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martes, 5 de enero de 2010

Día No 70 Sacando los Enemigos de Nuestra Tierra (Venciendo Nuestra Lucha interna)

Lectura del día:        Num. 32:1 - 33:56
Verso Central   Números 33:55

"Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.


El pecado es la puerta al fracaso. Todo pecado no confesado, o todo pecado que hemos permitido que continúe en nuestra vida, es puerta de ataduras, maldiciones, o será el argumento que el enemigo usará para atacarnos. Esto también se aplica a las heridas emocionales, resentimiento, complejos, o actitudes de derrota

En fin, todas las cosas negativas de nuestra antigua vida deben de “salir” de nuestro corazón, si es que deseamos vivir en completa victoria en todas las áreas de nuestra vida

La mayoría de las cosas que nos están estorbando para vivir una vida victoriosa, de alguna manera están relacionadas a cosas que hemos permitido de nuestra antigua vida. 

¿Por qué todavía seguimos con “ataduras” de nuestra antigua vida?

Porque no le hemos permitido al Espíritu que a través de la palabra transforme esas áreas de nuestras vidas. En la medida que nosotros permitamos al Espíritu que “saque” esas cosas de nuestra vida, veremos la victoria completa. Por ejemplo, si en mi matrimonio tuviera problemas por errores del pasado, mientras no demuestre un verdadero arrepentimiento de mis actos y esté dispuesto a restituir el daño causado, no podré tener una buena relación matrimonial. Porque mi cónyuge usara mi falta de arrepentimiento para estar constantemente atacándome en esa área de mi vida. Por otro lado, si he pedido perdón, pero si a mí cónyuge le cuesta perdonar, o tiene problemas con volver a confiar, esa será la “astilla” que nos estará constantemente molestando en nuestra relación matrimonial, aunque estemos viviendo juntos, aun a pesar de ser discípulos de Cristo. Además, esa también será la “puerta” por donde el enemigo podrá atacar nuestra relación. La solución a este dilema no es asunto de guerra espiritual, ni de ayunar, sino de simplemente “cerrar” esas puertas a través del perdón, la restauración, y la renovación diaria que viene de nuestra comunión con el Espíritu, y su obra de restauración y fortalecimiento a través de la palabra de Dios. Eso es precisamente lo que Dios le advirtió al pueblo de Dios cuando estaba a punto de introducirlos a la tierra prometida, (Num. 33:51-52, - 55, 56) Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando crucéis el Jordán a la tierra de Canaán,  (52)  expulsaréis a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiréis todas sus piedras grabadas, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos;  (55)  "Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.  (56) "Y sucederá que como pienso hacerles a ellos, os haré a vosotros."  

Al leer la historia del pueblo de Dios, nos damos cuenta, cuánta razón Dios tenía en prevenirlos, y pedirles que tenían que deshacerse de todas las cosas que hubiera en la tierra prometida que los llevara a la idolatría y a practicar los pecados de las naciones que Dios estaba expulsando de esa tierra. La razón por la cual el pueblo de Dios sufrió divisiones, invasiones, y en última instancia lo llevó a la cautividad, fue que ellos constantemente imitaban las prácticas idólatras y abominables de las naciones que ellos habían conquistado. Con la ayuda de Dios el pueblo de Israel conquistó la tierra prometida, pero nunca “limpiaron” totalmente la tierra de los dioses, y de las costumbres de esas naciones, por el contrario, las hicieron suyas, y llegaron hasta adorar a los dioses de las naciones que habían conquistado en Canaán. Vez tras ves, Dios mando los profetas que advertían a la nación que dejara de servir a otros dioses, ellos se arrepentían, pero pronto estaban de nuevo adorándolos. Al fin esto fue la causa de que Dios los desechará
¿Hay aguijones, y espinas en tu vida? 
¿Qué resentimiento, o herida te sigue estorbando? 

