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lunes, 16 de noviembre de 2009

Día No 65 La Vida Exitosa y la Obediencia

Lectura del día:        Num. 19: 1 - 21:35
Verso Central   Números 20:12

El Señor les dijo a Moisés y a Aarón: "Por no haber confiado en mí,  ni haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas,  no serán ustedes los que lleven a esta comunidad a la tierra que les he dado." (NVI)


El secreto de vivir una vida de éxito está en obedecer a Jesús. El éxito del hombre y la mujer no dependen de sus habilidades, o de sus recursos que pudieran tener, sino en su obediencia a la voluntad de Dios. Nuestra obediencia es lo que determinara la clase de vida que vivimos; nosotros escogemos vivir en victoria o en derrota. La lectura de este día nos lleva al momento en que el pueblo de Dios comenzó a introducirse en la tierra prometida. Bajo el mandato de Moisés habían llegado a la frontera de la tierra prometida. Hasta este momento, siempre que el pueblo se había mantenido obedeciendo el mandamiento de Dios, y siguiendo la dirección de la nube, y el fuego que los guiaba de día y de noche, ellos habían avanzado, y sobrevivido en un lugar desértico, en el cual, sin la dirección de Dios fácilmente hubieran perecido. Ahora que estaban al borde la tierra prometida más que nunca necesitaban purificarse (capitulo 19), necesitaban tener fe en la provisión de Dios (capitulo 20), pero igual de importante era seguir la dirección de Dios, para tener la victoria en contra de los enemigos que ahora enfrentarían. 
La historia que más ilustra la importancia de obedecer a Dios para tener éxito en la vida, la encontramos cuando el pueblo llego al desierto de Zin, donde murió Miriam (v.20:1) Como en otras ocasiones el pueblo de Dios llego a un lugar donde no había agua, y comenzaron sus típicas actitudes y palabras ante la situación de necesidad, en vez de clamar a Dios, y esperar en su respuesta, comenzaron a quejarse y hablar en contra de Moisés, y de Aarón. Dios les mostró a sus siervos la forma específica que ellos deberían de hacer las cosas para obtener el milagro de la provisión, y el Señor le dijo a Moisés: "Toma la vara y reúne a la asamblea.  En presencia de ésta, tú y tu hermano le ordenarán a la roca que dé agua.  Así harán que de ella brote agua, y darán de beber a la asamblea y a su ganado." Tal como el Señor se lo había ordenado, Moisés tomó la vara que estaba ante el Señor. (Num. 20:7-9 NVI) 
Como podemos ver la orden clara de Dios fue que ellos deberían de “ordenar a la roca que de agua”
Sin embargo, cuando ellos fueron a hacer lo que Dios les ordeno, no siguieron sus instrucciones, veamos, Tal como el Señor se lo había ordenado, Moisés tomó la vara que estaba ante el Señor. Luego Moisés y Aarón reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moisés dijo:  "¡Escuchen, rebeldes!  ¿Acaso tenemos que sacarles agua de esta roca?" Dicho esto, levantó la mano y dos veces golpeó la roca con la vara, ¡y brotó agua en abundancia, de la cual bebieron la asamblea y su ganado! (Num 20:9-11 NVI). 
En vez de hablarle a la roca, Moisés la golpeo. Quizás esto pueda parecer trivial, pero la obediencia, o es total o no es obediencia. O hacemos lo que Dios nos pide, y como él nos lo pide, o lo hacemos a nuestra manera. La obediencia parcial es desobediencia. Por causa de hacer las cosas a su manera, Dios se enojo en contra de Moisés, y por esta razón El no entro a la tierra prometida. En muchas ocasiones algunas personas me han pedido consejo, y vienen quejándose conmigo porque Dios no les ha bendecido, o respondido sus peticiones, y en su mayoría esa falta de respuesta, no es porque Dios sea malo, o arbitrario, sino que él no puede honrar la desobediencia, y muchas de estas personas han tenido que reconocer que han desobedecido los principios de su palabra y por esa razón no han tenido éxito. 
El éxito en la vida está basado en su voluntad y esto he visto que esto es un obstáculo para algunos creyentes porque no les gusta la voluntad de Dios, sino que tienen en mente una cosa muy distinta de lo que quisieran hacer en su vida. La voluntad final de Dios para nuestras vidas no son las riquezas o títulos, o la acumulación de cosas, sino que seamos transformados a la imagen de su hijo, todas las demás cosas son añadiduras. Dios nos dejado su palabra para que por medio de ella nosotros podamos tener éxito en todas las áreas de nuestra vida, ahí está revelada su voluntad. 
Estas preguntas son cruciales para saber si estas caminando en obediencia
¿Estas siguiendo en todas las áreas de tu vida los principios de la palabra de Dios? 
¿Has tomado en posesión la tierra prometida que te prometió? 
¿Qué área de tu vida está fuera de la voluntad de Dios?

