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viernes, 3 de febrero de 2012

Cumpliendo el Propósito de Dios en tu Vida


Día No 116                                                                      
Lectura del día:        2 Sam.2:1 - 3:5; 1 Cron.3:1-4; 2 Sam 3:6- 4:3; 4:5-5:5; 1 Cron.11:1-3

Verso Central: 2 Samuel 5:3 RV 1960

Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel.



Cuando Dios dirige nuestros pasos caminaremos seguros al cumplimiento de sus propósitos. El camino al trono para David estuvo lleno de todo tipo de oportunidades, pero también de todo tipo peligros, tentaciones, intrigas políticas, engaños, y decisiones, que demandaban que David actuara con la mayor sabiduría posible para establecer bases solidas para el reino que Dios le había prometido. David tomo varias decisiones que demuestran la importancia de actuar con la sabiduría de Dios. Desde que Dios lo ungió como rey por medio del profeta Samuel (1 Samuel 16) hasta el momento que toma el trono de toda la nación David había no solamente caminado con una promesa en su vida, pero permitió que Dios obrara en su vida lo necesario para lograrlo. En el pasaje de este día, hemos leído que David consulto a Dios sobre el primer paso que debería de dar ahora que Saúl estaba muerto (2 Samuel 1). Para él hubiera sido fácil asumir que porque había sido ungido simplemente se presentaría y tomaría el trono. Pero eso no fue así ya que todavía había hijos de Saúl, y tenía soldados fieles, y sobre todo la mayoría de las tribus todavía eran fieles a la casa de Saúl. La respuesta de Dios fue que debería de tomar el trono de una manera gradual y con sabiduría, primero debería de ir a Judá, que era la casa de su padre y que eran sus aliados naturales,  Después de esto David consultó al SEÑOR: "¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá?" Y el SEÑOR le dijo: "Sube." "¿Adónde subiré?" dijo David. Y El dijo: "A Hebrón." Entonces David subió allá, y también sus dos mujeres, Ahinoam la Jezreelita y Abigail, viuda de Nabal, el de Carmel. Y David trajo a los hombres que estaban con él, cada uno con su familia; y habitaron en las ciudades de Hebrón. (2Sa 2:1-3 NBLH) David no demando ser honrado como rey, pero vemos que el pueblo mismo lo aclama como su rey, Los hombres de Judá vinieron y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judá. Y avisaron a David: "Fueron los hombres de Jabes de Galaad los que sepultaron a Saúl." (2Sa 2:4 NBLH) Después, alaba a los que mostraron misericordia con Saúl, a pesar de que toda la vida lo había perseguido para matarlo, pero David decidió honrar la memoria, del que al fin y al cabo había sido el rey ungido por Dios de la nación. (2 Sam. 2:4-7) mostrando que a diferencia de Saúl, el seria un rey que gobernaría con clemencia. David se queda esperando 7 años en Judá y no toma a la fuerza el resto de la nación, el sabia que Dios había prometido que el reinaría sobre toda la nación, y ahora era el momento de esperar con paciencia que el hijo de Saúl se autodestruyera. (2 Sam.2: 8- 4:12). Algunas peleas si las tuvo que pelear, y día a día se iba fortaleciendo o tomando mas control y autoridad. (2 Sam. 3:1) En algunas otras, honro a los que habían sido sus enemigos políticos, como en el caso del general Abner, que aunque sus mismos soldados odiaban y deseaban vengar la muerte de uno de los hermanos del general Joab, David entendía que Abner había sido un soldado fiel al reino de Israel, y que a pesar de sus muchos defectos, había sido fiel a la nación. David lo honro, y este estaba trabajando para hacer que David fuera el rey de Israel, cuando fue asesinado por los mismos generales de David sin que David supiera, así que después de que lo asesinan David honra su muerte como uno de los más grandes príncipes del reino de Israel, esto le toco el corazón al resto de las tribus que todavía eran fieles a la casa de Saúl. (2 Sau. 2:3:32-39) Todos estos actos demostraron David no gobernaría con venganza, ni que tendría preferencia de la casa de su padre, sobre las demás tribus, sino que sería un rey justo, y clemente. El resto de las tribus voluntariamente le pidieron que fuera su rey. Entonces todas las tribus de Israel fueron a David, en Hebrón, y le dijeron: "Aquí estamos, hueso suyo y carne suya somos.  "Ya desde antes, cuando Saúl aún era rey sobre nosotros, usted era el que guiaba a Israel en sus salidas y entradas. Y el SEÑOR le dijo: 'Tú pastorearás a Mi pueblo Israel, y serás príncipe sobre Israel.'  Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo un pacto con ellos en Hebrón delante del SEÑOR; luego ungieron a David como rey sobre Israel. (2Sa 5:1-3 NBLH) Este periodo de la vida de David demuestra que desde el tiempo de la unción (cuando apenas era un joven) hasta el tiempo que fue rey de toda la nación, fue un tiempo de preparación. A través de todas las circunstancias que David vivió, Dios forjo en el carácter de David los elementos necesarios que lo convertirían en el rey más importante del reino de Israel. De la misma forma, si nosotros queremos cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas debemos de permitir que el trato de Dios en nuestras vidas diarias forme en nosotros todo lo que necesitamos para su cumplimiento. Dejemos que Dios dirija nuestros pasos hacia el cumplimiento de sus propósitos, como dijo el apóstol Pablo, No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos (Gal 6:9 RV 1960).
Oración:
  • Pedir al Señor la sabiduría para entender su trato diario en nuestras vidas a través de todas las circunstancias de nuestras vidas.
  • Rendimiento total a sus propósitos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Día No 102 Siendo Totalmente Libres

