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lunes, 6 de febrero de 2012

Día No 117 Siendo Parte de la Obra de Dios


Tema:     Siendo Parte de la Obra de Dios
Día No 117                           Hora:       _______                                                       

Lectura del día:        1 Cron.12:23-40; Sal.2:1-12; 78:1-72
Verso Central           Salmo 78:70-72

Eligió a su siervo David; lo tomó de los rediles de las ovejas. Lo trajo de detrás de las ovejas recién paridas, para que apacentase a su pueblo Jacob, a Israel su heredad. Los apacentó con íntegro corazón; los pastoreó con la pericia de sus manos. (RVA)

El propósito de Dios a nuestras vidas es su invitación a ser parte de su obra redentora. Si no te ves como parte de la historia de Dios obrando en la humanidad jamás podrás hacer algo que trascienda, o que valga la pena. Si el rol, que crees te toco en la vida es insignificante, lo que hagas reflejara ese sentir que tienes de ti mismo y del propósito de Dios para tu vida. Si ves tu vida como una parte insignificante dentro de la obra de Dios en la tierra, entonces tus actos, decisiones, y las metas de tu vida serán centradas en ti únicamente o en lo que tú puedes sacar de la vida, en los pocos años de tu existencia. El salmo 78 especialmente (escrito durante el periodo de la vida de David en la cual consolido el reino) describe la manera en que David se veía a sí mismo, y la obra de Dios con su pueblo Israel. El se veía conectado a los grandes héroes del pasado de la nación de Israel, y el hilo que lo unía a esos grandes héroes de la nación, era el propósito de Dios. David no se veía meramente como una persona que había alcanzado el puesto máximo de honor y autoridad de la nación por su habilidad, o por sus meritos, pero porque ese era el propósito de Dios. ¿Cómo vez tu vida? Uno de los problemas que muchas personas tienen es que nunca pueden ver sus vidas conectadas a su gran proyecto (su proyecto redentor para la humanidad) de la obra de Dios. “solo soy un líder de una iglesia”, “solo soy una ama de casa” “solo soy una madre soltera”, “solo soy un mecánico”, solo soy un estudiante”, “solo soy un inmigrante.”  La lista puede seguir de las diferentes maneras de verse a sí mismo. En este día, Dios quiere que puedas ver tu vida desde su punto de vista, y puedas percibir como te diseño para que estes conectado también a la línea de hombres que a través de la historia fueron usados porque vieron su lugar en el gran plan de Dios para la humanidad. En nuestro contexto podemos decir, Dios uso a Martin Lutero, a D.L. Moody, a Martin Luther King, a Billy Graham, y a _____________ (escribe tu nombre en ese espacio) para cumplir sus propósitos. Dios te diseño con propósito y eres una parte importante en la obra de Dios. Hoy es el día que el Espíritu de Dios sopla sobre tu vida aliento divino que te abre el corazón para que puedas ver la gloria de Dios en ti, y como a través de su gloria podrás vivir una vida que cumple su propósito. Eres un hijo de Dios con propósito que se levanta en su generación y al igual que los héroes del pasado se levanta y manifiesta la gloria de Dios en nuestros días. David nos enseña varias características de una persona que tiene este sentir de su vida. En primer lugar, reconoce que es Dios quien te está usando para su gloria, David entendía que el humanamente era un simple pastor escogido por Dios, Escogió a su siervo David, al que sacó de los apriscos de las ovejas, (Sal. 78:70 NVI) No importa donde comienzas, pero a dónde vas, y a quien estas siguiendo. Sigue a Jesús y su propósito para tu vida. En segundo lugar, no importa el lugar, o posición que Dios te ponga, nunca pierdas de vista que eres un siervo de Dios, cualquiera que sea tu llamado. En tercer lugar, la obra que David estaba haciendo era el fruto de la obra de Dios en su vida, y lo quitó de andar arreando los rebaños para que fuera el pastor de Jacob, su pueblo; el pastor de Israel, su herencia. (Sal. 78:71 NVI)  En cuarto lugar, Dios usa a personas que son integra de corazón, Los apacentó con íntegro corazón… La integridad produce ministerios que permanecen. (Sal. 78:72 RVA) La integridad nace de la intimidad con Dios, en lo íntimo con Dios no hay secretos, hay trasparencia, se respira santidad.  Por último, David dependía de la sabiduría de Dios para hacer su obra, …los pastoreó con la pericia de sus manos. (Sal. 78:72 RVA) Nunca dependas de tu sabiduría, si no que en todo tiempo busca la dirección de Dios. La gran obra redentora de Dios en la humanidad siempre ha sido hecha por hombres y mujeres que aprendieron los principios de las sagradas escrituras y los aplicaron a sus días y a sus situaciones, eso les dio la victoria, y los convirtió en personas que trascendieron su tiempo, y su historia.
Oración:
  • Pide a Dios que ayude a verte a ti mismo a través de sus ojos.
  • Renuncia a todo limitante en tu vida.
  • Rinde tu vida a sus propósitos.
  • Descansa en las promesas de Dios en todo lo que hagas.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La Fortaleza del Señor para el Integro


