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miércoles, 12 de mayo de 2010

Día No 87 La Visión y el Joven de Corazón

Lectura del día:        Josué 13:1 - 15:63
Verso Central   Josué 14:11

Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió; como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.

Mientras mantengamos en viva nuestro corazón la visión de Di0s para nuestras vidas, nunca llegaremos a ser tan "viejos" que no podamos hacer nada para Dios. La persona que envejece por fuera y por dentro es la que no tiene un propósito por el cual vivir, no hay un sueño, ni una visión por la cual luchar. La visión de Dios rejuvenece el corazón del hombre. En primer lugar, aunque no podemos detener el tiempo y que físicamente ocurran cambios en nuestros cuerpos, la verdad es que la vejes tiene mucho que ver con la mentalidad, el estado de ánimo, o la manera que vemos la vida. El estar o sentirse viejo, tiene más que ver con la imagen que tenemos dentro de nosotros que con la condición física de nuestro cuerpo. 
Lo que determina la edad o más bien dicho, la manera que nos sentimos al tener cierta edad, depende mucho más de la actitud del corazón que de la edad misma. Hay jóvenes, con un corazón de "viejo", y personas de edad madura con un corazón joven. Una de las cosas más importante para mantener una actitud joven es tener una visión fresca del propósito de Dios nuestra vida. Si no tengo una visión de su propósito, pronto me sentiré viejo y acabado. Y aun, es mi convicción que hasta muchas de las enfermedades de la edad adulta son el resultado de no tener una visión o metas para el futuro. Caleb tenía una edad en la cual muchos sienten que su vida ha llegado al final y lo que único que les queda es esperar la muerte, más para este joven-maduro todavía había más territorio que conquistar. Miremos sus palabras que nos muestran el sentir de su corazón. Y ahora, he aquí, el SEÑOR me ha permitido vivir, tal como prometió, estos cuarenta y cinco años, desde el día en que el SEÑOR habló estas palabras a Moisés, cuando Israel caminaba en el desierto; y he aquí, ahora tengo ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió; como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. (Jos. 14:10-11) 
En segundo lugar, necesitamos tener una palabra de parte de Dios que guie nuestras vidasLo que mantenía a Caleb con este entusiasmo era la promesa de Dios de conquistar toda la tierra prometida, él sabía que tenía una parte en ese plan de Dios, y el ser parte de esa visión lo mantenía con la energía y fuerza mucho más allá de sus años. Y aquel día Moisés juró, diciendo: "Ciertamente, la tierra que ha pisado tu pie será herencia tuya y de tus hijos para siempre, porque has seguido plenamente al SEÑOR mi Dios." (Jos. 14:9) La palabra profética que recibió de su líder confirmo el deseo de su corazón. Esta promesa que recibió por medio de Moisés mantenía a este líder con una actitud positiva, y de mucha energía para continuar sirviendo al Señor. Cuando Josué vio la determinación de este líder lo comisiono para que el mismo fuera a conquistar ese territorio. Josué entendía que la victoria no depende de la edad, o de las habilidades físicas, sino de la visión y de la pasión para hacer algo por el Señor, y a Caleb le sobraban esas dos cosas a pesar de su edad, que pudo haber usado como excusa para ya no hacer nada, más por el contrario El vio esto como un beneficio extra. El habla de su larga vida y de su edad como una ventaja, por su experiencia, y por haber visto por mucho tiempo el poder de Dios en su vida. Caleb era una persona joven de corazón porque estaba apasionado de la visión que Dios le había dado desde su juventud. Y Josué lo bendijo, y dio Hebrón por heredad a Caleb, hijo de Jefone. Por tanto, Hebrón vino a ser hasta hoy heredad de Caleb, hijo de Jefone cenezeo, porque siguió plenamente al SEÑOR, Dios de Israel. (Jos 14:13-14) 
Si hemos de vivir vidas útiles, hasta el último momento ha de ser porque nunca perdemos de vista el propósito de Dios para nuestras vidas.  Mientras mantengamos viva la visión de Dios para nuestras vivas, los mejores años de nuestra existencia siempre serán los que vienen por delante. La visión renueva el corazón, da vida al espíritu, y mantiene al cuerpo saludable. Si mantenemos pasión por su visión nos ayudara a sentirnos con fuerzas y vigor sin importar la edad que tengamos.
Oración:                                                                                                                             
  • Renovemos  o pidamos a Dios que nos muestre su visión para nuestras vidas.
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miércoles, 3 de febrero de 2010

Día No 74 El Poder de Dios para Hacer Riquezas

Lectura del día:        Deut. 6:1 - 8:20
Verso Central   Deuteronomio 8:18

Mas acuérdate del SEÑOR tu Dios, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.