 Lectura del día:        1 Samuel 10:1 - 13:22
Verso Central           1 Samuel 10:22

De modo que volvieron a consultar al Señor: ¿Ha venido aquí ese hombre? Sí respondió el Señor, pero se ha escondido entre el equipaje. (NVI)

La Condición del corazón determina nuestro futuro. Si no dejamos que Dios continúe obrando en nuestras vidas, y permitimos que las “ataduras” de nuestra vida sigan, tarde o temprano estas serán la causa de nuestro fracaso. La vida de Saúl ilustra perfectamente esta verdad. Este hombre fue una persona llena de contradicciones, Dios lo escogió para ser rey, Entonces Samuel tomó un frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y le dijo: ¡Es el Señor quien te ha ungido para que gobiernes a su pueblo! (1 Sam. 10:1 NVI) Le dio privilegios que nadie tenía, Saúl seria el Rey con el poder y autoridad absoluta sobre toda la nación. Estuvo con él desde el principio, experimentado el poder y la presencia de Dios,  "De ahí llegarás a Guibeá de Dios, donde hay una guarnición filistea. Al entrar en la ciudad te encontrarás con un grupo de profetas que bajan del santuario en el cerro. Vendrán profetizando, precedidos por músicos que tocan liras, panderetas, flautas y arpas. Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con poder, y tú profetizarás con ellos y serás una nueva persona. (1 Sam. 10:5-6 NVI) Desde el momento de su unción como rey, Dios le dio la bendición de ser dirigido por su Espíritu, Cuando se cumplan estas señales que has recibido, podrás hacer todo lo que esté a tu alcance, pues Dios estará contigo. (1 Sam. 10:7 NVI) Además de todo esto, Dios le permitió nacer en una familia respetada y le dio cualidades físicas que lo hacían destacar por encima de todos los demás, era lo que nosotros diríamos una persona con cualidades naturales de líder, Había un hombre de la tribu de Benjamín, muy respetado, cuyo nombre era Quis hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, también benjaminita. Quis tenía un hijo llamado Saúl, que era buen mozo y apuesto como ningún otro israelita, tan alto que los demás apenas le llegaban al hombro. (1 Sam. 9:1-2 NVI) El problema de Saúl, era que aunque tenía todas estas cualidades, el siempre tenía problemas con el temor, la inseguridad personal, producto de una autoestima muy baja. Al final estas cosas lo llevaron al fracaso. Desde el principio que somos introducidos a la vida de Saúl podemos ver estas “ataduras” en su carácter. Después de haber experimentado varias cosas sobrenaturales que confirmaban el llamado y la nueva posición que tenia, cuando su tío le pregunta qué es lo que había pasado, le cuenta todo excepto que ahora había sido ungido como rey, nos aseguró que ya habían encontrado las burras. Sin embargo, Saúl no le contó a su tío lo que Samuel le había dicho acerca del reino. (1 Sam. 10:16 NVI) Nada de lo demás era tan importante, como el hecho de que ahora ya no era únicamente un siervo de su padre que estaba buscando unas burras, ahora él era el Rey de Israel. Saúl no se atrevía a declarar lo que Dios había hecho con él. Esto nos muestra su inseguridad como persona. Otra muestra lo da, cuando Samuel lo quiere introducir al pueblo como el rey, en medio de todo lo que Samuel estaba delante del pueblo declarando, invita a Saúl para ser presentado y Saúl estaba escondido, de modo que volvieron a consultar al Señor: ¿Ha venido aquí ese hombre? Sí respondió el Señor, pero se ha escondido entre el equipaje. (1 Sam. 10:22 NVI) Otros veían sus cualidades fiscas, pero él se sentía “pequeño” de corazón, Fueron corriendo y lo sacaron de allí. Y cuando Saúl se puso en medio de la gente, vieron que era tan alto que nadie le llegaba al hombro. Dijo entonces Samuel a todo el pueblo: ¡Miren al hombre que el Señor ha escogido! ¡No hay nadie como él en todo el pueblo! ¡Viva el rey! exclamaron todos. (1 Sam. 10:23-24 NVI) No sabemos que causo esta condición en la vida de Saúl. Pero sería bueno recordar que el era de la tribu de Benjamín, y si leemos el capítulo 20 de Jueces nos damos cuenta que la tribu de benjamín casi desaparece porque las demás tribus le hicieron la guerra por un acto de pecado terrible que la gente de Benjamín hicieron con un hombre y su concubina. Solamente la misericordia de Dios no permitió que esta tribu desapareciera. Esta tribu era considerada como inferior, llena de ataduras, y de pecado, probablemente vivían en una gran pobreza como producto de que las demás tribus destruyeron totalmente la economía, y las familias. Sea cual fuera la razón, el punto que vemos en la vida de Saúl es que él asumió el trono de Israel, con muchos problemas en su corazón que jamás permitió que Dios cambiara. Exteriormente él era el Rey, pero en el corazón nunca dejo de ser pequeño e insignificante. Nosotros podemos experimentar todas las bendiciones de Dios en la vida, pero si no dejamos que su amor y gracia cambien nuestro interior, y nos libren de los argumentos o ataduras que tenemos, tarde o temprano serán la causa de nuestro fracaso.
Oración:
  • Pedir a Dios que nos muestre las cosas malas que hay en nuestro corazón
  • Pedir por un corazón sincero y abierto que nos permita ver todo lo que nos pudiera causar problemas en el futuro.