Por último, si algo queda claro en la lectura de este día, que desde el punto de vista de Dios debemos ser radicales con el pecado. Con el pecado debemos de ser radicales, no hay lugar para consentir en nuestra vida el pecado. Como Dios le dijera al pueblo de Dios, nosotros de la misma forma, ahora que somos discípulos de Cristo, debemos abandonar toda costumbre, o práctica que le abra la puerta al pecado, y nunca debemos tener una actitud tolerante con el pecado en nuestro corazón, esta es la única forma de no perder todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, y de poder hacer nuestra la victoria que Cristo ya ganó por nosotros en la cruz del calvario.

Oración:                                                                                                  
·   Sabiduría para examinar la situación por la que atraviesas, y sus motivos.
·  Rendir al Señor todo lo que estorbe para que tengamos la victoria completa.
·  Permitir al Espíritu que nos limpia cada día a través de la palabra de Dios.

Te invito a declares esta oración diariamente para que puedas comenzar cada día declarando tu victoria (has click aquí para ver esta oración)


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lunes, 23 de noviembre de 2009

Día No 66 Ninguna Maldición Prosperara

Lectura del día:        Números 22:1 - 24:25
Verso Central   Números 23:8

¿Cómo maldeciré a quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo condenaré a quien el SEÑOR no ha condenado?

Ninguna maldición prosperara en contra de los hijos de Dios. Esta confianza descansa en la verdad de que no existe ningún poder que sea superior a nuestro Dios. Mientras los creyentes se mantengan en obediencia a los mandamientos de Dios, no existe conjuro, brujería, o maldición que prospere, porque la protección del Señor es más que suficiente para guardarnos. De acuerdo al diccionario “Vine” el acto de maldecir era una costumbre de los pueblos paganos, “Los paganos se valían del poder de la «maldición» para deshacerse de sus enemigos, como cuando Balac procuró a Balan: «Ven y maldíceme a este pueblo»” (Num_22:6 RVA) La idea era que a través de conjuros y encantamientos se quitara, la protección de Dios sobre su pueblo y de esta manera fueran destruidos más fácilmente. Ellos creían que sin la protección de Dios el pueblo de Israel seria fácilmente atacado y los derrotarían porque no tenían la protección de Dios. Estas son las palabras del rey Balac, Te ruego que vengas y maldigas por mí a este pueblo, porque es más poderoso que yo.  Tal vez así pueda yo vencerlos y echarlos fuera del país.  Yo sé que a quien tú bendices, queda bendito, y a quien tú maldices, queda maldito." (Num. 22:6 NVI) 

Hoy en día existen personas que al igual que Balaam se dedican a practicar la brujería, hechicería, y son contratados para maldecir (hacer “amarres”, trabajos, etc.) En nuestra comunidad la practicas del ocultismo son usadas para hacer el mal a otras personas, y en mi experiencia, hay personas que están bajo maldiciones, o de alguna forma están bajo el poder del maligno. Esto se manifiesta en el estado de ánimo, la salud física, y el fracaso en la vida. 
Algunas preguntas que varios creyentes me han hecho son:

¿Las maldiciones, pueden hacer daño o efecto en un hijo de Dios? 
¿Podría por medio de maldiciones Satanás detener el propósito de Dios en tu vida? 
¿Podrán las palabras de amargura, envidia, celos, odio, resentimiento que alguien diga en tu contra robarte la bendición de Dios? 

Veamos que dice la palabra de Dios en el pasaje de este día. En primer lugar, la única maldición que prospera es la que Dios permite en la vida de su pueblo como consecuencia de su pecado. Pero mientras Dios no permita la maldición, el hijo de Dios no puede ser maldecido, Balan reconoció su impotencia de maldecir al pueblo de Dios, ¿Pero ¿cómo podré echar maldiciones sobre quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo podré desearle el malo quien el Señor no se lo desea? (Num. 23:8 BAD) Ninguna maldición puede prosperar en contra del hijo de Dios, Contra Jacob no hay brujería que valga, ni valen las hechicerías contra Israel. De Jacob y de Israel se dirá: “¡Mirad lo que Dios ha hecho!” (Num. 23:23 BAD). 
También debemos saber que las maldiciones que se digan en contra del hijo de Dios, se regresaran sobre la persona que las pronuncio, Balan declaro por la inspiración del Señor; …Benditos los que te bendigan, y malditos los que te maldigan. (Num. 24:9) 

Por último, notemos que fue Dios mismo que defendió al pueblo de toda maldición. Mientras el pueblo se preparaba para conquistar, Dios peleo por ellos ante los ataques de “conjuros” y maldiciones que se lanzaron en contra de ellos, su protección los guardo y ninguna maldición surtió su efecto. De igual manera el hijo de Dios necesita estar confiado en las promesas de protección y bendición de parte de Dios. 

