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martes, 27 de septiembre de 2011

La Bendición del Sometimiento a la Autoridad


Día No 112                           
Lectura del día:        2 Sam 22:1-51; Sal.14:1-7; Sal.53:1-6, 1 Sam 26:1-25
Verso Central           1 Samuel 26:25

¡Bendito seas, David, hijo mío! respondió Saúl. Tú harás grandes cosas, y en todo triunfarás. Luego David siguió su camino, y Saúl regresó a su palacio. (NVI)

La actitud que tengamos ante nuestras autoridades y como reaccionamos ante sus actitudes y actos hacia nosotros determinaran si se cumple el propósito de Dios en nuestras vidas. David había sido ungido como rey sobre la nación judía, pero todavía faltaba mucho tiempo para llegar a tener esa posición. Durante el tiempo de espera desde la promesa de Dios hasta que se sentara en el trono, David tuvo que pasara varias pruebas, pero hay dos que la lectura de este día nos muestra. En primer lugar, David entendió el origen de la autoridad que el mismo había recibido no venía del hombre, ni de Saúl, ni de sí mismo, esa posición de rey, venia de Dios. En segundo lugar, esa autoridad debería de ejercerla con respeto, debería de cuidar su corazón, y no debería de guardar rencor, ni abusar de su autoridad. Veamos como David mostro su sometimiento a la autoridad de Dios. En el pasaje de hoy, David tuvo la oportunidad de terminar con la vida del rey Saúl, pero ante esta oportunidad el no levanto su mano en contra de la persona que lo perseguía porque entendía que esta persona tenia la autoridad y la unción de Dios, y al hacerlo en última instancia estaba levantando su mano en contra de la autoridad de Dios, estas fueron las palabras de David, Hoy ha puesto Dios en tus manos a tu enemigo le dijo Abisay a David. Déjame matarlo. De un solo golpe de lanza lo dejaré clavado en el suelo. ¡Y no tendré que rematarlo! ¡No lo mates! exclamó David. ¿Quién puede impunemente alzar la mano contra el ungido del Señor? (1 Samuel 26:8-9 NVI) David entendía que la vida de Saúl estaba en las manos de Dios, y que a él solamente le quedaba respetar la posición de Saúl, y esperar que Dios se encargara de cumplir su propósito en su vida. Si David hubiera levantado su mano en contra de Saúl, no solamente se convertiría en un asesino, pero quedaría descalificado de tener la autoridad para reinar, porque la estaría obteniendo por su propia cuenta, en vez de esperar a que Dios se la entregare. La verdadera prueba de que David estaba listo de recibir la autoridad se demuestra en que no la quería obtener por cualquier medio posible, pero estaba dispuesto a espera en Dios, todo deseo de venganza o deseo de tomar por el mismo esa posición estaba fuera de la vida de David,  Y añadió: Tan cierto como que el Señor vive, que él mismo lo herirá. O le llegará la hora de morir, o caerá en batalla. En cuanto a mí, ¡que el Señor me libre de alzar la mano contra su ungido! Sólo toma la lanza y el jarro de agua que están a su cabecera, y vámonos de aquí. (1 Samuel 26:10-11 NVI) Además su actitud al apelar a Saúl después de que le muestra que había estado en su tienda y que había tenido la oportunidad de matarlo no es una de menosprecio, ante un rey y su ejército que al estar dormidos habían permitido que la vida del ungido de Dios estuviera a disposición de David. Por el contrario David muestra verdadera preocupación por el bienestar del que lo perseguía, y muestra una actitud de humildad ante la autoridad y posición de Saúl. Lo más tremendo de esta historia es como termina este encuentro entre David y Saúl; Saúl termina bendiciendo la vida de David, y al ser este la autoridad sobre David, sus palabras tenían un peso enorme. Cuando nuestra autoridad declara palabras de bendición sobre nuestras vidas, estas tienen el peso de quien habla con la autoridad de Dios sobre nuestras vidas, así que en vez de maldición, David recibió la bendición de Dios a través de la vida del rey Saúl. —¡Bendito seas, David, hijo mío! —respondió Saúl—. Tú harás grandes cosas, y en todo triunfarás. Luego David siguió su camino, y Saúl regresó a su palacio. (1Sa 26:25 NVI 1999) Todo esto fue posible porque David mostro una actitud correcta ante su autoridad, y porque no permitió que el deseo de venganza controlara sus acciones. David confiaba en que Dios le había dado la promesa y la unción y que él se encargaría de cumplir su propósito en el.

