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martes, 23 de febrero de 2010

Día No 77 El Plan de Dios es Nuestra Prosperidad Integral

Lectura del día:        Deut. 15:1 - 18:22
Verso Central   Deuteronomio 15:4

Y no habrá menesteroso entre vosotros, ya que el SEÑOR de cierto te bendecirá en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da por heredad para poseerla


La miseria nunca fue parte del plan de Dios para la vida de las personas. La única razón porque la pobreza, o la miseria, vinieron a ser parte de la familia humana es por el pecado de Adán y Eva. El pecado fue la puerta por donde la miseria entro en la historia del ser humano, Al hombre le dijo: --Como le hiciste caso a tu mujer y comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. (Gen 3:17-18 DHH) 
Antes de la caída del hombre, la tierra no estaba bajo maldición y Dios había establecido que diera fruto en abundancia. Pero después del pecado, al hombre le costaría gran esfuerzo poder proveer para su sustento. Antes la tierra solamente daba fruto que podía comerse, y no había espinos, ni cardos, más por motivo de la desobediencia la tierra produjo hierbas que hieren y hacen los campos estériles. 
De acuerdo a la narrativa Bíblica, la pobreza en todas sus dimensiones fue introducida por el pecado en la creación de Dios
Cuando Dios estaba por introducir el pueblo de Israel a la tierra prometida les recuerda su promesa de liberar la tierra de la pobreza, y les afirma que en la tierra que estaban a punto de conquistar, no debería de haber gente pobre. Entre vosotros no deberá haber pobres, porque el Señor tu Dios te colmará de bendiciones en la tierra que él mismo te da para que la poseas como herencia. (Deut. 15:4 BAD) 
La promesa de Dios era que en medio de su pueblo no debería de haber pobres como resultado de la bendición de Dios. Para nosotros, la tierraprometida es nuestra vida en Cristo, en cierta forma nosotros entramos a la tierra prometida al aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador, entramos a la tierra prometida al formar parte de su reino aquí en la tierra. Y al igual que ellos nosotros tenemos esa misma promesa. Dios le prometió al pueblo prosperidad y que serían bendecidos en todas las áreas de sus vidas,» El Señor te concederá abundancia de bienes: multiplicará tus hijos, tu ganado y tus cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría. » El Señor abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie. (Deut. 28:11-12 BAD) 
La única condición que Dios le puso al pueblo es que deberían de vivir en obediencia a sus mandamientos. Algunos piensan que Dios decide de una manera caprichosa y arbitraria la condición de cada persona; ser pobre o prospero. Creo firmemente que Dios nos ha proveído los medios, espirituales, materiales,e intelectuales para que todos sus hijos poseamos y disfrutemos de susbendiciones
Dios desea bendecir a todos sus hijos, pero ahora depende de que nosotros obedezcamos sus mandamientos
Su palabra dice, Y así será, siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno. El Señor tu Dios te bendecirá, como lo ha prometido, y tú podrás darles prestado a muchas naciones, pero no tendrás que pedir prestado de ninguna. Dominarás a muchas naciones, pero ninguna te dominará a ti. (Deut. 15:5-6 BAD) También les hace esta misma promesa condicional en el capítulo 11, »Si vosotros obedecéis fielmente los mandamientos que hoy os doy, y si amáis al Señor vuestro Dios y le servís con todo el corazón y con toda el alma, entonces él enviará la lluvia oportuna sobre vuestra tierra, en otoño y en primavera, para que obtengáis el trigo, el vino y el aceite. También hará que crezca hierba en los campos para vuestro ganado, y vosotros comeréis y quedaréis satisfechos. (Deut. 11:13-15 BAD) 
El apóstol Pablo (recordemos que Pablo era un ex fariseo judío quien entendía a la perfección estas promesas) dice, y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra. (2Co 9:8 RV1960) La voluntad de Dios es que sus hijos disfruten de su multiforme bendición (que incluye no solamente la economía, pero todo lo que representa su prosperidad ver 2 Cor 9:11) y que, en todo, siempre tengamos todo lo suficiente, y aun podemos tener más allá que lo suficiente, para que podamos ser generosos. La promesa de la lectura de este día es que Dios desea darnos su bendición económica, pero como hemos visto, esta depende de nuestra obediencia a sus mandamientos
¿Estoy siendo fiel en obedecer a Dios en el área financiera? 
¿Con mis actos diarias que escojo estar bajo la maldición o bajo la bendición de Dios?
¿Creo que mi prosperidad viene de Dios?

Oración:                                                                                                  

·       Hacer un compromiso con Dios de obedecer sus mandamientos para que ser prosperado en todas las cosas.