No importa lo que otros digan, o declaren sobre nuestra vida, mientras no le abramos la puerta al pecado, es imposible que ninguna maldición nos alcance

En la misma historia, (capitulo 25) no fue hasta que el enemigo entendió esto y sedujo al pueblo de Dios a pecar que la ira de Dios se volvió en contra de Ellos. La única puerta a la maldición en la vida del creyente, es el pecado. Solamente cuando damos lugar al pecado es cuando las maldiciones pueden llegar a nuestra vida. El profeta Isaías declara, Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del SEÑOR, y su justificación viene de mí--declara el SEÑOR. (Isa. 54:17) 

En este día, demos gracias a Dios por su protección y porque podemos vivir todos los días con la seguridad que Él nos da. Confiemos en sus promesas de protección y bendición, y nunca permitamos que ninguna maldición nos lleve a vivir en temor. Al mismo tiempo examinemos nuestra vida para descubrir si hemos abierto la puerta a la maldición, a través del pecado. El remedio para cerrar esa puerta se llama el arrepentimiento, y la sangre de Cristo.

Oración:                                                                                                  
Dar gracias a Dios por la seguridad que tenemos de su protección en contra de toda maldición.
 Alabemos al Señor por la fidelidad de sus promesas de protección y seguridad con la cual podemos vivir todos los días.

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lunes, 31 de agosto de 2009

Día No 56 Las Bendiciones de la Obediencia


Lectura del día: Lev. 26:1 - 27:34
Verso Central Levítico 26: 3-4

"Si se conducen según mis estatutos, y obedecen fielmente mis mandamientos, yo les enviaré lluvia a su tiempo, y la tierra y los árboles del campo darán sus frutos; (NVI)

