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lunes, 26 de julio de 2010

Día No 94 Cosechando lo que Sembramos

Lectura del día:        Jueces 8:1 - 9:57
Verso Central   Judges 9:23-24

Pero Dios envió un espíritu de discordia entre Abimelec y los habitantes de Siquem; y los habitantes de Siquem procedieron pérfidamente con Abimelec, para que viniera la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y recayera la sangre de ellos sobre su hermano Abimelec que los mató, y sobre los habitantes de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanos. (NBLH)


El fruto de una mala siembra siempre será el de una mala cosecha. Tarde o temprano las cosas, decisiones, y actos contrarios a los principios de la palabra de Dios darán su fruto de error, fracaso, y hasta destrucción. La ley espiritual de la siembra y la cosecha, es certera y no podemos escapar a sus consecuencias, sean buenas o malas. En la historia de este día tenemos el relato de la vida de uno de los hijos de Gedeón, su nombre fue Abimelec. Su nacimiento no fue en las condiciones más favorables, su padre Gedeón tuvo muchas esposas, y concubinas, el fue hijo de una de sus concubinas. Gedeón tuvo muchas buenas cualidades, pero uno de los errores que caracterizaron a muchos de los hombres del Antiguo Testamento, fue la costumbre de tener más de una mujer, y no estamos hablando de dos o tres, pero muchos de ellos tenían docenas, y como muchos de estos matrimonios tenían el propósito de hacer alianzas, o pactos políticos, cuando el hombre moría, sus hijos quedaban divididos de quien sería su sucesor, quien heredaría todos los bienes y sobre todo quien heredaría la posición de autoridad de su padre. 

Abimelec era un líder natural que inmediatamente dejo sentir su influencia en su familia, pero al no ser un hijo legitimo, significo que su madre no tenía el mismo privilegio que una esposa, por lo tanto Abimelec, no podría heredad nada de su padre, ni poseer autoridad ni ninguna posición de dignidad en la familia. Eso de seguro creo en Abimelec, resentimiento, aun podríamos decir hasta odio por sus hermanos, este odio lo llevo a cometer el crimen de asesinar a sus hermanos con el fin de tomar el poder absoluto en sus manos. El nombra Abimelec significa “mi padre es rey” esto nos habla de que este joven creció con la necesidad de una identidad y que necesito afirmar su valor, ya que a pesar de que era hijo de una concubina, él era el hijo del rey. Es como que el necesitaba sentir que valía, no por el mismo, si no porque era hijo de un rey, pareciera que toda se vida se enfoco en llegar a ser rey el mismo, sin importar el precio que tuviera que pagar. Abimelec fue un hombre ambicioso que no se detuvo ante nada por lograr sus ambiciones. El realizo una alianza con la familia de su madre en Siquem para gobernar como rey sobre ellos, Abimélec hijo de Yerubaal  fue a Siquén a ver a los hermanos de su madre,  y les dijo a ellos y a todo el clan de su madre: "Pregúntenles a todos los señores de Siquén: ¿Qué les conviene más: que todos los setenta hijos de Yerubaal los gobiernen,  o que los gobierne un solo hombre?  Acuérdense de que yo soy de la misma sangre que ustedes." (Jueces 9:1-2 NVI) Para lograr esto mato a todos los hijos de su padre, Fue a Ofra,  a la casa de su padre,  y sobre una misma piedra asesinó a sus setenta hermanos,  hijos de Yerubaal.  Pero Jotán,  el hijo menor de Yerubaal,  se escondió y logró escaparse. (Jueces 9:5 NVI) Solamente el hijo menor de Gedeón quedo con vida, logro esconderse y escape de la muerte. Cuando su hermano Abimelec injustamente fue nombrado rey, Jotán profetizo sobre la vida de su hermano la destrucción que vendría como consecuencia de sus actos. (Jueces 9:16-20) En otras palabras lo Abimelec sembro lo cosecharía, el reinado de Abimelec estuvo lleno de conflictos, y solamente duro tres años, muriendo de una manera trágica cuando una mujer arrojo un piedra para moler, y le quebró la cabeza al orgulloso Abimelec. En una piedra el mato a hermanos, (Jueces 9:5), y con una piedra le quebraron la cabeza. No había una manera más trágica de terminar la vida de este rey, Abimelec vino a la torre, la atacó y se acercó a la entrada de la torre para prenderle fuego. Pero una mujer arrojó una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec rompiéndole el cráneo. Entonces él llamó apresuradamente al muchacho que era su escudero, y le dijo: "Saca tu espada y mátame, no sea que se diga de mí: 'Una mujer lo mató.'" Y el muchacho lo traspasó, y murió. (Jueces 9:52-54 NBLH) Nadie está por encima de la ley de siembra y la cosecha. Lamentablemente la vida de este hombre ilustra perfectamente esta verdad. Por este motivo necesitamos tener la sabiduría de Dios en nosotros para que podamos hacer decisiones que sean conforme a su voluntad y que produzcan fruto de vida y bendición. Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 90:12 RV60).

