Lectura del día: Jue. 16:23-31; 1 Sam 2:22- 5:12
Verso Central I Samuel 2:30
"Por cuanto has hecho esto, de ninguna manera permitiré que tus parientes me sirvan, aun cuando yo había prometido que toda tu familia, tanto tus antepasados como tus descendientes, me servirían siempre. Yo, el Señor, Dios de Israel, lo afirmo. Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian. (NVI)
Resistir el llamado de Dios al arrepentimiento produce en nosotros un corazón cerrado al juicio de Dios. En ocasiones también, produce una actitud de resignación a las consecuencias de nuestro pecado. En el caso de Eli, pareciera que en vez de que el sacerdote tomara cartas en el asunto y confrontara a sus hijos por su conducta, y dejara de tolerarlos, simplemente se resigna a las consecuencias terribles que la conducta de sus hijos traería sobre su familia. Si permito que alguno de los tuyos continúe sirviendo en mi altar, será para empañarte de lágrimas los ojos y abatirte el alma; todos tus descendientes morirán en la flor de la vida. (1 Sam. 2:33 NVI) Su actitud no era de sometimiento a la voluntad de Dios, si no que era el resultado de constantemente cerrar su corazón a las advertencias de Dios. Existe una línea que se “cruza” que rebasa los límites de la gracia y misericordia de Dios, que lleva a Dios a “soltar” o dejar de intentar restaurar a una persona. En otras palabras, Dios se da por "vencido" y simplemente deja que la persona reciba el fruto de todos sus actos. Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?" No obstante, ellos no le hicieron caso a la advertencia de su padre, pues la voluntad del Señor era quitarles la vida. (1Sa 2:25 NVI) No era que deseaba quitarles la vida, porque este era su plan original para la vida de estos jóvenes, pero como no ocurre nada sin que sea su voluntad, el simplemente “permitió” o le “dio luz verde” para que recibieran el pago de su pecado; la muerte. Ninguno de nosotros, podemos saber cuándo es que una persona ha cruzado esta línea con Dios. En ocasiones la palabra de Dios nos muestra como algunas personas hicieron cosas terribles, peores aun que las que los hijos de Eli hicieron, pero Dios sigue mostrando su misericordia. Algunos por otro lado experimentaron el juicio de Dios por cosas más sencillas. Aquí es donde entramos en el “territorio” exclusivo de Dios, donde el determina en su voluntad lo que él desea hacer. No es que Dios no hace nada para salvar a las personas del juicio a que están dirigiendo sus vidas, Ya le dije que por la maldad de sus hijos he condenado a su familia para siempre; él sabía que estaban blasfemando contra Dios y, sin embargo, no los refrenó. Por lo tanto, hago este juramento en contra de su familia: ¡Ningún sacrificio ni ofrenda podrá expiar jamás el pecado de la familia de Elí! (1 Sam. 3:13-14 NVI) En este caso especifico, ¿Cómo puede Dios perdonar a quien no desea su perdon? Ellos ni siquiera dieron la más mínima muestra de querer cambiar. Por otro lado, la disciplina, permisiva de su padre formo en el corazón de sus hijos una actitud de irreverencia al llamado de Dios en sus vidas. La actitud correcta para nosotros, es que en todo momento debemos ser sensibles a la palabra de Dios, debemos ser abiertos a la dirección del Espíritu Santo que nos llama al arrepentimiento, o que nos muestra su voluntad, o que nos pide que cambiemos el curso de nuestra vida. ¡Señor, abre mis ojos a mis errores, enséñame a ver mis caminos, y muéstrame si hay error en ellos!
Oración:
• Pedir un corazón “abierto” para recibir su corrección.
• Pedir que abra nuestros ojos para que podamos ver nuestra verdadera condición
• Pedir a Dios que nos dé un espíritu de arrepentimiento.