Oración:
  • Da gracias a Dios por tener un plan perfecto para tu vida
  • Dar gracias por las habilidades, visión, y pasión para servirle.
  • Pedirá Dios que te ayude a tener un corazón integro ante él y los hombres
  • Pide a Dios que te de un corazón sometido ante su autoridad delegada.
  • Rechazar de nuestra vida todo sentir de venganza resentimiento.

lunes, 20 de julio de 2009

Día No 50, Sed Santos así como yo Soy Santo




Lectura del día: Levitico 11:1 a 13:46
Verso Central Levítico 11:44

"Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.

El pueblo de Dios debe tener como distintivo de su carácter la santidad. La santidad es el reflejo de quiénes somos y quien es nuestro Dios. Nuestro Dios es santo y nosotros debemos de reflejar su carácter de santidad. Cuando hablamos de la santidad de Dios, nunca hablamos de que Dios tiene santidad, porque entonces estaríamos hablando de niveles de santidad, o de cantidades, sino que cuando la Biblia habla de la santidad de Dios, simplemente dice que Dios es santo. Su santidad es una parte integral de quien es nuestro Dios. De la misma manera su Iglesia y de una manera individual cada discípulo de Jesús debe aspirar a tener un estilo de vida que refleje la santidad de Jesús quien mora en nosotros. Esto no es la mera aspiración de ser mejor, o de vivir vidas ejemplares, sino que es la manifestación de quienes somos; somos el pueblo que Dios ha seleccionado para manifestarse a este mundo. 
Esa fue la oración de Jesús por su Iglesia, Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. (Juan 17:17-19) Por eso es necesario que la aspiración individual de cada discípulo es vivir en santidad, ya que nuestro Dios es santo. Cuando uno lee estos pasajes de la ley, se puede “captar” el sentir de santidad que Dios quería que tuviera su pueblo. Cada una de las leyes que leímos este día, como en los días anteriores y en los siguientes, nos hablan de la seriedad con la cual la ley de Dios trata al pecado, o lo que es inmundo. Si bien se puede decir que muchas estas leyes cumplían una función social de higiene y de salud física del pueblo, y por supuesto muchas de ellas solamente fueron para el pueblo de Israel. Más que una función social, estas leyes, así como todas las demás que se mencionan en el Pentateuco, tienen el propósito de apuntar a una verdad central de la revelación de Dios; su santidad. Antes que ninguna otra cosa, estas leyes indicaban claramente que Dios era santo, y que su pueblo debería de ser santo. Por esta razón el pueblo o la persona que tiene una relación con el debe de tener un estilo de vida que manifieste ser una persona en la cual mora un Dios santo, quien le imparte su misma naturaleza. Dios declara a través de Moisés, "Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra. "Porque yo soy el SEÑOR, que os he hecho subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; seréis, pues, santos porque yo soy santo." (Lev. 11:44-45) Si bien en nuestros días no estamos sujetos a estas leyes acerca de la comida y de las enfermedades, el principio Bíblico nunca cambia y detrás de estas leyes, debemos de entender el principio moral o el “espíritu” de estas leyes, nuevamente, "Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo... (Lev. 11:44) 
Hoy en día, el mismo principio bíblico se aplica a cada uno de nosotros, ya que los principios de Dios son eternos. Cuando nosotros seguimos los principios de Dios estaríamos reflejando a Dios, y lo que nos debería de distinguir, es su santidad. Como pueblo, o discípulo en el cual Dios mora, nuestro estilo de vida necesita ser de tal manera que reflejemos su santidad, en el trato y convivio con cada persona con la cual tenemos contacto. El principio bíblico no ha cambiado, sigue siendo el mismo; Sed Santos porque Yo soy santo. Pero es importante saber que esto no es algo que se logra mediante el esfuerzo humano, o por medio de la disciplina personal. No se trata de imitar a Jesús, sería ridículo pensar que, mediante el esfuerzo personal, podemos imitar a Jesús. La santidad es el resultado natural de la impartición de su vida en nosotros. La santidad es el resultado de “morir” a nuestra vieja naturaleza, por medio del Espíritu. La santidad principalmente es el resultado “natural” de nuestra unión con Jesús, y además el Espíritu que mora en nosotros es el que pone en nosotros el deseo, y el poder para vivir en santidad.
Oración:                                                                                                                             
  • ¿Cómo estas manifestando a las personas que rodeas que sirves a un Dios que es santo?
  • ¿Ante todas las cosas eres la luz y la sal en tu mundo?
  • ¿Qué cosas específicas tienes que cambiar para vivir en santidad?