Oración:

  • Pedir al Señor que nos te sabiduría para tomar decisiones correctas ya que cada decisión trae consecuencias, pero además afectara no solamente nuestra vida, pero la de todos nuestras generaciones.

Si desea conocer mas de Jesús, o necesita ayuda le invitamos a que, 

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martes, 5 de mayo de 2009

Día No 41 Dios Morando en Medio de su Pueblo


Lectura del día: Ex. 25:1 a 27:21
Verso Central Éxodo 25: 8

Después me harán un santuario, para que yo habite entre vosotros. (BAD)

Dios no necesita un templo donde “habitar” pero El desea “habitar” en medio de su pueblo y por ese motivo ordeno la construcción del tabernáculo. El tabernáculo era un lugar muy elaborado de adoración, que tenía el propósito de comunicarle al pueblo este mensaje; Soy un Dios santo, que anhela morar en medio de mi pueblo que he escogido para mí. Desde el diseño, hasta cada uno de los artículos que eran parte del tabernáculo, comunicaba claramente este mensaje; Yo soy un Dios santo, y me es imposible habitar en un pueblo que es pecador, a pesar de esto, mi deseo es estar en medio de ustedes, y he proveído estos ritos y sacrificios, como un medio para que se puedan acercar a mí. 
Algunas personas cuando leen sobre la construcción del tabernáculo y todos los elementos que se usaban solamente se enfocan en un aspecto de la personalidad de Dios; su santidad. <Ofrecemos ante ti, al vivo, al verdadero, al eterno Dios,”
se llenó repentinamente de terror.” ¿Quién soy yo que pueda levantar mis ojos y mis manos a su divina majestad? Él tenía esto en su mente. ¿Los ángeles le rodean, ante su señal la tierra tiembla, y yo siendo un miserable gusano, le digo, quiero esto, te pido por aquello? Si solamente soy polvo y cenizas y lleno de pecado, y estoy hablando con el eterno y viviente y verdadero Dios. Sus rodillas temblaban. Después de todo estaba ante el Dios del Antiguo Testamento, que destruía aquellos que eran indignos ante su presencia. El monte Sinaí tembló con su furia; ningún hombre podía ver su rostro y vivir. Y ahora él, Martín Lucero, se atrevía pararse ante el altar. Pálido y tembloroso, apenas se mantuvo de pie.>>*Si bien es cierto que no podemos ignorar la santidad de Dios, no debemos olvidar que fue Dios quien quiso que se construyera ese lugar, y cuando le dio a Moisés la orden de construirlo, le declaro la razón porque Dios quería que se edificara el tabernáculo, Después me harán un santuario, para que yo habite entre vosotros. (Exo. 25:8 BAD) El Tabernáculo se construyó porque Dios anhela morar en medio de su pueblo, y él les estaba dando el lugar, y los medios posibles para que se cumpliera su propósito
Para nosotros los discípulos de Cristo, el tabernáculo principalmente nos habla de Cristo, o como dice el escritor del libro de Hebreos, el tabernáculo es sombra de las cosas celestiales y que el verdadero sacrificio reconciliador entre Dios y su pueblo, lo realizo a través de su hijo amado. El tabernáculo nos habla de la encarnación de Cristo, quien, siendo Dios, y nosotros pecadores, el tomo nuestra condición humana, para darnos a conocer al padre, y para convertirse en el nuevo y final sacrificio de Dios que acercaría a los hombres a Dios. En este día tomemos en nuestro tiempo de oración tiempo para dar gracias a Dios, por su santidad, y también por su puesto por darnos en Cristo el medio para que podamos encontrarnos con él.
 Jesús nos abrió la puerta directa de acceso a la presencia de Dios.  Por medio de su sangre que derramo en la cruz del calvario, ahora nosotros podemos venir con confianza a la presencia de Dios, sabiendo que él nos acepta y nos ama. Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. (Heb. 10:19-22 NVI)
Oración:                                                                                                                             
·         Tomemos un tiempo para dar gracias a Dios por anhelarnos de tal manera que estuvo dispuesto a mandar a su hijo a ser el sacrificio reconciliador entre nosotros y el.
·         Dar gracias por hacernos dignos de venir a su presencia.

