lunes, 26 de abril de 2010

Día No 85 Buscando la Dirección de Dios en toda Circunstancia

Lectura del día:        Josué 7:1 - 9:27
Verso Central   Josué 9:14

Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo del SEÑOR.

Para tener éxito en todo lo que emprendamos debemos de buscar siempre la dirección de Dios. La dirección de Dios no es un privilegio que es solamente para ciertas personas pero es necesario que cada persona sin importar su posición o función en la iglesia busque su dirección. Tanto el padre, como el dueño de negocio, o el empleado, así como el pastor o el líder necesitan tener la dirección de Dios para tener éxito en todo lo que emprendan. Todo discípulo de Jesús necesita constantemente buscar su dirección al caminar día a día tras de él. El problema para muchos es cuando se ha tenido cierto éxito, y hemos tenido la dirección de Dios, tendemos a “bajar la guardia” y empezamos a depender en nosotros o las experiencias pasadas, y se nos olvida que en todo asunto, o en todo tiempo debemos de tener su dirección. Es fácil saber las cosas que son de acuerdo a la voluntad de Dios porque él nos ha dejado su palabra que nos guía en todos los aspectos de la vida. Mas en ocasiones nos enfrentaremos a situaciones en las que no estamos seguros qué decisión tomar, pudiera ser una nuevo negocio, moverme de ciudad, estudiar tal o cual oficio, en fin, hay un sin número de situación en los que al igual que los israelitas necesitamos buscar la dirección de Dios, para esa situación específica. El problema no está en enfrentar este tipo de situaciones, porque todos las vamos a enfrentar, si no que el problema radica en no buscar la dirección de Dios, en adelantarnos a actuar sin tener la dirección clara de Dios, y a confiar en nuestras propias conclusiones, sin estar seguros de que estas sean de acuerdo a la voluntad de Dios. Esto es importante considerarlo, porque Dios únicamente nos garantiza su bendición cuando hacemos las cosas que son conforme a su voluntad. En los capítulos anteriores tenemos dos historias que ilustran esta verdad. En primer tenemos la historia de la derrota de Hai. Josué envió a unos hombres de Jericó hacia Hai,  lugar cercano a Bet Avén,  frente a Betel,  y les dijo: "Vayan a explorar la tierra."  Fueron,  pues,  a explorar la ciudad de Hai. Poco después regresaron y le dieron el siguiente informe a Josué:  "No es necesario que todo el pueblo vaya a la batalla.  Dos o tres mil soldados serán suficientes para que tomemos Hai.  Esa población tiene muy pocos hombres y no hay necesidad de cansar a todo el pueblo." Por esa razón,  sólo fueron a la batalla tres mil soldados,  pero los de Hai los derrotaron. (Jos 7:2-4 NVI) Aparentemente la siguiente batalla sería fácil, pero esto era de acuerdo a su opinión. Si ellos hubieran buscado la dirección de Dios, el les hubiera mostrado que no estaban preparados para pelear, porque uno de los líderes de la congregación había abierto la puerta al juicio de Dios y no podían ganar esta batalla hasta que se tratara con el pecado. Y el Señor le contestó: ¡Levántate!  ¿Qué haces allí postrado? Los israelitas han pecado y han violado la alianza que concerté con ellos.  Se han apropiado del botín de guerra que debía ser destruido y lo han escondido entre sus posesiones. Por eso los israelitas no podrán hacerles frente a sus enemigos, sino que tendrán que huir de sus adversarios.  Ellos mismos se acarrearon su destrucción.  Y si no destruyen ese botín que está en medio de ustedes,  yo no seguiré a su lado. (Josue 7:10-12 NVI) La segunda ocasión es cuando ellos sin consultar con el Señor pactan con los Gabaonitas, siendo engañados de que venían de muy lejos siendo ellos moradores de esta tierra que ellos deberían de conquistar, pero al no consultar a Dios, y tomar la decisión por ellos mismos, nuevamente se equivocaron. Los hombres de Israel participaron de las provisiones de los gabaonitas,  pero no consultaron al Señor. Entonces Josué hizo con ellos un tratado de ayuda mutua y se comprometió a perdonarles la vida.  Y los jefes israelitas ratificaron el tratado. Tres días después de haber concluido el tratado con los gabaonitas,  los israelitas se enteraron de que eran sus vecinos y vivían en las cercanías. (Josue 9:14-16 NVI) Por consecuencia de su imprudencia, los israelitas no pudieron poseer la tierra de los Gabaonitas, y además estos pueblos paganos se integraron a la nación, trayendo con ellos su mala influencia. Y aun cuando descubren que los engañaron ya no pudieron hacer nada para destruirlos, porque ya habían pactado con ellos. Pero los israelitas no los atacaron porque los jefes de la comunidad les habían jurado en nombre del Señor,  Dios de Israel,  perdonarles la vida.  Y aunque toda la comunidad se quejó contra sus jefes. (Josue 9:18 NVI) La inconformidad con los líderes fue por su imprudencia de no consultar al Señor antes de tomar esta decisión. Estas historias ilustran perfectamente la necesidad que tenemos de en todo tiempo buscar la dirección de Dios para que tengamos éxito en todo lo que hagamos.
Oración:                                                                                                                             
  • Pedir que nos dé un corazón sabio y prudente que en toda situación busque su voluntad.