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lunes, 21 de marzo de 2011

Día No 105 Confiando en la Gracia de Dios

Lectura del día:        1 Sam.17:1-58; Salmo 144:1-15
Verso Central           1 Samuel 17:47

Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos. (NVI)

En las batallas de la vida nuestra confianza debe estar en Dios y su gracia, y no en lo que somos o tenemos. La victoria en toda circunstancia está basada en nuestra confianza en Dios. La historia clásica de David en contra de Goliat es uno de los ejemplos más conocidos que ilustran esta verdad. Las palabras que David declaro antes de enfrentar al gigante nos muestran la actitud correcta para enfrentar cualquier situación en la vida, Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada ni con lanza,  porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos. (1 Sam. 17:47 RV95) David estaba plenamente convencido de que Dios estaba de su lado y de que le daría la victoria. Esta historia tiene varios elementos que la hacen muy popular porque todos podemos identificarnos con David, en algún momento de la vida todos enfrentamos a “Goliat” esto puede ser un gran reto, problema, visión, etc. La historia da comienzo cuando este gigante de más de tres metros de altura, desafía al pueblo de Dios a un combate en el cual se decidiría quien ganaría la batalla, así es como es descrito este gigante, Un famoso guerrero, oriundo de Gat, salió del campamento filisteo. Su nombre era Goliat, y tenía una estatura de casi tres metros. Llevaba en la cabeza un casco de bronce, y su coraza, que pesaba cincuenta y cinco kilos, también era de bronce, como lo eran las polainas que le protegían las piernas y la jabalina que llevaba al hombro. El asta de su lanza se parecía al rodillo de un telar, y tenía una punta de hierro que pesaba casi siete kilos. Delante de él marchaba un escudero. (1Sam. 17:4-7 NVI) Era obvio que este hombre podía derrotar a toda persona desde el punto de vista humano. Al igual que muchas circunstancias contrarias que enfrentamos en la vida, nos parecen abrumadoras, imposibles, y que parecen que están más allá de nuestras habilidades y recursos. La situación del pueblo de Dios era vergonzosa; la amenaza que esta gigante representaba, intimido o acobardo primeramente al Rey  Saúl, Dijo además el filisteo: "¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo!" Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo. (1 Sam. 17:10-11 NVI) quien le trasmitió este mismo temor a todo el pueblo de Dios. Esta es la reacción natural ante lo que nos parece imposible de vencer, ante las amenazas de una enfermedad ante la cual los doctores nos dicen no hay remedio, ante un matrimonio que esta por un proceso de divorcio, ante un hijo que se ha revelado, y que está envuelto en todo tipo de problemas. Confiar en que Dios está de nuestro lado para ayudarnos, no significa que nos quedaremos sin hacer nada, y que se lo dejaremos todo a Dios, si no que igualmente como David, haremos lo que sabemos, y enfrentaremos las circunstancias, pero sin dejar de confiar en todo momento en Dios, sabiendo que Dios honrara nuestras acciones que hacemos confiando en el. En cuanto el filisteo avanzó para acercarse a David y enfrentarse con él, también éste corrió rápidamente hacia la línea de batalla para hacerle frente. (1 Sam. 17:48 NVI) El salmo 144 fue escrito aparentemente en referencia a esta ocasión en la vida de David, y probablemente en referencia a las muchas situaciones en las cuales el rey David tuvo que pelear y depender de la gracia de Dios, para salir más que vencedor, en estas palabras se refleja la actitud correcta de confiar y depender de la gracia de Dios, Bendito sea el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra, mis dedos para la batalla. Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies.  (Salmo 144:1-2 BAD) Con Dios, podemos salir victoriosos este día, ¡adelante hoy somos vencedores!
Oración:
·         No mires lo grande de tu problema, sino la grandeza de nuestro Dios.
·         Encomiéndate a Dios en todo momento de tu vida.
Pide a Dios que te ayude a usar con su sabiduría los recursos y talentos que él te ha dado.

lunes, 7 de junio de 2010

Día No 91 "Determinación Para Completar la Conquista"

Lectura del día:        Jueces 1:1- 3:6; 17:1-13

Verso Central:   Jueces 2:3

Pues quiero que sepan que no expulsaré de la presencia de ustedes a esa gente; ellos les harán la vida imposible, y sus dioses les serán una trampa." (NVI)
 