La obediencia es la puerta principal para tener acceso a las promesas de Dios. Cuando Dios le prometía su bendición a su pueblo, siempre esta estaba condicionada a la fe y a la obediencia en su palabra. Esto no era asunto de sentimientos, o de incertidumbre en cuanto a quien Dios bendeciría, sino que simplemente la bendición se cumplía en la vida de aquellos que le obedecían. La obediencia es una de las características más importantes de aquellos que sirven a Dios. De hecho, la obediencia es la primera lección y lo que nos convierte en sus discípulos, Jesús dijo, Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado… (Mat 28:20 BLS) 
¿Por qué es tan importante la obediencia? En primer lugar, al obedecer demostramos que en verdad tenemos fe. Si creemos vamos a obedecer. Simplemente no existe una fe real si no está acompañada de obediencia. La obediencia es hija de la fe. Eso es lo que Santiago habla en su carta, Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta. Sin embargo, alguien dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras."  Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. (Sant. 2:17-18 NVI) 
En segundo lugar, la obediencia demuestra nuestro amor por el Señor. Solamente si le amamos estaremos dispuesto a obedecer sus mandamientos. El amor no ve la obediencia como una carga dura de llevar, si no que el amor produce en nosotros deleite por obedecer sus mandamientos. En tercer lugar, la obediencia demuestra que Jesús es nuestro señor. Solamente si hemos decidido hacer a Jesús señor de nuestra vida estaremos dispuestos a obedecerle. La obediencia es más que seguir las reglas de una religión, sino que la obediencia manifiesta las características más importantes de la vida cristiana; fe, amor, y humildad. Por último, la obediencia es el fruto de la presencia en nuestras vidas del Espíritu Santo quien produce esas cualidades en mi carácter. Por esta razón más que ninguna otra cosa Dios pedía la obediencia de su pueblo. Solamente la obediencia nos garantiza que Dios nos dará todo lo que nos ha prometido. 
¿Cuáles son las bendiciones de la obediencia de cuerdo al pasaje de este día? (1) Provisión material "Si se conducen según mis estatutos, y obedecen fielmente mis mandamientos, yo les enviaré lluvia a su tiempo, y la tierra y los árboles del campo darán sus frutos; la trilla durará hasta la vendimia, y la vendimia durará hasta la siembra.  Comerán hasta saciarse y vivirán seguros en su tierra. (2) Su paz en nuestras vidas, "Yo traeré paz al país, y ustedes podrán dormir sin ningún temor. (3) Seguridad y protección de todos nuestros enemigos, Quitaré de la tierra las bestias salvajes, y no habrá guerra en su territorio. Perseguirán a sus enemigos, y ante ustedes caerán a filo de espada. Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil, y ante ustedes sus enemigos caerán a filo de espada. (4) Prosperidad y éxito en todo lo que se emprenda, "Yo les mostraré mi favor.  Yo los haré fecundos.  Los multiplicaré, y mantendré mi pacto con ustedes. Todavía estarán comiendo de la cosecha del año anterior cuando tendrán que sacarla para dar lugar a la nueva. (5) Su presencia de continuo en nuestras vidas, Estableceré mi morada en medio de ustedes, y no los aborreceré. Caminaré entre ustedes.  Yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. (6) libertad de toda “atadura” o condición de esclavitud, Yo soy el Señor su Dios, que los saqué de Egipto para que dejaran de ser esclavos. (7) Una nueva imagen de nosotros mismos’ ya no somos esclavos sino hijos de Dios, Yo rompí las coyundas de su yugo y los hice caminar con la cabeza erguida. (Lev 26:3-13 NVI) 
Estas siete promesas son la bendición integral de Dios para cada uno de nosotros, y restauran el plan original de Dios para nuestras vidas. Pero todas estas bendiciones como hemos visto están condicionadas a nuestra obediencia incondicional. Es como si Dios nos dijera, yo he servido la mesa de todos estos ricos manjares, cuando tu obedeces es como si te levantaras del lugar donde estés (nuestra necesidad, problemas, limitaciones, etc.) y vinieras a servirte de estos manjares, y así saciar tu hambre. ¡Señor haznos verdaderos discípulos!  Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado… (Mat 28:20 BLS)
Oración:                                                                                                  
·       Dar gracias a Dios por todas las promesas de bendición.
·       Consagrar al Señor todas las áreas de nuestra vida a obedecer todos sus mandamientos, como sus discípulos.

·       Hacer nuestras todas sus promesas por medio de la obediencia.


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jueves, 30 de abril de 2009

Día No 40 Pactando con el Señor


Lectura del día: Ex. 22:1 a 24:18
Verso Central Éxodo 24:7

Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEÑOR ha dicho haremos y obedeceremos.

