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lunes, 20 de febrero de 2012

Caminando Diariamente con la Bendición de su Presencia


Día No 119                                                                            

Lectura del día:        2 Sam 6:12-23; 1 Cron. 15:1- 16:43; Sal.15:1-5
Verso Central:          Salmo 15:1 RV1960

Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

Para tener una vida plenamente bendecida es necesario que caminemos diariamente en  la presencia de Dios. David había consolidado su reino y están en proceso de levantar ciudades y edificios para un mejor funcionamiento de su gobierno, así como mostrar visiblemente la prosperidad de su reino. Todo, hasta este punto de su gobierno había salido bien, especialmente toda la nación se había unido bajo su reinado, y ahora estaba bajo  su autoridad. Solamente le faltaba lo más importante el arca de Dios. El arca era más que simple objeto religioso, o político ya que Dios mismo le había ordenado a Moisés construirla y colocarla en el lugar más santo del tabernáculo, y ahí sobre el arca descendía la misma presencia de Dios. Tener el arca en Jerusalén declaraba que Dios mismo aprobaba del reinado de David.  "Pondrás el propiciatorio sobre el arca, por encima; y dentro del arca pondrás el testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo, y desde encima del propiciatorio, de en medio de los querubines que están sobre el arca del testimonio, hablaré contigo de todo lo que te mande para los hijos de Israel. (Exo. 25:21-22 RVA) También, David quería trasladar el arca, porque este era el símbolo más poderoso de unidad entre todas las tribus, y al trasladarlo a la nueva capital; Jerusalén, David estaba ilustrando la unidad de toda la nación, con la presencia misma de Dios, representada en el arca. Mas aparta de todo estas cosas de carácter simbólico y político, David entendía que la bendición de Dios estaba donde estuviera su presencia, esta era la motivación principal de David. El había recibido noticias de que la familia, de Obed-Edom estaba siendo bendecida por la presencia del Arca en su casa, así que se determina traer de nuevo el arca a una tienda o tabernáculo que el levanto para depositar el Arca de Dios, El arca de Jehovah se quedó en casa de Obed-edom el geteo durante tres meses. Y Jehovah bendijo a Obed-edom y a toda su familia. Se le informó al rey David diciendo: "Jehovah ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios." Entonces David fue e hizo subir con regocijo el arca de Dios de la casa de Obed-edom a la Ciudad de David. (2Sa 6:11-12 RVA) David quería esa misma bendición para toda la nación, por este motivo quería traer el arca a la capital de su reino. Esta era la segunda vez que David intentaba traer la presencia de Dios a su ciudad, porque en la primera ocasión fracaso porque lo quiso hacer su manera, y el resultado es que tuvo que parar en su intento. Ahora sabiendo de la bendición que significaba tener el arca en Jerusalén, sigue las ordenanzas especificas dejadas por Moisés sobre el traslado del arca. David había aprendido la lección de honra a Dios y su palabra. Esto nos enseña también a nosotros que para que Dios nos honre con su bendición, debemos de hacerlo a su manera, no podemos dictarle a Dios que es lo que haga, ni que manipulemos su presencia. Al igual que en la historia de este día, es necesario seguir lo establecido por Dios para que su presencia este en nuestros medios. A diferencia de David, nosotros no tenemos el arca como un símbolo de su presencia, en nuestras vidas, familias, o congregación, nosotros tenemos la presencia misma del Espíritu Santo en nuestra vidas, familias, e Iglesia que es mucho mejor que el arca. Mas al igual que en los días de David los principios necesarios para que podamos caminar diariamente en su presencia, y por consiguiente bajo su bendición están delineados en el salmo 15. Ahí tenemos lo que se necesita para que podamos caminar siempre experimentando su presencia y su bendición, que lo podríamos resumir diciendo que la presencia de Dios está en aquellas personas que son integras y que aman a Dios y a su prójimo.
Oración:
  • Señor, en este día pedimos que nos des un corazón integro.
  • Concedemos vivir de tal manera que te permitamos manifestarte en nuestras vidas,
  • Concedemos caminar con la conciencia de que tu gloria nos rodea.