Día No 111  
Lectura del día:        1 Sam 25:1-44; Sal.18:1-50
Verso Central           Salmo 18:2

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! (NVI)

La imagen o concepto que tengas de Dios así como tu relación con el determinara el éxito o fracaso en tu vida. David no tuvo éxito porque fue un buen soldado, o un genio militar, mucho menos porque tuvo suerte y las circunstancias le ayudaron a sobresalir a todos sus problemas. La razón porque David tuvo éxito fue porque el tenia una imagen  clara de Dios como el todopoderoso, pero además tenía la convicción que Dios, estaba pronto a escuchar el clamor de sus hijos. Veamos las palabras que David usa para describir su relación con Dios, ¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva,  ¡mi más alto escondite! (Salmo 18:1-2 NVI) David amaba al Señor con todo su Corazón y no solamente en este salmo expresa su amor por su Dios, si no que muchos de los salmos el expresa ese mismo amor y su profunda relación personal que tenia con Dios. Pero además David tenía una clara imagen que usa vívidamente en este segundo verso del salmo 18, David usa varias palabras que denotan seguridad, protección, y confianza en un dios todopoderoso. El recuenta su condición durante los años en que estuvo en el desierto que le sirvieron para cimentar su fe férrea en el Señor, si bien no fueron tiempos fáciles, y en ocasiones “sentía” que no llegaba el fin de su sufrimiento, con todo el vio la mano de Dios en su vida y pudo experimentar que al clamar a Dios recibió la ayuda oportuna, Los lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron. Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte. En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos! (Salmo 18:4-6 NVI) David da rienda suelta a su corazón al describir el poder de Dios en respuesta a su clamor, usando el poder de la fuerza de la naturaleza, para describir el poder de Dios, (vs.7-15)  David entendía que Dios lo había rescatado porque en medio de toda las cosas que David sufrió, acusaciones falsas, persecuciones, mentiras, el mantuvo su integridad, y se mantuvo confiando en el Señor en todo momento, El Señor me ha pagado conforme a mi justicia; me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos, pues he andado en los caminos del Señor; no he cometido mal alguno ni me he apartado de mi Dios. (Salmo 18:20-21 NVI) Claramente David sabia que mas que todas las cosas Dios bendice a las personas que sean integras, El Señor me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos. Tú eres fiel con quien es fiel, e irreprochable con quien es irreprochable; (Salmo 18:24-25 NVI) No solamente David fue rescatado por el Señor, pero adema le dio habilidad de pelear su batallas y de convertirlo en un conquistador, Tú me armaste de valor para el combate; bajo mi planta sometiste a los rebeldes. Hiciste retroceder a mis enemigos, y así exterminé a los que me odiaban. (Salmo 18:39-40 NVI) Estas dos cosas, son las que mejor describen la fe de David, Una relación profunda y genuina con Dios, amor por el Señor y su propósito, y una experiencia personal del poder de Dios en toda situación en su vida. La fe de David no tuvo su origen en libros o leyes, o experiencias de otros, sino que se forjo en la vida diaria, y en su deseo de agradar a Dios en todo lo que hacía. ¡Señor Dios mi ayúdame a conocerte este mas de una manera más profunda!
Oración:
  • Señor te adoro por todo lo que tú significas en mi vida.
  • En este día dame una imagen más clara de tu poder y gloria.
  • Muéstrame tu poder y gloria en las vivencias de mi vida este día.
  • Ayúdame a caminar en este día en integridad para que me concedas tu favor en medio de toda circunstancia. ¡Amén! 

lunes, 13 de diciembre de 2010

Día No 104 La Obediencia

Lectura del día:   1 Cron. 9:35-44; 5:7-10; 5:18-22, 1 Samuel 15:1- 16:23
Verso Central: (1 Sam. 15:22 DHH)

Entonces Samuel dijo: "Más le agrada al Señor que se le obedezca, y no que se le ofrezcan sacrificios   y holocaustos; vale más obedecerlo y prestarle atención que ofrecerle sacrificios y grasa de carneros.