El peor error de nuestras vidas es tener victorias incompletas. Por este motivo necesitamos determinación para hacer conquistar todo lo que Dios nos ja prometido. Eso fue lo que le falto al pueblo de Dios, determinación ver toda la tierra conquistada. En los territorios que no se conquistaron por completo y donde se permitió que los antiguos habitantes continuaran viviendo, llegaron a convertirse en piedras de tropiezo y serian lo que eventualmente causaran su caída. Por este motivo Dios les advirtió, El ángel del Señor subió de Guilgal a Boquín y dijo: “Yo los saqué a ustedes de Egipto y los hice entrar en la tierra que juré darles a sus antepasados.  Dije: Nunca quebrantaré mi pacto con ustedes; ustedes, por su parte, no harán ningún pacto con la gente de esta tierra, sino que derribarán sus altares.  ¡Pero me han desobedecido!  ¿Por qué han actuado así? Pues quiero que sepan que no expulsaré de la presencia de ustedes a esa gente; ellos les harán la vida imposible, y sus dioses les serán una trampa." (Jueces 2:1-3 NVI) 

Los hijos de Israel no pudieron, o perdieron la pasión original, y se cansaron de pelear. Les fue más fácil dejar a sus enemigos habitar en la tierra de la promesa que luchar hasta expulsarlos. Dios les había prometido toda la tierra de Canaán; más esto requería que el pueblo de Israel tomara las armas y conquistara esa tierra. La tierra no sería de ellos sin que se levantaran y la conquistaran. Este mismo principio se aplica a las promesas de Dios para nuestras vidas, el hecho de que Dios nos ha prometido algo, no significa que no tengamos que esforzarnos para hacerlo nuestro. Por el contrario, su promesa es lo que nos debe motivar a esforzarnos hasta ver la promesa hecha una realidad. Al principio ellos mostraron determinación y obediencia a la palabra de Dios, y con fe en sus promesas, conquistaron la mayoría del territorio, pero no fueron diligentes en conquistar totalmente todas las áreas que Dios les había dado. Fueron negligentes en completar la conquista, ya que dejaron algunas áreas sin conquistar. El motivo fue que algunas de las naciones eran más fuertes que otras, otras por otro lado, estaban arraigadas, o tenían en posesión territorio que era muy estratégico, y que los hijos de Dios no conquistaron completamente. Lo que ocurrió con el pueblo de Dios en la historia de la conquista ilustra perfectamente la vida de muchos cristianos que eventualmente fracasan. 

Nosotros al igual que ellos hemos recibido en promesa la vida victoriosa. Dios nos ha prometido una vida abundante, …yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. (Juan 10:10) Dios ha prometido llevarnos de victoria en victoria, Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. (2 Cor. 2:14 NVI) Los versos anteriores definen las promesas de la vida nueva, así como nuestra posición en Cristo, sin embargo, si nosotros al igual que israelitas, ya sea por negligencia, apatía, o falta de disciplina fallamos en hacer nuestras estas promesas, al igual que ellos sufriremos las consecuencias de nuestra falta de determinación. 

¿Cuáles fueron algunas de las consecuencias en el pueblo de Dios de no hacer una conquista completa? Abandonaron al Señor, y adoraron a Baal y a las imágenes de Astarté. Entonces el Señor se enfureció contra los israelitas y los entregó en manos de invasores que los saquearon.  Los vendió a sus enemigos que tenían a su alrededor, a los que ya no pudieron hacerles frente. (Jueces 2:13-14 NVI) Al leer los versos anteriores podemos ver con claridad lo que pasa con victorias parciales, o la falta de la determinación para conquistar todo lo que el Señor nos ha prometido. Además, también resalta, la lucha que tenemos con la vieja naturaleza es importante que, con determinación, día a día, hagamos morir nuestra carne, que es uno de los enemigos principales que necesitamos vencer. Por último, necesitamos tener una actitud determinada para que podamos ver cumplido todo el plan de Dios para nuestras vidas. No porque Dios nos ha prometido algo, nosotros debemos de esperar que él lo haga todo sin nuestra participación, por el contrario, su promesa nos debe motivar a luchar de tal manera que podamos conquistar todo lo que nos ha prometido, aquí es donde el “espíritu” de determinación es muy importante que lo desarrollemos en nuestra vida.

Oración:                                                                                                           
  • Pedir al Espíritu que nos muestre las ares personales de nuestra vida que no han sido “conquistadas”.
  • Por fe traer a la cruz, esas cosas que nos estorban de nuestra carne y “hacerlas morir” para que vivamos en la victoria de Cristo diariamente.
  • Renovar nuestras fuerzas en el Señor para la conquista.
  • Pedir al Espíritu que nos dé una actitud de perseverancia para luchar hasta ver la victoria completa y sus promesas alcanzadas. 