lunes, 10 de octubre de 2011

El Dios de la Promesa


Día No 113                                                                         

Lectura del día:        Sal. 31:1-24; 1 Sam 27:1-12; 1 Cron.12:1-7; Sal. 56:1-13; 1 Sam.28:1-2; 29:1-11; 1 Cron.12:19-22; Salm.40:1-17
Verso Central           Salmo 31:5

En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, Señor, Dios de la verdad. (NVI)

Dios es fiel a sus promesas, cuando El ha prometido algo siempre lo cumple, no dejes que las circunstancia de la vida te roben la fe. ¿Por qué será que cuando una persona recibe una promesa de Dios pareciera que con la promesa viene la persecución, o que en vez del cumplimiento de la misma, experimentamos pruebas, que nos hacen dudar de la promesa? En ocasiones estas pruebas nos ponen en duda si vale la pena seguir esperando la promesa. Veamos la vida de David, en los pasajes de este día, vemos a una persona que recibió una promesa. Ahora esta promesa, no fue cualquier cosa, se trataba de que el seria el próximo rey de Israel, y que Dios le quitaría el trono a la familia de Saúl y se lo entregaría a David. Si nos ponemos a pensar en términos modernos lo que esto significa, sería como compararlo a que una persona que no tenía experiencia en la política, ni en el gobierno, y fuera elegido para ser el presidente de un país, pero más que presidente, sería el rey, con el poder y autoridad absolutos. Como hemos estado leyendo en los últimos días el camino inicial de la promesa, al cumplimiento de la misma, contiene pruebas, momentos de dudas, y en momentos parecer que no tiene sentido lo que Dios nos prometió. En este día, leímos que David se dio por vencido, y se fue a vivir al país de los filisteos, y se puso bajo la autoridad de un rey filisteo. ¿Cómo podemos reconciliar el que Dios nos dé una promesa o nos llame a cumplir su propósito y al creerle enfrentemos toda clase de oposición? Creo que todo dependerá de cómo veamos las cosas; si las vemos con nuestros ojos, solamente veremos lo que está enfrente, y las dificultades que enfrentamos, porque somos dados a tener una vista muy corta y centrada en lo del momento. Por otro lado si lo pudiéramos desde el punto de vista de Dios, veríamos un cuadro más completo, no solamente el presente, pero el futuro, además entenderíamos que una cosa es que Dios, en su gracia nos llame, y nos dé una promesa, o nos muestre su propósito para nuestras vidas, el cual en todas las ocasiones no es el producto de nuestro merito, si no de su gracia y otra es que estemos listos para cumplirla. Al observar la vida de David, descubrimos el mismo trato de Dios para nuestras vidas, aunque su llamado puede ser muy diferente al nuestro, el trato de Dios con sus hijos es similar. Al ver la vida de David comenzamos a ver que las cosas que David enfrento no fueron únicamente obstáculos, problemas o malos entendidos con su suegro, pero todas las cosas que David experimento fueron herramientas para preparar a David para el cumplimiento de su promesa, cuando estuviera en el trono. Durante el tiempo de la prueba, Dios no estaba ausente de la vida de David, pero es precisamente ahí que Dios estaba obrando en su vida. Sé que es más fácil ver esto en la vida de los demás, especialmente cuando lo leemos en las páginas de la Biblia, y es otra cosa cuando el actor principal de la historia somos nosotros, y estamos en medio de un problema o dificultad en nuestro deseo de hacer su voluntad. ¿Cuál sería la actitud correcta que deberíamos tener ante esta situación? La respuesta la tenemos en la vida de David, aunque sin lugar a dudas, el no fue una persona perfecta, pero en su vida encontramos lo necesario para que también nosotros, avanzamos de la promesa, al cumplimiento de la misma. Cuando se sitio solo, perseguido, y sin respuesta a su problema, David clamo a Dios, y le abrió su corazón, Inclina a mí tu oído, y acude pronto a socorrerme. Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación. (Sal. 31:2 NVI) Abra su corazón y clame a Dios de igual manera. David nunca dudo por mucho tiempo de que su vida estaba en las manos de Dios, Me alegro y me regocijo en tu amor, porque tú has visto mi aflicción y conoces las angustias de mi alma. (Sal. 31:7 NVI) David sabía que no importaba que ocurriera su vida estaba en las manos de Dios, esa era su seguridad, Pero yo, Señor, en ti confío, y digo: "Tú eres mi Dios."  (15)  Mi vida entera está en tus manos; líbrame de mis enemigos y perseguidores. (Sal. 31:14-15 NVI) Quizás no sean palabras de fe, o de una seguridad absoluta, pero en medio de todo lo que ocurría a su alrededor, David siempre se refugió en el Dios que él había dado la promesa, En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, Señor, Dios de la verdad. (Sal. 31:5 NVI) Refugie su vida en el Dios de la promesa. ¡Amén!
Oración:
·  En este día, abre mi corazón y te declaro cada cosa que está en el, se que ya lo sabes, tu sabes cuál es la condición de mi vida, y las cosas que estoy pasando pero hoy me refugio en ti, tu eres mi esperanza, y mi seguridad. Mi vida está en tus manos, ¡Amén!

