monte Hor, y fue reunido a su pueblo; porque me fuisteis infieles en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin, porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. Por tanto, sólo de lejos verás la tierra, pero allí no entrarás, a la tierra que doy a los hijos de Israel. (Deut. 32:48-52) 
Terrible fue el final de la vida de Moisés, sirviendo a Dios por tantos años, para que al final, no pudiera entrar a la tierra de la promesa de Dios. Por este motivo, unámonos a la oración que Moisés le invoco al Señor, Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos, y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma. (Salmo 90:16-17) Para vivir una vida al máximo; necesitamos, la revelación de su propósito, conocer la gloria (su presencia) de Dios, tener su gracia, y su aprobación.
Oración:                                                                                                  
·       Pedir por sabiduría para que en todo lo que se haga sea su voluntad y tengamos su favor.
Consagrar nuestro corazón al proyecto de Dios para nuestra vida.
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lunes, 7 de diciembre de 2009

Día No 68 La llenura del Espíritu nos Hace Conquistadores

Lectura del día:        Num. 27:1 - 29: 40
Verso Central   Números 27:18

Y el SEÑOR dijo a Moisés: Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él.


La presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas es la que
nos empodera para poder cumplir con misión que Dios nos asigna en la vida. Sin su unción en nuestras vidas sería imposible poder servir al Señor y a nuestros semejantes con efectividad. Cuando Dios determino que la vida de Moisés había llegado a su fin, y estaba a punto de partir, Dios le permite ver de lejos la tierra que les había prometido, Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y mira la tierra que yo he dado a los hijos de Israel. Y cuando la hayas visto, tú también te reunirás a tu pueblo, como se reunió tu hermano Aarón. (Num 27:12-13) Después de esta experiencia, Moisés le pide al Señor que levante a un nuevo líder que llevara al pueblo a la conquista de esa tierra prometida. 
La característica principal que Dios señalo como el requisito para tomar el lugar de Moisés, es que esta persona debería de tener la presencia del Espíritu en su vida
Y el SEÑOR dijo a Moisés: Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él; (Num 27:18). Antes que las habilidades naturales de cada persona, antes que el carisma personal, antes que la preparación intelectual, o cualquier otro atributo, es necesario que, quien desea ser un instrumento en las manos de Dios sea una persona que está llena del Espíritu Santo. 
Este mismo requisito, fue necesario desde el comienzo de la Iglesia, y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto. (Lucas 24:46-49) Sin el revestimiento, o llenura del Espíritu Santohubiera sido imposible que aquellos primeros discípulos hubieran sido capaces de cumplir con el mandamiento del Señor de llevar su mensaje a todas las naciones de la tierra. 
Este mismo poder es necesario en mundo como el nuestro, la iglesia necesita buscar ser llena y guiada por el Espíritu, para poder cumplir con su rol profético en el mundo. La tarea que Josué tenía por delante demandaba más que todos sus recursos humanos, demandaba la unción del Espíritu para guiar a la nación al cumplimiento del propósito de Dios. Esta fue aún más crucial, dada la historia de la nación, ya que constantemente se desanimaba, había inconformismo, duda de su capacidad para conquistar, y todavía no tenían una identidad como una nación. 
Humanamente era imposible que se lograra en una sola generación, ya que el carácter del pueblo tenía que ser transformado. Se tenía que formar el carácter conquistador de esa nación que había sido esclava por más de 400 años. Había que convertirlos en una nación unificada, y con una mentalidad de conquistadores, y no de esclavos, pero que fueran capaces de conquistar y gobernar una nación. Solamente con la unción del Espíritu este nuevo líder, sería capaz de lograrlo. 
De igual manera nosotros, necesitamos de la unción del Espíritu en nuestras vidas para poder hacer la tarea que Dios nos ha asignado en la vida. Sin su ayuda, solamente contamos con nuestras fuerzas humanas, y si eso es todo lo que tenemos, será imposible cumplir su propósito para nuestra generación. 
Esto es más que “experiencias religiosas” de un culto de avivamiento, y que solamente se manifiesta en nuestros cultos, pero es la realidad diaria del poder del Espíritu manifestándose en todos los aspectos de nuestras vidas
Esto nos lleva a “sacar” este poder dado por el Espíritu y llevarlos a los empleos, negocios, relaciones, educación, problemas sociales, la justicia, y el gobierno, en fin, todos los ámbitos de la vida. Recordemos que Josue no estaba siendo llamado a ser sacerdote, o pastor, estaba siendo llamado a ser el líder político de una nación. 
Este poder del Espíritu es para todo aquel que lo anhela, Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13) Sin su poder podremos lo posible, pero muchas veces el propósito de Dios, requiere lo humanamente imposible; ¡necesitamos el poder del Espíritu! Hoy en este día pidamos a Dios que nos llene de su poder, y a través de nuestra vida devociónal cultivemos el mantener nuestra vida llena del poder del Espíritu.

Oración:                                                                                                 
- Dejar que la unción del Espíritu fluya de una manera constante en nuestra vida. Quitar todo lo que impida que su poder este constantemente en nuestra vida. 
- Hacer en nuestras vidas el habito diario de orar en y por el Espíritu.

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