Este blog es una guía de lecturas y meditaciones bíblicas que están ordenadas en orden cronológico. Cada día tiene una lectura de varios pasajes y escojo un pasaje o varios para escribir un tema relacionado a la lectura del día. Mi enfoque es hacer relevante las Sagradas Escrituras a la vida moderna y las necesidades en todas las áreas de tu vida.
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lunes, 11 de octubre de 2010
martes, 10 de agosto de 2010
Día No 95 Poseído por el Espíritu del Señor
Lectura del día: Jueces 10:1- 13:25
Verso Central Jueces 11:29
Entonces Jefté,
poseído por el Espíritu del Señor, recorrió Galaad y Manasés, pasó por Mizpa de
Galaad, y desde allí avanzó contra los amonitas. (NVI)
La llenura del Espíritu de Dios nos empodera para cumplir con los propósitos
de Dios en nuestras vidas. Para los discípulos de Jesús no importa nuestro
pasado, lo más importante ahora, es dejar que el Espíritu Santo tome control de
nuestras vidas. Lo más importante es lo que Dios hará en y a través de
nosotros. Podemos usar nuestro pasado como una excusa para lamentar nuestra
situación, “es que yo no puedo porque vengo de allá, o de acá, o porque no
tengo, o no soy”. Mientras no dejemos estas excusas no podremos ser útiles al
Señor. La lectura de este día nos muestra claramente lo que Dios puede hacer en
la vida de alguien que se pone en las manos de Dios tal como está, pero que no
se conforma, porque le permite al Espíritu tomar control absoluto de su vida.
La vida de Jefté es un ejemplo, que, para los discípulos de Jesús, nuestro
pasado no es una excusa, si no lo que más importa es estar llenos de su
Espíritu, para cumplir nuestro destino.
Jefté
comenzó su vida con muchas cosas en su contra. En primer lugar, se nos
describe como una persona que tenía cualidades, pero que tenía el estigma de
ser hijo de una prostituta, Jefté el
galaadita era un guerrero valiente, hijo de Galaad y de una prostituta. (Jueces 11:1 NVI) En la cultura de aquellos
días una persona que era nacido de una prostituta era considerada como una
persona sin ningún derecho, porque aun hasta los hijos de las concubinas o
esclavas tenían derechos, pero Jefté era hijo de una prostituta. Esa era una
desventaja enorme para Jefté. Eso le quitaba todos los derechos de poseer
tierra, o de tener parte de la herencia de su padre.
Jefté
creció en un hogar sin cuidados, con muchas limitaciones, desprecios. ¿Cuántos
niños hubieran querido jugar con el hijo de la prostituta? El no habría tenido
la oportunidad de ser parte de una familia donde se le motivara y animara a
prosperar. Además, su madre no solamente era una prostituta, pero de acuerdo al
texto ella, ni siquiera era judía, Galaad
también tuvo hijos con su esposa, quienes cuando crecieron echaron a
Jefté. "No tendrás parte en la
herencia de nuestra familia le dijeron, porque eres hijo de otra mujer." (Jueces 11:2 NVI) La palabra otra mujer
implicaba que ella era de otra raza, probablemente canaanita. Esto era otra gran
desventaja para Jefte, ni siquiera podía clamar ser parte del pueblo de Dios,
sus mismos hermanos lo rechazaron y los expulsaron de su lado, ellos le echaron
en cara que no era de la misma madre, pero también implicaban que no eran de la
misma raza. Jefte les reclamo, Jefté les
contestó: ¿No eran ustedes los que me odiaban y me echaron de la casa de mi
padre? ¿Por qué vienen a verme ahora, cuando están en apuros? Los ancianos de
Galaad le dijeron: Por eso ahora venimos a verte. Ven con nosotros a luchar
contra los amonitas, y serás el caudillo de todos los que vivimos en Galaad. (Jueces
11:7-8 NVI)
La juventud de Jefté no fue propicia, creció rodeado de personas
que al igual que el eran rechazados, Entonces
Jefté huyó de sus hermanos y se fue a vivir en la región de Tob, donde se le
juntaron unos hombres sin escrúpulos, que salían con él a cometer fechorías.