Pactar con Dios es asunto de mucha seriedad, porque nos estamos comprometiendo con Dios. Un pacto entre Dios y nosotros, incluye las cosas que él nos ha prometido darnos, pero también demanda de nosotros ciertas responsabilidades. Como este contrato es entre un Dios que es santo y una persona que es pecadora, los pactos con Dios demandaban que se efectuara un sacrificio, de esta forma la persona podía entrar en pacto con Dios. Al ser el pacto confirmado por el sacrificio, ese pacto era irrevocable. Mientras Dios cumpla con su parte, el hombre no puede faltar a su parte. El pacto entre Dios y el hombre consistían de los siguientes puntos; Dios declara su intención de bendecidnos, y quiere hacer un pacto con nosotros, En segundo lugar, nos declara cuales bendiciones recibiremos. En tercer lugar, declara las condiciones que debemos de llenar para que esas bendiciones se cumplan. Por último, este es sellado de mutuo y libre acuerdo con un sacrificio.  En el capítulo 24 tenemos la narración del pacto que Dios hizo con el pueblo de Dios. Entonces Dios dijo a Moisés: Sube hacia el SEÑOR, tú y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel, y adoraréis desde lejos. Sin embargo, Moisés se acercará solo al SEÑOR, y ellos no se acercarán, ni el pueblo subirá con él. Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del SEÑOR y todas las ordenanzas; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que el SEÑOR ha dicho. (Ex. 24:1-3) En primero lugar Dios llamo a su pueblo, y les declara su intención de pactar con ellos, y después Moisés les declara los requisitos que Dios pedía de ellos, el pueblo acepta las condiciones y se disponen a entrar en pacto. El siguiente paso demando que se hiciera un sacrificio, Y Moisés escribió todas las palabras del SEÑOR. Levantándose muy de mañana, edificó un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel. Y envió jóvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de paz al SEÑOR. Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad de la sangre la roció sobre el altar. (Ex. 24:4-6) Moisés tomo la mitad de la sangre y la roció sobre el altar, indicando que Dios cumpliría sus promesas, enseguida tomo la otra mitad y después de leer la ley, roció al pueblo con la sangre, Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEÑOR ha dicho haremos y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que el SEÑOR ha hecho con vosotros, según todas estas palabras. (Exo 24:7-8) Ahora tanto el Señor como el pueblo quedaban unidos por la sangre del sacrificio, quedando comprometidos mutuamente a cumplir cada uno con la parte que le correspondía del pacto
La Biblia declara que nosotros somos parte de un mejor y nuevo pacto, Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto. (Heb. 9:15 NVI) también declara, "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente. “Después añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades." (Heb. 10:16-17 NVI) En el caso del nuevo pacto, el sacrificio es la muerte de Jesús y su sangre que nos limpia de todo pecado. De nuestra parte requiere nuestra consagración personal a Dios, no para llenar los requisitos del pacto, pero como fruto de agradecimiento y por la nueva vida recibida. (Rom.12:1) Hay personas que para todas las cosas “hacen pactos” o promesas a Dios, y luego al día siguiente se olvidan lo que prometieron. A veces se hace por ignorar la seriedad de lo que significa un pacto, y otras por la inconsistencia de la persona. Si tú has hecho pactos, votos, o promesas al Señor, piensa seriamente si estas cumpliendo con el Señor cada cosa que has pactado con el Señor. Cuida de ser fiel a tus palabras, porque de lo contrario el Señor te demandara cada una de las promesas que le has hecho. También, como en el caso del pueblo de Dios, cada vez que ellos fallaron a su parte del pacto, Dios permitió que la maldición viniera a sus vidas por su desobediencia. El cumplimiento de nuestra parte del pacto produce bendición, nuestro fallo le abre la puerta a la maldición.
Oración:                                                                                                                             
  •  ¿Qué pactos, promesas o votos necesitas simplemente hiciste a la ligera?
  • ¿Qué pactos, votos, o promesas has entrado con Dios y no estás cumpliendo?

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martes, 1 de julio de 2008

Día No 2 Las Falsas Promesas de la Tentación


Día No 2                                                                     
Lectura del día:    Génesis 4:1-5:32; 1 Cron. 1:14; Gen. 6:1-22
Verso Central       Génesis 4:7

Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero su hacer lo malo, el pecado te acecha, como si fuera una fiera lista para atraparte. No obstante, tu puedes, dominarlo. (NVI)

Las promesas de la tentación solamente son un fantasía para robarte todo lo que Dios ya te ha dado. Antes de la caída del hombre, este disfrutaba lo que se podría considerar una vida perfecta, una relación intima y con el creador del universo, la mejor “casa”, la mujer ideal, y todas las riquezas de la creación a su alcance. En fin, Dios le había dado al hombre todo lo necesario para vivir una vida plena y sobre todo tenía una relación personal con su creador. ¿Quién podría decir, que diariamente “invitaba por las tardes a Dios a su casa a platicar” acerca de las cosas que habían pasado en ese día? ¿Cómo serian esas reuniones? Ahí no había peticiones, necesidades, o quejas, solamente reportes de las bendiciones que Adán y su esposa, todos los días disfrutaban. Podemos imaginarnos a Dios comunicándole al hombre sus planes, sus propósitos, y escuchando las cosas que Adán y Eva habían ese día para sojuzgar la tierra. Sin embargo, aun en ese lugar idílico, la tentación de tener “algo más”, le hizo “dudar de la bondad y sabiduría de Dios” al hombre, y ese deseo lo llevo a perder todo lo que Dios ya le había dado. 

