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lunes, 12 de septiembre de 2011

La Fortaleza del Señor para el Integro


Día No 111  
Lectura del día:        1 Sam 25:1-44; Sal.18:1-50
Verso Central           Salmo 18:2

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! (NVI)

La imagen o concepto que tengas de Dios así como tu relación con el determinara el éxito o fracaso en tu vida. David no tuvo éxito porque fue un buen soldado, o un genio militar, mucho menos porque tuvo suerte y las circunstancias le ayudaron a sobresalir a todos sus problemas. La razón porque David tuvo éxito fue porque el tenia una imagen  clara de Dios como el todopoderoso, pero además tenía la convicción que Dios, estaba pronto a escuchar el clamor de sus hijos. Veamos las palabras que David usa para describir su relación con Dios, ¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva,  ¡mi más alto escondite! (Salmo 18:1-2 NVI) David amaba al Señor con todo su Corazón y no solamente en este salmo expresa su amor por su Dios, si no que muchos de los salmos el expresa ese mismo amor y su profunda relación personal que tenia con Dios. Pero además David tenía una clara imagen que usa vívidamente en este segundo verso del salmo 18, David usa varias palabras que denotan seguridad, protección, y confianza en un dios todopoderoso. El recuenta su condición durante los años en que estuvo en el desierto que le sirvieron para cimentar su fe férrea en el Señor, si bien no fueron tiempos fáciles, y en ocasiones “sentía” que no llegaba el fin de su sufrimiento, con todo el vio la mano de Dios en su vida y pudo experimentar que al clamar a Dios recibió la ayuda oportuna, Los lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron. Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte. En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos! (Salmo 18:4-6 NVI) David da rienda suelta a su corazón al describir el poder de Dios en respuesta a su clamor, usando el poder de la fuerza de la naturaleza, para describir el poder de Dios, (vs.7-15)  David entendía que Dios lo había rescatado porque en medio de toda las cosas que David sufrió, acusaciones falsas, persecuciones, mentiras, el mantuvo su integridad, y se mantuvo confiando en el Señor en todo momento, El Señor me ha pagado conforme a mi justicia; me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos, pues he andado en los caminos del Señor; no he cometido mal alguno ni me he apartado de mi Dios. (Salmo 18:20-21 NVI) Claramente David sabia que mas que todas las cosas Dios bendice a las personas que sean integras, El Señor me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos. Tú eres fiel con quien es fiel, e irreprochable con quien es irreprochable; (Salmo 18:24-25 NVI) No solamente David fue rescatado por el Señor, pero adema le dio habilidad de pelear su batallas y de convertirlo en un conquistador, Tú me armaste de valor para el combate; bajo mi planta sometiste a los rebeldes. Hiciste retroceder a mis enemigos, y así exterminé a los que me odiaban. (Salmo 18:39-40 NVI) Estas dos cosas, son las que mejor describen la fe de David, Una relación profunda y genuina con Dios, amor por el Señor y su propósito, y una experiencia personal del poder de Dios en toda situación en su vida. La fe de David no tuvo su origen en libros o leyes, o experiencias de otros, sino que se forjo en la vida diaria, y en su deseo de agradar a Dios en todo lo que hacía. ¡Señor Dios mi ayúdame a conocerte este mas de una manera más profunda!
Oración:
  • Señor te adoro por todo lo que tú significas en mi vida.
  • En este día dame una imagen más clara de tu poder y gloria.
  • Muéstrame tu poder y gloria en las vivencias de mi vida este día.
  • Ayúdame a caminar en este día en integridad para que me concedas tu favor en medio de toda circunstancia. ¡Amén! 

lunes, 6 de septiembre de 2010

Día No 98 Siendo Honestos con el Señor

Lectura del día: Rut 3:1 - 4:22; 1 Cron.2:3-16, 1 Samuel 1:1-28

Verso Central 1 Samuel 1:10

Con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente. (NVI)

