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lunes, 9 de enero de 2012

La Diferencia de tener y de no tener el Favor de Jehová


Día No 115                           Hora:       _______                                                       

Lectura del día:        1 Sam 30:1-31:13; 1 Cron.10:1-14 2 Sam 4:4; 2 Sam 1:1-27
Verso Central           1 Samuel 30: 6

David estaba muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo. Todo el pueblo estaba con ánimo amargado, cada uno por causa de sus hijos y de sus hijas. Pero David se fortaleció en Jehovah su Dios. (RVA)

Una vez que el favor de Dios se aparta de tu vida la caída será rápida. Así como de rápido fue el acenso al trono de parte de Saúl, así de rápido fue su caída. Una vez que Dios se dio por vencido, y ya nos siguió mostrando su misericordia a Saúl, su muerte fue rápida, y no solamente su vida termino, pero junto con él sus hijos murieron. Los filisteos siguieron de cerca a Saúl y a sus hijos; y mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. (1 Sam. 31:2 RVA) Al final, Saúl no murió porque enfrento a un enemigo más poderoso, los filisteos habían sido sus enemigos durante todo su reinado, y en la mayoría de las ocasiones que los enfrento los venció. La verdadera razón porque perdió la vida fue que Dios le retiro su favor. Tampoco murió, porque ahora estaba viejo, y cansado, Saúl fue conocido como un hombre fuerte y que en todo momento se mantuvo activo, y nunca se menciona que estuvo enfermo, o que padecía algún impedimento físico.  Las flechas de los filisteos lo alcanzaron porque Dios se había apartado de Saúl,  La batalla arreció contra Saúl, y los hombres que tiran con el arco lo encontraron; y fue herido gravemente por los arqueros. (1 Sam. 31:3 RVA) Leímos en la lectura del día anterior, cuando Saúl consulto a la hechicera, y por medio de Samuel, escucho la sentencia de Dios sobre su vida. La batalla ya estaba decidida desde antes de iniciar, por esa razón es que la batalla se decidió en poco tiempo y los hijos de Israel salieron huyendo ante los filisteos, Los filisteos combatieron contra Israel, y los hombres de Israel huyeron delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa. (1 Sam. 31:1 RVA) 
Por otro lado, tenemos en la lectura de hoy, el relato cuando fue atacada la casa de David y la de sus seguidores, y como sus enemigos se llevaron cautivos a sus mujeres e hijos, así como todo lo que poseían. David muestra las características del líder que luego sería cuando llegara al trono de la nación. En primer lugar, el obtiene su fortaleza en Dios, aun cuando es su misma gente la que amenaza con apedrearlo. La fortaleza de David descansaba en Dios, David estaba muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo. Todo el pueblo estaba con ánimo amargado, cada uno por causa de sus hijos y de sus hijas. Pero David se fortaleció en Jehovah su Dios.  (1Sa 30:6 RVA) En segundo lugar, antes de salir a pelear consultaba con Dios, y David consultó a Jehovah diciendo: —¿He de perseguir a esa banda? ¿La podré alcanzar? Y Jehovah le respondió: —Persíguela, porque de cierto la alcanzarás y librarás a los cautivos. (1 Sam. 30:8 RVA) David no dependía de su sabiduría. En tercer lugar, David mostraba un espíritu generoso y ecuánime con todos sus seguidores, ante la petición de los que pelearon, de no darles nada excepto sus hijos y sus mujeres a los que no habían podido seguir a la batalla David responde, ¿Quién os escuchará en este asunto? Igual parte han de tener los que descienden a la batalla y los que se quedan con el equipaje. ¡Que se lo repartan por igual!  (1 Sam. 30:24 RVA) Por último, David se supo ganar el favor de los líderes de la nación con favores y respeto a su posición de líderes, Cuando David llegó a Siclag, envió parte del botín a sus amigos, los ancianos de Judá, diciendo: "He aquí un regalo para vosotros del botín de los enemigos de Jehovah." (1 Sam. 30:26 RVA) Pero el motivo más poderoso del éxito de David, es que a diferencia de Saúl, David tenía el favor de Jehová en su vida y esa era la razón principal de su victoria, y de su ascendencia al trono de Israel. En este día, Señor concédenos tu favor en todo lo que hagamos. Gracias porque tu gloria me acompaña en todo.
Oración:
  • Pedir a Dios que nos dé una actitud de dependencia total en su gracia y favor.
  • Nunca hacer nada sin primero consultar a Dios par que nos guie en todo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La Fortaleza del Señor para el Integro


