martes, 12 de abril de 2011

Día No 107 Refugiándonos en el Señor

Lectura del día:        Salmo  5:1-12; 59:1-17; 133:1-3;  1 Sam 21:1-15; 1 Cron.12:8-18
Verso Central Salmo 5:11-12        

Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad. (NVI)

El Señor en nuestro refugio y nuestro auxilio en tiempo de persecución. Cuando estamos siendo injustamente atacados, antes que buscar la venganza debemos de buscar refugio en Dios. La tendencia natural, cuando te sientes atacado, es de defenderse o de contraatacar a los que te están atacando. Pero esa no es la actitud correcta de los que confían en Dios. Nosotros por el contrario debemos de desechar cualquier actitud de venganza, odio y por el contrario debemos buscar en Dios nuestra solución final. David nos muestra la actitud correcta cuando estamos pasando por ataques de personas que quieren destruir nuestra integridad, o nuestro testimonio, y declaran mentira acerca de nosotros. Lo primero que debemos hacer, es venir a Dios y presentarle nuestra situación esperando hasta que tengamos una respuesta de parte de Dios, Atiende, Señor, a mis palabras; toma en cuenta mis gemidos. Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío, porque a ti elevo mi plegaria. Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta. (Salmo 5:1-3 NVI) cuando David escribió estas palabras fue cuando él estaba siendo perseguido y estaba huyendo de Saúl, como leímos en la lectura de este día. Antes que buscar la venganza en contra de Saúl al llegar a Nob que era donde estaba el sacerdote Ajimelc entra en la casa de Dios y al orar probablemente declara las palabras que leímos en el salmo 5. Su oración no era meramente una oración rutinaria, pero en ella encontramos que confía en Dios y que persevera hasta que tiene una respuesta de parte de Dios. Al venir a su casa demuestra la relación que David tenía en Dios, Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo. (Salmo 5:7 NVI) David estaba convencido que Dios jamas permitiría que la injusticia prevaleciera y que las personas que actúan de una manera injusta no serian tolerados por Dios, Dios no dejaría que la injusticia triunfara, las personas que actúan injustamente en nuestra contra están en contra de Dios, Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores. Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. (Salmo 5:4-6 NVI) David entendía que las mentiras y el engaño de los malvados tarde o temprano los destruirá. La gente que obra mal, y que con mala intención hacen daño a los demás, tarde o temprano su maldad los alcanzara. ¡Condénalos, oh Dios! ¡Que caigan por sus propias intrigas! ¡Recházalos por la multitud de sus crímenes, porque se han rebelado contra ti! (Salmo 5:10 NVI) Lo único que David le pide a Dios es que le sabiduría para entender cómo es que tiene que manejar su vida, y para saber cómo actuar en medio de los ataques y las mentiras que Saúl levantaba en su contra, Señor, por causa de mis enemigos, dirígeme en tu justicia; empareja delante de mí tu senda. (Salmo 5:8 NVI) David entendía muy bien que sin la dirección de Dios, el desearía vengarse y actuar como lo hacían sus enemigos. A diferencia de los que no confían en Dios, nosotros no debemos de dejarnos llevar por nuestros deseos, pero más bien permitamos a Dios que guie nuestra vida. El refugio para los ataques o murmuraciones que enfrentamos en la vida, lo encontramos en Dios, El es nuestro refugio en medio de cualquier tormenta de la vida, Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad. (Salmo 5:11-12 NVI) La solución a los ataques de otros no está en vengarnos, si no en buscar la dirección y la protección de Dios para saber cómo enfrentar cualquier ataque que se levante en nuestra contra.
Oración:
  • Pedir a Dios sabiduría para actuar en medio de cualquier circunstancia adversa por la cual estés atravesando
  • Pedirle que nos ayude a experimentar su protección en nuestras vidas.
  • Declara que estas bajo la protección y refugio de Dios.