(Jueces 11:3 NVI) La palabra sin escrúpulos, significa que él se unió a una
banda de ladrones que se dedicaban a robar y hacer toda clase de fechorías. El
rechazo, el señalamiento, y el desprecio que había recibido toda su vida, había
formado en este hombre una actitud de rechazo y de violencia a la sociedad que
lo había desechado.
Aunque para todo el mundo no tengamos valor, para Dios no
somos un accidente, o nuestras vidas no tienen ningún significado. Desde su
nacimiento Dios tenía un plan para la vida de Jefté, probablemente desde muy
pequeño su madre o padre entendieron que Dios tenía un propósito para su vida a
pesar de que había nacido en las peores de las circunstancias. Ellos le
pusieron por nombre Jefté, que significa “Dios obra”. Sin saber, ellos estaban
marcando el destino de su hijo. Ahora, no es suficiente con tener un llamado de
Dios, ni tampoco es suficiente con saber que tengo habilidades o talentos que
Dios puede usar para su gloria, era obvio que este joven poseía las cualidades
que lo podían convertir en un gran caudillo, pero es necesario que el Espíritu
Santo tomara control de su vida para poder cumplir con el propósito de Dios.
La
diferencia en la vida de Jefté, no fueron sus habilidades, o su nombre, pero
que un día, el Espíritu Santo tomo control de su vida, y lo transformo y pudo cumplir
el plan de Dios. La Biblia declara, Entonces
Jefté, poseído por el Espíritu del Señor, recorrió Galaad y Manasés, pasó por
Mizpa de Galaad, y desde allí avanzó contra los amonitas. (Jueces 11:29
NVI) No importa cual haya sido tu pasado, si permites al Espíritu que tome
control de tu vida, nunca volverás a ser el mismo, serás una persona de éxito.
Oración:
·
Toma todos tus argumentos y tráelos en este día a la
cruz. Renuncia a vivir una vida sin propósito
·
Pide al Espíritu que tome control de tus pensamientos,
emociones, y de todo tu ser.
Si desea conocer mas de Jesús, o necesita ayuda le invitamos a que,
Visite nuestra Iglesia:
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lunes, 15 de junio de 2009
Día No 46 Obediencia a su Propósito
Lectura del día: Éxodo. 39:1 a 40:38
Verso Central Éxodo 39:43
Moisés, por su parte, inspeccionó la obra y, al ver que la habían hecho tal y como el Señor se lo había ordenado, los bendijo. (NVI)
Cuando obedecemos el plan de
Dios para nuestra vida podemos estar seguros de que tendremos su respaldo en
todo lo que hagamos. Uno de los principios bíblicos que más ha influenciado mi
vida es saber que Dios no bendice planes, metas, o estrategias, el bendice
personas que le obedecen y se consagran a sus propósitos. El bendice nuestra
obediencia al hacer nuestros, sus planes y propósitos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para
mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él… (2 Crónicas 16:9
RV1960)
Para tener éxito, no es asunto de convencer a Dios
de que apruebe nuestros planes, si no de nosotros seguir su propósito. La
lectura de este día ilustra esta verdad, Dios le había mostrado a Moisés el
plan exacto del tabernáculo, y de cada uno de los artículos que compondrían el
mobiliario del mismo, El santuario y
todo su mobiliario deberán ser una réplica exacta del modelo que yo te
mostraré. (Exo 25:9 NVI)
Cada uno de los artículos del tabernáculo tenían un propósito, aun las
vestiduras del sacerdote tenían el propósito de hablarnos del amor, la gracia,
pero también de la santidad de Dios. Por esta razón era muy importante que
deberían de ser hechos de acuerdo al modelo exacto que Dios le había mostrado a
Moisés, además las personas que los harían eran personas que tenían la
habilidad y la unción del Espíritu para hacerlo, "Así, pues,
Bezalel y Aholiab llevarán a cabo los trabajos para el servicio del
santuario, tal y como el Señor lo ha
ordenado, junto con todos los que tengan
ese mismo espíritu artístico, y a
quienes el Señor haya dado pericia y habilidad para realizar toda la obra del
servicio del santuario." (Exo 36:1 NVI) Moisés hizo todo conforme a
las órdenes de Dios, y por lo tanto El bendijo la obra que ellos habían hecho. Los
israelitas hicieron toda la obra tal y como el Señor se lo había ordenado a
Moisés. Moisés, por su parte, inspeccionó la obra y, al ver que la habían hecho
tal y como el Señor se lo había ordenado, los bendijo. (Exo 39:42-43 NVI)
El día que se dedicó y ungió tanto las vestiduras sacerdotales, como el mismo
tabernáculo, la presencia de Dios descendió en el tabernáculo y no se apartó de
ese lugar. Después levantó Moisés el atrio en torno al santuario y al altar,
y colgó la cortina a la entrada del atrio.