Día No 111  
Lectura del día:        1 Sam 25:1-44; Sal.18:1-50
Verso Central           Salmo 18:2

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! (NVI)

La imagen o concepto que tengas de Dios así como tu relación con el determinara el éxito o fracaso en tu vida. David no tuvo éxito porque fue un buen soldado, o un genio militar, mucho menos porque tuvo suerte y las circunstancias le ayudaron a sobresalir a todos sus problemas. La razón porque David tuvo éxito fue porque el tenia una imagen  clara de Dios como el todopoderoso, pero además tenía la convicción que Dios, estaba pronto a escuchar el clamor de sus hijos. Veamos las palabras que David usa para describir su relación con Dios, ¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva,  ¡mi más alto escondite! (Salmo 18:1-2 NVI) David amaba al Señor con todo su Corazón y no solamente en este salmo expresa su amor por su Dios, si no que muchos de los salmos el expresa ese mismo amor y su profunda relación personal que tenia con Dios. Pero además David tenía una clara imagen que usa vívidamente en este segundo verso del salmo 18, David usa varias palabras que denotan seguridad, protección, y confianza en un dios todopoderoso. El recuenta su condición durante los años en que estuvo en el desierto que le sirvieron para cimentar su fe férrea en el Señor, si bien no fueron tiempos fáciles, y en ocasiones “sentía” que no llegaba el fin de su sufrimiento, con todo el vio la mano de Dios en su vida y pudo experimentar que al clamar a Dios recibió la ayuda oportuna, Los lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron. Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte. En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos! (Salmo 18:4-6 NVI) David da rienda suelta a su corazón al describir el poder de Dios en respuesta a su clamor, usando el poder de la fuerza de la naturaleza, para describir el poder de Dios, (vs.7-15)  David entendía que Dios lo había rescatado porque en medio de toda las cosas que David sufrió, acusaciones falsas, persecuciones, mentiras, el mantuvo su integridad, y se mantuvo confiando en el Señor en todo momento, El Señor me ha pagado conforme a mi justicia; me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos, pues he andado en los caminos del Señor; no he cometido mal alguno ni me he apartado de mi Dios. (Salmo 18:20-21 NVI) Claramente David sabia que mas que todas las cosas Dios bendice a las personas que sean integras, El Señor me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos. Tú eres fiel con quien es fiel, e irreprochable con quien es irreprochable; (Salmo 18:24-25 NVI) No solamente David fue rescatado por el Señor, pero adema le dio habilidad de pelear su batallas y de convertirlo en un conquistador, Tú me armaste de valor para el combate; bajo mi planta sometiste a los rebeldes. Hiciste retroceder a mis enemigos, y así exterminé a los que me odiaban. (Salmo 18:39-40 NVI) Estas dos cosas, son las que mejor describen la fe de David, Una relación profunda y genuina con Dios, amor por el Señor y su propósito, y una experiencia personal del poder de Dios en toda situación en su vida. La fe de David no tuvo su origen en libros o leyes, o experiencias de otros, sino que se forjo en la vida diaria, y en su deseo de agradar a Dios en todo lo que hacía. ¡Señor Dios mi ayúdame a conocerte este mas de una manera más profunda!
Oración:
  • Señor te adoro por todo lo que tú significas en mi vida.
  • En este día dame una imagen más clara de tu poder y gloria.
  • Muéstrame tu poder y gloria en las vivencias de mi vida este día.
  • Ayúdame a caminar en este día en integridad para que me concedas tu favor en medio de toda circunstancia. ¡Amén! 