Si desea conocer mas de Jesús, o necesita ayuda le invitamos a que, 
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domingo, 19 de abril de 2009

Día No 38 Transformados para Transformar


Lectura del día: Éxodo 16:1 a 18:27
Verso Central Éxodo 16: 4

Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Voy a hacer que os llueva pan del cielo. El pueblo deberá salir todos los días a recoger su ración diaria. Voy a ponerlo a prueba, para ver si cumple o no mis instrucciones. (BAD)


Dios nos ha llamado a cumplir su misión aquí en la tierra, y nos quiere bendecir para que podamos cumplirla. ¿Cómo lo hace? Esa misión primero nos transforma a nosotros, para que estemos listos para cumplir su misión. Antes de que Dios nos use, primero es nos transforma para poder ser instrumentos de transformación. Cuando Dios prometía una bendición, también esperaba que su pueblo cumpliera con ciertos mandamientos que el incluía como condición para que su promesa se cumpliera. De la misma forma Dios trata con cada uno de nosotros. 
El desea darnos los mejor de sus bendiciones, pero están condicionadas a nuestra obediencia a las cosas que nos pide, para que se cumplan en nuestra vida sus promesas. Esas cosas que nos pide, tienen el propósito de formar en nosotros la transformación y madures que es indispensable para que podamos cumplir sus propósitos. Dicho de otra forma, Dios no solamente está interesado en bendecidnos para que estemos “contentos” acumulando bendiciones, más que ninguna otra cosa él está interesado en que cada persona realice todo el potencial que el mismo le entrego a cada persona cuando la creo, y que cumpla su voluntad. El no solamente está interesado en darnos, pero está más interesado en formarnos. Desde el punto de vista de Dios es más importante lo que somos, que lo que tenemos. En las historias de este día podemos ver claramente estos principios. Notemos que Dios les bendeciría, pero al mismo tiempo los ponía a prueba, para que se revelara su carácter (obediencia) Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Voy a hacer que os llueva pan del cielo. El pueblo deberá salir todos los días a recoger su ración diaria. Voy a ponerlo a prueba, para ver si cumple o no mis instrucciones. (Ex. 16:4 BAD) 
Desde el principio en su caminar a la tierra prometida del pueblo de Dios, cada una de las pruebas revelaban las áreas del carácter del pueblo que necesitaban ser formadas, tanto las pruebas y la solución que Dios daba a las mismas estaban produciendo poco a poco esa transformación y madures en su pueblo. Debemos de recordar que esta era una nación que estaba acostumbrada a la esclavitud, era una nación que estuvo bajo el control absoluto de Faraón, ellos no estaban acostumbrados a tener control de su destino. Ahora Dios los estaba llevando a ser una nación dependiente de los egipcios, a ser una nación de visión y promesa. Ahora Dios les estaba dando la oportunidad de que los sueños de los patriarcas se cumplieran en ellos, el ser una nación que sería de bendición a las naciones de la tierra. Para esto, ellos tenían que dejar su mentalidad de “esclavos” a ser una nación conquistadora, de ser una nación oprimida a una que sería una inspiración a través de los siglos a las naciones para buscar su libertad. Cada una de las pruebas que pasaron, avanzaron la madures en el carácter de la nación, y sobre todo en la generación más joven, el carácter necesario para ser el pueblo que Dios le prometió a Abrahán; ser de bendición a todas las naciones de la tierra. 
Lo único que detendría al pueblo de cumplir el propósito de Dios, sería su falta de obediencia a los mandamientos explícitos de Dios, y como veremos más tarde ni aun Moisés pudo cumplir fielmente estos mandamientos. Antes de que Dios haga algo a través de nosotros, primero él hace algo en nosotros para que entonces él pueda hacer algo a través de nosotros. En estos momentos en tu vida, ¿Qué cosas están ocurriendo a través de las cuales Dios está probando tu obediencia, tu fe o tu carácter? ¿Qué áreas específicas de tu carácter todavía necesitan ser formados para que el propósito de Dios en tu vida se cumpla? También es importante que en este día al examinar tu vida des gracias por lo que has avanzado hasta este punto en tu vida. Al leer esta mañana, medita en ello, y permítele al Espíritu Santo que te muestre que es el siguiente paso que debes de tomar en tu vida, en tu caminar a cumplir su propósito.
Oración:                                                                                                                             

