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lunes, 10 de octubre de 2011

El Dios de la Promesa


Día No 113                                                                         

Lectura del día:        Sal. 31:1-24; 1 Sam 27:1-12; 1 Cron.12:1-7; Sal. 56:1-13; 1 Sam.28:1-2; 29:1-11; 1 Cron.12:19-22; Salm.40:1-17
Verso Central           Salmo 31:5

En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, Señor, Dios de la verdad. (NVI)

Dios es fiel a sus promesas, cuando El ha prometido algo siempre lo cumple, no dejes que las circunstancia de la vida te roben la fe. ¿Por qué será que cuando una persona recibe una promesa de Dios pareciera que con la promesa viene la persecución, o que en vez del cumplimiento de la misma, experimentamos pruebas, que nos hacen dudar de la promesa? En ocasiones estas pruebas nos ponen en duda si vale la pena seguir esperando la promesa. Veamos la vida de David, en los pasajes de este día, vemos a una persona que recibió una promesa. Ahora esta promesa, no fue cualquier cosa, se trataba de que el seria el próximo rey de Israel, y que Dios le quitaría el trono a la familia de Saúl y se lo entregaría a David. Si nos ponemos a pensar en términos modernos lo que esto significa, sería como compararlo a que una persona que no tenía experiencia en la política, ni en el gobierno, y fuera elegido para ser el presidente de un país, pero más que presidente, sería el rey, con el poder y autoridad absolutos. Como hemos estado leyendo en los últimos días el camino inicial de la promesa, al cumplimiento de la misma, contiene pruebas, momentos de dudas, y en momentos parecer que no tiene sentido lo que Dios nos prometió. En este día, leímos que David se dio por vencido, y se fue a vivir al país de los filisteos, y se puso bajo la autoridad de un rey filisteo. ¿Cómo podemos reconciliar el que Dios nos dé una promesa o nos llame a cumplir su propósito y al creerle enfrentemos toda clase de oposición? Creo que todo dependerá de cómo veamos las cosas; si las vemos con nuestros ojos, solamente veremos lo que está enfrente, y las dificultades que enfrentamos, porque somos dados a tener una vista muy corta y centrada en lo del momento. Por otro lado si lo pudiéramos desde el punto de vista de Dios, veríamos un cuadro más completo, no solamente el presente, pero el futuro, además entenderíamos que una cosa es que Dios, en su gracia nos llame, y nos dé una promesa, o nos muestre su propósito para nuestras vidas, el cual en todas las ocasiones no es el producto de nuestro merito, si no de su gracia y otra es que estemos listos para cumplirla. Al observar la vida de David, descubrimos el mismo trato de Dios para nuestras vidas, aunque su llamado puede ser muy diferente al nuestro, el trato de Dios con sus hijos es similar. Al ver la vida de David comenzamos a ver que las cosas que David enfrento no fueron únicamente obstáculos, problemas o malos entendidos con su suegro, pero todas las cosas que David experimento fueron herramientas para preparar a David para el cumplimiento de su promesa, cuando estuviera en el trono. Durante el tiempo de la prueba, Dios no estaba ausente de la vida de David, pero es precisamente ahí que Dios estaba obrando en su vida. Sé que es más fácil ver esto en la vida de los demás, especialmente cuando lo leemos en las páginas de la Biblia, y es otra cosa cuando el actor principal de la historia somos nosotros, y estamos en medio de un problema o dificultad en nuestro deseo de hacer su voluntad. ¿Cuál sería la actitud correcta que deberíamos tener ante esta situación? La respuesta la tenemos en la vida de David, aunque sin lugar a dudas, el no fue una persona perfecta, pero en su vida encontramos lo necesario para que también nosotros, avanzamos de la promesa, al cumplimiento de la misma. Cuando se sitio solo, perseguido, y sin respuesta a su problema, David clamo a Dios, y le abrió su corazón, Inclina a mí tu oído, y acude pronto a socorrerme. Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación. (Sal. 31:2 NVI) Abra su corazón y clame a Dios de igual manera. David nunca dudo por mucho tiempo de que su vida estaba en las manos de Dios, Me alegro y me regocijo en tu amor, porque tú has visto mi aflicción y conoces las angustias de mi alma. (Sal. 31:7 NVI) David sabía que no importaba que ocurriera su vida estaba en las manos de Dios, esa era su seguridad, Pero yo, Señor, en ti confío, y digo: "Tú eres mi Dios."  (15)  Mi vida entera está en tus manos; líbrame de mis enemigos y perseguidores. (Sal. 31:14-15 NVI) Quizás no sean palabras de fe, o de una seguridad absoluta, pero en medio de todo lo que ocurría a su alrededor, David siempre se refugió en el Dios que él había dado la promesa, En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, Señor, Dios de la verdad. (Sal. 31:5 NVI) Refugie su vida en el Dios de la promesa. ¡Amén!
Oración:
·  En este día, abre mi corazón y te declaro cada cosa que está en el, se que ya lo sabes, tu sabes cuál es la condición de mi vida, y las cosas que estoy pasando pero hoy me refugio en ti, tu eres mi esperanza, y mi seguridad. Mi vida está en tus manos, ¡Amén!