Día No 107 Refugiándonos en el Señor


Lectura del día:        Salmo  5:1-12; 59:1-17; 133:1-3;  1 Sam 21:1-15; 1 Cron.12:8-18
Verso Central Salmo 5:11-12        

Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad. (NVI)

El Señor en nuestro refugio y nuestro auxilio en tiempo de persecución. Cuando estamos siendo injustamente atacados, antes que buscar la venganza debemos de buscar refugio en Dios. La tendencia natural, cuando te sientes atacado, es de defenderse o de contraatacar a los que te están atacando. Pero esa no es la actitud correcta de los que confían en Dios. Nosotros por el contrario debemos de desechar cualquier actitud de venganza, odio y por el contrario debemos buscar en Dios nuestra solución final. David nos muestra la actitud correcta cuando estamos pasando por ataques de personas que quieren destruir nuestra integridad, o nuestro testimonio, y declaran mentira acerca de nosotros. Lo primero que debemos hacer es, venir a Dios y presentarle nuestra situación esperando hasta que tengamos una respuesta de parte de Dios, Atiende, Señor, a mis palabras; toma en cuenta mis gemidos. Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío, porque a ti elevo mi plegaria. Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta. (Salmo 5:1-3 NVI) cuando David escribió estas palabras fue cuando él estaba siendo perseguido y estaba huyendo de Saúl, como leímos en la lectura de este día. Antes que buscar la venganza en contra de Saúl al llegar a Nob que era donde estaba el sacerdote Ajimelc entra en la casa de Dios y al orar probablemente declara las palabras que leímos en el salmo 5. Su oración no era meramente una oración rutinaria, pero en ella encontramos que confía en Dios y que persevera hasta que tiene una respuesta de parte de Dios. Al venir a su casa demuestra la relación que David tenía en Dios, Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo. (Salmo 5:7 NVI) David estaba convencido que Dios jamos permitiría que la injusticia prevaleciera y que las personas que actúan de una manera injusta no serian tolerados por Dios, Dios no dejaría que la injusticia triunfara, las personas que actúan injustamente en nuestra contra están en contra de Dios, Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores. Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. (Salmo 5:4-6 NVI) David entendía que las mentiras y el engaño de los malvados tarde o temprano los destruirá. La gente que obra mal, y que con mala intención hacen daño a los demás, tarde o temprano su maldad los alcanzara. ¡Condénalos, oh Dios! ¡Que caigan por sus propias intrigas! ¡Recházalos por la multitud de sus crímenes, porque se han rebelado contra ti! (Salmo 5:10 NVI) David pide por sabiduria. David le pide a Dios es que le sabiduría para entender cómo es que tiene que manejar su vida, y para saber cómo actuar en medio de los ataques y las mentiras que Saúl levantaba en su contra, Señor, por causa de mis enemigos, dirígeme en tu justicia; empareja delante de mí tu senda. (Salmo 5:8 NVI) David entendía muy bien que sin la dirección de Dios, el desearía vengarse y actuar como lo hacían sus enemigos. A diferencia de los que no confían en Dios, nosotros no debemos de dejarnos llevar por nuestros deseos, pero más bien permitamos a Dios que guie nuestra vida. El refugio para los ataques o murmuraciones que enfrentamos en la vida, lo encontramos en Dios, el es nuestro refugio en medio de cualquier tormenta de la vida, Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad. (Salmo 5:11-12 NVI) La solución a los ataques de otros no está en vengarnos, si no en buscar la dirección y la protección de Dios para saber cómo enfrentar cualquier ataque que se levante en nuestra contra.
Oración:
  • Pedir a Dios sabiduría para actuar en medio de cualquier circunstancia adversa por la cual estés atravesando
  • Pedirle que nos ayude a experimentar su protección en nuestras vidas.
  • Declara que estas bajo la protección y refugio de Dios.

lunes, 28 de marzo de 2011

Día No 106 Ciego a tu Necesidad Personal

Lectura del día:        1 Sam 18:1 - 20:42
Verso Central           1 Samuel 18: 8-9

Disgustado por lo que decían, Saúl se enfureció y protestó: "A David le dan crédito por diez ejércitos, pero a mí por uno solo. ¡Lo único que falta es que le den el reino!" Y a partir de esa ocasión, Saúl empezó a mirar a David con recelo. (NVI)