  • Pide su gracia para obedecer su voluntad en toda situación.
  • Discernimiento para entender su propósito en cualquier situación que estemos viviendo.
  • Que puedas comprender que ares de tu ida necesitan ser renovadas.
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lunes, 2 de febrero de 2009

Día No 29, Enfrentando Nuestro Pasado


Lectura del día: Gen. 42:1 a 44:34
Verso Central Génesis 42:21

Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

En algún momento de nuestra vida debemos de enfrentar aquellos sucesos que han herido, o marcado negativamente nuestro ser. Si en nuestra vida hay capítulos que no se han resuelto, no podremos seguir avanzando libremente, sin que primero esas cosas queden resueltas. La única forma de sanar las heridas del alma es dejar que el Espíritu Santo obre completamente en nuestro corazón, y aquellas áreas de nuestra personalidad que fueron afectadas. El primer paso para que esto suceda es reconocer la necesidad que tenemos y le permitimos al Espíritu obrar. Las heridas del pasado no se sanan si solamente las reprimimos. Estas se han de enfrentar al mismo tiempo que le permitimos a Jesús que las sane para poder tener un corazón completamente sano.
En este momento de su vida, José había alcanzado el máximo éxito como persona. Dios había honrado su integridad y su perseverancia, y ahora tenía una posición de autoridad y de privilegio. Era el segundo después de faraón. Además, se había casado, tenía dos hijos, y estaba lleno de riquezas, y tenía inmenso poder. En fin, todo mundo podía pensar que José era una persona de éxito, pero debajo de la superficie, José tenía muchas heridas que debían de ser sanadas para ser una persona completa. Por ejemplo, y de acuerdo a sus mismas palabras, el hijo mayor del ya fallecido presidente Reagan había sido criado en un hogar de muchos privilegios, y su padre había sido un hombre de éxito, se podía decir que él había sido criado en un hogar privilegiado. Pero en su vida había un secreto que lo estaba llevando a la destrucción, había sufrido de abuso sexual, y hasta que fue sano de estas heridas, se ha convertido en una persona de éxito integral.
En el momento de más éxito en su vida personal, el pasado viene y visita a José y le hace revivir aquellas heridas, que aunque ocultas, todavía estaban latentes debajo de todo su aparente éxito personal, Y José era el que mandaba en aquella tierra; él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de José y se postraron ante él rostro en tierra. (Gen 42:6) Inmediatamente se puede ver, que José tenía heridas en su corazón por la manera que reacciona ante la presencia de ellos, Cuando José vio a sus hermanos, los reconoció, pero fingió no conocerlos y les habló duramente. Y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Y ellos dijeron: De la tierra de Canaán para comprar alimentos. (Gen 42:7) La dureza de sus palabras era el reflejo de la amargura que estaba saliendo a flote de su corazón. Ahora José se enfrentaba a la decisión de seguir en su amargura, o renunciar a la misma. Ahora tenía el poder vengarse de todo lo que le hicieron sufrir. Si él hacia eso, se destruiría primero a sí mismo y luego a su familia, por otro lado si los perdonaba y permitía al Señor que le mostrara la cosas buenas que Dios le había dado a