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lunes, 23 de agosto de 2010

Día No 97 La Cobertura del Señor

Lectura del día: Jueces 21:1-25; 1 Cron. 6:4-15, Rut 1:1 -2:23
Verso Central           Ruth 2:12

¡Que el Señor te recompense por lo que has hecho! Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te lo pague con creces. (NVI)

El principio de la cobertura espiritual es muy importante entenderlo y practicarlo para experimentar todo lo que Dios tiene para nosotros, especialmente en nuestro ministerio cristiano. Cuando nos ponemos bajo “la cobertura” de alguien, o una organización (ministro, Iglesia, movimiento, asociación, etc.) estamos haciendo nuestras las promesas, sueños, o visión que de Dios ha prometida a esa persona o grupo. La historia de Ruth es una de las historias más hermosas de las escrituras, es una historia de fe, compromiso, y redención. La historia de Ruth no solamente nos revela que uno de los antepasados del rey David fue una moabita, pero una moabita que “creyó” y que fue acogida (“se le dio cobertura”) dentro del pueblo de Israel, por lo tanto llego a ser heredera de la promesa que Dios le dio a Abraham, y a través de ella, no solamente nació el rey David, pero en cierta forma en ella estaba la “simiente” del hijo de David; Jesús. Todo esto fue posible porque se puso bajo la cobertura de su suegra, y luego de Booz. 

¿Quien fue Ruth? Fue una mujer extranjera del pueblo de los moabitas. Su nombre indica que era una mujer de hermosa apariencia, pero también habla de su persona, ella era una persona de un “espíritu” hermoso. Ella es un tipo de todos nosotros que no somos judíos, pero que hemos heredado la bendición de Abraham al creer en el Dios de Abraham. Antes de casarse con uno de los hijos de Noemí, de seguro que adoraba a los dioses moabitas, seguía las costumbres de ellos, y desconocía totalmente la ley de Dios, y sus promesas. Su historia comienza de una manera trágica, ella contrajo matrimonio con uno de los hijos de Noemí, pero este muere y se queda sola junto con su suegra, quien no solamente pierde a su hijo, el esposo de Ruth, pero además a su esposo y a su otro hijo. Ser viuda era una de las condiciones más terribles de aquellos tiempos, porque por lo general no se volvían a casar, muchas de las mujeres, eran rechazadas aun por su misma familia, y la única esperanza de vivir, depender de la misericordia de otros. Si había alguien desprotegido, era una viuda. Pero de alguna manera Noemí y su hijo impresionaron en la mente y el corazón de Ruth acerca del Dios de Abraham, que ella estuvo dispuesta a dejar todo, por seguir a su suegra y ponerse bajo su protección (cobertura). Cuando su suegra le pide que se regrese, ella hace una de las declaraciones de compromiso, amistad y fe más hermosas de las escrituras, Pero Rut respondió: ¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! "Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras, y allí seré sepultada. ¡Que me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte! (Ruth 1:16-17 NVI) Al ponerse bajo la “cobertura” de Noemí, todas las promesas que le pertenecían a Noemí, ahora pasaban a Ruth, incluyendo la posibilidad de ser redimida, de volver a tener una familia, de conocer al Dios verdadero. Como lo descubrimos en este libro de llegar a ocupar un lugar muy importante en la historia del pueblo de Dios; ser la abuela de David, y del hijo de David; Jesús. Su vida de servicio, modestia, fe, contrasta tremendamente con la condición en general que se vivía en sus días en la nación de Israel, el libro de Jueces describe el espíritu de esos días, En aquella época no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía mejor. (Jueces 21:25 NVI) 

La historia de Ruth nos habla a nuestros días, y nos declara, ¡No importa quién eres, ni cuál es tu pasado, ni la situación que estás viviendo, si te pones bajo la cobertura o la protección de Dios, tú serás redimido!  No quedaras en la vergüenza, ni en el hambre. Si bien en estos momentos puede ser que dependas del favor de otros, llegara el día que serás dueño de todo, porque te has acobijado bajo la poderosa mano de Dios. En este día pide a Dios que té de una actitud semejante a la Ruth; una apariencia agradable, un espíritu afable, y una actitud de buscar el bien de otros antes que el tuyo. Eso te garantiza que tendrás no solamente las promesas de Dios, pero te abrirá las puertas donde quiera que estés. Por último, ¿Quién es tu cobertura como persona? (ministro, Iglesia, etc.) ¿Qué promesas hay en esta cobertura? ¿Son una realidad en tu vida?