Cuando dejamos que nuestras emociones controlen nuestras decisiones no vemos los errores que hacemos. Saúl estaba lleno de ira, esto controlo su reacción ante las alabanzas del pueblo a David. Esta ira, era el producto de su inseguridad y temor que lo llevaron a actuar de una manera insensata. La palabra de Dios  nos habla de que tenía un espíritu maligno que lo atormentaba, este espíritu tuvo acceso a la vida de Saúl como resultado de la envidia que tenia de David, Y a partir de esa ocasión, Saúl empezó a mirar a David con recelo. Al día siguiente, el espíritu maligno de parte de Dios se apoderó de Saúl, quien cayó en trance en su propio palacio. Andaba con una lanza en la mano y, mientras David tocaba el arpa, como era su costumbre, (1 Sam. 18:9-10 NVI) Como vimos en una de las meditaciones anteriores Saúl tuvo muchos problemas personales que al fin lo llevaron a la ruina y al fracaso como rey y como padre. El tuvo muchas oportunidades para cambiar y superar sus problemas, pero nunca busco la manera de salir adelante. Esto nos demuestra la verdad, de que nadie que no desee cambiar por el mismo podrá cambiar a menos que el mismo entienda su necesidad, y desee cambiar. Aun su mismo hijo Jonatán entendía que Dios estaba con David, y que su padre estaba completamente equivocado en perseguir a David, y trato en varias ocasiones de ayudar a su padre de su error, Jonatán le habló a su padre Saúl en favor de David: ¡No vaya Su Majestad a hacerle daño a su siervo David! le rogó. Él no le ha hecho ningún mal; al contrario, lo que ha hecho ha sido de gran beneficio para Su Majestad. Para matar al filisteo arriesgó su propia vida, y el Señor le dio una gran victoria a todo Israel. Su Majestad mismo lo vio y se alegró. ¿Por qué ha de hacerle daño a un inocente y matar a David sin motivo? Saúl le hizo caso a Jonatán, y exclamó: Tan cierto como que el Señor vive, te juro que David no morirá. Entonces Jonatán llamó a David y, después de contarle toda la conversación, lo llevó ante Saúl para que estuviera a su servicio como antes. (1 Sam. 19:4-7) Sin embargo en cuanto David tenia éxito o alguien de alguna manera lo ayudaba Saúl caía nuevamente en ataques de ira en contra de David. Su estado cada día estaba más decadente ya que la ira, y el demonio que lo atormentaban cada día mas, lo llevo no solamente a buscar continuamente la muerte de David, pero aun de su mismo hijo Jonatán cuando descubre que su hijo le estaba ayudando a escapar a David, Al oír esto, Saúl se enfureció con Jonatán. ¡Hijo de mala madre! exclamó. ¿Crees que no sé que eres muy amigo del hijo de Isaí, para vergüenza tuya y de tu desgraciada madre? Mientras el hijo de Isaí viva en esta tierra, ¡ni tú ni tu reino estarán seguros! Así que manda a buscarlo, y tráemelo, pues está condenado a morir. ¿Y por qué ha de morir? le reclamó Jonatán. ¿Qué mal ha hecho? Por toda respuesta, Saúl le arrojó su lanza para herirlo. Así Jonatán se convenció de que su padre estaba decidido a matar a David. (1 Sam. 20:30-33) La única forma de que una persona sea libre de su atadura, depresión, temor, o inseguridad es primeramente que vea su necesidad, y que acepte que necesita ayuda, y luego que pida ayuda. En el caso de Saúl, el nunca fue libre de su condición, porque nunca acepto su necesidad, ni estuvo dispuesto a cambiar, eso lo convirtió en un caso perdido. !No hay peor ciego que aquel que no quiera ver su necesidad!
Oración:
  • Pedir al Señor que nos ayude a ver nuestras necesidades.
  • Someternos al Espíritu para cambia las cosas que nos estorban en la vida.

lunes, 21 de marzo de 2011

Día No 105 Confiando en la Gracia de Dios

Lectura del día:        1 Sam.17:1-58; Salmo 144:1-15
Verso Central           1 Samuel 17:47

Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos. (NVI)