lunes, 7 de junio de 2010

Día No 91 "Determinación Para Completar la Conquista"

Lectura del día:        Jueces 1:1- 3:6; 17:1-13

Verso Central:   Jueces 2:3

Pues quiero que sepan que no expulsaré de la presencia de ustedes a esa gente; ellos les harán la vida imposible, y sus dioses les serán una trampa." (NVI)
 
El peor error de nuestras vidas es tener victorias incompletas. Por este motivo necesitamos determinación para hacer conquistar todo lo que Dios nos ja prometido. Eso fue lo que le falto al pueblo de Dios, determinación ver toda la tierra conquistada. En los territorios que no se conquistaron por completo y donde se permitió que los antiguos habitantes continuaran viviendo, llegaron a convertirse en piedras de tropiezo y serian lo que eventualmente causaran su caída. Por este motivo Dios les advirtió, El ángel del Señor subió de Guilgal a Boquín y dijo: “Yo los saqué a ustedes de Egipto y los hice entrar en la tierra que juré darles a sus antepasados.  Dije: Nunca quebrantaré mi pacto con ustedes; ustedes, por su parte, no harán ningún pacto con la gente de esta tierra, sino que derribarán sus altares.  ¡Pero me han desobedecido!  ¿Por qué han actuado así? Pues quiero que sepan que no expulsaré de la presencia de ustedes a esa gente; ellos les harán la vida imposible, y sus dioses les serán una trampa." (Jueces 2:1-3 NVI) 