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martes, 18 de mayo de 2010

Día No 88 Manteniendo la Pasión para el Éxito Completo

Lectura del día:        Josué 16:1; - 19:9; 1 Cron. 4:24-33; Jos.19:10-31
Verso Central   Josué 16:10

Pero no expulsaron a los cananeos que habitaban en Gezer; por tanto, los cananeos habitan en medio de Efraín hasta hoy, pero fueron sometidos a trabajos forzados.

Después de que hemos logrado cierto éxito en nuestro caminar con el Señor, la tendencia natural es de conformismo, y de perder la pasión para escalar nuevos retos en la vida. Cuando recién conocemos a Jesus y comenzamos a vivir como sus discípulos, estamos llenos de energía para hacer lo que nos pida, no importa lo El demande, se nos hace poca cosa, porque tenemos pasión y determinación. Muchas veces el problema comienza cuando tenemos cierto éxito, la tendencia natural es la de conformarnos y de perder la pasión para continuar escalando en la vida y nuestro servicio a nuestro Señor. Otra ocasion es cuando declaramos victoria antes de tiempo. Esta actitud, en el discípulo es muy peligrosa, porque es durante este tiempo que la persona "le abre" la puerta al enemigo, o deja de hacer las cosas que le han dado el éxito, o baja su nivel de compromiso, su vida devociónal, su consagración, y determinación por vivir una vida que en todo tiempo glorifica a Dios. Los hijos de Israel se encontraban en esta situación; ya habían conquistado la tierra que Dios le había prometido, y ahora tenían un nivel de vida, que nunca habían disfrutado, tenían casas, huertas, campos para sus animales, podían planear para sus hijos un mejor futuro, ahora eran dueños de la tierra que fluía leche y miel. Después de una gran victoria, es cuando más debemos tener cuidado, de no permitir nada que nos lleve a perder lo que hemos logrado. Muchas veces las semillas del futuro fracaso se siembran después de una gran victoria. En los pasajes que leímos este día se pueden ver las semillas que más tarde darían fruto causando grandes problemas al pueblo de Dios. Ahí podemos ver como el pueblo había perdido la pasión original con la cual se propusieron vivir antes de entrar a la tierra prometida. Veamos cuales son estas cosas;  (1) Permitieron que paganos habitaran en sus ciudades, Pero no expulsaron a los cananeos que habitaban en Gezer; por tanto, los cananeos habitan en medio de Efraín hasta hoy, pero fueron sometidos a trabajos forzados. (Jos 16:10) Esto puede representar para nosotros pecados, hábitos, o relaciones que no hemos cortado que debemos de expulsar de nuestras vidas. (2) Se conformaron con victorias “a medias”, Pero los hijos de Manasés no pudieron tomar posesión de estas ciudades, porque los cananeos persistieron en habitar en esa tierra. Y sucedió que cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, pero no los expulsaron totalmente. (Jos 17:12-13) No podemos permitir que el pecado continue influenciando nuestras vidas, aunque sea a un nivel más bajo, tenemos que ser radicales con las cosas que debemos de expulsar de nuestras vidas. También  debemos de ser radicales en cumplir cabalmente la voluntad de Dios; Media victoria, es media derrota. La ultima semilla es la de la justificación, (3) ellos se justificaban porque no había tenido victorias completas, Y los hijos de José respondieron: La región montañosa no es suficiente para nosotros, y todos los cananeos que viven en la tierra del valle tienen carros de hierro, tanto los que están en Bet-seán y sus aldeas, como los que están en el valle de Jezreel. Y habló Josué a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Eres un pueblo numeroso y tienes gran poder; no te tocará sólo una suerte, sino que la región montañosa será tuya. Porque aunque es bosque, la desmontarás, y será tuya hasta sus límites más lejanos; porque expulsarás a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y aunque sean fuertes. (Josué 17:16-18) Josué entendía que más que temor de enfrentar a un pueblo poderoso, esta tribu había perdido la pasión, y el deseo de hacer la voluntad de Dios. Ellos podían conquistarla, el problema es que no tenían la pasión por completar la conquista. Había entrado el conformismo, y ahora se les hacía difícil. De conquistadores ahora se habían pasado a simplemente quejarse y demandar que alguien más conquistara la tierra por ellos. “pero es que es difícil”, “A mí me toco lo más duro” estas son algunas palabras típicas del que se justifica. Este día debemos de examinar nuestra vida, y ver si hemos permitido que se siembren algunas de estas semillas en nuestro corazón, porque al igual que a los judíos, estas van a dar su fruto algún día y serán a ser la causa de que perdamos todo lo que Dios me ha dado.
Oración:                                                                                                                             
  • Pidamos al Espíritu que nos ayude a descubrir si hemos permitido algunas semillas de conformismo en nuestras vidas. Rindamos esas áreas al Espíritu.
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