martes, 27 de septiembre de 2011

La Bendición del Sometimiento a la Autoridad


Día No 112                           
Lectura del día:        2 Sam 22:1-51; Sal.14:1-7; Sal.53:1-6, 1 Sam 26:1-25
Verso Central           1 Samuel 26:25

¡Bendito seas, David, hijo mío! respondió Saúl. Tú harás grandes cosas, y en todo triunfarás. Luego David siguió su camino, y Saúl regresó a su palacio. (NVI)

La actitud que tengamos ante nuestras autoridades y como reaccionamos ante sus actitudes y actos hacia nosotros determinaran si se cumple el propósito de Dios en nuestras vidas. David había sido ungido como rey sobre la nación judía, pero todavía faltaba mucho tiempo para llegar a tener esa posición. Durante el tiempo de espera desde la promesa de Dios hasta que se sentara en el trono, David tuvo que pasara varias pruebas, pero hay dos que la lectura de este día nos muestra. En primer lugar, David entendió el origen de la autoridad que el mismo había recibido no venía del hombre, ni de Saúl, ni de sí mismo, esa posición de rey, venia de Dios. En segundo lugar, esa autoridad debería de ejercerla con respeto, debería de cuidar su corazón, y no debería de guardar rencor, ni abusar de su autoridad. Veamos como David mostro su sometimiento a la autoridad de Dios. En el pasaje de hoy, David tuvo la oportunidad de terminar con la vida del rey Saúl, pero ante esta oportunidad el no levanto su mano en contra de la persona que lo perseguía porque entendía que esta persona tenia la autoridad y la unción de Dios, y al hacerlo en última instancia estaba levantando su mano en contra de la autoridad de Dios, estas fueron las palabras de David, Hoy ha puesto Dios en tus manos a tu enemigo le dijo Abisay a David. Déjame matarlo. De un solo golpe de lanza lo dejaré clavado en el suelo. ¡Y no tendré que rematarlo! ¡No lo mates! exclamó David. ¿Quién puede impunemente alzar la mano contra el ungido del Señor? (1 Samuel 26:8-9 NVI) David entendía que la vida de Saúl estaba en las manos de Dios, y que a él solamente le quedaba respetar la posición de Saúl, y esperar que Dios se encargara de cumplir su propósito en su vida. Si David hubiera levantado su mano en contra de Saúl, no solamente se convertiría en un asesino, pero quedaría descalificado de tener la autoridad para reinar, porque la estaría obteniendo por su propia cuenta, en vez de esperar a que Dios se la entregare. La verdadera prueba de que David estaba listo de recibir la autoridad se demuestra en que no la quería obtener por cualquier medio posible, pero estaba dispuesto a espera en Dios, todo deseo de venganza o deseo de tomar por el mismo esa posición estaba fuera de la vida de David,  Y añadió: Tan cierto como que el Señor vive, que él mismo lo herirá. O le llegará la hora de morir, o caerá en batalla. En cuanto a mí, ¡que el Señor me libre de alzar la mano contra su ungido! Sólo toma la lanza y el jarro de agua que están a su cabecera, y vámonos de aquí. (1 Samuel 26:10-11 NVI) Además su actitud al apelar a Saúl después de que le muestra que había estado en su tienda y que había tenido la oportunidad de matarlo no es una de menosprecio, ante un rey y su ejército que al estar dormidos habían permitido que la vida del ungido de Dios estuviera a disposición de David. Por el contrario David muestra verdadera preocupación por el bienestar del que lo perseguía, y muestra una actitud de humildad ante la autoridad y posición de Saúl. Lo más tremendo de esta historia es como termina este encuentro entre David y Saúl; Saúl termina bendiciendo la vida de David, y al ser este la autoridad sobre David, sus palabras tenían un peso enorme. Cuando nuestra autoridad declara palabras de bendición sobre nuestras vidas, estas tienen el peso de quien habla con la autoridad de Dios sobre nuestras vidas, así que en vez de maldición, David recibió la bendición de Dios a través de la vida del rey Saúl. —¡Bendito seas, David, hijo mío! —respondió Saúl—. Tú harás grandes cosas, y en todo triunfarás. Luego David siguió su camino, y Saúl regresó a su palacio. (1Sa 26:25 NVI 1999) Todo esto fue posible porque David mostro una actitud correcta ante su autoridad, y porque no permitió que el deseo de venganza controlara sus acciones. David confiaba en que Dios le había dado la promesa y la unción y que él se encargaría de cumplir su propósito en el.