Así terminó Moisés la obra. En ese instante la nube cubrió la Tienda de reunión,
y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la Tienda
de reunión porque la nube se había posado en ella y la gloria del Señor llenaba
el santuario. (Exo 40:33-35 NVI) La presencia de Dios, manifestada por
medio de la nube se convirtió en la señal que le indicaba al pueblo el momento
de parar y cuando deberían de avanzar. Siempre que la nube se levantaba y se
apartaba del santuario, los israelitas levantaban campamento y se ponían en
marcha. Si la nube no se levantaba, ellos no se ponían en marcha. Durante todas
las marchas de los israelitas, la nube del Señor reposaba sobre el santuario
durante el día, pero durante la noche había fuego en la nube, a la vista de
todo el pueblo de Israel. (Exo 40:36-38 NVI) A cualquiera de nosotros le
gustaría tener “la nube” de su presencia, y la dirección constante de Dios en
todas las cosas que realicemos, porque sabemos que así aseguramos el éxito en
todas las cosas que emprendamos. Lo único que nos garantiza que esto sea una
realidad en nuestras vidas, se encuentra en una palabra sencilla, pero
determinante; OBEDIENCIA. Solamente si obedecemos el propósito de Dios para
nuestras vidas es que tendremos la unción y el respaldo de Dios en todo lo que
hagamos.
Oración:
- Si no hemos entendido el
propósito de Dios para nuestras vidas pedir que nos sea revelado.
- Obediencia absoluta a su
propósito.
- Pedir al Señor de su gracia
para obedecer.
- Confiar en todo tiempo en
la dirección de Dios para nuestras vidas.
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martes, 21 de abril de 2009
Día No 39 Los Mandamientos de Dios
Lectura del día: Ex. 19:1 a 21:36
Verso Central Éxodo 19:6
Y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
El deseo de Dios era formar a
Israel como una nación que fuese santa. Una nación que se distinga del resto de
las naciones por vivir bajo sus mandamientos. "Ahora pues, si en verdad
escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los
pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de
sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que dirás a los
hijos de Israel. (Ex. 19:5-6) Jesús comunica este mismo sentir a sus
discípulos cuando les declara que hemos sido llamados a ser la sal y la luz de
la tierra. Todo discípulo de Jesús necesita entender que seguir a Jesús implica
vivir una vida en santidad, apartado de las cosas que “ofenden” la santidad de
nuestro Dios. El medio que Dios le dio al pueblo para que vivieran en santidad
fue la ley del Monte Sinaí, o lo que conocemos como los diez mandamientos. Estos
mandamientos de Dios son las “señales” del camino, que al seguirlas nos
mantienen en el camino correcto, y que nos permiten llegar a nuestro destino.