En las batallas de la vida nuestra confianza debe estar en Dios y su gracia, y no en lo que somos o tenemos. La victoria en toda circunstancia está basada en nuestra confianza en Dios. La historia clásica de David en contra de Goliat es uno de los ejemplos más conocidos que ilustran esta verdad. Las palabras que David declaro antes de enfrentar al gigante nos muestran la actitud correcta para enfrentar cualquier situación en la vida, Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada ni con lanza,  porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos. (1 Sam. 17:47 RV95) David estaba plenamente convencido de que Dios estaba de su lado y de que le daría la victoria. Esta historia tiene varios elementos que la hacen muy popular porque todos podemos identificarnos con David, en algún momento de la vida todos enfrentamos a “Goliat” esto puede ser un gran reto, problema, visión, etc. La historia da comienzo cuando este gigante de más de tres metros de altura, desafía al pueblo de Dios a un combate en el cual se decidiría quien ganaría la batalla, así es como es descrito este gigante, Un famoso guerrero, oriundo de Gat, salió del campamento filisteo. Su nombre era Goliat, y tenía una estatura de casi tres metros. Llevaba en la cabeza un casco de bronce, y su coraza, que pesaba cincuenta y cinco kilos, también era de bronce, como lo eran las polainas que le protegían las piernas y la jabalina que llevaba al hombro. El asta de su lanza se parecía al rodillo de un telar, y tenía una punta de hierro que pesaba casi siete kilos. Delante de él marchaba un escudero. (1Sam. 17:4-7 NVI) Era obvio que este hombre podía derrotar a toda persona desde el punto de vista humano. Al igual que muchas circunstancias contrarias que enfrentamos en la vida, nos parecen abrumadoras, imposibles, y que parecen que están más allá de nuestras habilidades y recursos. La situación del pueblo de Dios era vergonzosa; la amenaza que esta gigante representaba, intimido o acobardo primeramente al Rey  Saúl, Dijo además el filisteo: "¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo!" Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo. (1 Sam. 17:10-11 NVI) quien le trasmitió este mismo temor a todo el pueblo de Dios. Esta es la reacción natural ante lo que nos parece imposible de vencer, ante las amenazas de una enfermedad ante la cual los doctores nos dicen no hay remedio, ante un matrimonio que esta por un proceso de divorcio, ante un hijo que se ha revelado, y que está envuelto en todo tipo de problemas. Confiar en que Dios está de nuestro lado para ayudarnos, no significa que nos quedaremos sin hacer nada, y que se lo dejaremos todo a Dios, si no que igualmente como David, haremos lo que sabemos, y enfrentaremos las circunstancias, pero sin dejar de confiar en todo momento en Dios, sabiendo que Dios honrara nuestras acciones que hacemos confiando en el. En cuanto el filisteo avanzó para acercarse a David y enfrentarse con él, también éste corrió rápidamente hacia la línea de batalla para hacerle frente. (1 Sam. 17:48 NVI) El salmo 144 fue escrito aparentemente en referencia a esta ocasión en la vida de David, y probablemente en referencia a las muchas situaciones en las cuales el rey David tuvo que pelear y depender de la gracia de Dios, para salir más que vencedor, en estas palabras se refleja la actitud correcta de confiar y depender de la gracia de Dios, Bendito sea el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra, mis dedos para la batalla. Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies.  (Salmo 144:1-2 BAD) Con Dios, podemos salir victoriosos este día, ¡adelante hoy somos vencedores!
Oración:
·         No mires lo grande de tu problema, sino la grandeza de nuestro Dios.
·         Encomiéndate a Dios en todo momento de tu vida.
Pide a Dios que te ayude a usar con su sabiduría los recursos y talentos que él te ha dado.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Día No 104 La Obediencia

Lectura del día:   1 Cron. 9:35-44; 5:7-10; 5:18-22, 1 Samuel 15:1- 16:23
Verso Central: (1 Sam. 15:22 DHH)

Entonces Samuel dijo: "Más le agrada al Señor que se le obedezca, y no que se le ofrezcan sacrificios   y holocaustos; vale más obedecerlo y prestarle atención que ofrecerle sacrificios y grasa de carneros.