Oración:

  • Ponte bajo  la cobertura de Dios en todas las áreas de tu vida.
  • Pide al señor un “espíritu” semejante a la de Ruth.
  • Reclama las promesas de Dios en tu cobertura.
  • Pídele a Dios que te revele las formas de honrar a tu cobertura.

lunes, 26 de abril de 2010

Día No 85 Buscando la Dirección de Dios en toda Circunstancia

Lectura del día:        Josué 7:1 - 9:27
Verso Central   Josué 9:14

Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo del SEÑOR.


Para tener éxito en todo lo que emprendamos debemos buscar siempre la dirección de Dios. Ser dirigido por Dios no es un privilegio para ciertas personas, pero es necesario que cada uno de nosotros sin importar nuestra posición o función en la iglesia busquemos su dirección. Tanto el padre, como el dueño de negocio, o el empleado, así como el pastor o el líder necesitan tener la dirección de Dios para tener éxito en todo lo que emprendan. Todo discípulo necesita constantemente buscar su dirección al caminar día a día tras de Jesus. El problema para muchos es cuando se ha tenido cierto éxito producto que tuvieron la dirección de Dios, tienden a “bajar la guardia” y comienzan a depender en ellos mismos o las experiencias pasadas, y se les olvida que en todo asunto y en todo tiempo debemos de tener su dirección. 
Es fácil saber las cosas que son de acuerdo con la voluntad de Dios porque él nos ha dejado su palabra que nos guía en todos los aspectos de la vida. Pero siempre hay situaciones en las que no estaremos seguros qué decisión tomar. Pudiera ser una nuevo negocio, moverme de ciudad, estudiar tal o cual oficio, en fin, hay un sin número de situación en los que al igual que los israelitas necesitamos buscar la dirección de Dios, para esa situación específica. El problema no está en enfrentar este tipo de situaciones, porque todos las vamos a enfrentar, si no que el problema radica en no buscar la dirección de Dios, en adelantarnos a actuar sin tener la dirección clara de Dios, y a confiar en nuestras propias conclusiones, sin estar seguros de que estas sean conforme a la voluntad de Dios. Esto es importante, porque Dios únicamente nos garantiza su bendición cuando hacemos las cosas que son conforme a su voluntad. En los capítulos anteriores tenemos dos historias que ilustran esta verdad. 
