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jueves, 8 de marzo de 2012

La Verdadera Adoración


Día No 120                                                                                

Lectura del día: Salmo. 24:1-10; 65:1-13; 68:1-35; 110:1-7; 19:1-14; 2 Sam 8:1; 1 Cron.18:1; 2 Sam. 21:15-18; 1 Cron.20:4
Verso Central: Salmo 19:1

Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. (RVA)

La verdadera adoración consiste en exaltar la gloria y majestad de nuestro Dios. Cuando venimos a la presencia de Dios para adorarlo el enfoque de nuestro corazón debe estar en exaltar todo lo que Dios es y todo lo que Dios ha hecho. Muchas veces pasamos demasiado tiempo pidiendo por nosotros, quejándonos de nuestra situación, o simplemente repitiendo oraciones gastadas, y rutinarias. En los salmos que leímos podemos ver que el Rey David entendía que es la verdadera adoración, y responde varias preguntas sobre la adoración y el adorador, ¿Quién puede alabar a Dios? ¿Qué es lo que debemos exaltar de nuestro Dios? ¿Cómo debemos adorarle? En primer lugar, tengamos en mente que estos salmos que hemos leído fueron escritos durante el periodo en el cual David había consolidado su reino, y había edificado casas, palacios, había conquistado Jerusalén, pero sobre todo había traído el arca del presencia de Dios y le había construido un tabernáculo. Así que estos eran tiempos en que por fin David había alcanzado uno de sus anhelos más grandes, no solamente unificar las 12 tribus bajo su reinado, pero tener una capital y en el centro de la misma a Dios como el verdadero rey de la nación, y a él, como su siervo. Esto fue la razón principal porque el trajo el tabernáculo a la ciudad de Jerusalén. David responde quien podía venir a adorara Dios, y que su adoración fuera aceptada, ¿Quién puede subir al monte del Señor?  ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos. (Salmo 24:3-4 NVI) El enfoque está en la condición del corazón, David estaba yendo más allá de los requisitos de la ley, y se enfocaba en lo que Dios verdaderamente quería un corazón puro. Para nosotros esto significa que debemos venir a su presencia con un corazón limpio, no debemos dejar que  ninguna cosa nos estorbe de adorarle. ¿Quién está consciente de sus propios errores?  ¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente! Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas; no permitas que tales pecados me dominen y de multiplicar mis pecados. (Salmo 19:12-13 NVI) Más que cantar “entonados” la adoración en la cual Dios se deleita nace de corazón “conforme a su corazón”. La segunda lección que aprendemos es que la adoración se concentra en exaltar lo que Dios es, Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria?  El Señor, el fuerte y valiente, el Señor, el valiente guerrero. Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? Es el Señor Todopoderoso; ¡él es el Rey de la gloria! Selah. (Salmo 24:7-10 NVI) Muchas veces cuando adoramos estamos más concentrados en nosotros, que en exaltar su gloria y majestad, y la esencia de Dios, es motivo suficiente para adorarle, exaltar, y aclamar. Las palabras que salen de nuestros labios deben exaltar las cualidades o características gloriosas de nuestro Dios, tales como su amor, su gracia, su misericordia, su justica. Por último, debemos practicar la forma mejor de adorar que es una vida de obediencia a su palabra, ya que él se complace más en nuestra obediencia que en nuestras palabras.
Oración:
  • Tomar tiempo para dar gracias a Dios por todas sus bendiciones.
  • Adorar a Dios por su gloria y su poder.
  • Pedirle que forme en nosotros un corazón conforme a su corazón.
  • Exaltarle en a través de una vida de obediencia.

lunes, 5 de octubre de 2009

Día No 60 Honrando a Dios en Nuestra Ofrenda


Lectura del día: Num. 7:1-89
Verso Central Números 7:89

Cuando Moisés entró en la Tienda de reunión para hablar con el Señor, escuchó su voz de entre los dos querubines, desde la cubierta del propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto. Así hablaba el Señor con Moisés. (NVI)