La obediencia a Jesús es una de las manifestaciones más claras de que él es el Señor de nuestra vida.  La obediencia ha de ser total, o no es obediencia. En el caso de Saúl el fue e hizo casi todo lo que Dios le pidió por medio de sacerdote Samuel, excepto que salvo la vida del rey, y de lo mejor de los animales de su nación. Esta fue una “obediencia a medias” ¿Cómo ve Dios esto? ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?  Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. (1 Sam. 15:19-20 RV1960) La obediencia de Saúl fue una obediencia parcial, fue como cuando obedecemos aquellas cosas que nos gustan, o que son fáciles. La obediencia no pregunta que es lo fácil, o agradable, o cómodo, la obediencia simplemente hace lo que se le pide. Muchas veces nos “escondemos” detrás de la excusa de que no estamos de acuerdo con tal o cual mensaje, y que según nuestra opinión mejor que hagamos las cosas a nuestra manera. Esta es la mentalidad posmoderna que cada uno determina lo que es la verdad. Esto no tiene nada de diferente a los shows de televisión donde se declara como bueno, justo, o correcta toda clase de mentiras, corrupción, bajo el lema de “no hacerle mal a nadie”, y de que si está bien para ti, pues cada uno tiene derecho a su opinión. En el reino de Dios ninguno de nosotros tiene derechos, solamente le debemos a nuestro Señor, obediencia, fidelidad, y sacrificio. Las palabras duras de juicio y las consecuencias que Saúl acarreaba sobre su vida y la de su familia, nos muestran que para Dios solamente hay una verdadera obediencia, la obediencia total. Saúl respondió tratando de excusar su falta de obediencia, pero la obediencia es enemiga de las excusas. La obediencia es una de las cosas más importantes de nuestra relación con Jesús como el Señor de nuestras vidas, simplemente no podemos decir que tenemos fe, sin que seamos obedientes, no podemos clamar que tenemos una relación personal con Jesús, y no somos obedientes a su palabra. La primera lección que el discípulo de Cristo debe aprender es la obediencia, notemos las palabras de Cristo, Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".  (Mat 28:20 BLS)  Las palabras de Cristo claramente no indican que debemos de enseñar doctrinas, o temas motivacionales, o teológicos meramente, sino que el discipulado tiene como finalidad hacer de cada convertido, en un discípulo obediente a su Señor. Ya que son las palabras de Cristo que debemos de obedecer. El énfasis claramente está en “Enséñenles a obedecer todo.” El discípulo que no produce una vida de obediencia, solamente es información, entretenimiento, motivación, pero no tiene nada que ver con el mandato de hacer discípulos. La obediencia es central en nuestra vida como sus discípulos. Antes que cualquier cosa, primero esta nuestra obediencia, estas fueron las palabras de Samuel ante la excusa de Saúl por su obediencia parcial, Entonces Samuel dijo: "Más le agrada al Señor que se le obedezca, y no que se le ofrezcan sacrificios   y holocaustos; vale más obedecerlo y prestarle atención que ofrecerle sacrificios y grasa de carneros. (1 Sam. 15:22 DHH) La adoración más alta y buscada por nuestro Señor Jesús, no son melodías, cantos, o conciertos de músicos profesionales, la melodía, y música que es agradable a sus oídos, y a su corazón es la del discípulo que a pesar de las dificultades, y la oposición, y de las criticas de aun de otros cristianos se mantiene fiel obedeciendo a su Señor, esta es la verdadera adoración; nuestra obediencia absoluta.
Oración:
·         Renunciar a toda excusa, o actitud que nos estorba para obedecer los mandamientos de Cristo.
·         Pedir perdón por nuestra falta de obediencia,
·         Someter nuestra vida, mente a su voluntad,
·         Declara que la voluntad de Dios se “hace” en nuestras vidas así como en el cielo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Día No 103 Sabiendo Esperando en el Señor

Lectura del día:        1 Sam 13:1- 14:52; 1 Cron.8:1-9:1
Verso Central           1 Samuel 13:13

¡Eres un necio! le replicó Samuel. No has cumplido el mandato que te dio el Señor tu Dios. El Señor habría establecido tu reino sobre Israel para siempre,  (NVI)