Los hijos de Israel no pudieron, o perdieron la pasión original, y se cansaron de pelear. Les fue más fácil dejar a sus enemigos habitar en la tierra de la promesa que luchar hasta expulsarlos. Dios les había prometido toda la tierra de Canaán; más esto requería que el pueblo de Israel tomara las armas y conquistara esa tierra. La tierra no sería de ellos sin que se levantaran y la conquistaran. Este mismo principio se aplica a las promesas de Dios para nuestras vidas, el hecho de que Dios nos ha prometido algo, no significa que no tengamos que esforzarnos para hacerlo nuestro. Por el contrario, su promesa es lo que nos debe motivar a esforzarnos hasta ver la promesa hecha una realidad. Al principio ellos mostraron determinación y obediencia a la palabra de Dios, y con fe en sus promesas, conquistaron la mayoría del territorio, pero no fueron diligentes en conquistar totalmente todas las áreas que Dios les había dado. Fueron negligentes en completar la conquista, ya que dejaron algunas áreas sin conquistar. El motivo fue que algunas de las naciones eran más fuertes que otras, otras por otro lado, estaban arraigadas, o tenían en posesión territorio que era muy estratégico, y que los hijos de Dios no conquistaron completamente. Lo que ocurrió con el pueblo de Dios en la historia de la conquista ilustra perfectamente la vida de muchos cristianos que eventualmente fracasan. 

Nosotros al igual que ellos hemos recibido en promesa la vida victoriosa. Dios nos ha prometido una vida abundante, …yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. (Juan 10:10) Dios ha prometido llevarnos de victoria en victoria, Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. (2 Cor. 2:14 NVI) Los versos anteriores definen las promesas de la vida nueva, así como nuestra posición en Cristo, sin embargo, si nosotros al igual que israelitas, ya sea por negligencia, apatía, o falta de disciplina fallamos en hacer nuestras estas promesas, al igual que ellos sufriremos las consecuencias de nuestra falta de determinación. 

¿Cuáles fueron algunas de las consecuencias en el pueblo de Dios de no hacer una conquista completa? Abandonaron al Señor, y adoraron a Baal y a las imágenes de Astarté. Entonces el Señor se enfureció contra los israelitas y los entregó en manos de invasores que los saquearon.  Los vendió a sus enemigos que tenían a su alrededor, a los que ya no pudieron hacerles frente. (Jueces 2:13-14 NVI) Al leer los versos anteriores podemos ver con claridad lo que pasa con victorias parciales, o la falta de la determinación para conquistar todo lo que el Señor nos ha prometido. Además, también resalta, la lucha que tenemos con la vieja naturaleza es importante que, con determinación, día a día, hagamos morir nuestra carne, que es uno de los enemigos principales que necesitamos vencer. Por último, necesitamos tener una actitud determinada para que podamos ver cumplido todo el plan de Dios para nuestras vidas. No porque Dios nos ha prometido algo, nosotros debemos de esperar que él lo haga todo sin nuestra participación, por el contrario, su promesa nos debe motivar a luchar de tal manera que podamos conquistar todo lo que nos ha prometido, aquí es donde el “espíritu” de determinación es muy importante que lo desarrollemos en nuestra vida.

Oración:                                                                                                           
  • Pedir al Espíritu que nos muestre las ares personales de nuestra vida que no han sido “conquistadas”.
  • Por fe traer a la cruz, esas cosas que nos estorban de nuestra carne y “hacerlas morir” para que vivamos en la victoria de Cristo diariamente.
  • Renovar nuestras fuerzas en el Señor para la conquista.
  • Pedir al Espíritu que nos dé una actitud de perseverancia para luchar hasta ver la victoria completa y sus promesas alcanzadas. 

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martes, 5 de enero de 2010

Día No 70 Sacando los Enemigos de Nuestra Tierra (Venciendo Nuestra Lucha interna)

Lectura del día:        Num. 32:1 - 33:56
Verso Central   Números 33:55

"Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.


El pecado es la puerta al fracaso. Todo pecado no confesado, o todo pecado que hemos permitido que continúe en nuestra vida, es puerta de ataduras, maldiciones, o será el argumento que el enemigo usará para atacarnos. Esto también se aplica a las heridas emocionales, resentimiento, complejos, o actitudes de derrota

En fin, todas las cosas negativas de nuestra antigua vida deben de “salir” de nuestro corazón, si es que deseamos vivir en completa victoria en todas las áreas de nuestra vida

La mayoría de las cosas que nos están estorbando para vivir una vida victoriosa, de alguna manera están relacionadas a cosas que hemos permitido de nuestra antigua vida. 