El acto de ofrendar es una parte integral de nuestra adoración a Dios. La ofrenda representa la devoción de nuestro ser a Dios; es la expresión natural de nuestro amor. El ofrendar es una parte integral de nuestra adoración y honra a Dios. De acuerdo a la lectura de este día cuando se consagro el tabernáculo y el altar de los sacrificios cada uno de los jefes de las tribus, en representación de su tribu trajeron ante el Señor una ofrenda, para cada uno de los sacrificios que Dios había instituido. En este capítulo vemos varios de los principios sobre dar, que encontramos en las Sagradas Escrituras. 
En primer lugar, dar para la obra de Dios es un privilegio para todo creyente. Ninguna de las tribus quedó exenta, todas fueron hechas parte del privilegio de dar, y todos dieron la misma cantidad. Igualmente, en nuestros tiempos cada uno de nosotros tenemos el privilegio de dar o presentar nuestras ofrendas delante de Dios, dar es un acto integral de la verdadera adoración, no podemos tener un culto de adoración en el cual el dar no sea una parte central. 
En segundo lugar, no solamente dieron alegremente sus diezmos, pero también participaban en dar para otros propósitos, en esta ocasión fue para la dedicación del altar de los sacrificios. También nosotros, cuando Dios guía al liderazgo de la Iglesia a edificar, o desarrollar estrategias evangelísticas, enviar dinero para misiones, o cualquier otro propósito, es nuestro privilegio dar para que los planes que Dios guíe a nuestra Iglesia se lleven a cabo. 
En tercer lugar, dieron alegremente y con una actitud de privilegio, vieron sus ofrendas como un privilegio de contribuir para la obra de Dios. Ellos designaron un día especial para que cada una de las tribus pudiera presentar su ofrenda delante de Dios. Cuando el altar fue consagrado, los jefes llevaron una ofrenda de dedicación y la presentaron ante el altar, porque el Señor le había dicho a Moisés:  "Para presentar su ofrenda de dedicación del altar, cada jefe tendrá su propio día." (Num 7:10-11 NVI) De igual manera para nosotros, el dar debe de ser considerado como un privilegio, porque es nuestra oportunidad de demostrar nuestro apoyo a la obra de Dios. Un creyente que es miembro de una congregación y no ofrenda, demuestra que su corazón no está en esa congregación en verdad. La ofrenda demuestra nuestro compromiso con la congregación a que asistimos. 
Por último, ellos dieron al Señor la mejor ofrenda posible que le pudieron ofrecer. Si examinamos las ofrendas que presentaron, estas incluían oro, plata, y varios animales que se usarían en los sacrificios, y todas tenían un gran costo. Esto representa el principio de dar a Dios siempre lo mejor que tenemos. Una ofrenda no es dar lo que nos sobra, o dar sin que esto signifique un verdadero sacrificio, la actitud correcta es dar aun cuando sea un sacrificio. Después de que todas estas ofrendas se presentaron a Dios, ¿Cuál fue el resultado de esta demostración de honra y obediencia a Dios? …Éstas fueron las ofrendas para la dedicación del altar después de haber sido consagrado. Cuando Moisés entró en la Tienda de reunión para hablar con el Señor, escuchó su voz de entre los dos querubines, desde la cubierta del propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto. Así hablaba el Señor con Moisés. (Num. 7:88-89 NVI) Dios se agrado de su acto de dar, y reveló su voz a Moisés desde la cubierta del arca del testimonio que estaba en el lugar santísimo. Dios estaba declarando cuán agradable le era la actitud generosa de su pueblo y se manifestó desde ese lugar que había sido construido con las ofrendas que con un corazón agradecido habían presentado en honor a él. De igual manera Dios bendecirá nuestra congregación y todos los aspectos de nuestra vida, cuando ve en nosotros que tenemos esta misma actitud para dar. Una congregación generosa siempre tendrá palabra de Dios en sus reuniones. Ser generoso toca el corazón de Dios, y es parte de nuestra adoración; Dar está muy cerca del corazón de Dios, porque él es un Dios que da. El dio a su hijo único, para que nosotros pudiésemos recibir el perdón de nuestros pecados, y pudiéramos ser reconciliados con él. Por esta razón, para nosotros el acto de dar necesita ser parte de nuestro estilo de vida, sobre todo de nuestra adoración, porque de esta forma estamos expresando nuestro amor a Dios, la conexión entre amar y dar; son inseparables.
Oración:                                                                                                  
·       Pedir al Señor que nos dé una actitud correcta al dar nuestras ofrendas.
·       Examinar si damos ofrendas que tengan un verdadero sacrificio, solamente lo que nos sobra.
·       Proponerse en oración dar siempre al Señor siempre lo mejor de nosotros mismos.