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lunes, 17 de agosto de 2009

Día No 54 Ofreciendo lo Mejor al Señor


Lectura del día: Lev. 22:1 a 23:44
Verso Central Levítico 22:32

"No profanen mi santo nombre sino reconózcanme como santo en medio de los israelitas. Yo soy el Señor, que los santifica. (NVI)

Toda ofrenda o cualquier otra cosa que se ofrezcamos al Señor siempre deberán de ser lo mejor de nosotros. Los capítulos de este día, tienen el enfoque de establecer el principio bíblico de ofrecer a Dios solamente lo mejor. Este principio debe ser parte de nuestra vida; Todo lo que le ofrezcamos a Dios solamente sera lo mejor que tengamos. Por este motivo, cuando vamos a ofrecer algo a Dios, siempre debemos de examinar si es lo mejor que tenemos, de otra manera no debemos hacerlo, hasta que estemos seguros que en verdad es lo mejor que le podemos dar. Dios se agrada de nuestras ofrendas solamente cuando hemos ofrecido lo mejor. En los capítulos de este día hay varias referencias de este principio, y en todas se afirma esta verdad, por ejemplo, El Señor le ordenó a Moisés que les dijera a Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas: «Si alguno de vosotros, sea israelita o extranjero residente en Israel, presenta un holocausto al Señor para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, para que le sea aceptado deberá presentar un macho sin defecto de entre el ganado vacuno, ovino o cabrío. No presentéis ningún animal que tenga algún defecto, porque no se os aceptará. (Lev 22:17-20 BAD) 
Esto va en contra de la actitud de algunas personas que cuando le ofrecen algo al Señor, sea su vida, ofrendas, recursos, talentos, o cualquier otra cosa, no interesa la condición, o la calidad de su esfuerzo, piensan que no importa si están ofreciendo lo mejor o no, y que lo que más importa es tener una “buena actitud”, o “sinceridad”. Es como algunos dicen, “el Señor sabe todas las cosas, y pues lo más importante es la actitud de mi corazón.” Como que si solamente con tener el deseo de hacer lo mejor fuera suficiente para cubrir la falta de excelencia en lo que ofrecemos o hacemos para Dios. Antes de justificarnos y decirnos que, “Dios es bueno, y entiende”, deberíamos de pensar en que Dios es santo, excelente, y glorioso, y que debemos de hacer y ofrecer todo pensando en lo glorioso que es nuestro Dios. 
Antes de ofrecer algo a Dios, deberíamos de preguntarnos si lo que estamos ofreciendo es “digno” de ser ofrecido a nuestro Dios. Si bien es cierto que no podemos compararnos con la gloria de Dios, pero si a alguien debemos de ofrecer lo mejor que tenemos es precisamente a Él. Este era el principio que bíblico que aprendemos de la ley y los mandamientos que Dios le dio a Moisés. Dios le dijo al pueblo las siguientes palabras para que entendieran porque solamente aceptaría lo mejor de su pueblo, "Obedezcan mis mandamientos y pónganlos por obra.  Yo soy el Señor. "No profanen mi santo nombre sino reconózcanme como santo en medio de los israelitas.  Yo soy el Señor, que los santifica. Yo los saqué de Egipto para ser su Dios.  Yo soy el Señor." (Lev 22:31-33 NVI) 
Lo que ofrecemos refleja la actitud que tenemos en el corazón acerca del Dios que servimos, Si en nosotros está el sentir de que servimos a un Dios santo, glorioso y que merece lo mejor de nosotros, eso se reflejara en todo lo que hacemos, y en todo lo que ofrecemos al Señor. Las siguientes preguntas nos ayudaran a evaluar la condición de lo que “ofrecemos” a Dios en nuestra vida diaria: 
  • ¿Qué clase de vida le ofrezco al Señor cada día? De acuerdo al apóstol Pablo la vida diaria es la mejor ofrenda que se ofrece al Señor, Romanos 12:1. 
  • ¿Cómo es el nivel de excelencia de mi trabajo? No solamente del servicio cristiano, sino de todo lo que hago incluyendo mí empleo o negocio, educación. 
  • ¿Refleja que es para Dios? 
  • ¿Hay en mi corazón un sentir de ofrecerle al Señor lo mejor de mí en mi adoración? 
  • ¿Qué tal tiempo devociónal? 
  • ¿Cómo está mi relación matrimonial? Recordemos que servimos a Dios al servir a los demás, y cuando el cónyuge sirve, a su cónyuge, lo está haciendo con el sentir de que es como para el Señor.

Oración:                                                                                                  
·       Hacer un examen de la vida que vivimos y ver si en todo lo que hacemos ponemos un Espíritu de Excelencia. Si reconocemos que no es lo mejor, pidamos ayuda a Dios para siempre dar lo mejor de nosotros a El.

·       Determinemos siempre ofrecer lo mejor en todo lo que hagamos sea de palabra o de hecho.

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