En el momento en que decidimos desobedecer esas “señales” saldremos del camino
seguro que Dios nos está marcando, y nos expondremos a los peligros que esas
señales nos quieren evitar. Al comenzar los retiros de restauración en nuestra
congregación, los realizábamos en las montanas de Lake Arrow Head, (en las
montañas de San Bernandino, California) para llegar ahí debíamos de seguir
cuidadosamente las señales del camino, algunas de ellas decían, “despacio curva
peligrosa”, otras decían, “despacio, camino estrecho”, otras decían, “cuidado,
abismo a su derecha”, también otros nos indicaban que si queríamos llegar a la
ciudad donde nos dirigíamos deberíamos de tomar otra carretera, o desviación.
Estas señales no las puso el gobierno porque es malo, o porque no quiere que
hagamos lo que queremos, o porque nos quiere evitar la diversión de manejar a
una velocidad mayor. La única razón que las pusieron es para evitar que
terminemos muertos en un precipicio, o que no nos extraviemos de nuestro
destino. Supongamos que, en una curva
peligrosa, la señal del camino dice, “disminuya su velocidad, curva peligrosa”
yo decido que no quiero hacer lo que se me pide, realmente tengo la libertad de
escoger, pero lo más seguro es que si en vez de obedecer, aumento la velocidad,
no estuviera escribiendo en este día estas palabras. Así Dios nos ha dejado sus
mandamientos, para que a través de ellos seamos personas que vivimos en
santidad, y además son las señales que Dios nos ha dejado para que se cumpla su
propósito en nuestras vidas.
Cada uno de nosotros tenemos la libertad de
escoger, vivir a nuestra manera, o seguir las instrucciones de su palabra, pero
los resultados serán diferentes dependiendo de la decisión que tome. Si
desobedecemos, el fruto será la muerte, o a lo menos dañaremos nuestra vida, y su
propósito en nuestras vidas. Por otro lado, si con temor, decidimos obedecer
sus mandamientos, el fruto será vida abundante, y la seguridad de que cumpliremos
su propósito en nuestras vidas. El plan de Dios es formar en nosotros el temor
a ofender su santidad. Y todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos,
el sonido de la trompeta y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio
aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia. Entonces dijeron a Moisés:
Habla tú con nosotros y escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, no
sea que muramos. Y respondió Moisés al pueblo: No temáis, porque Dios ha venido
para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que
no pequéis. (Exo 20:18-20)
Su voluntad es sus discípulos seamos su pueblo
santo, su nación escogida para su gloria. Esto comienza cuando nace en nosotros
un temor santo que nos lleva a apartarnos de todo aquello que ofende su
santidad, esta es una convicción personal, no un requerimiento impuesto. Además,
el temor a Jehová es el principio de una vida con sabiduría. En este día medita
sobre tu vida, y la obediencia a los mandamientos de su palabra. ¿Sigues a Dios
porque has recibido algún favor de Dios? ¿Hay en tu vida un entendimiento claro
de lo que significa la santidad de Dios? ¿Anhelas vivir en santidad para no
ofender a Dios? ¿Cómo vez lo mandamientos de Dios como cadenas que te atan, o
como protecciones para el bien?
Oración:
- Consagración como parte
de esta nación santa que se ha consagrado para los propósitos de Dios.
- Pedir por aquellas áreas de tu vida que todavía necesitas rendir a Dios.
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lunes, 24 de noviembre de 2008
Día No 19, Sabiendo Esperar en Dios

Lectura del día: Génesis 16:1 a 18:33
Verso Central Génesis 17:18-19
Y dijo Abraham a Dios: ¡Ojalá que Ismael viva delante de ti! Pero Dios dijo: No, sino que Sara, tu mujer, te dará un hijo, y le pondrás el nombre de Isaac; y estableceré mi pacto con él, pacto perpetuo para su descendencia después de él.