El poder para ser prospero en el área económica viene del Señor. Dios les recuerda a los hijos de Dios que todo lo que tienen o lleguen a tener ha sido porque él les ha dado la habilidad de hacer esas riquezas. Moisés está preparando al pueblo para cuando hallan conquistado la tierra prometida, y lleguen a prosperar, nunca olviden quien fue el que les dio todo. Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados. (Deut. 8:18 BAD) 
En este pasaje, se nos revela que Dios le da a su pueblo el poder de hacer riquezas. 
Ellos llegarían a conquistar la tierra y serian prosperados grandemente. Ahí tendrían grandes riquezas que nunca habían tenido, por eso la advertencia de no olvidar quien fue el que les dio el poder para prosperar. 
El principio bíblico del poder que viene de Dios para producir riquezas, se podría resumir de la siguiente manera; 
En primer lugar, producir abundancia, riquezas, prosperidad es un “poder” o favor que viene de Dios

Segundo, siempre debemos honrar a Dios por todo lo que tenemos, y la forma que Dios estableció para reconocer a Dios como el dador de todo, es a través de nuestros diezmos. Cuando nosotros damos nuestros diezmos con agradecimiento, estamos reconociendo su favor, y estamos declarando que Dios es el dador de todo lo que tenemos.  

En tercer lugar, al reconocer a Dios como el dador de todo, a través de nuestros diezmos, “libera” “el poder” (así le llama el autor de Deuteronomio) especial para producir riquezas. Pablo dijo, (2Co. 9:6 PDT) "Recuerden esto: el que siembra poco, cosecha poco, pero el que siembra mucho, cosecha mucho." En el contexto de los tres capítulos anteriores (Deut. 5, 6, y, 7) se enfatiza la importancia que tiene la obediencia a su palabra para ser bendecidos. En el capítulo ocho se nos revela que Dios nos da un poder especial para hacer riquezas que le podríamos llamar, habilidad especial, o unción para hacer riquezas. Según el diccionario strong’s la palabra que aquí se usa para “poder” significa las siguientes cosas, Ser firme, vigor, literalmente (fuerza, en el buen o mal sentido) o figurativamente (la capacidad, los medios, para producir); también habilidad, frutos, poder, poderoso, fortaleza, y riqueza. Este poder se manifiesta como una habilidad especial para producir abundancia. 
Por último, este pasaje afirma que estas riquezas materiales eran parte del pacto que Dios había hecho con Abraham. En el cual estaba incluida la bendición económica, Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. Y yo estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro y Dios habló con él, diciendo: En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham; porque yo te haré padre de multitud de naciones. Te haré fecundo en gran manera, y de ti haré naciones, y de ti saldrán reyes. Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti. (Gen 17:1-7) Claramente el pacto de Dios con Abraham incluía la habilidad o poder para producir riquezas. La Biblia nos testifica que Abraham llego a poseer muchas riquezas, Y Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro. (Gen 13:2) Nosotros llegamos a ser parte del pacto con Dios, cuando nos convertimos en discípulos de Cristo, y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa. (Gal. 3:29) 

Esta misma promesa de prosperidad, está a la disposición de los que hacen suyo esta promesa por medio de la obediencia y la fe a la promesa. Cuando honras a Dios con tus diezmos estas reconociendo este favor de Dios. En cierta manera estas “sellando” esta promesa a través de tus diezmos. Esta promesa nos motiva a ser agradecidos con el Señor, y ser generosos en todos los aspectos de nuestra vida. También nos da la confianza que el prospera nuestras manos con su favor, para producir riquezas, si bien las riquezas de Dios son multiformes, (paz, salud, bienestar etc.) en el contexto de nuestro pasaje esto significa riquezas materiales. De nuestra parte se necesita, trabajar, estudiar, disciplinarse, planificar, pero en cada una de estas cosas tenemos la promesa de que Dios nos ha entregado el poder para prosperar. Necesitar creer que Dios está a tu favor, y que no solamente será tu esfuerzo, pero mayormente su “poder” sera el que te dará la habilidad para producir abundancia.

Oración:                                                                                                  
· La consagración a Dios y sus principios es un requisito indispensable para que Dios te confié su poder para hacer riquezas. Pacta con Dios en seguir su palabra y sella este pacto a través de tu fidelidad en diezmar.

