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martes, 1 de julio de 2008

Día No 2 Las Falsas Promesas de la Tentación


Día No 2                                                                     
Lectura del día:    Génesis 4:1-5:32; 1 Cron. 1:14; Gen. 6:1-22
Verso Central       Génesis 4:7

Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero su hacer lo malo, el pecado te acecha, como si fuera una fiera lista para atraparte. No obstante, tu puedes, dominarlo. (NVI)

Las promesas de la tentación solamente son un fantasía para robarte todo lo que Dios ya te ha dado. Antes de la caída del hombre, este disfrutaba lo que se podría considerar una vida perfecta, una relación intima y con el creador del universo, la mejor “casa”, la mujer ideal, y todas las riquezas de la creación a su alcance. En fin, Dios le había dado al hombre todo lo necesario para vivir una vida plena y sobre todo tenía una relación personal con su creador. ¿Quién podría decir, que diariamente “invitaba por las tardes a Dios a su casa a platicar” acerca de las cosas que habían pasado en ese día? ¿Cómo serian esas reuniones? Ahí no había peticiones, necesidades, o quejas, solamente reportes de las bendiciones que Adán y su esposa, todos los días disfrutaban. Podemos imaginarnos a Dios comunicándole al hombre sus planes, sus propósitos, y escuchando las cosas que Adán y Eva habían ese día para sojuzgar la tierra. Sin embargo, aun en ese lugar idílico, la tentación de tener “algo más”, le hizo “dudar de la bondad y sabiduría de Dios” al hombre, y ese deseo lo llevo a perder todo lo que Dios ya le había dado. 

El hombre comió del fruto porque dudo la palabra de Dios, y porque ambiciono ser igual a El. A pesar de que Dios provee un sacrificio para ellos, Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. Cuándo están fuera de la presencia de Dios tienen sus hijos, y el mayor de ellos mata a su hermano menor por celos, después de eso el resto de la historia de los primeros pobladores de la tierra es un descenso y decadencia en todas las áreas de la vida; se introduce la poligamia, Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de una era Ada, y el nombre de la otra, Zila. (Gen 4:19) Las palabras de la Lamec describen la condición que las personas tenían en su vida, ellos vivían en una tierra maldecida por el pecado, Y Lamec vivió ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo. Y le puso por nombre Noé, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el SEÑOR ha maldecido. (Gen 5:28-29) Nunca el ser humano volvió a tener  una vida similar o a lo menos cercana a lo que sus Padres; Adán y Eva un día tuvieron. Por el contrario la tierra cada día se corrompía más, hasta que llego al grado de que Dios ya no pudo tolerar el pecado, Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal. Y le pesó al SEÑOR haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón. Y el SEÑOR dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho. (Gen. 6:5-7) Esta historia nos habla claramente a nuestro días, la situación no ha cambiado, mucho porque aun en nuestros días el hombre sigue mordiendo el anzuelo de la tentación, y al igual que Adán, los hombres y la mujeres siguen creyendo las promesas de la tentación, y terminan perdiendo más que lo que la tentación les prometió, porque lo que el pecado promete es solamente una mentira. Esa es la situación del hombre que le es infiel a la esposa, del joven que es promiscuo, de la mujer que roba, del hijo que miente, del hombre que vive su vida a su manera. El vaso de vino se ve atractivo, pero he visto a hombres morir vomitando sangre con el hígado desecho porque una vez probaron el deleite temporal del alcohol, y creyeron a la mentira del licor; “Yo te haré sentir bien” “conmigo se olvidaran tus penas” “te divertirás”. La carnada se ve apetitosa, pero al comerla nos damos cuenta que esta “podrida”. 

Lo malo es que el pecado adormece la conciencia, porque al estar cometiendo el acto no se da uno cuenta de la magnitud de la acción hasta que en la mayoría de los casos es muy tarde. Gracias a Dios que no todo está perdido o que somos incapaces de vencer la tentación. Especialmente nosotros que conocemos a Jesús como el Señor de nuestras vidas, tenemos muchas promesas en la cual podemos descansar. Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo. (1 Pedro 4:12) también Pablo declara, Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir. (1Co 10:13 BLS) Por ultimo Santiago afirma,  Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman. (Santiago 1:12) Las pruebas y las tentaciones son parte de la vida, porque como dice la palabra, “no debemos de sorprendernos de las pruebas”, y nos advierte que las tentaciones vendrán, pero nunca olvidemos que Dios está en control de toda situación y que el mismo nos dará la salida juntamente con la tentación. Además tenemos su gloriosa promesa de que el nos dará la corona de la vida por haber resistido la tentación.
Oración:                                                                                                                                
·         Pedir sabiduría para discernir las tentaciones.
·         Pedir al Espíritu que te de sabiduría para evitar lo que te lleva a la tentación.
Si necesitas más ayuda para vencer el pecado clic en este link:

http://www.slideshare.net/carlosrincon3/venciendo-el-poder-del-pecado

Visite nuestra Iglesia:
(Iglesia, Centro de Vida Victoriosa
715 Brady Ave. Los Ángeles CA 90022
213-977-0905
Servicios domingos: 11:00 am y 2:00 pm)