La obediencia a Jesús es una de las manifestaciones más claras de que él es el Señor de nuestra vida.  La obediencia ha de ser total, o no es obediencia. En el caso de Saúl el fue e hizo casi todo lo que Dios le pidió por medio de sacerdote Samuel, excepto que salvo la vida del rey, y de lo mejor de los animales de su nación. Esta fue una “obediencia a medias” ¿Cómo ve Dios esto? ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?  Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. (1 Sam. 15:19-20 RV1960) La obediencia de Saúl fue una obediencia parcial, fue como cuando obedecemos aquellas cosas que nos gustan, o que son fáciles. La obediencia no pregunta que es lo fácil, o agradable, o cómodo, la obediencia simplemente hace lo que se le pide. Muchas veces nos “escondemos” detrás de la excusa de que no estamos de acuerdo con tal o cual mensaje, y que según nuestra opinión mejor que hagamos las cosas a nuestra manera. Esta es la mentalidad posmoderna que cada uno determina lo que es la verdad. Esto no tiene nada de diferente a los shows de televisión donde se declara como bueno, justo, o correcta toda clase de mentiras, corrupción, bajo el lema de “no hacerle mal a nadie”, y de que si está bien para ti, pues cada uno tiene derecho a su opinión. En el reino de Dios ninguno de nosotros tiene derechos, solamente le debemos a nuestro Señor, obediencia, fidelidad, y sacrificio. Las palabras duras de juicio y las consecuencias que Saúl acarreaba sobre su vida y la de su familia, nos muestran que para Dios solamente hay una verdadera obediencia, la obediencia total. Saúl respondió tratando de excusar su falta de obediencia, pero la obediencia es enemiga de las excusas. La obediencia es una de las cosas más importantes de nuestra relación con Jesús como el Señor de nuestras vidas, simplemente no podemos decir que tenemos fe, sin que seamos obedientes, no podemos clamar que tenemos una relación personal con Jesús, y no somos obedientes a su palabra. La primera lección que el discípulo de Cristo debe aprender es la obediencia, notemos las palabras de Cristo, Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".  (Mat 28:20 BLS)  Las palabras de Cristo claramente no indican que debemos de enseñar doctrinas, o temas motivacionales, o teológicos meramente, sino que el discipulado tiene como finalidad hacer de cada convertido, en un discípulo obediente a su Señor. Ya que son las palabras de Cristo que debemos de obedecer. El énfasis claramente está en “Enséñenles a obedecer todo.” El discípulo que no produce una vida de obediencia, solamente es información, entretenimiento, motivación, pero no tiene nada que ver con el mandato de hacer discípulos. La obediencia es central en nuestra vida como sus discípulos. Antes que cualquier cosa, primero esta nuestra obediencia, estas fueron las palabras de Samuel ante la excusa de Saúl por su obediencia parcial, Entonces Samuel dijo: "Más le agrada al Señor que se le obedezca, y no que se le ofrezcan sacrificios   y holocaustos; vale más obedecerlo y prestarle atención que ofrecerle sacrificios y grasa de carneros. (1 Sam. 15:22 DHH) La adoración más alta y buscada por nuestro Señor Jesús, no son melodías, cantos, o conciertos de músicos profesionales, la melodía, y música que es agradable a sus oídos, y a su corazón es la del discípulo que a pesar de las dificultades, y la oposición, y de las criticas de aun de otros cristianos se mantiene fiel obedeciendo a su Señor, esta es la verdadera adoración; nuestra obediencia absoluta.
Oración:
·         Renunciar a toda excusa, o actitud que nos estorba para obedecer los mandamientos de Cristo.
·         Pedir perdón por nuestra falta de obediencia,
·         Someter nuestra vida, mente a su voluntad,
·         Declara que la voluntad de Dios se “hace” en nuestras vidas así como en el cielo.

lunes, 17 de agosto de 2009

Día No 54 Ofreciendo lo Mejor al Señor


Lectura del día: Lev. 22:1 a 23:44
Verso Central Levítico 22:32

"No profanen mi santo nombre sino reconózcanme como santo en medio de los israelitas. Yo soy el Señor, que los santifica. (NVI)