Oración:                                                                                                  
- Pedir dirección para hacer su voluntad y un corazón dispuesto para obedecer.
Discernimiento para saber porque las cosas no están saliendo bien en mi vida. 
- Sometimiento a su voluntad aun cuando no sea lo que nosotros no esperábamos.

Si desea conocer mas de Jesús, o necesita ayuda le invitamos a que, 
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715 Brady Ave. Los Ángeles CA 90022213-977-0905Servicios domingos: 11:00 am y 2:30 pm Servicios Miércoles, 7:30 pm)



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martes, 5 de mayo de 2009

Día No 41 Dios Morando en Medio de su Pueblo


Lectura del día: Ex. 25:1 a 27:21
Verso Central Éxodo 25: 8

Después me harán un santuario, para que yo habite entre vosotros. (BAD)

Dios no necesita un templo donde “habitar” pero El desea “habitar” en medio de su pueblo y por ese motivo ordeno la construcción del tabernáculo. El tabernáculo era un lugar muy elaborado de adoración, que tenía el propósito de comunicarle al pueblo este mensaje; Soy un Dios santo, que anhela morar en medio de mi pueblo que he escogido para mí. Desde el diseño, hasta cada uno de los artículos que eran parte del tabernáculo, comunicaba claramente este mensaje; Yo soy un Dios santo, y me es imposible habitar en un pueblo que es pecador, a pesar de esto, mi deseo es estar en medio de ustedes, y he proveído estos ritos y sacrificios, como un medio para que se puedan acercar a mí. 
Algunas personas cuando leen sobre la construcción del tabernáculo y todos los elementos que se usaban solamente se enfocan en un aspecto de la personalidad de Dios; su santidad. <Ofrecemos ante ti, al vivo, al verdadero, al eterno Dios,”
se llenó repentinamente de terror.” ¿Quién soy yo que pueda levantar mis ojos y mis manos a su divina majestad? Él tenía esto en su mente. ¿Los ángeles le rodean, ante su señal la tierra tiembla, y yo siendo un miserable gusano, le digo, quiero esto, te pido por aquello? Si solamente soy polvo y cenizas y lleno de pecado, y estoy hablando con el eterno y viviente y verdadero Dios. Sus rodillas temblaban. Después de todo estaba ante el Dios del Antiguo Testamento, que destruía aquellos que eran indignos ante su presencia. El monte Sinaí tembló con su furia; ningún hombre podía ver su rostro y vivir. Y ahora él, Martín Lucero, se atrevía pararse ante el altar. Pálido y tembloroso, apenas se mantuvo de pie.>>*Si bien es cierto que no podemos ignorar la santidad de Dios, no debemos olvidar que fue Dios quien quiso que se construyera ese lugar, y cuando le dio a Moisés la orden de construirlo, le declaro la razón porque Dios quería que se edificara el tabernáculo, Después me harán un santuario, para que yo habite entre vosotros. (Exo. 25:8 BAD) El Tabernáculo se construyó porque Dios anhela morar en medio de su pueblo, y él les estaba dando el lugar, y los medios posibles para que se cumpliera su propósito
Para nosotros los discípulos de Cristo, el tabernáculo principalmente nos habla de Cristo, o como dice el escritor del libro de Hebreos, el tabernáculo es sombra de las cosas celestiales y que el verdadero sacrificio reconciliador entre Dios y su pueblo, lo realizo a través de su hijo amado. El tabernáculo nos habla de la encarnación de Cristo, quien, siendo Dios, y nosotros pecadores, el tomo nuestra condición humana, para darnos a conocer al padre, y para convertirse en el nuevo y final sacrificio de Dios que acercaría a los hombres a Dios. En este día tomemos en nuestro tiempo de oración tiempo para dar gracias a Dios, por su santidad, y también por su puesto por darnos en Cristo el medio para que podamos encontrarnos con él.
 Jesús nos abrió la puerta directa de acceso a la presencia de Dios.  Por medio de su sangre que derramo en la cruz del calvario, ahora nosotros podemos venir con confianza a la presencia de Dios, sabiendo que él nos acepta y nos ama. Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. (Heb. 10:19-22 NVI)
Oración:                                                                                                                             
·         Tomemos un tiempo para dar gracias a Dios por anhelarnos de tal manera que estuvo dispuesto a mandar a su hijo a ser el sacrificio reconciliador entre nosotros y el.
·         Dar gracias por hacernos dignos de venir a su presencia.