Nunca debemos de tomar decisiones importantes bajo presión, o sin estar seguros que es la voluntad de Dios. Una de las lecciones que más nos cuesta aprender es la paciencia. Recuerdo aquella oración de un creyente que decía, “Señor dame paciencia, pero ¡dámela, ya!” No es fácil esperar cuando uno sabe que se tiene que tomar una decisión, y que de esto depende el éxito o el fracaso de nuestros planes. Es importante saber esperar, hasta que estemos seguros, que lo que estamos diciendo, o haciendo este en línea con la voluntad de Dios. No nos adelantemos y decidamos solamente porque parece “urgente” y tenemos que tomar una decisión. Una de las cosas que más trajo problemas a Saúl, fue la de tomar decisiones apresuradas, o la de dar órdenes a sus súbditos bajo la presión del momento, en medio del momento de la batalla, daba órdenes que mas que parecieran de un general, parecían las de un juego de niños. Recuerdo cuando era niño y en medio de los juegos decíamos estamos cosas, “vieja el que se raje” “no comemos hasta que ganemos”. Eso está bien cuando son juegos de niños, pero cuando es nuestra vida la que está en juego, aprendamos lo que significa paciencia, y conocer la voluntad de Dios. Ese fue el problema de Saúl, la presión de la gente, y sus propios temores lo llevaron a tomar decisiones apresuradas, que mas tarde le causarían el juicio de Dios, Allí estuvo esperando siete días, según el plazo indicado por Samuel, pero éste no llegaba. Como los soldados comenzaban a desbandarse, Saúl ordenó: "Tráiganme el holocausto y los sacrificios de comunión"; y él mismo ofreció el holocausto. En el momento en que Saúl terminaba de celebrar el sacrificio, llegó Samuel. Saúl salió a recibirlo, y lo saludó. Pero Samuel le reclamó: ¿Qué has hecho? Y Saúl le respondió: Pues como vi que la gente se desbandaba, que tú no llegabas en el plazo indicado, y que los filisteos se habían juntado en Micmás, pensé: Los filisteos ya están por atacarme en Guilgal, y ni siquiera he implorado la ayuda del Señor. Por eso me atreví a ofrecer el holocausto. ¡Eres un necio! le replicó Samuel. No has cumplido el mandato que te dio el Señor tu Dios. El Señor habría establecido tu reino sobre Israel para siempre, pero ahora te digo que tu reino no permanecerá. El Señor ya está buscando un hombre más de su agrado, pues tú no has cumplido su mandato. (1 Sam. 13:8-14 NVI) Otra ocasión fue cuando estaba peleando con los filisteos, Los israelitas desfallecían de hambre, pues Saúl había puesto al ejército bajo este juramento: "¡Maldito el que coma algo antes del anochecer, antes de que pueda vengarme de mis enemigos!" Así que aquel día ninguno de los soldados había probado bocado. (1 Sam. 14:24 NVI) Aun su mismo hijo pudo ver que esto no tenía sentido, y se lo dice a su padre, Mi padre le ha causado un gran daño al país respondió Jonatán. Miren cómo me volvió el color al rostro cuando probé un poco de esta miel. ¡Imagínense si todo el ejército hubiera comido del botín que se le arrebató al enemigo! ¡Cuánto mayor habría sido el estrago causado a los filisteos! (1 Sam. 14:29-30 NVI) Su decisión apresurada, había causado que no tuvieran una victoria completa sobre sus enemigos. El hacer decisiones “al momento” sin esperar en el Señor nos lleva a consecuencias que después estaremos lamentando el resto de nuestra vida. Pidamos al Señor que nos enseñe a esperar en el, a buscar consejo en otros, y a tener control de nuestras palabras.
Oración:
  • Pidamos al Señor que nos ayude a esperar en el,
  • Nunca adelantarnos de su propósito,
  • Hagamos el escuchar la voz de Dios un habito,
  • Pidamos una actitud humilde que busca el consejo sabio.

martes, 9 de noviembre de 2010

Día No 102 Siendo Totalmente Libres

 Lectura del día:        1 Samuel 10:1 - 13:22
Verso Central           1 Samuel 10:22

De modo que volvieron a consultar al Señor: ¿Ha venido aquí ese hombre? Sí respondió el Señor, pero se ha escondido entre el equipaje. (NVI)