¿Por qué todavía seguimos con “ataduras” de nuestra antigua vida?

Porque no le hemos permitido al Espíritu que a través de la palabra transforme esas áreas de nuestras vidas. En la medida que nosotros permitamos al Espíritu que “saque” esas cosas de nuestra vida, veremos la victoria completa. Por ejemplo, si en mi matrimonio tuviera problemas por errores del pasado, mientras no demuestre un verdadero arrepentimiento de mis actos y esté dispuesto a restituir el daño causado, no podré tener una buena relación matrimonial. Porque mi cónyuge usara mi falta de arrepentimiento para estar constantemente atacándome en esa área de mi vida. Por otro lado, si he pedido perdón, pero si a mí cónyuge le cuesta perdonar, o tiene problemas con volver a confiar, esa será la “astilla” que nos estará constantemente molestando en nuestra relación matrimonial, aunque estemos viviendo juntos, aun a pesar de ser discípulos de Cristo. Además, esa también será la “puerta” por donde el enemigo podrá atacar nuestra relación. La solución a este dilema no es asunto de guerra espiritual, ni de ayunar, sino de simplemente “cerrar” esas puertas a través del perdón, la restauración, y la renovación diaria que viene de nuestra comunión con el Espíritu, y su obra de restauración y fortalecimiento a través de la palabra de Dios. Eso es precisamente lo que Dios le advirtió al pueblo de Dios cuando estaba a punto de introducirlos a la tierra prometida, (Num. 33:51-52, - 55, 56) Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando crucéis el Jordán a la tierra de Canaán,  (52)  expulsaréis a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiréis todas sus piedras grabadas, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos;  (55)  "Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.  (56) "Y sucederá que como pienso hacerles a ellos, os haré a vosotros."  

Al leer la historia del pueblo de Dios, nos damos cuenta, cuánta razón Dios tenía en prevenirlos, y pedirles que tenían que deshacerse de todas las cosas que hubiera en la tierra prometida que los llevara a la idolatría y a practicar los pecados de las naciones que Dios estaba expulsando de esa tierra. La razón por la cual el pueblo de Dios sufrió divisiones, invasiones, y en última instancia lo llevó a la cautividad, fue que ellos constantemente imitaban las prácticas idólatras y abominables de las naciones que ellos habían conquistado. Con la ayuda de Dios el pueblo de Israel conquistó la tierra prometida, pero nunca “limpiaron” totalmente la tierra de los dioses, y de las costumbres de esas naciones, por el contrario, las hicieron suyas, y llegaron hasta adorar a los dioses de las naciones que habían conquistado en Canaán. Vez tras ves, Dios mando los profetas que advertían a la nación que dejara de servir a otros dioses, ellos se arrepentían, pero pronto estaban de nuevo adorándolos. Al fin esto fue la causa de que Dios los desechará
¿Hay aguijones, y espinas en tu vida? 
¿Qué resentimiento, o herida te sigue estorbando? 

Por último, si algo queda claro en la lectura de este día, que desde el punto de vista de Dios debemos ser radicales con el pecado. Con el pecado debemos de ser radicales, no hay lugar para consentir en nuestra vida el pecado. Como Dios le dijera al pueblo de Dios, nosotros de la misma forma, ahora que somos discípulos de Cristo, debemos abandonar toda costumbre, o práctica que le abra la puerta al pecado, y nunca debemos tener una actitud tolerante con el pecado en nuestro corazón, esta es la única forma de no perder todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, y de poder hacer nuestra la victoria que Cristo ya ganó por nosotros en la cruz del calvario.

Oración:                                                                                                  
·   Sabiduría para examinar la situación por la que atraviesas, y sus motivos.
·  Rendir al Señor todo lo que estorbe para que tengamos la victoria completa.
·  Permitir al Espíritu que nos limpia cada día a través de la palabra de Dios.