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lunes, 8 de septiembre de 2008

Día No 8, La Integridad en el Momento de la Angustia


Lectura del día:        Job 12:1 a 14:22

Verso Central   Job 12: 13

»Con Dios están la sabiduría y el poder; suyos son el consejo y el entendimiento. (BAD)

Lo más importante en la vida del creyente es su integridad. Cuando hablamos de integridad estamos hablando de honorabilidad, rectitud, entereza, y decencia. La integridad de nuestro carácter nos ayudar a siempre tener el favor de Dios a nuestro lado, y no importa cuál sea la situación por la cual estemos atravesemos, Dios nos sacara adelante y nos dará la victoria. Una persona íntegra siempre permanecerá aun cuando todos los demás terminen en fracaso. Podemos perder todo lo material, y aun estar bajo la situación más terrible, pero mientras no perdamos nuestra integridad, podemos estar seguros de que Dios nos sacara adelante, y que estará a nuestro lado. 
Cuando leemos esta porción del libro de Job, podemos concluir que Job había cruzado la línea de irreverencia, y de integridad en su relación con Dios, al hacer la siguientes declaraciones, »Concédeme, oh Dios, sólo dos cosas, y no tendré que esconderme de ti: Para ya de castigarme y deja de infundirme temor. Llámame a comparecer, y te responderé; o déjame hablar, y contéstame tú. Enumera mis iniquidades y pecados; hazme ver mis transgresiones y ofensas. ¿Por qué me evitas? ¿Por qué me tienes por enemigo? (Job 13:20-24 BAD), pero antes de arrojar la primera piedra, debemos tomar en cuentas varias cosas: primero, que Job está tratando de defender su causa, sus amigos lo llamaron hipócrita, y lo acusaron de tener pecados ocultos en su corazón, y sus conclusiones que era que Job merecía todo lo que le estaba ocurriendo. Ellos le decían, «¿Hasta cuándo seguirás hablando así? ¡Tus palabras son un viento huracanado! ¿Acaso Dios pervierte la justicia? ¿Acaso tuerce el derecho el Todopoderoso? Si tus hijos pecaron contra Dios, él les dio lo que su pecado merecía. Pero si tú vuelves la mirada a Dios, si le pides perdón al Todopoderoso, y si eres puro y recto, él saldrá en tu defensa y te devolverá el lugar que te corresponde. (Job 8:2-6 BAD) Así que el único recurso que Job tenía era su integridad, y pide que Dios le dé una oportunidad de defender su causa. 
Si bien la fe de Job no era perfecta, y la revelación que tenia de Dios no era completa, una cosa si estaba bien clara en el corazón de Job; Dios ama a los íntegros de corazón y aun en el día de la angustia, el sentía que podía venir delante de Dios, porque había sido integro de corazón. El estaba seguro de la clase de vida que había vivido delante de Dios. Una de las cosas más importantes en la vida es guardar nuestra integridad delante de Dios. Aun cuando las cosas desde el punto de vista humano no sean las mejores, la integridad es como una garantía que tenemos que tenemos que produce paz, y que aunque momentáneamente o circunstancialmente no parezca, que Dios está a nuestro favor. 
Solamente el integro de corazón podrá venir libremente delante de Dios, y pedir que le revele, le de sabiduría, para entender, o para salir adelante en medio de cualquier situación. 
La integridad te da la seguridad de pedir con toda libertad que Dios responda a tu necesidad. Quizás en los días anteriores, o tal vez en este momento este pasando por una situación difícil. La gente te ha criticado, te ha juzgado, has escuchado palabras de maldición en vez de bendición y de esperanza. Las cosas no están ocurriendo como lo habías planeado o deseado. Personas te han defraudado, o abandonado. 
En primer lugar, Pide a Dios que te ayude a examinar tu corazón, hazlo con una actitud humilde, sin defenderte, o justificarte, sino más bien toma la actitud de aquel que desea ante todo encontrar la solución a su situación, y sabe que quizás la razón de sus problemas es el mismo. David lo dijo de la siguiente manera, Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno. (Salmo 139:23-24 BAD) 
Al orar este día pídele a Dios que te dé el discernimiento para descubrir tu necesidad. Si en tu búsqueda encuentras que no has sido integro, no te justifiques o culpes a alguien más de tus errores, humíllate delante de Dios, este es el primer paso para vivir una vida en integridad. Por otro lado, si has sido integro, pide a Dios con toda confianza que intervenga a tu favor y que te muestre sus caminos, y que te de la victoria. La integridad te da argumentos a tu favor delante de Dios. Pídele que te ayude a ver las cosas que no ves, y que en medio de todo el sea glorificado.

Oración:                                                                                                                             

  • Pedir al Señor que te muestre las cosas que no “ves” de tu carácter.
  • Pídele que te ayude a vivir una vida integra en medio de cualquier situación.
  • Sabiduría para entender el propósito de Dios en tu vida.