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lunes, 8 de marzo de 2010

Día No 79, La Obediencia a los Mandamientos de Dios

Lectura del día:        Deut. 23:1 - 26:19
Verso Central   Deuteronomio 26:17

Hoy has declarado que el Señor es tu Dios y que andarás en sus caminos,  que prestarás oído a su voz y que cumplirás sus preceptos,  mandamientos y normas. (NVI)

La obediencia a los mandamientos de Dios causa una gran bendición en nuestras vidas. Los mandamientos que Dios instituyo tienen el propósito de guardarnos del mal, nos guían que practiquemos la justicia, al practicarlos reflejemos el carácter de Dios, y dan orden a nuestras vidas. Ahora es importante recordar que los mandamientos o leyes que regían a los Israelitas fueron dados en un tiempo, y cultura muy distinta a la nuestra, y así que debemos de “extraer” los principios que Dios implicaba en sus mandamientos y practicarlos en nuestra vida diaria. Al comparar los mandamientos de Dios, con las demás leyes y mandamientos que se practicaban en las naciones de aquellos días, notaremos que muchos de estos, fueron muy avanzadas para sus días. Porque varios de estos mandamientos se les instaba a ser compasivos con el pobre, con el extranjero y el necesitado, cosa que no era común, y ni siquiera era considerado como válido en aquellos días. Por ejemplo, les daba ciertos derechos a las mujeres, esclavos, y los extranjeros, que no se conocían en ese tiempo, y que son la base para muchas de nuestras leyes modernas. Cuando estudiamos los mandamientos de Dios debemos hacer una distinción de tres categorías. Había mandamientos que eran de carácter civil, por ejemplo, "Si dos hermanos viven en el mismo hogar, y uno muere sin dejar hijos, su viuda no se casará fuera de la familia. El hermano del esposo la tomará y se casará con ella, para cumplir con su deber de cuñado. El primer hijo que ella tenga llevará el nombre del hermano muerto, para que su nombre no desaparezca de Israel. (Deut. 25:5-6 NVI) Estos fueron mandamientos que se aplican exclusivamente para aquellos días. Este tipo de leyes tenían su vigencia en la cultura y costumbres de aquel tiempo. 
También había mandamientos que tenían un carácter religioso. Por ejemplo, tomarás de las primicias de todo lo que produzca la tierra que el Señor tu Dios te da, y las pondrás en una canasta. Luego irás al lugar donde el Señor tú Dios haya decidido habitar, y le dirás al sacerdote que esté oficiando: Hoy declaro, ante el Señor tu Dios, que he entrado en la tierra que él nos dio, tal como se lo juró a nuestros antepasados. (Deut. 26:2-3 NVI) tanto los mandamientos de carácter religioso, como los mandamientos civiles, eran mayormente para los judíos, aunque el sentido moral o el “espíritu” de estos mandamientos todavía se aplica en nuestros días. 
Pero había mandamientos que tenían un sentir claramente moral, y universal, y esos mandamientos todavía están vigentes en nuestros días, por ejemplo, (Exo 20:13-16 RV 1960) No matarás.  (14)  No cometerás adulterio (15) No hurtarás.  (16)  No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 
Los mandamientos de Dios les dan dirección a nuestras vidas, y al obedecerlos cosecharemos sus bendiciones. La mayoría de las bendiciones de Dios, estaban condicionadas a la obediencia a sus mandamientos, Hoy has declarado que el Señor es tu Dios y que andarás en sus caminos, que prestarás oído a su voz y que cumplirás sus preceptos, mandamientos y normas. Por su parte, hoy mismo el Señor ha declarado que tú eres su pueblo, su posesión preciosa, tal como lo prometió.  Obedece, pues, todos sus mandamientos. El Señor ha declarado que te pondrá por encima de todas las naciones que ha formado, para que seas alabado y recibas fama y honra. Serás una nación consagrada al Señor tu Dios." (Deut. 26:17-19 NVI) 
¿Por qué produce bendición la obediencia a sus mandamientos? 
porque al obedecerlos, estamos buscando la justicia, nos apartamos del mal, y seguimos los principios de vida establecidos por nuestro creador. Por esta razón es importante que conozcamos la palabra de Dios, para poder hacer nuestra toda la riqueza de bendiciones que la misma contiene. Mucha gente por ignorar la palabra de Dios vive vidas que están limitadas, angustiadas y llenas de problemas, aun cuando son hijos de Dios. Por otro lado, cuando conocemos y vivimos de acuerdo a sus mandamientos, estaremos haciendo nuestras las promesas que sus mandamientos contienen. Siempre debemos recordar que las promesas de Dios son fieles, y cada vez que obedezcamos veremos su bendición en nuestras vidas, por lo tanto, en este día elevemos esta oración juntos; ¡Señor ayudamos a amar tus mandamientos y danos la gracia para guardarlos!