El éxito en la vida no depende principalmente de nuestras habilidades, ni de los recursos que tengamos, ni de la educación, o inteligencia que pudiéramos tener, el éxito mayormente dependerá de seguir los principios de Dios, o de hacer las cosas de acuerdo a sus promesas. Dios prometió a Abraham y Sara darles un hijo, pero estos entraron en una gran desesperación al ver que la promesa no se cumplía, y su desesperación los llevo a hacer las cosas a su manera. Ahí fue donde ellos comenzaron a errar porque el fruto de su decisión trajo problemas a su matrimonio, y más tarde produjo discordia entre los dos hijos de Abraham. El hijo que ellos decidieron tener y el hijo de la promesa. Dios le había prometido un hijo a Abraham cuando tenía 75 años, y ahora ya tenían 85 años y El y su esposa no tenían este hijo de la promesa. Cuando las promesas de Dios parecen no cumplirse, es cuando comenzamos a pensar que quizás no escuchamos bien, o que quizás nosotros estamos dependiendo para todo en El, y en el peor de los casos, podemos pensar hasta que nos equivocamos, y no hemos escuchado de Dios. En el caso de Abraham y Sara, quizás pensaron que 10 años eran mucho tiempo. Y al ver que el hijo no venia, decidieron seguir una costumbre de sus días, en la cual la esposa que no le podía dar hijos a su esposo le podía dar a una de sus criadas en su lugar para que al tener hijos la criada, la dueña los recibía y de esa manera los hijos de la criada pasaban a ser posesión de la dueña. Esta era una solución humana para una promesa de Dios, y como siempre, esto no funciona. Si queremos ver cumplidas las promesas de Dios en nuestras vidas debemos de seguir su palabra y no dejarnos llevar por costumbres, ideas, o estrategias humanas, antes que nada debemos de mantenernos firmes siguiendo los principios de su palabra. ¡Los principios de su palabra si funcionan! Si en nuestra vida hay una promesa de Dios, nunca permitamos que nada nos desvié el corazón de esa promesa. Sé que esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero precisamente, mientras esperamos el cumplimiento de la promesa, nuestra fe es fortalecida, y afirmada. Dios no necesito de 25 años para hacer el milagro, pero si tomo 25 años para que Abram se convirtiera en Abraham. En otras palabras esos 25 años no fueron una pérdida de tiempo, sino que, como siempre sucede, cuando Dios nos da una visión, su propósito no solamente es cumplir esa visión, sino que algo mas importante ocurre cuando nos da una visión, y nos apasionamos de ella, en el proceso de oír hasta el cumplimiento de las misma, Dios nos transforma a nosotros. Antes de que Dios no de algo a nosotros, primero hace algo en nosotros, y nos transforma en el proceso de hacer o cumplir lo que prometió que nos daría. En otras palabras, Antes de darnos algo para nosotros, primero hace algo en nosotros, para hacer ese algo a través de nosotros. El problema de muchos es que no entienden este proceso del trato de Dios, y al esperar, se desesperan y comienzan a desviarse del plan de Dios. En el caso de Abraham y Sara, quizás ellos empezaron a dudar de ellos mismos, “¿Quizás escuchamos mal la voz de Dios?” “¿A lo mejor no era Dios, quien nos hablo? ¿A lo mejor fue nuestra imaginación?” Estas y muchas otras palabras suenan en nuestra mente cuando esperamos las promesas de Dios, pero a diferencia de Abraham y Sara, no escuchemos esas voces, solamente mantengámonos aferrados a sus promesas y el las cumplirá. En medio de cualquier situación “descansa” en su palabra como el único lugar seguro donde cimentar tu vida. Si en nuestra vida tenemos una promesa de Dios, En la cumplirá, no desmayemos en el tiempo de la espera, porque aun lo que pensamos que tenemos, o que recibiremos se nos será quitado, si nos apartamos de sus propósitos. O como en el caso de Abraham y Sara, su decisión, produjo un hijo, que trajo conflicto, y aflicción, a la promesa que Dios les había prometido. El Salmista lo dijo de la siguiente manera, Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová. (Salmo 40:1-3)
Oración:
• Pide paciencia para esperar en Dios y no dejarte llevar por las circunstancias.
• Discernimiento para entender la obra que Dios está haciendo en tu vida en estos momentos.
• Toma un tiempo para renovar en tu corazón las promesas que Dios te ha hecho.
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