Dios no solamente escucha oraciones de fe, pero también escucha oraciones honestas. Si bien es cierto que la palabra de Dios, nos enseña que debemos acercarnos a Dios con fe y que Dios responde a nosotros cuando clamamos con fe, también en esta historia podemos ver que Dios responde a las oraciones honestas. Ana no estaba tratando de impresionar a nadie, ni al sacerdote Eli, ni a Dios con su fe, sino que simplemente al venir a la presencia de Dios, abrió su corazón, y le mostro todo lo que sentía, y el deseo más ardiente de su corazón; tener un hijo. Dios respondió a la oración honesta y sincera de esta mujer. ¿Qué es una oración honesta? Es cuando dejamos a un lado toda ritualidad religiosas, o ideas de cómo se debe orar, y simplemente se abre al corazón a Dios, y se le habla con sinceridad de cómo nos sentimos, o de nuestras angustias, aunque al hacerlo, pareciera que no tenemos fe o dudamos de su poder. Dios no se “asusta” con la sincerad. Dios escucha mas una oración honesta que una oración que falsamente presenta una imagen de fe, o de adoración, o de gratitud, pero que no es honesta ni sincera, sino que, es más bien el producto de que se saber orar, o expresar las palabras correctas, son frases que otros al escucharlas, dirán que estoy orando “correctamente”. La verdad que para orar no hay únicamente una manera correcta, si no que en la Biblia descubrimos que Dios responde a la sinceridad y honestidad de nuestras palabras. Si oramos con fe sincera, nuestras palabras no serán frases gastadas y repetitivas, si no que reflejaran con sinceridad nuestra fe. La verdad es que no siempre estamos en ese nivel de fe y pasión al orar. ¿Qué hacer en ese momento? Ana es un ejemplo de lo que debemos hacer cuando las oraciones gastadas, repetidas, y religiosas no cambian nuestra situación. ¿Qué hizo Ana? En primer lugar, no dejo de venir a la presencia de Dios, año con año seguía viniendo al tabernáculo a adorar a Dios a pesar de su condición. Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería. (1Sa 1:7 NVI) En segundo lugar, ella se levanto de donde estaba, esto implica salir de un estado pasivo, fatalista, resignado, y va y se presenta delante de Dios, Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor, (1Sa 1:9 NVI) En tercer lugar, simplemente abrió su corazón y vacio toda su angustia delante de Dios, con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente. (1Sa 1:10 NVI) Cuarto, no hubo declaraciones de fe, pero una sinceridad de su condición, clamando a Dios que le mostrara su misericordia. Ella no siguió un rito acostumbrado, o la posición “correcta”, o las palabras “correctas”, ella estaba siendo sincera con Dios, tanto que su actitud y forma de orar confundieron al sacerdote Eli, que le hicieron pensar que estaba embriagada, Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca. Sus labios se movían pero, debido a que Ana oraba en voz baja, no se podía oír su voz. Elí pensó que estaba borracha, (1Sa 1:12-13 NVI) Quinto, no se levanto hasta que recibió la promesa de Dios a su clamor, en esta oración Dios uso al sacerdote, que sin saberlo estaba siendo usando por Dios para responder al clamor de Ana. En ocasiones Dios usa la Biblia, o nos habla a nuestro corazón, o hay un sentir de paz, la angustia del corazón se ha ido, y sentimos como resultado la paz. El punto es que Ana sabia que Dios la había escuchado, Vete en paz respondió Elí. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. Gracias. Ojalá favorezca usted siempre a esta sierva suya. Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió. (1Sa 1:17-18 NVI) Cuando una persona ora con honestidad, Dios quitara la angustia de su vida, y le dará la fe necesaria para ver el cumplimiento del milagro. Ana, ahora sabia que Dios contestaría su oración, Al día siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, volvieron a su casa en Ramá. Luego Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. (1Sa 1:19 NVI) ¿Como son tus oraciones diarias? ¿Ritualistas? ¿Llenas de palabrerías? ¿Están llenas de frases gastadas? En este día detente un momento, medita y antes de comenzar a orar proponte a ser honesto con Dios, la verdad que no podemos impresionarlo. Te aseguro que será como volver a experimentar como la primera vez su amor y su gracia.
Oración:
• Abre tu corazón a Dios. Sincérate con el Señor y muestra lo que hay en tu corazón, elimina toda actitud religiosa, o frases “gastadas” y habla con Dios.

lunes, 16 de marzo de 2009

Dios es Fiel a su Palabra Día No 34


Lectura del día: Ex.4:18 - 6:27 1 Cron. 6:1-4; Ex. 6:28- 7:13
Verso Central Éxodo 6:7-8

"Y os tomaré por pueblo mío, y yo seré vuestro Dios; y sabréis que yo soy el SEÑOR vuestro Dios, que os sacó de debajo de las cargas de los egipcios. "Y os traeré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré por heredad. Yo soy el SEÑOR."