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* Tomado del libro; “Siendo el Cuerpo,” Un Nuevo llamado para la Iglesia a ser la Luz en las tinieblas Por, Charles Colson y Ellen Vaughn. Pag. 280, y 281

jueves, 30 de abril de 2009

Día No 40 Pactando con el Señor


Lectura del día: Ex. 22:1 a 24:18
Verso Central Éxodo 24:7

Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEÑOR ha dicho haremos y obedeceremos.

Pactar con Dios es asunto de mucha seriedad, porque nos estamos comprometiendo con Dios. Un pacto entre Dios y nosotros, incluye las cosas que él nos ha prometido darnos, pero también demanda de nosotros ciertas responsabilidades. Como este contrato es entre un Dios que es santo y una persona que es pecadora, los pactos con Dios demandaban que se efectuara un sacrificio, de esta forma la persona podía entrar en pacto con Dios. Al ser el pacto confirmado por el sacrificio, ese pacto era irrevocable. Mientras Dios cumpla con su parte, el hombre no puede faltar a su parte. El pacto entre Dios y el hombre consistían de los siguientes puntos; Dios declara su intención de bendecidnos, y quiere hacer un pacto con nosotros, En segundo lugar, nos declara cuales bendiciones recibiremos. En tercer lugar, declara las condiciones que debemos de llenar para que esas bendiciones se cumplan. Por último, este es sellado de mutuo y libre acuerdo con un sacrificio.  En el capítulo 24 tenemos la narración del pacto que Dios hizo con el pueblo de Dios. Entonces Dios dijo a Moisés: Sube hacia el SEÑOR, tú y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel, y adoraréis desde lejos. Sin embargo, Moisés se acercará solo al SEÑOR, y ellos no se acercarán, ni el pueblo subirá con él. Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del SEÑOR y todas las ordenanzas; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que el SEÑOR ha dicho. (Ex. 24:1-3) En primero lugar Dios llamo a su pueblo, y les declara su intención de pactar con ellos, y después Moisés les declara los requisitos que Dios pedía de ellos, el pueblo acepta las condiciones y se disponen a entrar en pacto. El siguiente paso demando que se hiciera un sacrificio, Y Moisés escribió todas las palabras del SEÑOR. Levantándose muy de mañana, edificó un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel. Y envió jóvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de paz al SEÑOR. Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad de la sangre la roció sobre el altar. (Ex. 24:4-6) Moisés tomo la mitad de la sangre y la roció sobre el altar, indicando que Dios cumpliría sus promesas, enseguida tomo la otra mitad y después de leer la ley, roció al pueblo con la sangre, Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEÑOR ha dicho haremos y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que el SEÑOR ha hecho con vosotros, según todas estas palabras. (Exo 24:7-8) Ahora tanto el Señor como el pueblo quedaban unidos por la sangre del sacrificio, quedando comprometidos mutuamente a cumplir cada uno con la parte que le correspondía del pacto
La Biblia declara que nosotros somos parte de un mejor y nuevo pacto, Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto. (Heb. 9:15 NVI) también declara, "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente. “Después añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades." (Heb. 10:16-17 NVI) En el caso del nuevo pacto, el sacrificio es la muerte de Jesús y su sangre que nos limpia de todo pecado. De nuestra parte requiere nuestra consagración personal a Dios, no para llenar los requisitos del pacto, pero como fruto de agradecimiento y por la nueva vida recibida. (Rom.12:1) Hay personas que para todas las cosas “hacen pactos” o promesas a Dios, y luego al día siguiente se olvidan lo que prometieron. A veces se hace por ignorar la seriedad de lo que significa un pacto, y otras por la inconsistencia de la persona. Si tú has hecho pactos, votos, o promesas al Señor, piensa seriamente si estas cumpliendo con el Señor cada cosa que has pactado con el Señor. Cuida de ser fiel a tus palabras, porque de lo contrario el Señor te demandara cada una de las promesas que le has hecho. También, como en el caso del pueblo de Dios, cada vez que ellos fallaron a su parte del pacto, Dios permitió que la maldición viniera a sus vidas por su desobediencia. El cumplimiento de nuestra parte del pacto produce bendición, nuestro fallo le abre la puerta a la maldición.
Oración:                                                                                                                             
  •  ¿Qué pactos, promesas o votos necesitas simplemente hiciste a la ligera?
  • ¿Qué pactos, votos, o promesas has entrado con Dios y no estás cumpliendo?