Oración:
  • Da gracias a Dios por tener un plan perfecto para tu vida
  • Dar gracias por las habilidades, visión, y pasión para servirle.
  • Pedirá Dios que te ayude a tener un corazón integro ante él y los hombres
  • Pide a Dios que te de un corazón sometido ante su autoridad delegada.
  • Rechazar de nuestra vida todo sentir de venganza resentimiento.

lunes, 29 de agosto de 2011

Día No 110 Dios es Nuestro Refugio


Lectura del día:        Sal.7:1-17; 35:1-28; 57:1-11; 142:1-7
Verso Central           Salmo 142:5

A ti, Señor, te pido ayuda; a ti te digo: "Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes." (NVI)

En el momento de la prueba, nuestro recurso más seguro es clamar a Dios con todo nuestro corazón. Muchas veces cuando pasamos por pruebas, crisis, dificultades, o decisiones, buscamos con nuestras propias fuerzas salir adelante, o encontrar la salida a nuestra situación, esto es bueno, porque nunca debemos de tener una actitud pasiva ante los problemas, pero en ocasiones enfrentamos cosas que van más allá de nuestras habilidades, y nos damos cuenta que nuestro verdadero recurso y refugio es Dios. Aunque lo correcto sería que buscaremos a Dios en primer lugar en todo tiempo. Por varios años, David se había sufrido la persecución de su suegro y ahora había llegado un momento en su vida en la cual había permitido que el temor y la desesperanza se apoderaran de sus pensamientos, y por lo tanto vida, sus palabras reflejan la condición de su corazón. El no veía la solución a su situación, ya que no había sido solamente una ocasión, si no que la persecución de su suegro había durado por varios años, y durante el tiempo que escribió estos salmos que leímos, se había intensificado a grado de que David estaba perdiendo la confianza en Dios ante las amenazas del Rey Saúl, veamos la palabras de David, De mí se ríen a carcajadas, y exclaman: "¡Miren en lo que vino a parar!" Señor, tú has visto todo esto; no te quedes callado. ¡Señor, no te alejes de mí! ¡Despierta, Dios mío, levántate! ¡Hazme justicia, Señor, defiéndeme! Júzgame según tú justicia, Señor mi Dios; no dejes que se burlen de mí. (Salmo 35:21-24 NVI) En varias ocasiones  David había tenido la oportunidad de acabar con su problema matando a su suegro, ya que en 2 ocasiones había estado a su disposición y fácilmente lo hubiera matado acabando con su problema, pero David entendía que esa no era la solución, porque estaría matando a quien Dios había ungido como rey sobre la nación, y no habría manera de justificarse ante Dios, a pesar de que Saúl era un mal rey. David no podía vencer el mal con el mal, su recurso al igual que el nuestro es Dios y su justicia. David entendía que su única solución era refugiarse en Dios, ¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre. (Salmo 7:1-2 NVI) El sabía que no importaba que hiciera solamente la protección de Dios lo libraría de la ira del rey Saúl. De la misma manera todos nosotros, sin importar cual sea nuestra situación, al meditar en las experiencias de David nos damos cuenta que en ocasiones enfrentaremos situaciones adversas, que se repiten, y parece que no se acaban, mas nunca debemos de permitir que la desconfianza o el temor controlen nuestros pensamientos, emociones, ni actos. Esto es fácil decirlo cuando todo está bien y no tenemos ningún problema, por eso es importante que siempre tengamos una buena relación con Dios en todo momento, para que en el momento de la prueba podamos tener la fortaleza, y la experiencia de saber que Dios es bueno, y que es misericordioso con aquellos que claman con fe, y que además es poderoso para darnos la victoria no importa que estemos enfrentando en la vida. En los momentos de dificultad debemos de tener la actitud de David, A voz en cuello, al Señor le pido ayuda; a voz en cuello, al Señor le pido compasión. Ante él expongo mis quejas; ante él expreso mis angustias. (Salmo 142:1-2 NVI) Señor en este día, declaro que tu eres mi refugio, y mi fortaleza en la cual me refugio sabiendo que en ti mi vida, y la de mi familia, y mi Iglesia están seguros.
Oración:
  • En todo momento clama a Dios con la seguridad que Dios está contigo.
  • No permitas que las situaciones, o problemas dominen tus pensamientos, medita en la palabra y clama conforme a sus promesas.