Todas las promesas de Dios están garantizadas por su fidelidad, pero para se cumplan en nuestra vida, necesitamos creerlas, a pesar de lo que veamos con nuestra vista. El cumplimiento de sus promesas no está determinado por las circunstancias de la vida, nosotros tenemos la opción de dirigir nuestras vidas por las situaciones alrededor de nuestra vida, o por las promesas de Dios. Cuando decidimos hacerlo por las circunstancias, estamos “cerrándole” la puerta a sus promesas, pero cuando decidimos seguir con fe sus promesas, a pesar de cualquier situación, hemos hecho a Dios nuestro guía y Señor. 
Dios actúa en base a nuestra fe en sus promesas. Cuando Dios le hablo a Moisés acerca de la situación de su pueblo en Egipto, y que Él estaba consciente del sufrimiento y de los maltratos que estaban sujetos de parte de los egipcios, Dios le declaro que no se había olvidado del pacto que había hecho con Abrahán y que en base a ese pacto él estaba a punto de traer liberación a la nación de su opresión. El pacto tenía la promesa de bendición, prosperidad, y de que ellos serían una nación muy numerosa. Si bien ellos eran una nación muy numerosa, pero también eran una nación que estaba bajo la esclavitud. Más Dios intervino por causa de las promesas al patriarca Abraham. Notemos lo que dice este pasaje, Y aconteció que, pasado mucho tiempo, murió el rey de Egipto. Y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y su clamor, a causa de su servidumbre, subió a Dios. Oyó Dios su gemido, y se acordó Dios de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y Dios los tuvo en cuenta. (Exo 2:23-25) Dios se “acordó del pacto” que había hecho con Abraham Isaac, y Jacob. Dios no había olvidado el pacto, pero fue que había llegado el tiempo que sus promesas se cumplieran en su pueblo. 
Es importante entender que su palabra JAMAS “volverá vacía”, sino que cumplirá el propósito para lo cual Dios la declaro. Además, la palabra que ha salido de la boca de Dios tiene en ella misma, el poder para hacer que se cumpla lo que ella misma dice. Dios estaba a punto de actuar a favor del pueblo, porque veía en ellos el clamor y el dolor de la esclavitud, pero más que eso, lo que movió a Dios es que él le había dado a Abraham su palabra de que ellos recibirían por promesa la tierra prometida. Continuó hablando Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy el SEÑOR; y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Todopoderoso, más por mi nombre, SEÑOR, no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra donde peregrinaron. Y, además, he oído el gemido de los hijos de Israel, porque los egipcios los tienen esclavizados, y me he acordado de mí pacto. (Exo 6:2-5) Nuevamente en este pasaje Dios le vuelve a declarar a Moisés que es en base al pacto que Dios había hecho con Abraham que estaba actuando a favor de su pueblo. Si bien es cierto que Dios se compadece del sufrimiento del pueblo, pero el actúa más que ninguna otra cosa, en cumplimiento a sus promesas, en este caso especifico, el pacto con Abraham. 
En ese momento de la vida de la nación no eran dueños de la tierra, pero no cambiaba para nada la promesa de Dios. Aunque las circunstancias de la nación eran de esclavitud, de dolor, la promesa de Dios todavía seguía siendo la misma. De igual manera tu situación actual, puede que sea terribles, y que pareciera que no hay esperanza, sin embargo, no debes dejar que las circunstancias de la vida dicten lo que Dios quiere hacer en tu vida. Al contrario, aférrate con todo el corazón a sus promesas, y no dejemos que los problemas dicten lo que sucederá en tu vida. Descansa con fe en sus promesas. Dios es fiel a su palabra y actúa conforme a lo que nos ha prometido.  ¡Tomémosle a Dios la palabra!

Oración:                                                                                                                             

  • Si hay necesidades en tu vida, reclama a Dios por ellas basado en las promesas que Dios ha dicho en su palabra al respecto de tus necesidades. Por ejemplo, si estas pidiendo por la salvación de algún familiar, reclama su salvación en base a alguna promesa de la escritura. Ora por eso o por cualquier otra necesidad, diciendo, Señor tu palabra dice... Por lo tanto, responde a mi necesidad.