Si desea conocer mas de Jesús, o necesita ayuda le invitamos a que, 
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715 Brady Ave. Los Ángeles CA 90022213-977-0905Servicios domingos: 11:00 am y 2:30 pm Servicios Miércoles, 7:30 pm)



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martes, 21 de abril de 2009

Día No 39 Los Mandamientos de Dios


Lectura del día: Ex. 19:1 a 21:36
Verso Central Éxodo 19:6

Y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

El deseo de Dios era formar a Israel como una nación que fuese santa. Una nación que se distinga del resto de las naciones por vivir bajo sus mandamientos. "Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. (Ex. 19:5-6) Jesús comunica este mismo sentir a sus discípulos cuando les declara que hemos sido llamados a ser la sal y la luz de la tierra. Todo discípulo de Jesús necesita entender que seguir a Jesús implica vivir una vida en santidad, apartado de las cosas que “ofenden” la santidad de nuestro Dios. El medio que Dios le dio al pueblo para que vivieran en santidad fue la ley del Monte Sinaí, o lo que conocemos como los diez mandamientos. Estos mandamientos de Dios son las “señales” del camino, que al seguirlas nos mantienen en el camino correcto, y que nos permiten llegar a nuestro destino. En el momento en que decidimos desobedecer esas “señales” saldremos del camino seguro que Dios nos está marcando, y nos expondremos a los peligros que esas señales nos quieren evitar. Al comenzar los retiros de restauración en nuestra congregación, los realizábamos en las montanas de Lake Arrow Head, (en las montañas de San Bernandino, California) para llegar ahí debíamos de seguir cuidadosamente las señales del camino, algunas de ellas decían, “despacio curva peligrosa”, otras decían, “despacio, camino estrecho”, otras decían, “cuidado, abismo a su derecha”, también otros nos indicaban que si queríamos llegar a la ciudad donde nos dirigíamos deberíamos de tomar otra carretera, o desviación. Estas señales no las puso el gobierno porque es malo, o porque no quiere que hagamos lo que queremos, o porque nos quiere evitar la diversión de manejar a una velocidad mayor. La única razón que las pusieron es para evitar que terminemos muertos en un precipicio, o que no nos extraviemos de nuestro destino.  Supongamos que, en una curva peligrosa, la señal del camino dice, “disminuya su velocidad, curva peligrosa” yo decido que no quiero hacer lo que se me pide, realmente tengo la libertad de escoger, pero lo más seguro es que si en vez de obedecer, aumento la velocidad, no estuviera escribiendo en este día estas palabras. Así Dios nos ha dejado sus mandamientos, para que a través de ellos seamos personas que vivimos en santidad, y además son las señales que Dios nos ha dejado para que se cumpla su propósito en nuestras vidas
Cada uno de nosotros tenemos la libertad de escoger, vivir a nuestra manera, o seguir las instrucciones de su palabra, pero los resultados serán diferentes dependiendo de la decisión que tome. Si desobedecemos, el fruto será la muerte, o a lo menos dañaremos nuestra vida, y su propósito en nuestras vidas. Por otro lado, si con temor, decidimos obedecer sus mandamientos, el fruto será vida abundante, y la seguridad de que cumpliremos su propósito en nuestras vidas. El plan de Dios es formar en nosotros el temor a ofender su santidad. Y todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia. Entonces dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros y escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos. Y respondió Moisés al pueblo: No temáis, porque Dios ha venido para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que no pequéis. (Exo 20:18-20) 
Su voluntad es sus discípulos seamos su pueblo santo, su nación escogida para su gloria. Esto comienza cuando nace en nosotros un temor santo que nos lleva a apartarnos de todo aquello que ofende su santidad, esta es una convicción personal, no un requerimiento impuesto. Además, el temor a Jehová es el principio de una vida con sabiduría. En este día medita sobre tu vida, y la obediencia a los mandamientos de su palabra. ¿Sigues a Dios porque has recibido algún favor de Dios? ¿Hay en tu vida un entendimiento claro de lo que significa la santidad de Dios? ¿Anhelas vivir en santidad para no ofender a Dios? ¿Cómo vez lo mandamientos de Dios como cadenas que te atan, o como protecciones para el bien?
Oración:                                                                                                                             

  • Consagración como parte de esta nación santa que se ha consagrado para los propósitos de Dios.
  • Pedir por aquellas áreas de tu vida que todavía necesitas rendir a Dios.
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