(para aprender como vivir una vida de Éxito, o para Conocer Mejor a Jesús:
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(Iglesia, Centro de Vida Victoriosa
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Servicios domingos: 11:00 am y 2:00 pm)





* Tomado del libro; “Siendo el Cuerpo,” Un Nuevo llamado para la Iglesia a ser la Luz en las tinieblas Por, Charles Colson y Ellen Vaughn. Pag. 280, y 281

jueves, 30 de abril de 2009

Día No 40 Pactando con el Señor


Lectura del día: Ex. 22:1 a 24:18
Verso Central Éxodo 24:7

Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEÑOR ha dicho haremos y obedeceremos.

Pactar con Dios es asunto de mucha seriedad, porque nos estamos comprometiendo con Dios. Un pacto entre Dios y nosotros, incluye las cosas que él nos ha prometido darnos, pero también demanda de nosotros ciertas responsabilidades. Como este contrato es entre un Dios que es santo y una persona que es pecadora, los pactos con Dios demandaban que se efectuara un sacrificio, de esta forma la persona podía entrar en pacto con Dios. Al ser el pacto confirmado por el sacrificio, ese pacto era irrevocable. Mientras Dios cumpla con su parte, el hombre no puede faltar a su parte. El pacto entre Dios y el hombre consistían de los siguientes puntos; Dios declara su intención de bendecidnos, y quiere hacer un pacto con nosotros, En segundo lugar, nos declara cuales bendiciones recibiremos. En tercer lugar, declara las condiciones que debemos de llenar para que esas bendiciones se cumplan. Por último, este es sellado de mutuo y libre acuerdo con un sacrificio.  En el capítulo 24 tenemos la narración del pacto que Dios hizo con el pueblo de Dios. Entonces Dios dijo a Moisés: Sube hacia el SEÑOR, tú y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel, y adoraréis desde lejos. Sin embargo, Moisés se acercará solo al SEÑOR, y ellos no se acercarán, ni el pueblo subirá con él. Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del SEÑOR y todas las ordenanzas; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que el SEÑOR ha dicho. (Ex. 24:1-3) En primero lugar Dios llamo a su pueblo, y les declara su intención de pactar con ellos, y después Moisés les declara los requisitos que Dios pedía de ellos, el pueblo acepta las condiciones y se disponen a entrar en pacto. El siguiente paso demando que se hiciera un sacrificio, Y Moisés escribió todas las palabras del SEÑOR. Levantándose muy de mañana, edificó un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel. Y envió jóvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de paz al SEÑOR. Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad de la sangre la roció sobre el altar. (Ex. 24:4-6) Moisés tomo la mitad de la sangre y la roció sobre el altar, indicando que Dios cumpliría sus promesas, enseguida tomo la otra mitad y después de leer la ley, roció al pueblo con la sangre, Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEÑOR ha dicho haremos y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que el SEÑOR ha hecho con vosotros, según todas estas palabras. (Exo 24:7-8) Ahora tanto el Señor como el pueblo quedaban unidos por la sangre del sacrificio, quedando comprometidos mutuamente a cumplir cada uno con la parte que le correspondía del pacto
La Biblia declara que nosotros somos parte de un mejor y nuevo pacto, Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto. (Heb. 9:15 NVI) también declara, "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente. “Después añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades." (Heb. 10:16-17 NVI) En el caso del nuevo pacto, el sacrificio es la muerte de Jesús y su sangre que nos limpia de todo pecado. De nuestra parte requiere nuestra consagración personal a Dios, no para llenar los requisitos del pacto, pero como fruto de agradecimiento y por la nueva vida recibida. (Rom.12:1) Hay personas que para todas las cosas “hacen pactos” o promesas a Dios, y luego al día siguiente se olvidan lo que prometieron. A veces se hace por ignorar la seriedad de lo que significa un pacto, y otras por la inconsistencia de la persona. Si tú has hecho pactos, votos, o promesas al Señor, piensa seriamente si estas cumpliendo con el Señor cada cosa que has pactado con el Señor. Cuida de ser fiel a tus palabras, porque de lo contrario el Señor te demandara cada una de las promesas que le has hecho. También, como en el caso del pueblo de Dios, cada vez que ellos fallaron a su parte del pacto, Dios permitió que la maldición viniera a sus vidas por su desobediencia. El cumplimiento de nuestra parte del pacto produce bendición, nuestro fallo le abre la puerta a la maldición.
Oración:                                                                                                                             
  •  ¿Qué pactos, promesas o votos necesitas simplemente hiciste a la ligera?
  • ¿Qué pactos, votos, o promesas has entrado con Dios y no estás cumpliendo?