lunes, 12 de septiembre de 2011

La Fortaleza del Señor para el Integro


Día No 111  
Lectura del día:        1 Sam 25:1-44; Sal.18:1-50
Verso Central           Salmo 18:2

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! (NVI)

La imagen o concepto que tengas de Dios así como tu relación con el determinara el éxito o fracaso en tu vida. David no tuvo éxito porque fue un buen soldado, o un genio militar, mucho menos porque tuvo suerte y las circunstancias le ayudaron a sobresalir a todos sus problemas. La razón porque David tuvo éxito fue porque el tenia una imagen  clara de Dios como el todopoderoso, pero además tenía la convicción que Dios, estaba pronto a escuchar el clamor de sus hijos. Veamos las palabras que David usa para describir su relación con Dios, ¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva,  ¡mi más alto escondite! (Salmo 18:1-2 NVI) David amaba al Señor con todo su Corazón y no solamente en este salmo expresa su amor por su Dios, si no que muchos de los salmos el expresa ese mismo amor y su profunda relación personal que tenia con Dios. Pero además David tenía una clara imagen que usa vívidamente en este segundo verso del salmo 18, David usa varias palabras que denotan seguridad, protección, y confianza en un dios todopoderoso. El recuenta su condición durante los años en que estuvo en el desierto que le sirvieron para cimentar su fe férrea en el Señor, si bien no fueron tiempos fáciles, y en ocasiones “sentía” que no llegaba el fin de su sufrimiento, con todo el vio la mano de Dios en su vida y pudo experimentar que al clamar a Dios recibió la ayuda oportuna, Los lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron. Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte. En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos! (Salmo 18:4-6 NVI) David da rienda suelta a su corazón al describir el poder de Dios en respuesta a su clamor, usando el poder de la fuerza de la naturaleza, para describir el poder de Dios, (vs.7-15)  David entendía que Dios lo había rescatado porque en medio de toda las cosas que David sufrió, acusaciones falsas, persecuciones, mentiras, el mantuvo su integridad, y se mantuvo confiando en el Señor en todo momento, El Señor me ha pagado conforme a mi justicia; me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos, pues he andado en los caminos del Señor; no he cometido mal alguno ni me he apartado de mi Dios. (Salmo 18:20-21 NVI) Claramente David sabia que mas que todas las cosas Dios bendice a las personas que sean integras, El Señor me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos. Tú eres fiel con quien es fiel, e irreprochable con quien es irreprochable; (Salmo 18:24-25 NVI) No solamente David fue rescatado por el Señor, pero adema le dio habilidad de pelear su batallas y de convertirlo en un conquistador, Tú me armaste de valor para el combate; bajo mi planta sometiste a los rebeldes. Hiciste retroceder a mis enemigos, y así exterminé a los que me odiaban. (Salmo 18:39-40 NVI) Estas dos cosas, son las que mejor describen la fe de David, Una relación profunda y genuina con Dios, amor por el Señor y su propósito, y una experiencia personal del poder de Dios en toda situación en su vida. La fe de David no tuvo su origen en libros o leyes, o experiencias de otros, sino que se forjo en la vida diaria, y en su deseo de agradar a Dios en todo lo que hacía. ¡Señor Dios mi ayúdame a conocerte este mas de una manera más profunda!
Oración:
  • Señor te adoro por todo lo que tú significas en mi vida.
  • En este día dame una imagen más clara de tu poder y gloria.
  • Muéstrame tu poder y gloria en las vivencias de mi vida este día.
  • Ayúdame a caminar en este día en integridad para que me concedas tu favor en medio de toda circunstancia. ¡Amén! 