En primer lugar, tenemos la historia de la derrota de Hai. Josué envió a unos hombres de Jericó hacia Hai,  lugar cercano a Bet Avén,  frente a Betel,  y les dijo: "Vayan a explorar la tierra."  Fueron,  pues,  a explorar la ciudad de Hai. Poco después regresaron y le dieron el siguiente informe a Josué:  "No es necesario que todo el pueblo vaya a la batalla.  Dos o tres mil soldados serán suficientes para que tomemos Hai.  Esa población tiene muy pocos hombres y no hay necesidad de cansar a todo el pueblo." Por esa razón,  sólo fueron a la batalla tres mil soldados,  pero los de Hai los derrotaron. (Jos 7:2-4 NVI) Aparentemente la siguiente batalla sería fácil, pero esto era de acuerdo a su opinión. Si ellos hubieran buscado la dirección de Dios, El les hubiera mostrado que no estaban preparados para pelear, porque uno de los líderes de la congregación había abierto la puerta al juicio de Dios y no podían ganar esta batalla hasta que se tratara con el pecado. Y el Señor le contestó: ¡Levántate!  ¿Qué haces allí postrado? Los israelitas han pecado y han violado la alianza que concerté con ellos.  Se han apropiado del botín de guerra que debía ser destruido y lo han escondido entre sus posesiones. Por eso los israelitas no podrán hacerles frente a sus enemigos, sino que tendrán que huir de sus adversarios.  Ellos mismos se acarrearon su destrucción.  Y si no destruyen ese botín que está en medio de ustedes,  yo no seguiré a su lado. (Josue 7:10-12 NVI) 
La segunda ocasión, es cuando sin consultar con el Señor, pactan con los Gabaonitas, siendo engañados de que venían de muy lejos siendo ellos moradores de esta tierra que ellos deberían de conquistar, pero al no consultar a Dios, nuevamente se equivocaron. Los hombres de Israel participaron de las provisiones de los gabaonitas,  pero no consultaron al Señor. Entonces Josué hizo con ellos un tratado de ayuda mutua y se comprometió a perdonarles la vida.  Y los jefes israelitas ratificaron el tratado. Tres días después de haber concluido el tratado con los gabaonitas,  los israelitas se enteraron de que eran sus vecinos y vivían en las cercanías. (Josue 9:14-16 NVI) Por mala decisión, los israelitas no pudieron poseer la tierra de los Gabaonitas, y además estos pueblos paganos se integraron a la nación, trayendo con ellos su mala influencia. Y aun cuando descubren que los engañaron ya no pudieron hacer nada para destruirlos, porque ya habían pactado con ellos. Pero los israelitas no los atacaron porque los jefes de la comunidad les habían jurado en nombre del Señor,  Dios de Israel,  perdonarles la vida.  Y aunque toda la comunidad se quejó contra sus jefes. (Josue 9:18 NVI) La inconformidad con los líderes fue por su imprudencia de no consultar al Señor antes de tomar esta decisión. Estas historias ilustran perfectamente la necesidad que tenemos de en todo tiempo buscar la dirección de Dios para que tengamos éxito en todo lo que hagamos.
Oración:                                                                                                                             