El hombre comió del fruto porque dudo la palabra de Dios, y porque ambiciono ser igual a El. A pesar de que Dios provee un sacrificio para ellos, Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. Cuándo están fuera de la presencia de Dios tienen sus hijos, y el mayor de ellos mata a su hermano menor por celos, después de eso el resto de la historia de los primeros pobladores de la tierra es un descenso y decadencia en todas las áreas de la vida; se introduce la poligamia, Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de una era Ada, y el nombre de la otra, Zila. (Gen 4:19) Las palabras de la Lamec describen la condición que las personas tenían en su vida, ellos vivían en una tierra maldecida por el pecado, Y Lamec vivió ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo. Y le puso por nombre Noé, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el SEÑOR ha maldecido. (Gen 5:28-29) Nunca el ser humano volvió a tener  una vida similar o a lo menos cercana a lo que sus Padres; Adán y Eva un día tuvieron. Por el contrario la tierra cada día se corrompía más, hasta que llego al grado de que Dios ya no pudo tolerar el pecado, Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal. Y le pesó al SEÑOR haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón. Y el SEÑOR dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho. (Gen. 6:5-7) Esta historia nos habla claramente a nuestro días, la situación no ha cambiado, mucho porque aun en nuestros días el hombre sigue mordiendo el anzuelo de la tentación, y al igual que Adán, los hombres y la mujeres siguen creyendo las promesas de la tentación, y terminan perdiendo más que lo que la tentación les prometió, porque lo que el pecado promete es solamente una mentira. Esa es la situación del hombre que le es infiel a la esposa, del joven que es promiscuo, de la mujer que roba, del hijo que miente, del hombre que vive su vida a su manera. El vaso de vino se ve atractivo, pero he visto a hombres morir vomitando sangre con el hígado desecho porque una vez probaron el deleite temporal del alcohol, y creyeron a la mentira del licor; “Yo te haré sentir bien” “conmigo se olvidaran tus penas” “te divertirás”. La carnada se ve apetitosa, pero al comerla nos damos cuenta que esta “podrida”. 

Lo malo es que el pecado adormece la conciencia, porque al estar cometiendo el acto no se da uno cuenta de la magnitud de la acción hasta que en la mayoría de los casos es muy tarde. Gracias a Dios que no todo está perdido o que somos incapaces de vencer la tentación. Especialmente nosotros que conocemos a Jesús como el Señor de nuestras vidas, tenemos muchas promesas en la cual podemos descansar. Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo. (1 Pedro 4:12) también Pablo declara, Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir. (1Co 10:13 BLS) Por ultimo Santiago afirma,  Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman. (Santiago 1:12) Las pruebas y las tentaciones son parte de la vida, porque como dice la palabra, “no debemos de sorprendernos de las pruebas”, y nos advierte que las tentaciones vendrán, pero nunca olvidemos que Dios está en control de toda situación y que el mismo nos dará la salida juntamente con la tentación. Además tenemos su gloriosa promesa de que el nos dará la corona de la vida por haber resistido la tentación.
Oración:                                                                                                                                
·         Pedir sabiduría para discernir las tentaciones.
·         Pedir al Espíritu que te de sabiduría para evitar lo que te lleva a la tentación.
Si necesitas más ayuda para vencer el pecado clic en este link:

http://www.slideshare.net/carlosrincon3/venciendo-el-poder-del-pecado

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jueves, 26 de junio de 2008

Las Consecuencias del Pecado


Día No 1                         
Lectura del día:    Gen 1:1 - 3:24
Verso Central       Génesis 3:4

Pero la serpiente le dijo a la mujer: --No es cierto. No morirán. (DHH)