Toda ofrenda o cualquier otra cosa que se ofrezcamos al Señor siempre deberán de ser lo mejor de nosotros. Los capítulos de este día, tienen el enfoque de establecer el principio bíblico de ofrecer a Dios solamente lo mejor. Este principio debe ser parte de nuestra vida; Todo lo que le ofrezcamos a Dios solamente sera lo mejor que tengamos. Por este motivo, cuando vamos a ofrecer algo a Dios, siempre debemos de examinar si es lo mejor que tenemos, de otra manera no debemos hacerlo, hasta que estemos seguros que en verdad es lo mejor que le podemos dar. Dios se agrada de nuestras ofrendas solamente cuando hemos ofrecido lo mejor. En los capítulos de este día hay varias referencias de este principio, y en todas se afirma esta verdad, por ejemplo, El Señor le ordenó a Moisés que les dijera a Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas: «Si alguno de vosotros, sea israelita o extranjero residente en Israel, presenta un holocausto al Señor para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, para que le sea aceptado deberá presentar un macho sin defecto de entre el ganado vacuno, ovino o cabrío. No presentéis ningún animal que tenga algún defecto, porque no se os aceptará. (Lev 22:17-20 BAD) 
Esto va en contra de la actitud de algunas personas que cuando le ofrecen algo al Señor, sea su vida, ofrendas, recursos, talentos, o cualquier otra cosa, no interesa la condición, o la calidad de su esfuerzo, piensan que no importa si están ofreciendo lo mejor o no, y que lo que más importa es tener una “buena actitud”, o “sinceridad”. Es como algunos dicen, “el Señor sabe todas las cosas, y pues lo más importante es la actitud de mi corazón.” Como que si solamente con tener el deseo de hacer lo mejor fuera suficiente para cubrir la falta de excelencia en lo que ofrecemos o hacemos para Dios. Antes de justificarnos y decirnos que, “Dios es bueno, y entiende”, deberíamos de pensar en que Dios es santo, excelente, y glorioso, y que debemos de hacer y ofrecer todo pensando en lo glorioso que es nuestro Dios. 
Antes de ofrecer algo a Dios, deberíamos de preguntarnos si lo que estamos ofreciendo es “digno” de ser ofrecido a nuestro Dios. Si bien es cierto que no podemos compararnos con la gloria de Dios, pero si a alguien debemos de ofrecer lo mejor que tenemos es precisamente a Él. Este era el principio que bíblico que aprendemos de la ley y los mandamientos que Dios le dio a Moisés. Dios le dijo al pueblo las siguientes palabras para que entendieran porque solamente aceptaría lo mejor de su pueblo, "Obedezcan mis mandamientos y pónganlos por obra.  Yo soy el Señor. "No profanen mi santo nombre sino reconózcanme como santo en medio de los israelitas.  Yo soy el Señor, que los santifica. Yo los saqué de Egipto para ser su Dios.  Yo soy el Señor." (Lev 22:31-33 NVI) 
Lo que ofrecemos refleja la actitud que tenemos en el corazón acerca del Dios que servimos, Si en nosotros está el sentir de que servimos a un Dios santo, glorioso y que merece lo mejor de nosotros, eso se reflejara en todo lo que hacemos, y en todo lo que ofrecemos al Señor. Las siguientes preguntas nos ayudaran a evaluar la condición de lo que “ofrecemos” a Dios en nuestra vida diaria: 
  • ¿Qué clase de vida le ofrezco al Señor cada día? De acuerdo al apóstol Pablo la vida diaria es la mejor ofrenda que se ofrece al Señor, Romanos 12:1. 
  • ¿Cómo es el nivel de excelencia de mi trabajo? No solamente del servicio cristiano, sino de todo lo que hago incluyendo mí empleo o negocio, educación. 
  • ¿Refleja que es para Dios? 
  • ¿Hay en mi corazón un sentir de ofrecerle al Señor lo mejor de mí en mi adoración? 
  • ¿Qué tal tiempo devociónal? 
  • ¿Cómo está mi relación matrimonial? Recordemos que servimos a Dios al servir a los demás, y cuando el cónyuge sirve, a su cónyuge, lo está haciendo con el sentir de que es como para el Señor.

Oración:                                                                                                  
·       Hacer un examen de la vida que vivimos y ver si en todo lo que hacemos ponemos un Espíritu de Excelencia. Si reconocemos que no es lo mejor, pidamos ayuda a Dios para siempre dar lo mejor de nosotros a El.

·       Determinemos siempre ofrecer lo mejor en todo lo que hagamos sea de palabra o de hecho.