  • Pedir que nos dé un corazón sabio y prudente que en toda situación busque su voluntad.
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lunes, 29 de marzo de 2010

Día No 82 Viviendo Mi Vida al Máximo

Lectura del día:        Salmo 90:1-17; Deut. 31:30 - 32:52
Verso Central   Salmo 90:12

Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.



Nuestra vida solamente cumplirá su propósito, cuando en todo lo que hacemos Dios y su voluntad están presentes. La vida es muy corta, y para vivirla al máximo, requerimos entender el “proyecto” de Dios para nuestras vidas y no desaprovecharla en cosas que nos roban su propósito. Nos corresponde a nosotros el privilegio de buscar su favor en todo lo que hacemos, para que nos dé su aprobación, y por consiguiente su bendición para que no sea en vano nuestra labor. 
Moisés estaba al final de sus días, y en estos pasajes que leímos, Él está meditando sobre el significado de su vida, y las cosas que hizo. También, como profeta de Dios, profetisa que los hijos de Israel, al entrar a la tierra prometida, lamentablemente se olvidaran y apartaran de Dios, trayendo sobre ellos consecuencias terribles. Este pasaje es de suma importancia, porque aquí tenemos las reflexiones de un hombre que camino los últimos 40 años de su vida de la mano de Dios, y como a pesar de esto, al recontar sus días se da cuenta que, a través de su vida, hizo cosas que no valían la pena, cosas que quizás en su momento pensó que eran lo mejor, pero que ahora al final de sus días se da cuenta que Dios no se lo había mandado hacer, y por lo tanto había sido en vano. 
En el salmo 90 Moisés declara una de las verdades más importantes que nosotros debemos entender, veamos; Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 90:12) Al igual que mucha gente cuando se está acabando su vida, Moisés reconoce lo corto que es la vida, y cuando tiempo se desperdicia en cosas que no valen la pena. Hay cosas que quizás a nuestros ojos son importantes, pero que cuando lo empezamos a ver con los ojos de Dios, nos damos cuenta que son meras quimeras, sin valor. Por esta razón Moisés termina este salmo con estas peticiones que debemos hacer nuestras. 
¿Cuáles son estas peticiones? En primer lugar, es importante entender cuál es el propósito, o el proyecto de Dios para nuestras vidas, Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos, (Salmo 90:16) Que esta sea nuestra búsqueda constante, “muéstranos tus obras (voluntad) en nuestras vidas, para poder ver tu gloria.” Esto tiene que ser más que información, pero necesitamos que esto sea una “revelación” a nuestro espíritu. En segundo lugar, necesitamos su ayuda para no desviarnos de su propósito, para que en todo lo que hagamos, seamos aprobados y su favor este con nosotros, porque solamente así tendremos éxito. Moisés le pidió a Dios, y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma. (Salmo 90:17) Si alguien entendía claramente estos dos principios, fue Moisés, ya que en todo lo que hizo, los últimos 40 años de su vida, busco hacer su voluntad, pero en una ocasión en especial se dejó influenciar por sus emociones, y por la rebeldía de la gente, e hizo lo que Dios no le había dicho. En ese momento el favor de Dios se apartó de su vida, porque Dios no aprobó sus actos, y por este hecho, el ya no pudo entrar a la tierra prometida, solamente se le permitió verla de lejos antes de morir, En aquel mismo día, habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Sube a estos montes de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab frente a Jericó, y mira hacia la tierra de Canaán, la cual doy a los hijos de Israel en posesión. Morirás en el monte al cual subes, y serás reunido a tu pueblo, así como murió tu hermano Aarón sobre el monte Hor, y fue reunido a su pueblo; porque me fuisteis infieles en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin, porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. Por tanto, sólo de lejos verás la tierra, pero allí no entrarás, a la tierra que doy a los hijos de Israel. (Deut. 32:48-52) 
Terrible fue el final de la vida de Moisés, sirviendo a Dios por tantos años, para que al final, no pudiera entrar a la tierra de la promesa de Dios. Por este motivo, unámonos a la oración que Moisés le invoco al Señor, Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos, y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma. (Salmo 90:16-17) Para vivir una vida al máximo; necesitamos, la revelación de su propósito, conocer la gloria (su presencia) de Dios, tener su gracia, y su aprobación.
Oración:                                                                                                  
·       Pedir por sabiduría para que en todo lo que se haga sea su voluntad y tengamos su favor.
Consagrar nuestro corazón al proyecto de Dios para nuestra vida.
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lunes, 22 de marzo de 2010

Día No 81 Escogiendo la Maldición o la Bendición

Lectura del día:        Deut. 29:1 - 31:29
Verso Central   Deuteronomio 30:15

"Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte,  entre el bien y el mal.  (NVI)