pesar de que sus mismos hermanos habían sido malos con él. Su vida tendría un nuevo significado, sería una nueva persona, y volvería a recuperar toda la parte de su familia que había perdido. Aun mas, se cumpliría totalmente el propósito de Dios para su vida, sus sueños de joven se convertirían en una realidad y seria el instrumento de Dios para salvación de toda su familia. Todo esto sería posible, solamente si él estaba dispuesto a enfrentar sus heridas y permitirle al Señor que las sanara. José estaba enfrente de dos caminos, el fácil le decía, "véngate de todo lo que te hicieron, ahora tú tienes el poder, y ellos no merecen misericordia". Por otro lado tenía la voz que le decía, "¿Porque seguir atado a un pasado que ya no se puede cambiar?" "¿Porque desear el mal de aquellos que me hirieron, si Dios me ha bendecido tanto?" Esta historia es una de las más impactantes de las Sagradas Escrituras porque habla a nuestra realidad. Rara es la persona que no se pueda identificar de alguna manera con esta situación. 
  • ¿Has pasado por alguna situación en tu vida que te han herido, especialmente problemas en tu familia? 
  • ¿Cómo fue la relación con tus padres? 
  • ¿Qué cosas necesitas enfrentar de tu pasado, que no has hecho? 
  • ¿Qué sueños hay en tu vida no cumplidos, que están siendo estorbados por cosas del pasado? 

Como vemos en la vida de José, y aun mas en nuestra experiencia no podemos solos enfrentar nuestros problemas, necesitamos la ayuda amorosa de nuestro Dios. ¡Jesús murió en la cruz del calvario para que en su herida, nosotros podamos encontrar sanidad para todas nuestras heridas! Solamente en su amor encontramos la medicina que cura todo el dolor de las vivencias humanas.
Oración:

  •  Valor para enfrentar nuestros errores, y heridas del pasado.
  • Determinación para salir adelante en medio de cualquier situación.
  • Con la ayuda de Dios perdonar a las personas que nos hirieron.



Para ver este devocional en vídeo haga clic en el link de abajo

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lunes, 29 de diciembre de 2008

Día No 24, Trasformados por su Propósito


Lectura del día: Gen.28:10-30:43
Verso Central Génesis 28: 20-21

Luego Jacob hizo esta promesa: «Si Dios me acompaña y me protege en este viaje que estoy haciendo, y si me da alimento y ropa para vestirme, y si regreso sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. (BAD)


Antes de que el propósito de Dios se cumpla en nuestras vidas, es necesario que primero seamos trasformados a la imagen de Jesús; esta es la meta de Dios, y su propósito para nuestras vidas es el medio para lograrlo. Esta es la parte que a muchos no les gusta, porque por lo general, queremos que inmediatamente se cumpla el propósito de Dios en nuestras vidas. Esa fue una de las razones porque Moisés quiso en sus propias fuerzas libertar a su pueblo de la esclavitud y mato al Egipcio. También Abraham y Sara quisieron tener un hijo por ellos mismos, sin la bendición de Dios. Antes de que Dios haga algo a través de nosotros, primero obrara en nosotros, para que entonces el milagro ocurra a través de nosotros. No se trata de esperar hasta que Dios nos trasforme por completo, para comenzar a hacer su propósito, pero es en el proceso de cumplir su propósito, que estaremos siendo trasformados.