martes, 2 de marzo de 2010

Día No 78 Dios Pelea por Nosotros

Lectura del día:        Deut. 19:1 - 22:30
Verso Central   Deuteronomio 20:1

"Cuando salgas a pelear contra tus enemigos y veas un ejército superior al tuyo,  con muchos caballos y carros de guerra,  no les temas,  porque el Señor tu Dios,  que te sacó de Egipto,  estará contigo. (NVI)

El saber que Dios “pelea” por nosotros nos lleva a vivir confiados. Cuando enfrentemos los problemas o circunstancias adversas en la vida no dejemos que el temor nos domine, por el contrario, enfrentemos todo con la seguridad de que Dios no solamente está con nosotros,pero además pelea por nosotros. Los hijos de Israel tenían temor en su corazón acerca de la conquista que tenían por delante, ya que no era una nación acostumbrada a la guerra. Su antigua vida había sido la de esclavos, que estaban acostumbrados a obedecer las órdenes de sus amos. Los judíos que estaban a punto de entrar a la tierra prometida, eran los hijos de aquellos esclavos y su única experiencia había sido esclavitud, durante su cruce del desierto enfrentaron algunos pueblos, pero había sido breve. Hasta ese momento en sus vidas no conocían la guerra, ni eran una nación históricamente bélica. En sus mentes había muchas preguntas, temor, y mucho terror ante las batallas que estaba por delante. 
¿Cómo tomarían las ciudades? 
¿Qué pasaría cuando enfrentaran pueblos con ejércitos más poderosos que ellos? 
Pensaban en lasarmas de sus enemigos, y de que la mayoría de estos pueblos estaban acostumbrados a pelear. Dios le dijo, "Cuando salgas a pelear contra tus enemigos y veas un ejército superior al tuyo, con muchos caballos y carros de guerra, no les temas, porque el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, estará contigo. (Deut. 20:1 NVI) Por esta razón el pueblo, antes de ir a pelear, recibía la palabra de Dios donde les recordaba que no importaba la condición de sus enemigos, ellos deberían de confiar plenamente en el Señor. "El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que vas a poseer, y expulsará de tu presencia a siete naciones más grandes y fuertes que tú, que son los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos. (Deut. 7:1 NVI) Esta no era una “fe ciega”, que no veía la realidad humana de sus enemigos, por el contrario, estaban conscientes de la superioridad humana y tecnológica de sus enemigos, pero la fe en Dios ve más allá de lo humano y lo posible. Dios está por encima de todas las cosas. 
En segundo lugar, ellos habían visto la mano poderosa de Dios pelear a su favor, "En aquel tiempo le ordené a Josué: Con tus propios ojos has visto todo lo que el Señor, el Dios de ustedes, ha hecho con esos dos reyes.  Y lo mismo hará con todos los reinos por dónde vas a pasar. No les tengas miedo, que el Señor tu Dios pelea por ti. (Deut. 3:21-22 NVI) En nuestros días nosotros no enfrentamos ejércitos, ni estamos en la tarea de conquistar ciudades en el mismo sentido que los hijos de Israel estaban a punto comenzar. Pero al igual que ellos nosotros enfrentamos a situaciones, problemas, o tribulaciones, que desde nuestro punto de vista se ven igual de grandes y poderosos, que las ciudades, y los ejércitos que ellos estaban a punto de enfrentar. 
Nosotros, al igual que ellos nos dejamos llevar por la realidad de nuestras limitaciones humanas, y en ocasiones dudamos, o no estamos seguros de cómo podremos tener la victoria en nuestras vidas. Las palabras que Dios les dio a ellos, también son para nosotros. Cuando enfrentemos cualquier circunstancia en nuestras vidas, debemos repetirnos estas promesas que Dios le dio a los hijos de Israel, Cuando estés a punto de entrar en batalla, el sacerdote pasará al frente y exhortará al ejército con estas palabras: ¡Escucha, Israel!  Hoy vas a entrar en batalla contra tus enemigos.  No te desanimes ni tengas miedo; no te acobardes ni te llenes de pavor ante ellos, porque el Señor tu Dios está contigo; él peleará en favor tuyo y te dará la victoria sobre tus enemigos. (Deut. 20:2-4 NVI) 
La palabra profética declarada por el sacerdote al pueblo de Dios tenía el efecto de producir la fe necesaria para la batalla que tenían por delante. De la misma forma nosotros debemos de mantenernos confesando, y creyendo las promesas de Dios en medio de cualquier circunstancia que estemos enfrentando, recordando que Dios esta nuestro lado, y que mientras obedezcamos sus mandamientos tenemos asegurada la victoria en nuestras vidas. También esto nos enseña la importancia de tener una palabra, o promesa de Dios para cada circunstancia que enfrentemos. ¡Adelante, Dios pelea por nosotros!