viernes, 24 de junio de 2011

Día No 109 Confiando en Dios en Medio de Cualquier Situación


Lectura del día:        1 Sam 24:1-22, Salmos 13:1-6; 17:1-15; 22:1-31; 54:1-7.
Verso Central           Salmo 54:4

Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene, (NVI)

Las pruebas nos preparan para el cumplimiento de su propósito en nuestras vidas. El camino hacia el cumplimiento del propósito de Dios en nuestras vidas puede estar sembrado de obstáculos y problemas que en ocasiones nos harán dudar si vale la pena, pero no debemos dejar que esas cosas nos detengan, ya que si Dios las ha permitido es porque en última instancia nos servirán para prepararnos para cuando llegue el momento de cumplir su propósito. La razón principal porque David era perseguido por Saúl fue porque Dios había prometido a David, que sería el próximo rey de Israel. Saúl había defraudado a Dios, una y otra vez. Dios le dio varias oportunidades, pero nunca trato en serio con su carácter, que en última instancia fue lo que lo llevo a perder el favor de Dios en su vida, y la de su familia. Saúl no se mantuvo integro delante de Dios en medio de sus problemas, dejo que las circunstancias le amargaran el corazón. Para David el camino al trono estuvo rodeado de persecuciones, acusaciones falsas, desconfianza del rey, desprecio de la gente, pero al examinar su acenso al trono, una cosa nos podemos dar cuenta, y es que David, nunca permitió que estas cosas afectaran en primer lugar su relación con Dios, y en segundo lugar nunca permitió que estas cosas afectaran su corazón, no dejo que las falsas acusaciones de su suegro Saúl le amargaran el corazón y le llevaran a renegar del propósito de Dios, ni convertirse en una persona envenenada con  odio, venganza o resentimiento por las cosas que falsamente fueron lanzadas en su contra. ¿Qué cosas hizo David que le ayudaron a mantener un corazón integro a pesar de que el camino al trono estuvo lleno de toda clase de ataques y mentiras? En primer lugar David nunca perdió su comunión con Dios. En los salmos nosotros vemos a un hombre que en toda situación de la vida, corre a refugiarse en Dios. A ti clamo, oh Dios, porque tú me respondes; inclina a mí tu oído, y escucha mi oración. (Salmo 17:6 NVI) En segundo lugar, nunca dudo de la fidelidad de Dios, a pesar de las circunstancias que atravesaba, el nunca dudo de sus promesas, Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo. Pero tú eres santo, tú eres rey, ¡tú eres la alabanza de Israel! En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste; a ti clamaron, y tú los salvaste; se apoyaron en ti, y no los defraudaste. (Salmo 22:2-5 NVI) En tercer lugar, David abría su corazón y le expresaba a Dios todo lo que sentía, fuera duda, confusión, o desanimo, porque sabía que Dios le daría la victoria y lo liberaría de todos estos sentimientos. En otras palabras, David no oraba como un rito religioso, pero simplemente abría su corazón y hablaba con sinceridad. Hay personas que dicen que no debes orar con palabras negativas, pero en las oraciones de David vemos a un hombre que simplemente descarga en Dios todo lo que hay en su corazón, bueno y malo. Por esta razón David nunca cargo, estas cosas, ni dejo que le afectaran su corazón, ¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando? (Salmo 13:1-2 NVI) En cuarto lugar, David nunca dejo de alabar a Dios, aun en medio de su más terrible situación. Al leer el salmo 22, aunque este salmo describe proféticamente lo que Jesús experimentaría en la cruz, también nos muestra la condición en que David se veía al ser perseguido por sus enemigos, y como aun ahí el nunca dejo de adorar a Dios, Proclamaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. ¡Alaben al Señor los que le temen! ¡Hónrenlo, descendientes de Jacob! ¡Venérenlo, descendientes de Israel! Porque él no desprecia ni tiene en poco el sufrimiento del pobre; no esconde de él su rostro, sino que lo escucha cuando a él clama. Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea; ante los que te temen cumpliré mis promesas. (Salmo 22:22-25 NVI)
Oración:
  • Expresate con confianza en tus oraciones las cosas que hay en tu corazón
  • Derrama ante Dios todo lo que sientas
  • No termines de orar sin declarar tu confianza y alaba a Dios por tu victoria.