Su propósito es el medio que Dios usara para transformarnos. Veamos el caso de Jacob quien estaba dando comienzo en su formación para convertirse en el medio a través del cual Dios bendeciría a las naciones de la tierra. Fue en el, quien dio comienzo la multiplicación de la nación judía, hasta ahora Abrahán solamente tuvo un hijo de la promesa. Isaac había tenido solamente dos hijos, pero ahora en Jacob comenzaba la multiplicación de la nación, y en sus hijos se formaría lo que más tarde serian las doce tribus de Israel. Después de que Dios se le revelara de una manera sobrenatural y le muestra el propósito para su vida, Jacob hace un voto (promesa) a Dios pidiendo su bendición en el camino que tenía por delante. Una de las cosas más importantes en la vida es que nos consagremos al propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Jacob llego a la casa del que sería su suegro, Laban y ahí no solamente adquirió su familia, pero fue en ese lugar que comenzó el proceso de formación, para dejar de ser Jacob, y convertirse en Israel. El nombre Jacob implicaba, Aquel que toma por el talón; que suplanta.» su nombre indicaba la clase de vida que había vivido, antes de tener la revelación de su llamado. Una vida en la cual se valía de cualquier medio, incluso mentir, engañar, para conseguir sus propósitos. Cuando vio a su hermano hambriento no desaprovecho la oportunidad para sacarle provecho a su situación y convenció a su hermano de venderle su primogenitura, cuando su padre estaba a punto de morir junto con su madre engaño a su padre para obtener la bendición, que su padre tenía planeado entregar a su hermano.

En la casa de Laban Jacob aprendió a confiar en Dios, al fin de más de 20 años de vivir en su casa decidió regresar a la tierra prometida, en su camino de regreso, Jacob sabía que tenía que enfrentar su pasado, al enfrentar a su hermano. Mas fue en su regreso a la tierra de la promesa que Dios hizo el milagro más grande en la vida de Jacob. Camino de regreso a la tierra de la promesa, Jacob tuvo un encuentro transformador con Dios, y fue ahí donde Dios completa la transformación, no solamente le cambia el nombre a Israel, que significaba “príncipe” si no que cambio el carácter del patriarca. Ahora Israel, estaba listo para ser el canal de bendición, a través del cual todas las familias de la tierra serian bendecidas. Dios cumpliría la promesa que le hizo a Abraham y que ahora se cumpliría en Jacob. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido. (Gen 28:15, ver Romanos 4:21, 2 Tim. 1:12, Heb.12:2)
Varios años atrás, cuando Jacob dio principio a su "caminar" siguiendo el propósito de Dios, Jacob hizo un voto (promesa) a Dios, donde le pedía las siguientes cosas; La compañía y la protección de Dios, provisión para su comida y vestido, así como ser guardado sano y salvo hasta que regresara a la tierra de la promesa. Jacob por otro lado se comprometía a reconocer personalmente a Jehová como su Dios, y que le daría la décima parte de todo lo que Dios le diera. (Ver Génesis 28:10-22)  Esta sería la manera de indicarle a Dios su agradecimiento, pero también su entrega. Dios no solamente le dio lo que Jacob le pidió, pero además Dios cambio por completo la vida de Jacob, transformándolo en el príncipe de Dios.

¿Cuál es el propósito de Dios en tu vida?
¿Qué cosas Dios ha estado tratando en tu vida que te ayudaran a cumplir sus propósitos?

Recuerda que antes de que Dios haga algo a través de ti, primero quiere hacer algo en ti. El usa vasos que ha santificado, y formado para cumplir sus propósitos. Durante este día piensa en las cosas que Dios ha estado tratando y pide que te muestre su voluntad.
Oración:                                                                                                                             

  • Pedir discernimiento para entender la voluntad/propósito de Dios en tu vida.
  • Obediencia y perseverancia para mantenerse sin desviarse de su propósito.
  • Has un voto a Dios en relación a su propósito para tu vida, se especifico en las cosas que quieres que Dios te dé, y en las cosas que le ofreces a Dios.