Oración:                                                                                                                             

  • Pedir al Señor sabiduría para entender sus mandamientos, y su gracia para ponerlos por obra.
  • Consagrar nuestras vidas a obedecer fielmente su palabra.
Si desea conocer mas de Jesús, o necesita ayuda le invitamos a que, 
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lunes, 26 de enero de 2009

Día No 28 El Poder de la Perseverancia (La vida de Jose)


Lectura del día: Gen. 40:1 a 41:57
Verso Central Génesis 41:51-52

Y al primogénito José le puso el nombre de Manasés, porque dijo: Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre. Y al segundo le puso el nombre de Efraín, porque dijo: Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.



Cuando una persona se decide a creerle a Dios, aun aquellas cosas o lugares que han sido el lugar o el objeto de su aflicción, Dios las puede convertir en el lugar o el objeto para cumplir su propósito en su vida. “Dios me ha hecho fecundo en esta tierra donde he sufrido” Estas fueron las palabras de José, indicando como Dios había dado vuelto a su vida, porque la tierra de su sufrimiento, Dios la había convertido en la tierra de la bendición. Al fin José veía, como Dios había cambiado todas sus circunstancias adversas en un medio para que él fuera bendecido, a su familia y para ser de bendición a toda una nación. Dios puede transformar tus más grandes derrotas en el instrumento de inspiración y bendición para mucha gente. 

La siguiente anécdota ilustra esta verdad, "¿No has notado, le pregunto la anciana, mientras aconsejaba a una persona que estaba pasando por una gran tribulación, “Que el Señor le dijo a los pescadores que lanzaran sus redes de nuevo, precisamente en el mismo lugar donde habían pasado toda la noche sin tener ningún éxito? ¡Si tan solo pudiéramos volver a comenzar cada vez que las cosas se ponen difíciles! ¡Si tan solo pudiéramos comenzar en otro lugar, con otro cónyuge, otro trabajo, otra ciudad, otra vida! ¡Quizás pudiéramos tener entonces la fe y determinación para tener éxito! Pero el Señor les dijo usen la misma red, y en el mismo lago. Es que las tentaciones de siempre se deben conquistar, las debilidades se deben vencer, y las pruebas de ayer si no las vencemos siempre volverán. Debemos de vencer donde estamos si es que hemos de vencer en verdad. No olvidemos que fue el mismo maestro que después de verlos batallar y no producir nada, los reta a que vuelvan a tirar la red de nuevo." 

La historia anterior, nos muestra claramente lo que José había vivido, y el sentir de su corazón al ver éxito que ahora Dios le había dado. Si alguien tuvo razón para no volver a intentarlo fue José. Egipto es el lugar donde fue llevado después de ser vendido por sus mismos hermanos.  Egipto representaba el sitio donde todo le había salido mal. Egipto fue el comienzo de su gran tribulación. Fue ahí donde perdió todo derecho sobre tu vida, y se convirtió en esclavo. Fue ahí donde después de ser diligente, respetuoso, y sagas, la mujer de su amo lo acusa de querer abusar de ella. Fue ahí donde termina en la cárcel, y en donde vuelve a intentar, pero su amigo a quien ayudo, pronto se olvidan de aquel joven que sabia interpretar los sueños, al fin y al cabo el ya era libre y estaba en la comodidad del palacio. Fue ahí donde paso los años jóvenes de su vida, siendo esclavo, o siendo preso, rechazado, acusado y olvidado. José tenía muchas razones para desear que su vida terminara, o si se pudiera, volver a comenzar en otro lugar. Pero lo más tremendo es que fue ahí donde también experimento la más grande bendición de su vida. ¿Por qué sucedió esto? José nunca se dio por vencido, siempre se mantuvo integro, y no dejo que la llama de la visión en su vida, nada ni nadie se la apagara. Es José quien nos demuestra con su vida el principio bíblico, que el que no se cansa de sembrar, a su debido tiempo segara, si no desmaya. (Gal. 6:9) Su vida es un testimonio para cada uno de nosotros que nos dice, “Si tu no dejas que los problemas, fracasos, traiciones te roben el sueño que Dios ha sembrado en tu corazón, su propósito se cumplirá. 

Tú también puedes decir lo que la vida o las circunstancias habían determinado que fuera mi mayor fracaso, Dios lo ha convertido en el milagro más grande de mi vida. Hoy puedes dar el primer paso hacia ese milagro, si no te das por vencido, y sigues adelante sirviendo a Dios con todo tu corazón, creyendo que él está contigo en todo momento. ¡Tú y yo hemos sido creados para ser más que vencedores!

Oración:                                                                                                                             
·              Pedir sabiduría a Dios para discernir su voluntad en medio de cualquier situación.
·              Honrar a Dios a pesar de que no veamos con nuestros ojos naturales la respuesta a nuestra necesidad.
·              Firmeza para tomar decisiones que estén marcadas por la santidad y la justicia.

·              Sometimiento a Dios y a sus propósitos.

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