No importa cuánto Dios nos halla bendecido, si permitimos el pecado en nuestras vidas, nos estamos exponiendo a perderlo todo. En la historia de la creación hay varias palabras que son resaltadas para darnos una idea de lo glorioso que fue la creación; “vio Dios que era bueno”, “y los bendijo”, “Dios los unió.” De la nada, del vació, del caos, Dios creó todo lo que existe, La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas. (Gen 1:2 BAD) De igual manera Dios hizo con nuestras vidas, antes de conocerle, nuestras vidas estaban llenas de caos, y de problemas, o había un gran vacío. En la vida todos hemos experimentado las consecuencias del pecado, ya sea de nuestras malas decisiones, o aun del pecado de nuestros padres. Algunos venimos de familias destruidas, otros hemos destruido nuestra propia vida. Quizás tuvimos un “buen hogar” pero aunque hubiésemos tenido un hogar aparentemente feliz, sin Jesús, nuestra vida al igual que la creación estaba vacía. Apenas si podemos imaginar lo glorioso que quedo la creación cuando Dios la termino, el salmista declara, ¡Oh SEÑOR, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos! (Salmo 8:1) Dios puso su gloria en exhibición en la creación. La gloria de toda la creación es un reflejo de la gloria de nuestro Dios. Es como la luz de la luna que meramente refleja la luz del sol. Y como "la corona" de su creación creó al hombre y a la mujer, el mismo salmo declara, Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra; lo entronizaste sobre la obra de tus manos, ¡todo lo sometiste a su dominio! (Sal. 8:5-6 BAD) Adán y Eva tenían todo lo que una persona pudiera desear, Dios le había proveído de un hogar, los había unido en matrimonio, les había dado una vida abundante, tenían comunión con Dios, ellos estaban libres de conflictos, no padecían de enfermedades, no tenían problemas matrimoniales, no tenían problemas financieros, tenían una casa más que confortable. En fin si alguien en alguna ocasión lo tuvo todo, fueron nuestros primeros padres. Pero si algo resalta la historia de la caída del hombre son las consecuencias terribles del pecado; El pecado promete mucho, la serpiente les prometió, Dios sabe muy bien que, cuando comáis de ese árbol, se os abrirán los ojos y llegaréis a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. (Gen 3:5 BAD) Sin embargo sabemos de antemano que la paga del pecado es la muerte.
Jamás el pecado nos dará lo que nos promete, su carnada es solamente eso, una carnada para robarnos todo lo que el padre bueno nos ha dado. Solamente piensa, ¿Cómo era tu vida antes de que Jesús morara en ella? ¿Cómo era tu hogar antes de conocerle? ¿Qué cosas Dios te ha dado ahora que eres su discípulo? ¿Qué milagros Dios ha hecho en tu vida? Si somos sinceros podemos ver que Dios nos librado de terribles cosas que había en nuestra vida antes de conocerle, y además nos ha colmado de bendiciones a manos llenas. Pero a pesar de toda la misericordia que nos ha mostrado el padre bueno, no olvidemos que al igual que Adán y Eva, estamos exponiendo a perderlo todo, si le abrimos la puerta de nuestra vida al pecado. Aun y cuando Dios perdono a Adán y a Eva, el no detuvo las consecuencias del pecado en nuestros primeros padres. Fueron expulsados del paraíso, y de ahí en adelante vivieron bajo la terrible influencia del pecado en sus vidas, y aun toda la creación sufrió por el pecado de ellos. Por este motivo, si bien es cierto que Dios nos perdona, si nos arrepentimos de todo corazón, eso no garantiza que las consecuencias de nuestro pecado serán también quitadas. 
No demos lugar al pecado en nuestras vidas, por el contrario sigamos la instrucción de la palabra de Dios, Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto. (Rom. 12:1-2) Al igual que nuestros padres nosotros enfrentamos la misma decisión que un día ellos hicieron, seguir la voluntad de Dios, obedeciendo su palabra, o ceder a las tentaciones del pecado y perder todo lo que nuestro padre bueno nos ha dado
Oración:
- Pide al Señor sabiduría para discernir los ataques "sutiles" del enemigo.
- Consagra diariamente tu vida en santidad a Dios.
- No des, ni en lo más mínimo lugar al pecado en tu vidas
- Enfoca tu vida a obedecer la voluntad de tu Padre que está en los cielos.