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jueves, 26 de junio de 2008

Las Consecuencias del Pecado


Día No 1                         
Lectura del día:    Gen 1:1 - 3:24
Verso Central       Génesis 3:4

Pero la serpiente le dijo a la mujer: --No es cierto. No morirán. (DHH)


No importa cuánto Dios nos halla bendecido, si permitimos el pecado en nuestras vidas, nos estamos exponiendo a perderlo todo. En la historia de la creación hay varias palabras que son resaltadas para darnos una idea de lo glorioso que fue la creación; “vio Dios que era bueno”, “y los bendijo”, “Dios los unió.” De la nada, del vació, del caos, Dios creó todo lo que existe, La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas. (Gen 1:2 BAD) De igual manera Dios hizo con nuestras vidas, antes de conocerle, nuestras vidas estaban llenas de caos, y de problemas, o había un gran vacío. En la vida todos hemos experimentado las consecuencias del pecado, ya sea de nuestras malas decisiones, o aun del pecado de nuestros padres. Algunos venimos de familias destruidas, otros hemos destruido nuestra propia vida. Quizás tuvimos un “buen hogar” pero aunque hubiésemos tenido un hogar aparentemente feliz, sin Jesús, nuestra vida al igual que la creación estaba vacía. Apenas si podemos imaginar lo glorioso que quedo la creación cuando Dios la termino, el salmista declara, ¡Oh SEÑOR, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos! (Salmo 8:1) Dios puso su gloria en exhibición en la creación. La gloria de toda la creación es un reflejo de la gloria de nuestro Dios. Es como la luz de la luna que meramente refleja la luz del sol. Y como "la corona" de su creación creó al hombre y a la mujer, el mismo salmo declara, Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra; lo entronizaste sobre la obra de tus manos, ¡todo lo sometiste a su dominio! (Sal. 8:5-6 BAD) Adán y Eva tenían todo lo que una persona pudiera desear, Dios le había proveído de un hogar, los había unido en matrimonio, les había dado una vida abundante, tenían comunión con Dios, ellos estaban libres de conflictos, no padecían de enfermedades, no tenían problemas matrimoniales, no tenían problemas financieros, tenían una casa más que confortable. En fin si alguien en alguna ocasión lo tuvo todo, fueron nuestros primeros padres. Pero si algo resalta la historia de la caída del hombre son las consecuencias terribles del pecado; El pecado promete mucho, la serpiente les prometió, Dios sabe muy bien que, cuando comáis de ese árbol, se os abrirán los ojos y llegaréis a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. (Gen 3:5 BAD) Sin embargo sabemos de antemano que la paga del pecado es la muerte.
Jamás el pecado nos dará lo que nos promete, su carnada es solamente eso, una carnada para robarnos todo lo que el padre bueno nos ha dado. Solamente piensa, ¿Cómo era tu vida antes de que Jesús morara en ella? ¿Cómo era tu hogar antes de conocerle? ¿Qué cosas Dios te ha dado ahora que eres su discípulo? ¿Qué milagros Dios ha hecho en tu vida? Si somos sinceros podemos ver que Dios nos librado de terribles cosas que había en nuestra vida antes de conocerle, y además nos ha colmado de bendiciones a manos llenas. Pero a pesar de toda la misericordia que nos ha mostrado el padre bueno, no olvidemos que al igual que Adán y Eva, estamos exponiendo a perderlo todo, si le abrimos la puerta de nuestra vida al pecado. Aun y cuando Dios perdono a Adán y a Eva, el no detuvo las consecuencias del pecado en nuestros primeros padres. Fueron expulsados del paraíso, y de ahí en adelante vivieron bajo la terrible influencia del pecado en sus vidas, y aun toda la creación sufrió por el pecado de ellos. Por este motivo, si bien es cierto que Dios nos perdona, si nos arrepentimos de todo corazón, eso no garantiza que las consecuencias de nuestro pecado serán también quitadas. 
No demos lugar al pecado en nuestras vidas, por el contrario sigamos la instrucción de la palabra de Dios, Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto. (Rom. 12:1-2) Al igual que nuestros padres nosotros enfrentamos la misma decisión que un día ellos hicieron, seguir la voluntad de Dios, obedeciendo su palabra, o ceder a las tentaciones del pecado y perder todo lo que nuestro padre bueno nos ha dado
Oración:
- Pide al Señor sabiduría para discernir los ataques "sutiles" del enemigo.
- Consagra diariamente tu vida en santidad a Dios.
- No des, ni en lo más mínimo lugar al pecado en tu vidas
- Enfoca tu vida a obedecer la voluntad de tu Padre que está en los cielos.