lunes, 5 de octubre de 2009

Día No 60 Honrando a Dios en Nuestra Ofrenda


Lectura del día: Num. 7:1-89
Verso Central Números 7:89

Cuando Moisés entró en la Tienda de reunión para hablar con el Señor, escuchó su voz de entre los dos querubines, desde la cubierta del propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto. Así hablaba el Señor con Moisés. (NVI)

El acto de ofrendar es una parte integral de nuestra adoración a Dios. La ofrenda representa la devoción de nuestro ser a Dios; es la expresión natural de nuestro amor. El ofrendar es una parte integral de nuestra adoración y honra a Dios. De acuerdo a la lectura de este día cuando se consagro el tabernáculo y el altar de los sacrificios cada uno de los jefes de las tribus, en representación de su tribu trajeron ante el Señor una ofrenda, para cada uno de los sacrificios que Dios había instituido. En este capítulo vemos varios de los principios sobre dar, que encontramos en las Sagradas Escrituras. 
En primer lugar, dar para la obra de Dios es un privilegio para todo creyente. Ninguna de las tribus quedó exenta, todas fueron hechas parte del privilegio de dar, y todos dieron la misma cantidad. Igualmente, en nuestros tiempos cada uno de nosotros tenemos el privilegio de dar o presentar nuestras ofrendas delante de Dios, dar es un acto integral de la verdadera adoración, no podemos tener un culto de adoración en el cual el dar no sea una parte central. 
En segundo lugar, no solamente dieron alegremente sus diezmos, pero también participaban en dar para otros propósitos, en esta ocasión fue para la dedicación del altar de los sacrificios. También nosotros, cuando Dios guía al liderazgo de la Iglesia a edificar, o desarrollar estrategias evangelísticas, enviar dinero para misiones, o cualquier otro propósito, es nuestro privilegio dar para que los planes que Dios guíe a nuestra Iglesia se lleven a cabo. 
En tercer lugar, dieron alegremente y con una actitud de privilegio, vieron sus ofrendas como un privilegio de contribuir para la obra de Dios. Ellos designaron un día especial para que cada una de las tribus pudiera presentar su ofrenda delante de Dios. Cuando el altar fue consagrado, los jefes llevaron una ofrenda de dedicación y la presentaron ante el altar, porque el Señor le había dicho a Moisés:  "Para presentar su ofrenda de dedicación del altar, cada jefe tendrá su propio día." (Num 7:10-11 NVI) De igual manera para nosotros, el dar debe de ser considerado como un privilegio, porque es nuestra oportunidad de demostrar nuestro apoyo a la obra de Dios. Un creyente que es miembro de una congregación y no ofrenda, demuestra que su corazón no está en esa congregación en verdad. La ofrenda demuestra nuestro compromiso con la congregación a que asistimos. 
Por último, ellos dieron al Señor la mejor ofrenda posible que le pudieron ofrecer. Si examinamos las ofrendas que presentaron, estas incluían oro, plata, y varios animales que se usarían en los sacrificios, y todas tenían un gran costo. Esto representa el principio de dar a Dios siempre lo mejor que tenemos. Una ofrenda no es dar lo que nos sobra, o dar sin que esto signifique un verdadero sacrificio, la actitud correcta es dar aun cuando sea un sacrificio. Después de que todas estas ofrendas se presentaron a Dios, ¿Cuál fue el resultado de esta demostración de honra y obediencia a Dios? …Éstas fueron las ofrendas para la dedicación del altar después de haber sido consagrado. Cuando Moisés entró en la Tienda de reunión para hablar con el Señor, escuchó su voz de entre los dos querubines, desde la cubierta del propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto. Así hablaba el Señor con Moisés. (Num. 7:88-89 NVI) Dios se agrado de su acto de dar, y reveló su voz a Moisés desde la cubierta del arca del testimonio que estaba en el lugar santísimo. Dios estaba declarando cuán agradable le era la actitud generosa de su pueblo y se manifestó desde ese lugar que había sido construido con las ofrendas que con un corazón agradecido habían presentado en honor a él. De igual manera Dios bendecirá nuestra congregación y todos los aspectos de nuestra vida, cuando ve en nosotros que tenemos esta misma actitud para dar. Una congregación generosa siempre tendrá palabra de Dios en sus reuniones. Ser generoso toca el corazón de Dios, y es parte de nuestra adoración; Dar está muy cerca del corazón de Dios, porque él es un Dios que da. El dio a su hijo único, para que nosotros pudiésemos recibir el perdón de nuestros pecados, y pudiéramos ser reconciliados con él. Por esta razón, para nosotros el acto de dar necesita ser parte de nuestro estilo de vida, sobre todo de nuestra adoración, porque de esta forma estamos expresando nuestro amor a Dios, la conexión entre amar y dar; son inseparables.
Oración:                                                                                                  
·       Pedir al Señor que nos dé una actitud correcta al dar nuestras ofrendas.
·       Examinar si damos ofrendas que tengan un verdadero sacrificio, solamente lo que nos sobra.
·       Proponerse en oración dar siempre al Señor siempre lo mejor de nosotros mismos.