Te invito a declares esta oración diariamente para que puedas comenzar cada día declarando tu victoria (has click aquí para ver esta oración)


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martes, 25 de agosto de 2009

Día No 55 El Tiempo del Jubileo


Lectura del día: Lev. 24:1 - 25:55
Verso Central Levítico 25:10

El año cincuenta será declarado santo, y se proclamará en el país la liberación de todos sus habitantes. Será para ustedes un jubileo, y cada uno volverá a su heredad familiar y a su propio clan. (NVI)

Al depositar nuestra fe en la muerte del hijo de Dios que murió en la cruz, estamos “activando” el poder liberador de su perdón, gracia y amor en nuestras vidas. No hay “cadena” o “prisión” que nos pueda mantener “encerrados” en Cristo somos libres. No hay nada más terrible que la imagen de un esclavo, o de alguien que está en prisión. La esclavitud más que ninguna otra cosa va en contra del deseo inherente del ser humano a la libertad y al deseo a escoger el curso de su vida. La esclavitud es incompatible con la imagen de Dios en nuestras vidas. Dios nos ha creado a su imagen y no hay nada que este mas en contra de la dignidad y honor que Dios ha puesto en nuestro ser, que la esclavitud. 
Ahora bien, hay cadenas físicas, como la cárcel, o las limitaciones económicas, en la que las personas son esclavas de la pobreza, la miseria. Estas cadenas limitan, roban, detienen, y truncan sueños, deseos, y anhelos. Pero hay otras cadenas que, aunque no se ven, son más poderosas y más difíciles de romper. Son cadenas que la gente lleva en su alma; cadenas de amargura, de odio, de resentimiento, de desprecio, de fracaso, de heridas, de sufrimientos, de mentiras y tantas otras cosas que la gente carga sin la esperanza de algún día poder ser libre. Estas cadenas son cargadas en silencio, son cargadas por el débil que a su paso se quebranta, son cargadas por un tiempo, son cargadas por años, y aun muchos cargan sus cadenas hasta la misma sepultura. También existen prisiones que, aunque no son físicas, hacen que las personas que se sienten “atrapadas” de la suerte, de una serie de sufrimientos, de “demonios” internos, atrapados en relaciones destructivas, atrapados en una serie de fracasos emocionales, atrapados en el desprecio a sí mismo, y atrapados de sus mismas pasiones. Si algo deberíamos entender del mensaje de las escrituras en este día, es que Dios es un Dios que liberta a la persona de toda esclavitud. El evangelio son las buenas noticias que declaran que Dios “rompe” todas las cadenas de opresión en el ser humano. 
Dios instituyo en su pueblo una celebración que señalaba claramente esta verdad. Por medio de Moisés instituyo la celebración del jubileo, "Siete veces contarás siete años sabáticos, de modo que los siete años sabáticos sumen cuarenta y nueve años, y el día diez del mes séptimo, es decir, el día del Perdón, harás resonar la trompeta por todo el país. El año cincuenta será declarado santo, y se proclamará en el país la liberación de todos sus habitantes.  Será para ustedes un jubileo, y cada uno volverá a su heredad familiar y a su propio clan. (Lev 25:8-10 NVI) En esta fecha se cancelaban todas las deudas, se devolvían todas las posesiones que se habían perdido. Este era un tiempo de libertad y de restauración. Hoy en día no tenemos que esperar cada cincuenta años para celebrar la cancelación de nuestras deudas, ni tenemos que esperar la cancelación de todos nuestros pecados. Tampoco tenemos que esperar que suene la trompeta declarando el comienzo del jubileo para que todas las ataduras, y prisiones en nuestra vida se rompan; Hace dos mil años que Jesús declaro el comienzo del jubileo para todo el ser humano, Jesús mismo se ha constituido en nuestro jubileo, y es en el, que nuestras deudas son canceladas. Hace dos mil años que Dios mismo sonó la trompeta del jubileo, sonó con fuerza y claridad retumbando hasta el mismo infierno, sonó con poder y autoridad, declarando todo lo que nos era contrario quedaba cancelado, y tomando a nuestro opresor lo avergonzó y triunfo sobre todos nuestros enemigos en la cruz. No necesitamos esperar el año del jubileo, ¡Hoy podemos vivir en nuestro tiempo del jubileo! Este no solamente un jubileo para cierta nación, sino que es para todo aquel que anhela libertad, es para todo aquel que quiere que todas sus deudas sean perdonadas, es para aquel que quiere ser libre de todas sus cadenas. ¡Gloria a Dios que Jesús es nuestro jubileo!
Oración:                                                                                                  
·       Dar gracias a Dios por nuestro jubileo.

·       Si hay algunas áreas de nuestra vida que necesitan experimentar libertad, confiemos en el Señor quien es nuestro jubileo.

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