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lunes, 8 de septiembre de 2008

Día No 8, La Integridad en el Momento de la Angustia


Lectura del día:        Job 12:1 a 14:22

Verso Central   Job 12: 13

»Con Dios están la sabiduría y el poder; suyos son el consejo y el entendimiento. (BAD)

Lo más importante en la vida del creyente es su integridad. Cuando hablamos de integridad estamos hablando de honorabilidad, rectitud, entereza, y decencia. La integridad de nuestro carácter nos ayudar a siempre tener el favor de Dios a nuestro lado, y no importa cuál sea la situación por la cual estemos atravesemos, Dios nos sacara adelante y nos dará la victoria. Una persona íntegra siempre permanecerá aun cuando todos los demás terminen en fracaso. Podemos perder todo lo material, y aun estar bajo la situación más terrible, pero mientras no perdamos nuestra integridad, podemos estar seguros de que Dios nos sacara adelante, y que estará a nuestro lado. 
Cuando leemos esta porción del libro de Job, podemos concluir que Job había cruzado la línea de irreverencia, y de integridad en su relación con Dios, al hacer la siguientes declaraciones, »Concédeme, oh Dios, sólo dos cosas, y no tendré que esconderme de ti: Para ya de castigarme y deja de infundirme temor. Llámame a comparecer, y te responderé; o déjame hablar, y contéstame tú. Enumera mis iniquidades y pecados; hazme ver mis transgresiones y ofensas. ¿Por qué me evitas? ¿Por qué me tienes por enemigo? (Job 13:20-24 BAD), pero antes de arrojar la primera piedra, debemos tomar en cuentas varias cosas: primero, que Job está tratando de defender su causa, sus amigos lo llamaron hipócrita, y lo acusaron de tener pecados ocultos en su corazón, y sus conclusiones que era que Job merecía todo lo que le estaba ocurriendo. Ellos le decían, «¿Hasta cuándo seguirás hablando así? ¡Tus palabras son un viento huracanado! ¿Acaso Dios pervierte la justicia? ¿Acaso tuerce el derecho el Todopoderoso? Si tus hijos pecaron contra Dios, él les dio lo que su pecado merecía. Pero si tú vuelves la mirada a Dios, si le pides perdón al Todopoderoso, y si eres puro y recto, él saldrá en tu defensa y te devolverá el lugar que te corresponde. (Job 8:2-6 BAD) Así que el único recurso que Job tenía era su integridad, y pide que Dios le dé una oportunidad de defender su causa. 
Si bien la fe de Job no era perfecta, y la revelación que tenia de Dios no era completa, una cosa si estaba bien clara en el corazón de Job; Dios ama a los íntegros de corazón y aun en el día de la angustia, el sentía que podía venir delante de Dios, porque había sido integro de corazón. El estaba seguro de la clase de vida que había vivido delante de Dios. Una de las cosas más importantes en la vida es guardar nuestra integridad delante de Dios. Aun cuando las cosas desde el punto de vista humano no sean las mejores, la integridad es como una garantía que tenemos que tenemos que produce paz, y que aunque momentáneamente o circunstancialmente no parezca, que Dios está a nuestro favor. 
Solamente el integro de corazón podrá venir libremente delante de Dios, y pedir que le revele, le de sabiduría, para entender, o para salir adelante en medio de cualquier situación. 
La integridad te da la seguridad de pedir con toda libertad que Dios responda a tu necesidad. Quizás en los días anteriores, o tal vez en este momento este pasando por una situación difícil. La gente te ha criticado, te ha juzgado, has escuchado palabras de maldición en vez de bendición y de esperanza. Las cosas no están ocurriendo como lo habías planeado o deseado. Personas te han defraudado, o abandonado. 
En primer lugar, Pide a Dios que te ayude a examinar tu corazón, hazlo con una actitud humilde, sin defenderte, o justificarte, sino más bien toma la actitud de aquel que desea ante todo encontrar la solución a su situación, y sabe que quizás la razón de sus problemas es el mismo. David lo dijo de la siguiente manera, Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno. (Salmo 139:23-24 BAD) 
Al orar este día pídele a Dios que te dé el discernimiento para descubrir tu necesidad. Si en tu búsqueda encuentras que no has sido integro, no te justifiques o culpes a alguien más de tus errores, humíllate delante de Dios, este es el primer paso para vivir una vida en integridad. Por otro lado, si has sido integro, pide a Dios con toda confianza que intervenga a tu favor y que te muestre sus caminos, y que te de la victoria. La integridad te da argumentos a tu favor delante de Dios. Pídele que te ayude a ver las cosas que no ves, y que en medio de todo el sea glorificado.

Oración:                                                                                                                             

  • Pedir al Señor que te muestre las cosas que no “ves” de tu carácter.
  • Pídele que te ayude a vivir una vida integra en medio de cualquier situación.
  • Sabiduría para entender el propósito de Dios en tu vida.