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lunes, 21 de septiembre de 2009

Día No 59 La Ley de los Celos


Lectura del día: Num. 4:34 - 6:27
Verso Central Números 5:27

Cuando ella se haya bebido las aguas de la maldición, y éstas entren en ella para causarle amargura, si le fue infiel a su esposo y se mancilló, se le hinchará el vientre y quedará estéril. Así esa mujer caerá bajo maldición en medio de su pueblo. (NVI)

El amor es la única motivación correcta para servir al Señor, y este amor es la motivación más grande para que podamos servirle a pesar de las dificultades, y decepciones del ministerio. ¿Cuál es la motivación principal de nuestro servicio? ¿Qué cosas han afectado lo que hacemos por el Señor, al servir a otros? Nunca debe ser la obligación, o el deber, ni la costumbre, sino el amor. En el pasaje de este día, se nos narra lo que se conoce como la ley de los celos. Esta ley tiene una aplicación práctica en nuestra relación y servicio para el Señor, y esta ley nos ayuda a entender varios principios de servir a Señor. En primer lugar, la ley decía que cuando el esposo sentía celos, él podía traer a la mujer ante el sacerdote para ponerla a prueba, y descubrir así su infidelidad. De la misma manera Dios prueba nuestros corazones para que nosotros descubramos si nuestra motivación de servicio todavía es porque le amamos. 
A diferencia del esposo que traía a su mujer delante del sacerdote para descubrir la infidelidad de su esposa, Jesús mismo nos pone a prueba para que nosotros descubramos la condición de nuestro corazón. ¿Cómo ocurre esto? El sacerdote le daba de beber a la mujer agua con polvo del suelo, del lugar donde los sacerdotes ministraban, ahí se encontraba la sangre, huesos, pelos, y demás suciedades que se acumulaban como parte de su ministerio al hacer los sacrificios que se ofrecían en el tabernáculo. Esto representa las cosas que se tienen que “beber” o vivir en el ministerio, y no todo lo que nos ocurre como parte de servir al Señor es agradable, o es fácil de aceptar. En ocasiones tendremos que “beber” algunas cosas que provocan, decepción, frustración, coraje, y hasta desanimo que son provocadas por personas en las cuales hemos invertido mucho de nuestro tiempo, dinero y esfuerzo. Todo eso lo hemos hecho sin ningún interés personal, pero estamos invirtiendo gran parte de nuestra vida, en la vida de alguien más. Lamentablemente no todas las personas entienden, o agradecen, o aprovechan lo que hacemos por ellos. Personalmente he recibido crítica, ataques, chismes y calumnia de algunas de las personas en las cuales he invertido gran cantidad de mi ministerio. (Gracias a Dios que estas han sido la minoría) Estas experiencias en el momento que ocurren tienden a querer amargar o “bloquear” nuestro corazón. 