Oración:                                                                                                                             
  • Demos gracias a Dios porque en medio de nuestras luchas la pelea por nosotros.
  • Atesoremos, y declaremos constantemente sus promesas, porque esta nos da la fe para vencer en toda circunstancia.
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martes, 5 de enero de 2010

Día No 70 Sacando los Enemigos de Nuestra Tierra (Venciendo Nuestra Lucha interna)

Lectura del día:        Num. 32:1 - 33:56
Verso Central   Números 33:55

"Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.


El pecado es la puerta al fracaso. Todo pecado no confesado, o todo pecado que hemos permitido que continúe en nuestra vida, es puerta de ataduras, maldiciones, o será el argumento que el enemigo usará para atacarnos. Esto también se aplica a las heridas emocionales, resentimiento, complejos, o actitudes de derrota

En fin, todas las cosas negativas de nuestra antigua vida deben de “salir” de nuestro corazón, si es que deseamos vivir en completa victoria en todas las áreas de nuestra vida

La mayoría de las cosas que nos están estorbando para vivir una vida victoriosa, de alguna manera están relacionadas a cosas que hemos permitido de nuestra antigua vida. 

¿Por qué todavía seguimos con “ataduras” de nuestra antigua vida?

Porque no le hemos permitido al Espíritu que a través de la palabra transforme esas áreas de nuestras vidas. En la medida que nosotros permitamos al Espíritu que “saque” esas cosas de nuestra vida, veremos la victoria completa. Por ejemplo, si en mi matrimonio tuviera problemas por errores del pasado, mientras no demuestre un verdadero arrepentimiento de mis actos y esté dispuesto a restituir el daño causado, no podré tener una buena relación matrimonial. Porque mi cónyuge usara mi falta de arrepentimiento para estar constantemente atacándome en esa área de mi vida. Por otro lado, si he pedido perdón, pero si a mí cónyuge le cuesta perdonar, o tiene problemas con volver a confiar, esa será la “astilla” que nos estará constantemente molestando en nuestra relación matrimonial, aunque estemos viviendo juntos, aun a pesar de ser discípulos de Cristo. Además, esa también será la “puerta” por donde el enemigo podrá atacar nuestra relación. La solución a este dilema no es asunto de guerra espiritual, ni de ayunar, sino de simplemente “cerrar” esas puertas a través del perdón, la restauración, y la renovación diaria que viene de nuestra comunión con el Espíritu, y su obra de restauración y fortalecimiento a través de la palabra de Dios. Eso es precisamente lo que Dios le advirtió al pueblo de Dios cuando estaba a punto de introducirlos a la tierra prometida, (Num. 33:51-52, - 55, 56) Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando crucéis el Jordán a la tierra de Canaán,  (52)  expulsaréis a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiréis todas sus piedras grabadas, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos;  (55)  "Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.  (56) "Y sucederá que como pienso hacerles a ellos, os haré a vosotros."  