Si desea conocer mas de Jesús, o necesita ayuda le invitamos a que, 
Visite nuestra Iglesia:
(Iglesia, Centro de Vida Victoriosa)
715 Brady Ave. Los Ángeles CA 90022
213-977-0905
Servicios domingos: 11:00 am y 2:30 pm
Servicios Miércoles, 7:30 pm)

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martes, 11 de agosto de 2009

Día No 53 La Santidad y La Obediencia


Lectura del día: Lev. 19:1 a 21:24
Verso Central Levítico 19:1-2

El Señor le ordenó a Moisés que hablara con toda la asamblea de los israelitas y les dijera: "Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. (NVI)

Vivir una vida en santidad es una exigencia de aquellos que son discípulos de Jesús. La santidad no es una opción, que está determinada por nuestra voluntad, sino que se exige de todos los discípulos de Jesús. Más que una opción, la santidad es una parte integral de aquellos que han experimentado el poder renovador del evangelio en sus vidas. Aunque vivir una vida en santidad es algo que se requiere de los discípulos de Jesús, la motivación principal el amor que tenemos en nuestros corazones por nuestro Señor y Dios. 
Cuando yo me convertí en discípulo de Jesús, había una idea entre algunos de los primeros creyentes que conocí. Según ellos, lo que más interesaba en la vida cristiana era la “sinceridad” y que lo que hicieras saliera del corazón. En otras palabras, podías hacer cosas equivocadas, pero si eras sincero, Dios todavía se agrada de eso. Por ejemplo, un día una persona estaba comentando que ella no podía dar sus diezmos porque tenía una gran necesidad, solamente entregaba una pequeña ofrenda y que pensaba que Dios estaba de acuerdo porque lo hacía con sinceridad. También una pareja que no se había casado, se justificaba diciendo que ellos no estaban mal en vivir en “unión libre, porque lo más importante es que se “amaban” y que eran sinceros en su relación. “Lo que Dios ve es que seamos sinceros en nuestros sentimientos” esa era su justificación. También en una ocasión, una persona se quejaba conmigo porque decía que el pastor ponía presión en la gente para evangelizar a su familia y amigos. Esta persona estaba en desacuerdo porque decía que, si no le salía del corazón ganar a sus amigos, Dios no se agradaba de eso porque no salía del corazón. Aun un amigo mío, me decía que no le gustaba uno de los maestros que teníamos en la escuela Bíblica porque ese maestro (de Adoración) nos decía que levantáramos las manos, y que habláramos en voz alta durante el tiempo de la adoración y alabanza; “Como se atreve a pedirnos que levantemos las manos, si yo no lo hago de corazón no sirve de nada”. Otro se justificaba, no comprometerse con ninguna iglesia, diciendo, “es que no me nace de corazón ser parte de ninguna Iglesia” estoy orando para que Dios ponga en mi corazón el “sentir” de unirme a alguna congregación, mientras seria en vano ser parte de una congregación, porque no lo “siento”, y así tengo libertad de ir a cualquier congregación que yo sienta. 
Si bien es cierto que Dios espera que hagamos las cosas con todo el corazón, y espera que seamos sinceros en todo lo que hacemos, el secreto de la santidad no está ni en que sea de corazón, o que seamos sinceros en nuestros sentimientos, sino en la OBENDIENCIA. Yo puedo ser sincero en lo que hago, pero si mi “sinceridad” contradice lo que las escrituras enseñan, estoy “sinceramente equivocado”. Por otro lado, es cierto que todo lo que hagamos debe de ser de corazón, pero si no he aprendido a obedecer, y si mi corazón es rebelde, nunca podré hacer la voluntad de Dios. Más importante que la sinceridad nuestra, o que “sintamos hacer algo o no” es nuestra obediencia a Dios. Tanto el sentir, y la verdadera sinceridad deberían ser el fruto de nuestra obediencia. Muchas veces no tendremos deseos de hacer algo, pero si simplemente obedecemos sin importar cual se nuestro “sentir”, si obedecemos el “sentir” sugerirá de nuestra obediencia. 
Por esta razón en los pasajes que hemos estado leyendo se ha enfatizado, y hasta cierto punto se exigía que el pueblo de Dios viviera en obediencia. El Señor le ordenó a Moisés que hablara con toda la asamblea de los israelitas y les dijera:  "Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. (Lev 19:1-2 NVI) El Señor le ordenó a Moisés (Lev 20:1 NVI) El Señor le ordenó a Moisés que les dijera a los sacerdotes, hijos de Aarón… (Lev 21:1 NVI) El primer paso para la santidad es la obediencia a los principios de la palabra de Dios, independientemente de que lo sienta o no lo sienta; Dios se agrada ante todo de nuestra obediencia.
Oración:                                                                                                  
·       Renunciemos a toda actitud equivocada que tengamos ante la obediencia.
·       Renunciemos a la actitud rebelde que no nos permite vivir en Santidad.

·       Pidamos al Señor que nos de pasión por andar en su santidad.


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