¡Cuidado, cuando las malas actitudes de los demás nos llegan al corazón! Proverbios nos advierte, Por encima de todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. (Pro. 4:23 BAD) Esto nos puede traer varias consecuencias terribles. Al permitir la amargura o resentimiento influenciar nuestra vida. En una ocasión, que una persona empezó a difamarme y decir mentiras terribles de mi persona, me dije a mi mismo, “que quizás sería mejor no tomar tan en serio el ayudar a las personas, al fin y al cabo, ni lo agradecían”. Esto es tomar las aguas amargas. Si la mujer era infiel, esas aguas la volverían estéril y que el vientre se le hincharía. Esto lo podemos aplicar de la siguiente manera; cuando una persona que sirve al Señor deja que estas situaciones lo amarguen, esto es una señal de que en algún momento la persona dejo de servir al Señor por amor a él. Al pasar por estas pruebas se descubre la motivación central de nuestro servicio; amar a Dios por sobre todas las cosas, aun a pesar que al servir a las personas seamos “heridos” o acusados por esas mismas personas. Si nos amargamos, y no podemos confiar más en las personas y continuar dando de nosotros mismos es porque en algún momento nuestro corazón se desvió, y permitió que las “aguas amargas” del ministerio desviaran la única motivación aceptable de servicio. 
Una persona que ha sido “herida” al servir a otros, aun puede ejercer un ministerio que da fruto, tenemos a un sumo sacerdote que entiende perfectamente que significa ser abandonado, criticado, burlado y despreciado, y podemos venir a su trono de gracia y recibir sanidad y liberación. (Heb. 4:15-16) Pero una líder o ministro que carga resentimientos y heridas simplemente no puede dar el fruto que Dios quiere que dé, se vuelve “estéril” y su fruto no será permanente. ¿Cuál es la motivación de tu ministerio? ¿Cómo te han afectado las acciones de otros en la forma que ejerces tu ministerio? ¿Hay fruto en tu ministerio?  
Oración:                                                                                                  
  • Este día pide al Señor que te muestre las motivaciones de tu corazón.
  • Si hay motivaciones equivocadas pídele renueve en ti su amor.  
  • Permite que su Espíritu te ayude a “soltar” la amargura o el resentimiento.
  • Permite que Dios “obre” en tu corazón hasta que los recuerdos, de las heridas ya no te causen más dolor.
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martes, 15 de septiembre de 2009

Día No 58 Una Consagración Total a El


Lectura del día: Números 3:1 - 4:33
Verso Central Números 3:9

Pondrás a los levitas a las órdenes de Aarón y de sus hijos. Entre los israelitas, serán ellos los que estén totalmente dedicados a mí. (Num 3:9 NVI)