Al leer la historia del pueblo de Dios, nos damos cuenta, cuánta razón Dios tenía en prevenirlos, y pedirles que tenían que deshacerse de todas las cosas que hubiera en la tierra prometida que los llevara a la idolatría y a practicar los pecados de las naciones que Dios estaba expulsando de esa tierra. La razón por la cual el pueblo de Dios sufrió divisiones, invasiones, y en última instancia lo llevó a la cautividad, fue que ellos constantemente imitaban las prácticas idólatras y abominables de las naciones que ellos habían conquistado. Con la ayuda de Dios el pueblo de Israel conquistó la tierra prometida, pero nunca “limpiaron” totalmente la tierra de los dioses, y de las costumbres de esas naciones, por el contrario, las hicieron suyas, y llegaron hasta adorar a los dioses de las naciones que habían conquistado en Canaán. Vez tras ves, Dios mando los profetas que advertían a la nación que dejara de servir a otros dioses, ellos se arrepentían, pero pronto estaban de nuevo adorándolos. Al fin esto fue la causa de que Dios los desechará
¿Hay aguijones, y espinas en tu vida? 
¿Qué resentimiento, o herida te sigue estorbando? 

Por último, si algo queda claro en la lectura de este día, que desde el punto de vista de Dios debemos ser radicales con el pecado. Con el pecado debemos de ser radicales, no hay lugar para consentir en nuestra vida el pecado. Como Dios le dijera al pueblo de Dios, nosotros de la misma forma, ahora que somos discípulos de Cristo, debemos abandonar toda costumbre, o práctica que le abra la puerta al pecado, y nunca debemos tener una actitud tolerante con el pecado en nuestro corazón, esta es la única forma de no perder todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, y de poder hacer nuestra la victoria que Cristo ya ganó por nosotros en la cruz del calvario.

Oración:                                                                                                  
·   Sabiduría para examinar la situación por la que atraviesas, y sus motivos.
·  Rendir al Señor todo lo que estorbe para que tengamos la victoria completa.
·  Permitir al Espíritu que nos limpia cada día a través de la palabra de Dios.

Te invito a declares esta oración diariamente para que puedas comenzar cada día declarando tu victoria (has click aquí para ver esta oración)


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martes, 15 de diciembre de 2009

Día No 69 Cerrando la Puerta al Pecado

Lectura del día:        Num. 30:1 - 31:54
Verso Central   Números 31:3

Y  habló Moisés al pueblo, diciendo: Armad a algunos hombres de entre vosotros para la guerra, a fin de que suban contra Madián para ejecutar la venganza del SEÑOR en Madián.


Para vivir en la victoria de Cristo debemos de abandonar el pecado y cerrar toda puerta a la maldad. Si queremos conservar la libertad de las “ataduras” al pecado que había en nuestra vida, necesitamos cortar toda asociación con las personas o cosas que nos han llevado a caer en ese pecado. Dios había ordenado la exterminación de los madianitas, por medio de Moisés, Y habló Moisés al pueblo, diciendo: Armad a algunos hombres de entre vosotros para la guerra, a fin de que suban contra Madián para ejecutar la venganza del SEÑOR en Madián. (Num. 31:3) Este pueblo había sido el culpable de influenciar a los hijos de Israel a cometer el pecado de la idolatría, uniéndose a las mujeres madianitas en sus ritos religiosos. Después de la batalla que los israelitas ganaron, tomaron el botín y despojaron a los madianitas de todas sus posesiones, entre las personas y cosas que ellos tomaron, estaban las mismas mujeres que los había llevado a pecar (Num. 25:1-3) Su pecado de idolatría, había sido la causa que la ira de Dios se encendiera en contra del pueblo y a causa de su pecado, más de veinticuatro mil israelitas murieron. (Num. 25:9) 