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sábado, 21 de febrero de 2009

Día No 32 La Bendición Paternal


Lectura del día: Gen. 47:13-50:26
Verso Central Génesis 49: 28

Todas estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les dijo su padre cuando los bendijo. A cada uno lo bendijo con la bendición que le correspondía.

El padre ha recibido la autoridad de impartir la bendición de Dios en la vida de sus hijos. Las bendiciones y las maldiciones que un padre pronuncia sobre sus hijos tienen el poder de cumplirse en sus vidas. Dios le ha dado al padre el rol “profético” de poder de “abrir los cielos” sobre la vida de sus hijos. Esto se manifiesta de una manera muy especial, cuando el padre es un discípulo de Jesús, y vive una vida en el temor de Dios, y principalmente cuando está consciente de su rol y de la autoridad que tiene para impartir bendición para su familia. También es importante la clase de vida que el padre vive, porque esto determinara la bendición o maldición que sus hijos y los hijos de sus hijos recibirán por herencia.
En el pasaje de este día, podemos ver como los padres tenían la autoridad y el discernimiento para bendecir a sus hijos. Lo que ellos declaraban acerca de sus hijos se cumplía al pie de la letra. Tanto Jacob como José pudieron ver a sus hijos y a los hijos de sus hijos, y al final de sus vidas, ellos pudieron impartir la bendición exacta de Dios, en la vida de cada uno de sus ellos. Esto era muy importante ya que las palabras de bendición de bendición determinarían lo que ocurriría en la vida de ellos. Algunos ejemplos de cómo ellos declararon bendición a sus hijos son los siguientes; Y José tomó a los dos, a Efraín con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó. Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, cruzando adrede sus manos, aunque Manasés era el primogénito. Y bendijo a José, y dijo: El Dios delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día, el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; y crezcan para ser multitud en medio de la tierra. (Gen 48:13-16) Jacob bendijo a los hijos de José de acuerdo a como Dios le mostró sobre quien estaría una mayor bendición. Otro ejemplo los vemos en Rubén, Rubén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho. (Gen 49:3-4) En este caso Rubén perdió el primer lugar entre sus hermanos, pero no solamente él, sino también sus hijos, por causa de su pecado. La declaración de bendición que el padre declaraba sobre la vida de sus hijos determinaba la bendición que recibirían cada uno de ellos. Todas estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les dijo su padre cuando los bendijo. A cada uno lo bendijo con la bendición que le correspondía. (Gen 49:28)
También la Biblia enseña claramente que no solamente a través de las palabras bendecían o maldecían a sus hijos, pero si los padres habían vivido una vida de pecado, o de obediencia esto determinaría si recibían maldición, o bendición, tanto para ellos como para sus descendientes hasta la cuarta generación. Si hemos entendido claramente esta práctica bíblica de bendecir deberíamos de buscar la bendición de Dios que viene a través de nuestros padres. ¿Cómo fue la relación con tus padres? ¿Los honrabas? ¿Cómo fue la relación de ellos hacia ti? Es importante entender que, aunque ellos no hayan sido personas que entendían el poder que tienen sus palabras sobre la vida de sus hijos, y fueron descuidados en las palabras que pronunciaron sobre tu vida, tú puedes cancelar toda maldición que ellos pronunciaron sobre tu vida. Recuerda que la escritura declara que Jesús se hizo maldición para quitar toda maldición que hubiera en nuestras vidas, Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: “Maldito todo el que es colgado de un madero."(Gal 3:13 NVI) Toma las palabras que ellos hayan pronunciado sobre tu vida, y declara que ahora eres libre en Cristo. Para los que somos padres, necesitamos vivir de tal manera que por nuestra conducta obtengamos para nosotros mismos la bendición y el propósito de Dios, para que de esta forma podamos trasmitir a la vida de nuestros hijos el propósito y la bendición de Dios a sus vidas.     
Oración:                                                                                                          

  • Pedir sujeción a sus propósitos en nuestras vidas.
  • Una vida de obediencia que resulte en un legado de bendición para nuestros hijos.
  • Pedir una lengua llena de palabras de bendición. Ser sensible en dar palabras de bendición a los que no rodean.
  • Discernimiento del propósito de Dios en nuestras vidas.


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