La consagración es un requisito para que Dios nos de su unción para servir en la Iglesia. El sacerdote en el pueblo de Israel consagraba su vida de por vida a servir al Señor, y su consagración era total. El principio bíblico que “extraemos” de estos pasajes de la Biblia es el siguiente: Solamente una persona que ha hecho una consagración total en todos los aspectos de su vida puede entrar en el ministerio, y terminar con éxito su carrera. En la familia de Moisés vemos claramente este principio establecido por Dios, porque para estar en ministerio sacerdotal Dios demandaba una completa santificación. Esto es lo que dicen los pasajes de hoy, "Haz que comparezcan ante ti tu hermano Aarón y sus hijos Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.  De entre todos los israelitas, ellos me servirán como sacerdotes. (Exo 28:1 NVI) Junto con su padre sus hijos fueron dedicados al santo servicio del sacerdocio, A los hijos de Aarón les harás túnicas, cinturones y mitras, para conferirles honra y dignidad. Una vez que hayas vestido a tu hermano Aarón y a sus hijos, los ungirás para conferirles autoridad y consagrarlos como mis sacerdotes. (Exo 28:40-41 NVI) Pero sus dos hijos mayores, en abierta rebeldía no siguieron las instrucciones claras y precisas que Dios les había dado en cuanto a la clase de sacrificios, y ofrendas que eran apropiados ofrecer. Veamos, Pero Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario y, poniendo en ellos fuego e incienso, ofrecieron ante el Señor un fuego que no tenía por qué ofrecer, pues él no se lo había mandado. Entonces salió de la presencia del Señor un fuego que los consumió, y murieron ante él. (Lev 10:1-2 NVI) Por esta razón, Dios le recuerda a Moisés el compromiso que una persona hace con El, al ser consagrado a su servicio. 
También Dios había seleccionado a los levitas como la tribu que sería llamado al servicio del sacerdocio, en lugar de todos los primogénitos de todo el pueblo de Israel. Ellos serían los que harían las funciones del tabernáculo, y se encargaría de transportar, cuidar, y asistir en las funciones del tabernáculo a Aarón y sus dos hijos. Aunque ellos no ejercerían las funciones de ofrecer sacrificios, y no se permitía que vieran los artículos más consagrados del tabernáculo, ellos si estarían en contacto con todo lo que tiene que ver con el culto y la adoración de la nación, por lo tanto, su consagración a Dios sería muy importante. Dios le recuerda a Moisés la importancia de la consagración, El Señor le dijo a Moisés: "Trae a la tribu de Leví y preséntasela a Aarón.  Los levitas le ayudarán en el ministerio. Desempeñarán sus funciones en lugar de Aarón y de toda la comunidad, encargándose del servicio del santuario en la Tienda de reunión. Cuidarán allí de todos los utensilios de la Tienda de reunión y desempeñarán sus funciones en lugar de los israelitas, encargándose del servicio del santuario. Pondrás a los levitas a las órdenes de Aarón y de sus hijos.  Entre los israelitas, serán ellos los que estén totalmente dedicados a mí. (Num 3:5-9 NVI) Las últimas palabras de este pasaje nos indican la seriedad con la que se necesita tomar, el servir a Dios. 
Los que han escuchado y desean obedecer el llamado de Dios para sus vidas, se consagran en totalidad al Señor. Ahora bien, en el cuerpo de Cristo todos hemos sido llamados servir o al ministerio cristiano y al igual que los levitas, todos necesitamos entender que Dios no ha eliminado la consagración como un requisito para servir. Si bien nosotros no ejercemos un ministerio sacerdotal de sacrificios, ritos e inciensos. Tampoco ya no estamos bajo la ley, y nuestra santificación en gran medida es otorgada al ser justificados cuando creemos en el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario. Esto no significa que el ministerio no sea de igual manera sagrado, y que debe de ser tomado con la misma seriedad, honra, u honor con el cual ellos lo tomaban. Así como no había una diferencia entre el sumo sacerdote y los levitas, tampoco existe una diferencia entre los laicos y los llamados de tiempo completo. Dios espera de cada persona que hace caso del llamado que ha puesto en su vida, lo haga con un sentir profundo de dedicación total a él. El honor y la dignidad del llamado, así como la santidad de nuestro Dios, demanda de nuestra parte una consagración real a Dios y al trabajo que nos esta llamado.
Oración:                                                                                                

  • Consagremos en santidad nuestras vidas a Dios.
  • Hagamos un compromiso con el ministerio al cual hemos sido llamados.
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