Nosotros tenemos el privilegio de escoger la maldición o la bendición para nuestras vidas. Dios no ha determinado que ciertas personas sufran la maldición, mientras que otras gocen de su bendición. Ninguna persona nace para vivir una vida llena de tragedias, y sufrimientos porque Dios así lo ha determinado. 
La vida colmada de bendiciones, y la vida cargada de maldiciones no son el fruto de los caprichos de un Dios malo y arbitrario. 
Dios no está sentado en el cielo “jugando” en una “ruleta del azar” con el destino de las personas. Por el contrario, Dios nos ha creado a su imagen y semejanza, dándonos el privilegio de escoger la bendición, o de sufrir la maldición en nuestras vidas. La voluntad de Dios es que el ser humano disfrutara de todo lo bueno de su creación, y de su bendición. 
Por esta razón al final de su vida, Moisés habla a la nación sobre la importancia de escoger la bendición de Dios, el desea hacerles entender que son ellos con su obediencia a los mandamientos de Dios, los que determinan vivir ellos y sus descendientes en la bendición de Dios; »Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivas tú y tus descendientes. Ama al Señor tu Dios, obedécelo y sé fiel a él, porque de él depende tu vida, y por él vivirás mucho tiempo en el territorio que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.» (Deut. 30:19-20 BAD) No es complicado ni difícil de entender porqué algunas personas son bendecidas, y porque otras viven en una constante de problemas, y de situaciones en las cuales podemos ver claramente que están viviendo bajo maldición. En la gran mayoría de los casos esta vida ha sido provocada por su desobediencia a la palabra de Dios. Por otro lado la obediencia restaura la bendición de Dios en nuestras vidas. Entonces el Señor tu Dios te bendecirá con mucha prosperidad en todo el trabajo de tus manos y en el fruto de tu vientre,  en las crías de tu ganado y en las cosechas de tus campos.  El Señor se complacerá de nuevo en tu bienestar,  así como se deleitó en la prosperidad de tus antepasados, siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas sus mandamientos y preceptos,  escritos en este libro de la ley,  y te vuelvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. (Deut. 30:9-10 NVI) 
No es un secreto como tener su bendición, ni es algo difícil de entender, Dios ha sido muy claro en su palabra, y nos ha rebelado todo lo que necesitamos para tener su bendición, "Este mandamiento que hoy te ordeno obedecer no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. No está arriba en el cielo,  para que preguntes: ¿Quién subirá al cielo por nosotros,  para que nos lo traiga,  y así podamos escucharlo y obedecerlo? Tampoco está más allá del océano,  para que preguntes: ¿Quién cruzará por nosotros hasta el otro lado del océano,  para que nos lo traiga,  y así podamos escucharlo y obedecerlo? ¡No!  La palabra está muy cerca de ti;  la tienes en la boca y en el corazón,  para que la obedezcas. "Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte,  entre el bien y el mal. (Deut. 30:11-15 NVI) Muchas veces las personas solamente tienen “comezón” de estar oyendo “lo nuevo,” “revelaciones nuevas”. 
Porotoro lado, hay cierta inclinación a estar siguiendo lo que parece, nuevo, o especial, de ahí el renovado interés en la nueva era, u otras nuevas religiones místicas. Pero lo que la gente necesita no son revelaciones nuevas, si no obedecer lo que Dios nos ha revelado en su palabra. "Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios,  pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre,  para que obedezcamos todas las palabras de esta ley. (Deut. 29:29 NVI) No debemos de preocuparnos tanto por lo que no sabemos, si no por lo que Dios claramente nos ha revelado en su palabra, porque en ella encontraremos todo lo que necesitamos para vivir una vida que esta colmada de sus bendiciones.  Hoy en este día podemos escoger vivir en la maldición o en la bendición, esto nosotros lo determinamos con nuestra obediencia o desobediencia a su palabra.
Oración:                                                                                                                             
  • Sabiduría para tomar decisiones sabias
  • Pide su gracia para obedecer su palabra en todas las áreas de tu vida.
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lunes, 8 de febrero de 2010

Día No 75 Escogiendo la Bendición o la Maldición

Lectura del día:        Deut. 9:1 - 11:32
Verso Central   Deuteronomio 11:26

"Hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición: (NVI)


Dios ha escogido darnos la libertad de escoger sus grandes bendiciones, y lo terrible de las maldiciones. Nosotros tenemos la opción de vivir bajo su bendición, o salirnos de la misma para vivir en maldición. He aquí, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos del SEÑOR vuestro Dios que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos del SEÑOR vuestro Dios, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido. (Deut. 11:26-28) Cada día determinamos por medio de nuestras decisiones la bendición o la maldición. 
En la lectura de hoy, Moisés hace un recuento de todas las cosas que han vivido, desde que Dios, los libero de Egipto, hasta este momento en el cual están entrando a la tierra prometida. Especialmente, Dios les recuerda como ellos han fallado en seguir sus mandamientos, y las consecuencias que han experimentado por su desobediencia. Moisés les recuerda como ellos han sido obstinados y la necesidad que tenia de cambiar su corazón, Vosotros habéis sido rebeldes al SEÑOR desde el día en que os conocí. (Deut. 9:24) El principio bíblico, es que lo que determinaría el éxito o fracaso en la vida depende de la obediencia o la desobediencia a los mandamientos que Dios ha prescrito, "Y ahora, Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios?  Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien. (Deut. 10:12-13 NVI)  