La Condición del corazón determina nuestro futuro. Si no dejamos que Dios continúe obrando en nuestras vidas, y permitimos que las “ataduras” de nuestra vida sigan, tarde o temprano estas serán la causa de nuestro fracaso. La vida de Saúl ilustra perfectamente esta verdad. Este hombre fue una persona llena de contradicciones, Dios lo escogió para ser rey, Entonces Samuel tomó un frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y le dijo: ¡Es el Señor quien te ha ungido para que gobiernes a su pueblo! (1 Sam. 10:1 NVI) Le dio privilegios que nadie tenía, Saúl seria el Rey con el poder y autoridad absoluta sobre toda la nación. Estuvo con él desde el principio, experimentado el poder y la presencia de Dios,  "De ahí llegarás a Guibeá de Dios, donde hay una guarnición filistea. Al entrar en la ciudad te encontrarás con un grupo de profetas que bajan del santuario en el cerro. Vendrán profetizando, precedidos por músicos que tocan liras, panderetas, flautas y arpas. Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con poder, y tú profetizarás con ellos y serás una nueva persona. (1 Sam. 10:5-6 NVI) Desde el momento de su unción como rey, Dios le dio la bendición de ser dirigido por su Espíritu, Cuando se cumplan estas señales que has recibido, podrás hacer todo lo que esté a tu alcance, pues Dios estará contigo. (1 Sam. 10:7 NVI) Además de todo esto, Dios le permitió nacer en una familia respetada y le dio cualidades físicas que lo hacían destacar por encima de todos los demás, era lo que nosotros diríamos una persona con cualidades naturales de líder, Había un hombre de la tribu de Benjamín, muy respetado, cuyo nombre era Quis hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, también benjaminita. Quis tenía un hijo llamado Saúl, que era buen mozo y apuesto como ningún otro israelita, tan alto que los demás apenas le llegaban al hombro. (1 Sam. 9:1-2 NVI) El problema de Saúl, era que aunque tenía todas estas cualidades, el siempre tenía problemas con el temor, la inseguridad personal, producto de una autoestima muy baja. Al final estas cosas lo llevaron al fracaso. Desde el principio que somos introducidos a la vida de Saúl podemos ver estas “ataduras” en su carácter. Después de haber experimentado varias cosas sobrenaturales que confirmaban el llamado y la nueva posición que tenia, cuando su tío le pregunta qué es lo que había pasado, le cuenta todo excepto que ahora había sido ungido como rey, nos aseguró que ya habían encontrado las burras. Sin embargo, Saúl no le contó a su tío lo que Samuel le había dicho acerca del reino. (1 Sam. 10:16 NVI) Nada de lo demás era tan importante, como el hecho de que ahora ya no era únicamente un siervo de su padre que estaba buscando unas burras, ahora él era el Rey de Israel. Saúl no se atrevía a declarar lo que Dios había hecho con él. Esto nos muestra su inseguridad como persona. Otra muestra lo da, cuando Samuel lo quiere introducir al pueblo como el rey, en medio de todo lo que Samuel estaba delante del pueblo declarando, invita a Saúl para ser presentado y Saúl estaba escondido, de modo que volvieron a consultar al Señor: ¿Ha venido aquí ese hombre? Sí respondió el Señor, pero se ha escondido entre el equipaje. (1 Sam. 10:22 NVI) Otros veían sus cualidades fiscas, pero él se sentía “pequeño” de corazón, Fueron corriendo y lo sacaron de allí. Y cuando Saúl se puso en medio de la gente, vieron que era tan alto que nadie le llegaba al hombro. Dijo entonces Samuel a todo el pueblo: ¡Miren al hombre que el Señor ha escogido! ¡No hay nadie como él en todo el pueblo! ¡Viva el rey! exclamaron todos. (1 Sam. 10:23-24 NVI) No sabemos que causo esta condición en la vida de Saúl. Pero sería bueno recordar que el era de la tribu de Benjamín, y si leemos el capítulo 20 de Jueces nos damos cuenta que la tribu de benjamín casi desaparece porque las demás tribus le hicieron la guerra por un acto de pecado terrible que la gente de Benjamín hicieron con un hombre y su concubina. Solamente la misericordia de Dios no permitió que esta tribu desapareciera. Esta tribu era considerada como inferior, llena de ataduras, y de pecado, probablemente vivían en una gran pobreza como producto de que las demás tribus destruyeron totalmente la economía, y las familias. Sea cual fuera la razón, el punto que vemos en la vida de Saúl es que él asumió el trono de Israel, con muchos problemas en su corazón que jamás permitió que Dios cambiara. Exteriormente él era el Rey, pero en el corazón nunca dejo de ser pequeño e insignificante. Nosotros podemos experimentar todas las bendiciones de Dios en la vida, pero si no dejamos que su amor y gracia cambien nuestro interior, y nos libren de los argumentos o ataduras que tenemos, tarde o temprano serán la causa de nuestro fracaso.
Oración:
  • Pedir a Dios que nos muestre las cosas malas que hay en nuestro corazón
  • Pedir por un corazón sincero y abierto que nos permita ver todo lo que nos pudiera causar problemas en el futuro.