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lunes, 30 de marzo de 2009

Día No 36 Protegidos por la Sangre del Cordero


Lectura del día: Ex.10:1 - 12:51
Verso Central Éxodo 12:23

Cuando el Señor pase por el país para herir de muerte a los egipcios, verá la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, y pasará de largo por esa casa. No permitirá el Señor que el ángel exterminador entre en las casas de ustedes y los hiera. (NVI)

Clamar la sangre de Cristo en oración nos protege de los ataques del enemigo. En el libro de Apocalipsis se encuentra la siguiente declaración, Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida como para evitar la muerte. (Rev. 12:11 NVI) También la Biblia declara, Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. (Ef. 6:12 NVI) Nuestro enemigo principal no son personas, sino que es un enemigo con una naturaleza espiritual y las armas más efectivas en su contra son armas espirituales. 
En el texto de este día encontramos la historia de la primera pascua, la fiesta judía que se celebra en conmemoración de la liberación de la esclavitud de los judíos. Esa noche en Egipto, Dios permitió al ángel de la muerte que visitara la nación de Egipto. Este ángel tenía la autoridad de matar a todos los primogénitos, incluyendo a los animales. Si esta misma situación la viviéramos en nuestros días, probablemente la gente pensaría que estas muertes fueron causadas por algún virus, o una enfermedad nueva, que apareció y ataco a las personas, y que se concentro por casualidad en los primogénitos. Nosotros sabemos que la causa de sus muertes era espiritual, y que un ángel de muerte visito todos los hogares, Convocó entonces Moisés a todos los ancianos israelitas, y les dijo: "Vayan en seguida a sus rebaños, escojan el cordero para sus respectivas familias, y mátenlo para celebrar la Pascua. Tomen luego un manojo de hisopo, mójenlo en la sangre recogida en la palangana, unten de sangre el dintel y los dos postes de la puerta, ¡y no salga ninguno de ustedes de su casa hasta la mañana siguiente! Cuando el Señor pase por el país para herir de muerte a los egipcios, verá la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, y pasará de largo por esa casa.  No permitirá el Señor que el ángel exterminador entre en las casas de ustedes y los hiera. (Ex. 12:21-23 NVI) La causa real de la muerte de todos los primogénitos fue que el ángel de la muerte tenía el permiso de matar a todo primogénito. Lo único que lo detendría seria la marca de la sangre del cordero pascual que había sido sacrificado esa noche en la puerta de esa casa. La sangre del cordero, en la puerta representa la promesa de Dios de protección. Era algo físico; la sangre de un cordero sacrificado. Pero tenía efectos espirituales; detuvo al ángel de la muerte. 
Nosotros al igual que los judíos, y los creyentes del libro de Apocalipsis tenemos un arma poderosa en la sangre de Cristo. Al clamar la sangre de Cristo en oración, podemos vencer a nuestro enemigo. Cuando este se levante en nuestra contra podemos “clamar” la sangre de Cristo en nuestros medios, familias, y hogares, para que nuestro enemigo no pueda venir y destruir, o hacernos daño. A diferencia de los judíos en Egipto, nosotros no tenemos que sacrificar un cordero, ni poner en la puerta de nuestras casas, la sangre de ese cordero. Jesús es nuestro cordero pascual que ha sido sacrificado por nuestros pecados, y su sangre nos limpia de todo pecado. En efecto, Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro. Ni entró en el cielo para ofrecerse vez tras vez, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo.  Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. (Heb. 9:24-26 NVI) Si el pecado es el arma más eficaz de Satanás para tener acceso a nuestra vida, la sangre de Jesús es suficiente para limpiarnos de nuestros pecados y desarmar al enemigo de sus armas y autoridad en nuestra contra. Fue en la cruz que Jesús derramo su sangre, y fue ahí donde derroto a Satanás. Al confesar la sangre de Cristo estamos reclamando la victoria de Cristo sobre nuestro enemigo. La sangre de Cristo es una de las “armas espirituales” que Dios nos ha dado para vencer al enemigo. Cuando estés siendo atacado por el enemigo, ya sea en tu vida personal, la de tus hijos, o la de tu ministerio, clama la sangre del cordero de Dios a tu favor y en contra del enemigo ya que no podrá tocar a los que han sido “cubiertos” con la sangre del Cordero de Dios.    
Oración:                                                                                                                             

  • Pide al Señor discernimiento sobre los problemas en tu vida, si son ataques del enemigo.
  • Clama la sangre de Cristo en tu vida, familia, o negocios, empleo. 

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