Como hemos visto en los capítulos anteriores, el problema de Israel era que aunque había salido de Egipto, Egipto nunca había salido de su corazón, a pesar de que ahora estaban fuera de la opresión egipcia, ellos todavía anhelaban en su corazón adorar a otros dioses, y vivir sin estar sujetos a los mandamientos de Dios, por ese motivo Moisés les exhorta a que saquen todas las cosas que les estorban de sus corazones, Por eso,  despójate de lo pagano que hay en tu corazón, y ya no seas terco. (Deut. 10:16 NVI) El pueblo estaba a las puertas de la tierra prometida, y humanamente conquistarla era imposible. Las ciudades tenían muros fuertes, los pueblos estaban armados y no dejarían fácilmente sus tierras, y estaban dispuestos hasta la muerte a defender su tierra. Mas el pueblo de Dios tenía un recurso que nadie más tenia para conquistar la tierra, "Por eso, cumplan todos los mandamientos que hoy les mando, para que sean fuertes y puedan cruzar el Jordán y tomar posesión de la tierra, y para que vivan mucho tiempo en esa tierra que el Señor juró dar a los antepasados de ustedes y a sus descendientes, tierra donde abundan la leche y la miel. (Deut. 11:8-9 NVI) La obediencia a sus mandamientos (principios bíblicos)es la forma que conquistaremos todas las promesas de Dios. "Si ustedes obedecen todos estos mandamientos que les doy, y aman al Señor su Dios, y siguen por todos sus caminos y le son fieles, entonces el Señor expulsará del territorio de ustedes a todas esas naciones.  Así podrán desposeerlas, aunque sean más grandes y más fuertes que ustedes. (Deut. 11:22-23 NVI) 
Hoy en día, debemos aprender la lección que le costó mucho al pueblo aprender para ser un pueblo conquistador. En primer lugar, debemos de consagrarnos y “sacar” o renunciar a todas las cosas que nos apartan de los propósitos de Dios. Diariamente examinemos nuestro corazón, para descubrir lo que no agrada a nuestro Dios. El tiempo diario de nuestro devociónal, es el mejor momento para venir delante de Dios y pedirle que nos “ilumine” para descubrir “lopagano” que exista en nuestro corazón. El salmista declara Nadie puede darse cuenta de absolutamente todos sus errores. Así que te pido que me ayudes a no cometer pecados sin darme cuenta. (Salmo 19:12 PDT) En segundo lugar, al igual que ellos, nosotros tenemos el recurso de la palabra de Dios, la cual nos dio para que a través de sus principios podamos vivir una vida que disfruta de su bendición en todo lo que hagamos. El principio bíblico de este día lo podemos resumir en las palabras que Dios le dio a Josue antes de conquistar Canaán, Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Jos 1:8 RV 1960) Escojamos la bendición de Dios, y no demos lugar a la maldición.
Oración:                                                                                                  
·       Pedir al Espíritu que nos ayude a ver las cosas que están en nuestra vida que no le son agradables.
·       Hacer nuestras sus promesas cada día.

·       Pedir que hagamos nuestra su gracia para seguir en todos los mandamientos de Dios.

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martes, 5 de enero de 2010

Día No 70 Sacando los Enemigos de Nuestra Tierra (Venciendo Nuestra Lucha interna)

Lectura del día:        Num. 32:1 - 33:56
Verso Central   Números 33:55

"Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.


El pecado es la puerta al fracaso. Todo pecado no confesado, o todo pecado que hemos permitido que continúe en nuestra vida, es puerta de ataduras, maldiciones, o será el argumento que el enemigo usará para atacarnos. Esto también se aplica a las heridas emocionales, resentimiento, complejos, o actitudes de derrota. 

En fin, todas las cosas negativas de nuestra antigua vida deben de “salir” de nuestro corazón, si es que deseamos vivir en completa victoria en todas las áreas de nuestra vida. 

La mayoría de las cosas que nos están estorbando para vivir una vida victoriosa, de alguna manera están relacionadas a cosas que hemos permitido de nuestra antigua vida. 