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miércoles, 9 de julio de 2008

Día No 3 “La Gran Misericordia de Dios”


Lectura del día: Génesis 7:1 a 9:29
Verso Central       Génesis 8:21

Y el SEÑOR percibió el aroma agradable, y dijo el SEÑOR para sí: Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho.

El Corazón de Dios apasionadamente busca rescatar y restaurar al hombre a pesar de que este, por su pecado siempre ha estado buscando su misma destrucción. Qué ironía que mientras Dios hace todo lo que puede sin violar su voluntad para salvar y restaurar al hombre, este hace todo lo que está dentro de sus fuerzas para destruir su vida. Esta ha sido la historia de la humanidad. Si Dios hubiera permitido que libremente el hombre cosechara lo que ha estado sembrando, hace mucho tiempo que la raza humana hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Tan solo deberíamos de pensar en nuestra vida misma, y todas las oportunidades que Dios nos ha dado, y como él ha nos mostrado su misericordia, a pesar de que nosotros no siempre hemos sido merecedores de la misma. ¿Podríamos enumerar las muchas veces en que Dios ha tenido de nosotros misericordia y no lo merecíamos? Dios siempre ha sido misericordioso con nosotros, este es un hecho que nadie puede negar.
Dios siempre ha intervenido para poner un alto a la maldad, o para poner un alto al pecado de la humanidad, y para llamar a los hombres al arrepentimiento, con el fin que se aparten de su pecado y el pueda volver a bendecirlos. En los días de Noé la condición de la raza humana era terrible, la escritura nos describe su condición de la siguiente forma, Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal. (Gen. 6:5) Al ver la maldad de los hombres, Dios mando su juicio en forma de un diluvio, pero a pesar de que este juicio era el resultado de la gran maldad del hombre, Dios busco a un hombre que fuera justo, a través del cual preservaría, al ser humano. Dios instruyo a este hombre que construyera un arca, para que en ella se salvaran él y su familia, así como toda clase de género de animales.
Aun a pesar de que el hombre había causado este terrible juicio de Dios, cuando Noé ofreció un holocausto de adoración (como representante de toda la raza humana) a Dios, el corazón de nuestro Dios fue movido a misericordia. Esta es la forma que el escritor de Génesis lo narra, Y edificó Noé un altar al SEÑOR, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar. Y el SEÑOR percibió el aroma agradable, y dijo el SEÑOR para sí: Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho. Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán. (Gen 8:20-22) Si bien Dios no detuvo el diluvio, después de esta ofrenda de adoración de Noé, Dios quita la maldición de la raza humana, y declara que jamás permitirá que este mismo juicio viniera sobre el ser humano. Desde el principio de la historia del hombre Dios ha mostrado cuán grande es su misericordia. Jeremías declaro, El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto, digo: «El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!» Bueno es el Señor con quienes en él confían, con todos los que lo buscan. (Lam. 3:22-25 BAD) También el profeta Joel exhorta al pueblo a arrepentirse de su pecado y clamar por la misericordia del Señor,  Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al SEÑOR vuestro Dios, porque El es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal. (Joel 2:13) 
Que fácil es para cada uno de nosotros unirnos a las palabras de los profetas, porque al igual que ellos, nosotros experimentamos su gracia y misericordia cada mañana, y al igual que el profeta Joel, cuando nos hemos arrepentido, hemos visto su misericordia en nuestras vidas. Tomemos este día tiempo para dar gracias a Dios por la misericordia que nos ha demostrado cada día.
Oración:                                                                                                                             

  • Tomar un tiempo para dar gracias a Dios por todas las misericordias que nos ha mostrado.
  • Pedir que nos dé un corazón agradecido por todas sus bondades.
  • Al mismo tiempo desechemos de nuestras vidas todas aquellas cosas que no son agradables a los ojos de nuestro Dios.

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