Era imposible que tuvieran viviendo con ellos a estas mujeres sin que tarde o temprano volvieran a caer en el mismo pecado de inmoralidad, e idolatría a los dioses de los madianitas

Cuando una persona viene al Señor, y se arrepiente de sus pecados, Dios comienza una obra hermosa en su vida; Dios le da una vida nueva, y lo liberta de hábitos, pecados, y ataduras. Más de ahí en adelante, el discípulo de Cristo necesita esforzarse, en la gracia de Dios para que cada día pueda mantener la del pecado que Dios le ha dado. Esto requiere disciplina de un tiempo diario de comunión con Dios por medio de la palabra y la oración, además de cortar hasta donde sea posible de todas las cosas que lo puedan llevar de nuevo a caer en su pecado y su antigua manera de vivir. 
El plan de Dios para nuestras vidas es que cada uno de nosotros reflejemos su santidad, y que de una manera progresiva cada día reflejemos más el carácter de Jesús en nuestras vidas

La estrategia del enemigo será la de proveer oportunidades de pecado, para que nosotros volvamos a caer en los mimos pecados, o la vida antigua que antes vivíamos. Satanás sabe que él no tiene ninguna autoridad sobre nuestras vidas mientras no demos lugar al pecado, y nos mantengamos alejados de los hábitos, o deseos que antes usaba para tener control de nuestras vidas. Si le abrimos la puerta al pecado, Satanás nuevamente volverá a tener control sobre nuestras vidas, por esto es que la orden del Señor fue tan severa. El pueblo no podía retener a esas mujeres y no dar lugar al pecado nuevamente, Moisés se enojó con los oficiales del ejército, los capitanes de miles y los capitanes de cientos, que volvían del servicio en la guerra, y les dijo Moisés: ¿Habéis dejado con vida a todas las mujeres? He aquí, éstas fueron la causa de que los hijos de Israel, por el consejo de Balaam, fueran infieles al SEÑOR en el asunto de Peor, por lo que hubo plaga entre la congregación del SEÑOR. Ahora pues, matad a todo varón entre los niños, y matad a toda mujer que haya conocido varón acostándose con él. (Num 31:14-17) 
La única actitud correcta que necesitamos tener en contra del pecado es la de “cortar por lo sano” con el mismo y toda las “puertas” abiertas que pudiéramos tener. La verdad es que, si no cerramos estas puertas, el pecado volverá a tener control de nuestras vidas. Con el pecado o las oportunidades de pecar no se puede jugar. La mejor estrategia en contra del pecado es no dar lugar al mismo. Si Dios, te ha libertado por ejemplo del alcoholismo, necesitas evitar relacionarte con aquellas personas que antes convivías y que les gusta tomar. El hacerlo es dar lugar al pecado, especialmente cuando recién acabas de recibir libertar, o acabas de conocer a Dios. Es importante que te alejes de toda cosa, que sea una puerta al pecado. Ya llegara el día, en que en tu vida se han establecido nuevos patrones de conducta, la palabra estará firmemente plantada en tu vida, y podrás confrontar esas situaciones, pero al igual que en el caso de los hijos de Israel, ellos acababan de salir de ese problema, y le estaban dando de nuevo otra oportunidad al pecado para venir y hacerlos caer. No demos lugar a las tentaciones, especialmente de aquellas cosas en las cuales éramos esclavos. ¡Solamente así podremos vivir cada día en la victoria de Cristo!

Oración:                                                                                                  
·       Rendir completamente al Señor toda puerta abierta al pecado y a la vida pasada.
·       Pedir al Espíritu que te muestre si le estas dando lugar al pecado en tu vida

·       Pedir al Señor te ayude a ser radical con el pecado.

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