¿Por qué todavía seguimos con “ataduras” de nuestra antigua vida?

Porque no le hemos permitido al Espíritu que a través de la palabra transforme esas áreas de nuestras vidas. En la medida que nosotros permitamos al Espíritu que “saque” esas cosas de nuestra vida, veremos la victoria completa. Por ejemplo, si en mi matrimonio tuviera problemas por errores del pasado, mientras no demuestre un verdadero arrepentimiento de mis actos y esté dispuesto a restituir el daño causado, no podré tener una buena relación matrimonial. Porque mi cónyuge usara mi falta de arrepentimiento para estar constantemente atacándome en esa área de mi vida. Por otro lado, si he pedido perdón, pero si a mí cónyuge le cuesta perdonar, o tiene problemas con volver a confiar, esa será la “astilla” que nos estará constantemente molestando en nuestra relación matrimonial, aunque estemos viviendo juntos, aun a pesar de ser discípulos de Cristo. Además, esa también será la “puerta” por donde el enemigo podrá atacar nuestra relación. La solución a este dilema no es asunto de guerra espiritual, ni de ayunar, sino de simplemente “cerrar” esas puertas a través del perdón, la restauración, y la renovación diaria que viene de nuestra comunión con el Espíritu, y su obra de restauración y fortalecimiento a través de la palabra de Dios. Eso es precisamente lo que Dios le advirtió al pueblo de Dios cuando estaba a punto de introducirlos a la tierra prometida, (Num. 33:51-52, - 55, 56) Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando crucéis el Jordán a la tierra de Canaán,  (52)  expulsaréis a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiréis todas sus piedras grabadas, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos;  (55)  "Pero si no expulsáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra en que habitéis.  (56) "Y sucederá que como pienso hacerles a ellos, os haré a vosotros."  

Al leer la historia del pueblo de Dios, nos damos cuenta, cuánta razón Dios tenía en prevenirlos, y pedirles que tenían que deshacerse de todas las cosas que hubiera en la tierra prometida que los llevara a la idolatría y a practicar los pecados de las naciones que Dios estaba expulsando de esa tierra. La razón por la cual el pueblo de Dios sufrió divisiones, invasiones, y en última instancia lo llevó a la cautividad, fue que ellos constantemente imitaban las prácticas idólatras y abominables de las naciones que ellos habían conquistado. Con la ayuda de Dios el pueblo de Israel conquistó la tierra prometida, pero nunca “limpiaron” totalmente la tierra de los dioses, y de las costumbres de esas naciones, por el contrario, las hicieron suyas, y llegaron hasta adorar a los dioses de las naciones que habían conquistado en Canaán. Vez tras ves, Dios mando los profetas que advertían a la nación que dejara de servir a otros dioses, ellos se arrepentían, pero pronto estaban de nuevo adorándolos. Al fin esto fue la causa de que Dios los desechará. 
¿Hay aguijones, y espinas en tu vida? 
¿Qué resentimiento, o herida te sigue estorbando? 

Por último, si algo queda claro en la lectura de este día, que desde el punto de vista de Dios debemos ser radicales con el pecado. Con el pecado debemos de ser radicales, no hay lugar para consentir en nuestra vida el pecado. Como Dios le dijera al pueblo de Dios, nosotros de la misma forma, ahora que somos discípulos de Cristo, debemos abandonar toda costumbre, o práctica que le abra la puerta al pecado, y nunca debemos tener una actitud tolerante con el pecado en nuestro corazón, esta es la única forma de no perder todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, y de poder hacer nuestra la victoria que Cristo ya ganó por nosotros en la cruz del calvario.

Oración:                                                                                                  
·   Sabiduría para examinar la situación por la que atraviesas, y sus motivos.
·  Rendir al Señor todo lo que estorbe para que tengamos la victoria completa.
·  Permitir al Espíritu que nos limpia cada día a través de la palabra de Dios.

Te invito a declares esta oración diariamente para que puedas comenzar cada día declarando tu victoria (has click aquí para ver esta oración)


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